Frente a las recientes inundaciones en Buenos Aires, Gran Buenos Aires y La Plata, con el increíble saldo de muerte y espanto, como simples ciudadanos y habitantes de esta ciudad nos sentimos conmovidos y perturbados, ya que conocidos, amigos o familiares han sido afectados directamente o perdieron la vida en esta catástrofe.
En silencio o no tanto, nos preguntamos que nos sucedería a nosotros habitantes de 9 de Julio. Quién más, quién menos, nos planteamos que se puede hacer y cómo llevar a cabo ese hipotético emprendimiento que aliviaría o evitaría pesares mayores frente a tamaño problema.
Suponiendo que se tengan una o varias soluciones, somos nosotros y nuestras circunstancias, que nos indica que la realidad urbana construida de 9 de Julio nos involucra -quizá a nuestro pesar- y nos dice que somos partícipes en un nuevo cambio de escala urbana con sus más y sus menos, que llegó para quedarse con consecuencias socioeconómicas, medioambientales, de infraestructuras, equipamiento público, transporte, -movilidad y de importancia capital en la concepción de la gestión pública municipal, de gran impacto en nuestras vidas cotidianas.
No es el primer cambio de escala que sufre y transforma a nuestra ciudad. Se puede sintetizar de la siguiente forma: el primero consolidó el sector de los cuatro Ríos; el segundo se asentó dentro de los límites de la Avenidas de Circunvalación y sectores aledaños al Ferrocarril Sarmiento y el tercero ya sobrepasó las circunvalaciones para ocupar espacios y suelos de predominancia rural con diversos emprendimientos y actividades de variados tipos.
Es decir, 9 de Julio crece y se densifica habitacionalmente a nivel horizontal y en altura- esto último- ya como expresión del complejo urbano inmobiliario que le ocurre a cualquier ciudad que tenga un creciente mercado de edificación. En todos estos cambios, la ciudad fue asumiendo estos desafíos y brindando respuestas técnico-políticas de relativo éxito en sucesivas administraciones municipales. Hoy frente a la compleja situación de la ciudad, el nivel y calidad de esas respuestas deben ser superadoras de aquellas otras.
Ya desde fines de la década del 70, nuestra ciudad tiene una saludable historia en plantearse la cuestión urbana mediante herramientas adecuadas como lo fueron los distintos planes de ordenamiento urbano en base a la Ley Provincial del Uso del Suelo Nº 8912. Fue 9 de Julio, una de las pocas ciudades de la provincia que implementó dicha Ley. Posterior a ello, el último plan urbano implentado fue realizado a mediados de la década de los 90.
Hoy frente a irreversibles procesos de transformaciones urbanas a nivel regional y local, cambio climático, áreas periurbanas de disímil densidad habitacional y actividades productivas, necesidades de infraestructura y equipamientos públicos, todo conforma un coctel explosivo para cualquier gestión local y vida del habitante.
Se hace necesario, no ya contar con un plan de ordenamiento, sino con un Programa de Desarrollo Urbano que contenga distintos proyectos realistas y realizables elaborados a partir de una concepción irrenunciable de Política de Estado, y como tal, llevada adelante de manera participativa -en distintas escalas- involucrando a vecinos, dirigencia política e institucional, profesionales, técnicos, en la que conceptualizando planes y acciones, metodololgía mediante se puedan alcanzar resultados que nos permita vivir en una ciduad segura, con las obras y el equipamiento necesario y adecuado en los distintos barrios de nuestra ciudad, evitando potenciales riestos de consecuencias inimaginables.
En la actualidad la ciudad como organismo vivo, nos interpela preguntándonos a todos nosotros, que podemos hacer por ella. Si la respuesta tardara en llegar o fuera la equivocada, sufriremos todos las consecuencias de ello. Actuemos responsablemente para que esto no ocurra y estemos a la altura de esta bella y joven ciudad de casi 150 años de edad.
Por la Sociedad de Arquitectos de 9 de Julio. Arq.Tago Erbiti- Presidente. Arq. Walter Torres- Secretario.


En Cáritas Parroquial de esta ciudad, tuvo lugar la apertura formal de las alcancías solidarias correspondientes a la Colecta destinada al Centro Universitario Nuevejuliense (C.U.N.), para la sede de Calle 10 Nº 85, cuyos becados han sufrido las consecuencias del temporal que azotó La Plata y que ha dejado a esa casa en desfavotables condiciones.
Vecinos de calle Gardel entre Echeverría y Granada reclamaron por la presencia de líquidos cloacales en la vía pública que producen malestar a quienes viven en ese sector de la ciudad de 9 de Julio ante el olor nausebundo.
El viernes 19 de abril, a partir de las 21 horas, en el Salón Blanco de la Municipalidad, disertará el doctor Abel Albino, reconocido científico argentino, fundador y presidente de la Fundación CONIN (Cooperativa para la Nutrición Infantil). En esta oportunidad su conferencia versará sobre un tema trascendental: «Desnutrición: el mal oculto».
Los accidentes de tránsito se suceden día a día de manera constante y en más de una oportunidad se producen de la manera más sorprendente.
Han transcurrido cinco años desde su partida y, para muchos, el tiempo parece no haber pasado, Incluso, hay a quienes aún les cuesta comprender, hacerse a la idea de que Jesús Abel Blanco, “Don Jesús” para muchos, ya no está físicamente.
Ayer, la licenciada Sandra Sueldo, en nombre de los medios de prensa de 9 de Julio, visitó la sede del Centro Universitario Nuevejuliense (C.U.N.) de calle 10 N° 85, la cual fue seriamente afectada por el temporal que abatió a la ciudad de La Plata.