Cuando el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, visitó el miércoles 14 de julio el municipio de Lincoln, donde inauguró la planta de tratamiento de líquidos cloacales de la localidad de Arenaza y anunció nuevas obras de infraestructura que demandarán una inversión superior a los 1.800 millones de pesos. Fue junto al ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, su par bonaerense de Infraestructura y Servicios Públicos, Agustín Simone, y el intendente Salvador Serenal. Una de las obras es de importancia para la zona que beneficiará a los vecinos de la localidad de Facundo Quiroga, como así también de Martínez de Hoz, Carlos Casares, Lincoln y además a la gente de 9 de Julio que transita la Ruta Provincial 50 en un tramo que se deterioró mucho en los últimos años. El Gobernador anunció que “se abrirá la licitación para una obra de 1.400 millones de pesos que consistirá en la repavimentación de 45 kilómetros de la ruta provincial 50, en el tramo que conecta a la Ruta Provincial 70 y la Nacional 5”. OTRAS OBRAS Entre otras obras para la zona adelantó “también invertiremos más de 400 millones de pesos para llevar el sistema cloacal a toda la comunidad de Martínez de Hoz e intervenir el colector principal del municipio”, indicó. En el marco de los anuncios de infraestructura, Kicillof destacó que “después de una época en la que se abandonaban las obras porque las había empezado el gobierno anterior, nosotros hemos venido a terminar las que estaban paralizadas”. “Levantamos las deudas, renegociamos los contratos y concluimos las obras en Lincoln y en toda la provincia de Buenos Aires”, agregó. La obra de la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Arenaza estaba neutralizada por falta de pago y fue reiniciada en septiembre de 2020 luego de que la Provincia regularizara la deuda. Con una inversión de más de 146 millones de pesos, se trata de la ejecución del servicio cloacal en toda la localidad y la construcción de una nueva planta para garantizar la recolección, el tratamiento y la deposición final de los efluentes. De esta forma, se mejora la calidad de vida de 1.400 vecinos y vecinas de Arenaza. El contrato permitió generar 100 puestos de trabajo directos e indirectos y también incluyó la gestión y las obras necesarias para la provisión de energía eléctrica a la planta y pozo de bombeo. Por su parte, Katopodis enfatizó la importancia de todas las obras de infraestructura que se están ejecutando en tiempos de pandemia y dijo: «Es una decisión política de nuestro gobierno que haya obra pública en la Argentina y en la provincia de Buenos Aires. El rumbo que hoy elegimos es el de la vacunación, la inversión en obra pública y la reactivación de la industria nacional y el entramado productivo”.
Las Personas con Discapacidad no sólo tienen el derecho a emitir el voto, sino que están obligadas a hacerlo. Son miembros de la sociedad y por tanto titulares de derechos y sujeta a obligaciones, ya que son individuos con los mismos derechos y libertades de las que gozan el resto de los habitantes, hecho que impone el reconocimiento por parte de la comunidad a la que pertenecemos. Las Personas con Discapacidad han tenido a lo largo del tiempo una participación casi nula en las decisiones políticas de los países, es por ello que es tan importante en estas fechas próxima a las elecciones legislativas, que hablemos y aclaremos algunas dudas: – Todos los ciudadanos argentinos mayores de 18 años tienen derecho a emitir su voto libremente de forma universal, secreta y obligatoria.. porque creemos que las personas con discapacidad NO DEBERÍAN? – En el art. 12 de la Convención se hace hincapié en el reconocimiento de la personalidad y las capacidades jurídicas de las personas con discapacidad en igualdad de condiciones en todos los aspectos de la vida. TODOS! – Existe la ACCESIBILIDAD ELECTORAL con el propósito de eliminar las barreras del entorno que dificultan o incluso impiden a las personas con discapacidad a participar en la vida política. – Hay que dejar de asociar discapacidad con incapacidad para poder pensar lo que es mejor para tu barrio, tu ciudad o tu país. Hay muchas pcd interesadas en la política, otros que no, pero es el derecho principal de la ciudadanía, PORQUE SE LO NEGARIAMOS? Desde Tendiendo Redes deseamos que en estas próximas elecciones puedan votar todas la personas con discapacidad, ejerciendo así su derecho a elegir. Es responsabilidad de todos asegurar que no existan barreras comunicacionales, ni arquitectónicas, que sirvan de excusa para no dejar ejercer este derecho. La Democracia exige la posibilidad de la participación activa a la hora de elegir a nuestros representantes, independientemente de la condición de cada uno. Que estas elecciones legislativas sean una posibilidad más de demostrar que vamos creciendo en materia de inclusión en todos los espacios posibles. Agrupación Tendiendo Redes.
En el marco de la campaña «Vacunate» contra el Covid 19, en el distrito de 9 de Julio se vacunaron con primeras dosis un total de 31.734 personas mientras que con segundas dosis se vacunaron 8.324 personas. Días pasados se comenzó a aplicar segundas dosis en residenciales. De acuerdo a lo informado por el Coordinador de la Campaña, el Dr. José Mignes señaló que «quedan tres residenciales, que los completamos en los próximos días». Para el día martes está prevista la colocación de segundas dosis a personas postradas en sus domicilios. Estos pacientes se colocaron las primeras dosis, oportunamente en sus domicilios. El Coordinador de la Campaña de Vacunación Dr. José María Mignes informó que esta semana continúa la vacunación aplicando primeras dosis de manera libre a partir de los 18 años (sin necesidas de turnos) y por otro lado se aplican segundas dosis con turnos. Se otorgaron turnos para los días lunes y martes, para avanzar en la aplicación de segundas dosis. CENTRO DE TESTEOS En relación al Centro de Testeos, en los primeros cuatro días de la semana anterior se realizaron 211 testeos de los cuales 78 dieron positivos un 36%, un número elevado teniendo en cuenta que al centro ubicado en Salón Abuelo Julio concurren personas con pocos síntomas o asintomáticos que tienen dudas.
Bomberos Voluntarios de 9 de Julio (foto de archivo).
Los Bomberos Voluntarios de 9 de Julio fueron convocados en distintas oportunidades durante los últimos días, ante incendios ocurridos en la Ciudad.
ASERRADERO El sábado 17 de julio a las 13.30 horas fueron convocados los Bomberos Voluntarios ante un incendio en un aserradero ubicado en Avenida Mitre al 3700. Concurrió una dotación a cargo de Santiago Barreau. El incendio se originó debido a que estaban quemando basura y con el viento tomaron fuego troncos apilados. Comenzaron a frenarlo los encargados del lugar y los Bomberos se encargaron de controlarlo debido a que una de las pilas de troncos había alcanzado más dimensión.
VIVIENDA A la hora 1 de la madrugada del domingo 18 de julio se registró un incendio en una de las viviendas ubicadas en el Acceso Presidente Perón y Freyre. Intervinieron los Bomberos Voluntarios. En ese sector de la ciudad viven familias en casillas y tomó fuego una de ellas. «En ese momento no se encontraban los moradores y la casilla resultó totalmente destruida», explicó el Jefe de Bomberos Sergio Fernández quien detalló que el fuego destruyó el material como así las pertenencias del interior. Intervinieron dos dotaciones de Bomberos, con alrededor de una hora de trabajo. Los Bomberos pudieron evitar la propagación a otra vivienda que está ubicada cerca y estaba amenazada por el fuego.
BASURAL Minutos después de las 14 horas de este lunes 19 de julio fueron convocados los Bomberos Voluntarios de 9 de Julio ante un incendio ocurrido en el basural.
El diario “El Oeste” informaba en 2005 sobre la detención del marido de la profesora. La Justicia tuvo idas y vueltas, ya que en un momento se lo absolvió pero luego hubo una nueva sentencia condenatoria con prisión domiciliaria por su edad.
El diario Clarín se publica la historia de Susana Naudín nuevejuliense víctima de femicidio en la Ciudad de Carlos Casares hace aproximadamente dos décadas, cuando el femicidio no era reconocido como tal y cuando la violencia de género y la violencia familiar no era tan cuestionada como en la actualidad. El relato es un valioso aporte que contribuye a hacer visible la violencia, para detectar a tiempo a personas que hay que evitar. LA NOTA La nota de Clarín fue escrita por Eliana Madera:
En septiembre del 2001 cumplía quince años. El mundo no se terminó en el 2000, como muchos esperaban y por lo tanto, no quedaba más remedio que seguir como si nada. En Argentina todavía estábamos en esa época bizarra del “uno a uno” y mientras mis amigas planeaban fiestas de cumpleaños, con vals, vestidos y entradas al salón con un tema de Aerosmith que estaba de moda por aquel entonces, yo quería viajar. Algunas de mis compañeras de colegio se iban a Disney, un viaje especial para adolescentes que se llamaba, algo así, como Dream and Travel. En mi casa no me dejaban, y los motivos eran varios: primero porque mi papá odiaba el capitalismo, segundo porque el viaje era más caro que unas vacaciones para toda mi familia, tercero porque mis compañeras irían solas, con un coordinador de la empresa, y eso a mi mamá no le gustaba. La cosa es que decidimos irnos a Europa. En la clase de plástica del colegio, Celia, la profesora, nos había enseñado dos obras maestras que estaban en el museo del Louvre, en París: “La Balsa de la medusa” (de Géricault) y “La Libertad guiando al pueblo” (de Delacroix). Yo quería ir a verlas. Como viajar los cuatro era demasiada plata, decidimos que solo mamá me acompañaría. Para pagar el viaje, en el tiempo que faltaba hasta mi cumpleaños, pusimos cada día diez pesos en una latita a modo de alcancía. Al cabo de un año y algo, juntamos la plata para los pasajes e incluso sobró un poco para llevarnos, así de bizarro era el “uno a uno”. Nunca habíamos salido del país, conocíamos Mar de Plata, Córdoba y Miramar. En la casa de mi abuela se contaban con los dedos de una mano las personas de la familia que habían tenido vacaciones, y en el exterior no podíamos contar ninguna. Para aquel entonces, yo sabía algo de inglés, me habían mandado a particular desde que tenía memoria y a fuerza del miedo que nos daban los gritos de una profesora pequeña pero rabiosa, había aprendido lo suficiente para manejarnos en el viaje. Aun así, el paquete que nos vendía la agencia de turismo se llamaba “Capitales” e incluía España, Italia y Francia. España no nos preocupaba por razones obvias, en Roma vive mi tío, desde que fue exiliado por la última dictadura militar, así que además de verlo por primera vez, teníamos intérprete y guía de turismo. El problema era Francia. Mamá había tenido francés en el secundario, pero no recordaba ni una palabra. Yo no sabía nada. En Casares, el pueblo en el que viví hasta los dieciocho años, había pocas profesoras de francés, casi todas jubiladas. No recuerdo cómo mamá dio con el nombre de Susana. Empecé las clases en abril, un mes que no sé cómo se dice, pero sí recuerdo que enero se dice Janvier porque por aquel entonces me gustaba un chico de la secundaria llamado Javier, y era casi todo lo que podía pensar. La primera clase llegué en bicicleta, hacía frío y tenía las manos heladas. Susana me abrió la puerta, era una mujer mayor que mamá, de pelo corto, un tanto desalineada y muy tímida, o al menos eso pensé en aquel momento. Me dejó guardar la bici en un pasillo junto a la casa, abrió una puerta de chapa y la tiré ahí nomás, apenas a unos metros. Al fondo, estaba el patio que veíamos por la ventana del cuarto donde Susana dictaba las clases, las pocas veces que la ventana estaba abierta. Entramos por la puerta principal, la casa estaba oscura y tengo pocos recuerdos de los lugares que pasamos. Un living revestido en madera, sillones viejos, adornos que por algún motivo imagino, llenos de polvo. Susana estaba alegre, sonreía todo el tiempo, me hablaba en francés así que no le entendía casi nada. Supe que me ofrecía un té cuando empezó a prepararlo y le di las gracias. Como siempre había salido sin desayunar, y en Casares el frío helado de la mañana te corta la respiración. Susana agarró dos tazas, las puso en una bandeja con un plato con galletitas, y se dirigió a la habitación. Yo pensé que tendríamos la clase en la cocina, donde había un poco más de luz, pero obediente la seguí, crucé una puerta doble de madera que permaneció abierta mientras estuvimos solas y ocupé mi lugar en una mesita en la que apenas cabíamos con la bandeja y los libros. Esa primera clase fue bastante aburrida, empezamos por lo que todos consideran importante cuando te vas al extranjero, así que además de los días, los números y los meses del año, vimos conversaciones en el aeropuerto, en un negocio y un restaurant. No voy a contar que no aprendí casi nada, y no porque Susana no fuera buena profesora, pero por algún motivo que entonces no podía precisar me era difícil concentrarme y no escuchaba casi nada de lo que se decía en aquella habitación. A pesar de la oscuridad y del olor a humedad que nos rodeaba, me sentía cómoda junto a ella. Me gustaba observarla, tratar de entender los gestos de su cara. Comparado con otras profesoras que había tenido, Susana jamás se enojaba. Me explicaba con paciencia, pero por momentos, la notaba ausente o distraída. Podíamos quedarnos en silencio, escuchando los sonidos de la calle o la puerta de entrada al abrirse. Ella vivía sola con su marido. Tenía dos gatas que casi siempre estaban escondidas. Madre e hija. La primera clase conocí solo a una, el marido no había llegado y la otra, la más vieja de las dos, no salió de su escondite. Mamá me había anotado tres veces por semana, así que cuando volví para la segunda clase, sentí que apenas habían pasado un par de horas. Una vez más dejé la bici donde la dejaría siempre, pero esta vez, el té ya estaba sobre la mesa y luego de entrar al cuarto, Susana cerró con traba la puerta doble de madera. Se escuchaban ruidos en el resto de la casa, el marido que entraba, salía, movía cosas. Ese día Susana ya no estaba tan alegre, sino más tímida que la clase anterior y algo en su mirada se había apagado. La casa parecía más marrón que el primer día y el olor era más fuerte. El gordo, el marido de Susana, nos golpeó la puerta. Ella abrió con suavidad y habló en español, no me di cuenta que estaba cerrado, dijo. Él cambió la cara, la facción ancha y contraída dio paso a una sonrisa burlona, me saludó y se fue. Con Susana nos quedamos en silencio. Un silencio incómodo, concentrado en la puerta de la calle que se cerraba. Tardé unas clases en reconocerlo. Carezco de todas las habilidades que caracterizan a la gente de los pueblos pequeños, me olvido los nombres, no retengo información jugosa, en general no se de quién hablan y no suelo conocer a nadie. Vivís en un tupper, lo resumen mis amigas. Pero al marido de Susana sí lo conocía, era ese hombre que, por aquel entonces, llamábamos tan solo viejo verde, baboso. Andaba en un duna y, bien temprano a la mañana, cuando íbamos en bici a gimnasia, se nos ponía al lado con el auto y bajaba la ventanilla. El mismo que te miraba fijo, desde la vereda del bar, cuando dábamos la vuelta a la plaza. Qué asco, pobre Susana, pensábamos con mis amigas. Qué asco tener un marido tan baboso. No se me ocurrió hablarle a mi mamá del Gordo, no supe decirle que Susana se quedaba muda cuando abrían la puerta de su casa. Que había dos Susanas, una dulce, alegre, amable que servía masitas en una bandeja, y otra, taciturna, expectante, apagada que no me respondía y en cambio agudizaba el oído para escuchar el motor del duna a cuadras de distancia. Como los perros que saben cuándo llegará su dueño, Susana se levantaba a trabar la puerta doble de madera, siempre, unos minutos antes de que llegara el Gordo. A medida que pasaban los meses, comprendí que eran muy pocos los alumnos que tenía. A veces pienso que era la única que visitaba a Susana, pero en verdad, no sabía nada de su vida privada. ¿Tendría familia? ¿Amigos? Hijos seguro que no. Casi nunca la veía en la calle, el Gordo hacía los mandados y parecía estar en cada esquina. Encima ahora me saludaba. Cuando llegó agosto, aunque todavía quedaban varios días antes del viaje, decidí abandonar. De la alegría de Susana no quedaba casi nada, el Gordo venía todas las clases a saludar y el olor a encierro era, en verdad, insoportable. Creo que nunca la abracé. No pude comprender qué pasaba detrás de esa sonrisa, que no era más que un telón, cuando la puerta doble cedía y ningún alumno estaba ahí. Antes de despedirnos, me enseñó lo único que recuerdo. Además de Janvier, en un francés mal pronunciado, aprendí a decir: “¿Podría usted hablar más despacio? soy extranjera”. Cuando volví del viaje, Susana me envió un ramo de rosas y una tarjeta por mis quince años. Decía feliz cumpleaños, eso pude entenderlo, y también los buenos deseos que había escrito con una letra prolija y manuscrita. Siguió enviándome una tarjeta y una rosa cada 29 de septiembre, incluso después de que me viniera a estudiar. En abril del 2005, supe que ese año no llegaría nada. Susana había sido asfixiada por la noche con una almohada, mientras dormía. No me interesaron los comentarios, las noticias, las contradicciones en la declaración del marido. Había sido él. ¿Habría tenido miedo, Susana, aquella noche? ¿Se habría olvidado de cerrar la puerta doble? Lo primero que pensé fue que nunca había respondido sus tarjetas. Cuando uno es chico, la relación parece depender de los mayores, y uno acepta sin más. Me hubiera gustado ser más grande para ella. Haber entendido algo, tomarla de la mano cuando escuchábamos la llave en la cerradura. Odio el francés, ahora entiendo por qué. Incómodo, apagado, oscuro, marrón, asfixiante. No me parece la lengua del amor. Es la lengua que no supo decirme qué pasaba. Nunca fui al cementerio a verla. La familia se la llevó al pueblo donde ella había nacido. Al Gordo. con el tiempo y después de varios cambios, le dieron prisión perpetua, pero por algún motivo, domiciliaria. Hace años que no lo veo, ya no estoy tanto por Casares. Las últimas veces que supe de él, tenía una custodia en la puerta, de a ratos, porque no alcanzaban los policías en el pueblo o porque les daba lo mismo. En agosto del 2009, se estrenó el “Secreto de sus ojos” en Buenos Aires. A Casares llegó unos meses después, no tantos como a veces pasaba, y cuando fui de visita, acompañé a unas amigas a verla en el Cine Verdi. Éramos pocos, como siempre, el cine no era la actividad más popular del pueblo, pero resistía. Llegamos con tiempo y nos ubicamos al fondo como cuando éramos pequeñas, solo que esta vez no habíamos comprado pochoclos ni golosinas en la entrada. Cuando las luces se apagaron, seríamos unas diez personas en total. Un hombre llegó tarde, entró por el pasillo más lejano al nuestro y se ubicó en las primeras filas, donde no había nadie. La gente se mostraba revoltosa, no parecía importarles que Darín y Villamil ya estaban en pantalla. Asesino, gritó alguien. Asesino. —¿Quién es? —pregunté yo— ¿Qué pasa? —Es el Gordo. ¿No te das cuenta? El Gordo estaba de espaldas, ahora era flaco, y cuando se levantó de la butaca para salir del cine pude ver que había envejecido. Había sido absuelto en una primera instancia y se paseaba con la misma cara, la misma sonrisa burlona. Unos años después, reabrieron la causa y supe que fue condenado. Sería imposible que él me hubiera reconocido. Mis amigas me contaron que todavía andaba en el duna blanco, ya no bajaba la ventanilla, pero te miraba fijo si te lo cruzabas en el bar. Solo que ahora la mirada era distinta. Altanera y desafiante. Como quien no tiene nada que esconder. ¿Qué le habrán puesto, a Susana, en la tumba? ¿Alguien le llevará flores cada aniversario? ¿Habrán escrito su lápida en francés? Eso de seguro le habría gustado. Repose en paix, chère Susana. Nunca creí que estas serían las palabras que terminaría por aprender.
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Eliana Madera nació en Carlos Casares en 1985. Es escritora, redactora publicitaria y licenciada en historia del arte. Da clases, trabaja como curadora en Espacio Ftalo, dicta talleres literarios, es mamá de dos varones y, cuando logra hacerse tiempo, trata de escribir una tercera novela. Recibió premios y menciones con algunos de sus cuentos, en el Centro Cultural Rojas, en el Centro Cultural Borges y quedó finalista en el Itaú. “17 Kilómetros”, publicada por editorial Metalúcida (2018), es su primera novela. Vive en Buenos Aires, pero necesita ver el horizonte despejado al menos una vez por mes. Cuando agarra el auto y sale a la ruta 5, apenas pasa Luján ya siente que respira.
—-foto———— Facsímil. El diario “El Oeste” informaba en 2005 sobre la detención del marido de la profesora. La Justicia tuvo idas y vueltas, ya que en un momento se lo absolvió pero luego hubo una nueva sentencia condenatoria con prisión domiciliaria por su edad.
Este domingo 18 de julio el Autódromo «Ciudad de 9 de Julio – Guillermo “Yoyo” Maldonado» recibió al Turismo Promocional Centro Oeste. Se disputó la 5° fecha del Campeonato 2020/21 de la especialidad, con las tres clases. En el marco de la pandemia el evento deportivo se llevó a cabo sin público. CLASE 1 La Clase 1 disputó la Clasificación, se corrieron dos series y la final. Posiciones: 1º) Juan Milovich, 2º) Alejandro Máspoli, 3º) Tomás Di Nucci, 4º) Gerardo Luca, 5º) Juan Carlos García. CLASE 2 La Clase 2 desarrolló dos clasificaciones y corrió dos finales. Clasificación general (surgida de las dos finales): 1º) Ignacio Tardieu, 2º) Martín Hierro, 3º) Matías Busto, 4º) Guido Silvestre, 5º) Juan Pablo Tardieu. CLASE 3 La Clase 3 llevó a cabo dos tandas de clasificaciones y disputó dos finales. Clasificación general: 1º) Germán Rinaldi, 2º) Franco González, 3º) Carlos Gonzalez.
El piloto nuevejuliense Tomás Cingolani cumplió su una muy buena labor con el auto 97 del Renault Castrol Team en el Súper TC2000 en Paraná. Cingolani fue 8vo en Clasificación, 8vo en la Carrera Clasificatoria y 7mo en la Competencia final.
TESTIMONIO DE CINGOLANI «Fue un gran fin de semana para mí. Logramos revertir la situación en la que veníamos las carreras pasadas, clasificando atrás de los diez. Nos habíamos puesto el objetivo de clasificar dentro de los diez y pudimos hacerlo en el 8vo puesto, que me permitió largar 2do en la carrera clasificatoria. Un toque desafortunado me hizo perder muchos puestos en el Sprint. Logré avanzar mucho y también pude avanzar mucho en la carrera terminando en el puesto 7, mi mejor resultado en el Súper TC2000 en la 6ta carrera. Estoy muy contento», expresó Tomás Cingolani.
LA CARRERA Facundo Ardusso y el All New Civic del Puma Energy Honda Racing ganó la final disputada en Paraná por la 6ta fecha del Campeonato Argentino y CODASUR de Súper TC2000. Julián Santero (Toyota Gazoo Racing YPF Infinia) y Matías Rossi (Toyota Gazoo Racing YPF Infinia) completaron el podio. En la última vuelta, Santero fue en busca de la victoria, pero Ardusso mantuvo la punta de una carrera muy entretenida. El santafesino se quedó con el «Gran Premio Carlos Alberto Reutemann», donde consumó su tercera victoria de la temporada. Santero y Rossi lo acompañaron en el podio, mientras que Pernía y Canapino cerraron el top cinco. Desde el 7mo al 10mo puesto se ubicaron. Llaver, Cingolani, Vivian, Fineschi y Juan Ángel Rosso (Puma Energy Honda Racing) completaron los diez primeros lugares. Con estos resultados, Ardusso conserva la cima del torneo con 94 puntos, escoltado por Rossi con 85, Santero suma 83, Canapino con 78 y Pernía con 77 unidades. La séptima fecha del Súper TC2000 se disputará el 15 de agosto, en escenario a confirmar.
En la tarde del sábado falleció a la edad de 71 años Eduardo Alberto Fava, quien pertenecía a conocidas familias de este medio. «Lalo» Fava era un reconocido comerciante dedicado a la venta de automotores. Esta profesión la había heredado de su padre y de sus tios, quienes en esta ciudad en la década del ’60 tenían una de las más importantes concesionarias de autos, la Agencia Fiat, donde vendian autos y tractores. Esta agencia estaba ubicada en calle Vedia justamente donde hoy funciona el Supermarcado Tuti. «Lalo» Fava era un hombre muy querido y respetado, fue uno de los integrantes de «la mesa de café» de Fraga donde todos los días se reunían antes o después de haber cumplido con sus tareas, donde además de entretenerse se forjaba una gran amistad. «Lalo» Fava deja el recuerdo de un hombre de bien que supo ganarse el cariño y respeto de quienes se acercaban a su negocio, como así también dejó muchos amigos que hoy se encuentran sorprendidos ante su partida. De trato cordial y muy amable, hacía más de 40 años que comercializaba automotores, la agencia de autos estuvo ubicada en distintos lugares, hasta que hace varios años se estableció en Av. Avellaneda entre Av. Vedia y Libertad. Era muy aficionado al deporte motor. En este paso por la vida terrenal, deja el recuerdo de un hombre de bien, solidario, atento y responsable, valores que deja de ejemplo a su familia.
Este lunes 19 de julio en horas de la mañana alrededor de la hora 8 se registró un accidente de tránsito en la esquina de Avenida Avellaneda y Arturo Frondizi entre una moto y una bicicleta. Se hizo presente la ambulancia para asistir a las personas heridas. Intervino la Policía.
En la tarde del sábado último, en torno a la Plaza “General Belgrano” de esta ciudad y calles aledañas, tuvo lugar una marcha convocada por el grupo denominado “Padres Organizados”. Una vez más, el reclamo fue por el acceso de los alumnos a la presencialidad en las aulas. Frente al edificio de la Municipalidad de 9 de Julio fueron entonadas las estrofas del Himno Nacional y, al mismo tiempo, fue leído un comunicado. Los mensajes que fueron difundidos en el contexto de la aludida marcha subrayaron que “las escuelas no son foco de contagio”. “En 9 de Julio –afirmaba uno de ellos- no hubo contagios escolares (de acuerdo a lo informado por el comité de crisis). No tenemos transporte público, por lo cual el riesgo que supone la aglomeración de la llegada a la escuela, en nuestro partido, no existe”. En otro comunicado se leía: “No es cierto que las ventanas tienen que estar abiertas al 100 %. El protocolo de ventilación está indicado en el plan jurisdiccional, son 5 cm. de abertura de ventanas cruzadas o bien puede ventilarse el ambiente cuando los chicos no están en el aula”. A la vez, se explicaba que “también existen medidores de dióxido de carbono que se están colocando luego de más de un año de pandemia; además, el gobierno provincial debe garantizar calefacción de los ambientes”. La situación climática de esa tarde, bastante fría, no impidió la concentración de un número importante de padres y la presencia de algunos niños.