29 noviembre 2020

Juan Carlos Schiaffino: Un vida multifacética, un ejemplo de trabajo y dedicación

[28 de mayo de 2011]

* Destacado profesional nuevejuliense, fue el autor o ejecutor de importantes obras públicas realizadas en 9 de Julio.

* Docente, comerciante, funcionario público, productor agropecuario, financista, es dueño de un multifacético curriculum.

* Fundador de ATOBA, fue el primer presidente de esta entidad que hoy es referente del Tenis en la provincia de Buenos Aires y en el país.

* De un trato cordial y afable, su interlocutor enseguida advierte su diálogo ameno y amistoso.

Jaime Balmes escribió un librito, en prosa bastante diáfana, que estuvo de moda en el siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX: “El criterio”. Allí, en un pasaje del capítulo XIX, afirmaba que “el sentimiento es un poderoso resorte que mueve el alma y despliega y multiplica sus facultades” y, por consiguiente, “cuando el entendimiento va por el camino de la verdad y del bien, los sentimientos nobles y puros contribuyen a darle fuerza y brío al corazón”, haciendo de la persona un ser dichoso, feliz o realizado en su proyecto existencial.

Precisamente, el nuevejuliense sobre quien hoy abordaremos su trayectoria, tanto a lo largo de su carrera profesional, como también en otras muchas actividades en las que les cupo desempeñarse, ha transitado siempre ese camino de la verdad y del bien a que refería Balmes.  Por eso mismo hoy, cuando ha cumplido 50 años en el ejercicio de su profesión, la ingeniería, ha recibido el reconocimiento de sus conciudadanos.

El ingeniero Juan Carlos Schiaffino nació el 11 de julio de 1936.  Su padre, Antonio Carlos Bartolomé Schiaffino, comerciante, había llegado a 9 de Julio para incorporarse a una de las grandes tiendas que, por entonces,  existían en la ciudad. Su madre, Teresa Miranda, perteneciente a una conocida y tradicional familia nuevejuliense, fue profesora de piano durante cinco décadas. Uno de sus abuelos, por vía materna, había sido propietario de la agencia Ford, y fue quien trajo el primer automóvil de esta marca que circuló en la ciudad; asimismo, su tío Manolo, fue una personalidad muy conocida en nuestro medio.

Tanto su infancia como gran parte de su vida ha transcurrido en el barrio comprendido por la avenida 25 de Mayo entre San Martín y Catamarca (hoy Ramón N. Poratti). Sus estudios primarios los inició en el Colegio Jesús Sacramentado, más tarde pasó a la Escuela Nº 2  para concluir los en la Escuela Nº 1.

Los estudios secundarios los efectúo en la antigua Escuela Nacional de Comercio y Anexos, cuando se encontraba en el legendario edificio de la esquina de la avenida San Martín y Libertad. Allí obtuvo el título de Perito Mercantil en 1953.

“Todavía nos reunimos con los compañeros de escuela secundaria, tanto así que hay quienes viajan desde La Plata o de Córdoba”, comenta el ingeniero Schiaffino en diálogo con EL 9 DE JULIO.

LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS

Finalizados los estudios secundarios, se trasladó a La Plata para ingresar en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional con sede en esa ciudad, que alguna vez también se denominó Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas.

“Como –recuerda- en la secundaria egresé con el título de Perito Mercantil, para ingresar en Ingeniería debía rendir un examen. Con mi compañera Ana María Llorente tuvimos que rendir examen de ingreso, ella para Arquitectura y yo para mi carrera. Ambos preparamos el examen en 9 de Julio, durante los meses de verano, junto con el profesor Armando Palacios”.

Schiaffino, al recordar la característica de la formación universitaria de ese tiempo, explica que, “poco antes de que ingresara en la carrera, habían reducido el plan de estudio a cuatro años. Incluso, permitían que sin rendir las materias de primero y segundo se pudiera continuar hasta cuarto”.

“Obviamente –prosigue- , resultaba casi imposible rendir treinta y seis materias en cuatro años; pero afortunadamente, para cuando yo llegué las autoridades de la Universidad ya habían realizado los cambios fundamentales, llevando la duración a seis años, con un título previo especializado que se entregaba en quinto año. En mi caso, en cinco años nos daban el diploma de Ingeniero en Construcciones y, un año más, recibíamos el título de Ingeniero Civil”.

PRESIDENTE DEL C.U.N.

El ingeniero Juan Carlos Schiaffino presidió en dos oportunidades el Centro Universitario Nuevejuliense. De hecho fue el tercer presidente, desde aquel histórico día 28 de junio de 1953, en que los estudiantes de 9 de Julio produjeron el nacimiento de la Asociación Civil Centro Universitario Nuevejuliense (C.U.N), al separarse de sus pares de Bragado, a los cuales se habían unido en 1936.

Como presidente del C.U.N. fomentó la realización de actividades deportivas y de los bailes que se venían llevando a cabo tanto en La Plata como en nuestra ciudad. También, en ese tiempo, el arte escénico fue ampliamente desarrollado por los integrantes del C.U.N, pues ya con Bragado la trouppe “So-K-Bom” constituyò uno de los grandes emprendimientos, que perduraron hasta bien entrada la década del ’60. Ellas constituyeron una marca registrada del Centro, que además de una sana forma de divertirse, sirvieron para juntar dinero que hacia engrosar el monto para la entrega de becas.

Entre las obras que llevaron a las tablas, en 9 de Julio, se cuentan “Los Tres Mosqueteros”, “Hamlet” y “Macbet”, adaptadas con una cuota de humor a la realidad del 9 de Julio de entonces. Entre quienes conformaban en elenco de la trouppe “So-K-Bom” se encontraban Héctor Lizarralde, Julio Llorente, Heriberto Camou, José Luis Font, Carlos Murúa, Ruben Barroso, Carlos Pinciroli, Luis Barry, C. Bordón y Juan Carlos Schiaffino.

EL PRIMER EMPLEO. LA GESTION MUNICIPAL

Luego de recibirse, el ingeniero Juan Carlos Schiaffino comenzó a trabajar en la Dirección de Energía de la Provincia de Buenos Aires, permaneciendo alrededor de cuatro meses en la ciudad de La Plata

“El objetivo –refiere- de la Dirección de Energía, era enviarme a la ciudad de Pehuajó, a supervisar la construcción de la Superusina, ubicada en el segundo acceso. Allí estuve poco más de un año, hasta la finalización de la obra, cuando me ofrecieron la Dirección de Obras Públicas de la Municipalidad de 9 de Julio”.

En efecto, durante la gestión municipal del escribano Santos Abel de la Plaza, quien nos ocupa se desempeñó en el más alto puesto de la cartera de Obras Públicas, realizando una importante labor en esta área. Cabe señalar que, por entonces, se realizó la nivelación para el proyecto de pavimentación de cincuenta cuadras en cada una de las localidades de Quiroga y Dudignac.

LA INSTALACION DE SU ESTUDIO DE INGENIERIA

La llegada del ingeniero Juan Carlos Schiaffino a 9 de Julio, promediando la década de 1960, vino a marcar un antes y un después en el devenir histórico de la arquitectura y las obras públicas en la ciudad. En efecto, hasta ese momento, eran muy pocos los ingeniero que residían en la ciudad; más aún hasta entonces, las grandes obras, tanto públicas como privadas, habían sido proyectadas por profesionales que no se encontraban radicados en 9 de Julio. Salvo, claro está,  el paradigmático caso del ingeniero Luis Herbín, con vínculos en la Sociedad nuevejuliense, quien tres décadas antes había ejecutado varias obras públicas de envergadura.

“En ese momento, en los años de la década de 1960-1970, y un poco más, la ciudad estaba muy pujante y la cantidad de construcciones que se realizaban era muy importante. Tanto así que, en 1965, presenté un proyecto por día en la Municipalidad de 9 de Julio, que iban desde la reforma de un garage hasta la construcción de un edificio”, dice.

Pocos años después se recibió el ingeniero Aldo Lizarralde, con quien se asoció, abriendo un estudio en la calle Robbio entre Mitre y San Martín.

“Al poco tiempo –añade- pasamos a formar una empresa constructora, que tuvo mucho éxito, pues casi todas las obras públicas importantes realizadas en ese tiempo tuvieron a cargo de ella”.

También trabajó asociado, en varios proyectos, con los arquitectos Luis y Rodolfo Bai. Incluso, cuando las obras eran de mayores magnitudes, solía asociarse a la empresa constructora Pescialo, Flores y Compañía, para un trabajo en conjunto.

“En ese tiempo, el Banco Hipotecario, disponía de un sistema de créditos a treinta años, a pagar en moneda nacional constante. Con el correr del tiempo, con la inflación, la cuota se transformaba en un monto mínimo. Entonces, nosotros teníamos la opción de comprar los terrenos, edificar, recibir el dinero de financiación y, luego, el Banco hacía una lista de adjudicatarios y les transfería las viviendas”, rememora.

OBRAS DE ENVERGADURA

A lo largo de los cincuenta  años desarrollados en su profesión ha llevado adelante gravitantes proyectos y construcciones para la ciudad. Entre las principales obras realizadas, algunas con la colaboración de otros profesionales de la ingeniería y la arquitectura pueden mencionarse, el  Rancho Folklórico “Las Nazarenas”, el Corralón Municipal de 9 de Julio, la Guardería “El Hogar del Niño”,  el edificio de la Escuela  Nacional de Comercio y anexos, el edificio de la Comisaría de French, el edificio de la Municipalidad de General Viamonte; la  sede social, gimnasio cerrado y cancha de paleta del Club Atlético “9 de Julio”; la adecuación y ampliación de la sede del I. S. E. T. A.; el edificio de la calle Irigoyen y La Rioja; el Hotel “Terminal”; treinta vivienda del Barrio  Hilcor, ochenta y nueve viviendas del plan VEA; 104 viviendas del plan “Barrio Alborada I”,  12 departamentos de “PYN II”;  176 viviendas del plan “Fonavi”, 30 viviendas rurales en 12 de Octubre, French y La Niña y más de mil obras particulares de distintas amplitud.

El ingeniero Juan Carlos Schiaffino, entre las grandes obras de arquitectura realizadas en esta ciudad, es autor del diseño y la construcción del edificio más alto que existe en la actualidad, ubicado en la avenida Mitre entre Robbio y Mendoza, con nueve pisos.

“ El suelo –indica el ingeniero Schiaffino- de esta ciudad no es resistente para la construcción de edificios de gran altura. Para construir el edificio de la avenida Mitre fue necesario contratar una empresa que hincó pilotes a quince metros de profundidad y, recién, sobre los mismos pudieron ser levantadas en las bases. Con todo esto, es posible deducir que algo así como el veinte por ciento del costo total de la obra lo insumió la fundación del edificio”.

En el caso del edificio de la calle La Rioja e Yrigoyen, para la implantación, en lugar de utilizar pilotes fueron realizados pozos romanos, hasta quince metros de profundidad.

DEPORTISTA

Cuando contaba apenas once o doce años comenzó a frecuentar el campo de deportes del Club Atlético “9 de Julio”, en compañía del doctor Rodolfo Schneiter. Allí, de la mano del profesor Raggio comenzaron a practicar distintos deportes, tales como salto en alto, jabalina, disco, salto en largo, atletismo y ciclismo. A ellos se sumaba, básquet, fútbol y tenis, entre otros.

Como corredor de bicicleta, en sus tiempos juveniles, llegó a ganar más de treinta carreras.

“Un día –se acuerda- se le ocurrió ir en bicicleta a Buenos Aires. En esa época, la ruta desde 9 de Julio a Chivilcoy todavía era de tierra, más allá de que estuviera hecho el terraplén. Con el doctor Schneiter, con Tassara y José María de la Plaza, salimos para Buenos Aires en bicicleta, ellos con permiso y yo sin permiso de nuestros padres. Cuando había llegado a Luján, hablé por teléfono para avisar, recuerdo que le dije: -‘Mirá el viento venía por acá, se nos hizo demasiado fácil, así que seguimos hasta Buenos Aires`”.

“Esa fue –agrega- una verdadera travesía, pues teníamos menos de quince años. Nos agarró la lluvia, tuvieron que pasar un par de horas debajo de una alcantarilla y pasamos la noche en la manzana de la basílica de Luján. Al otro día ya estábamos en Buenos Aires y nos regresamos en tren”.

Como ajedrecista, el ingeniero Schiaffino le ganó una simultanea de ajedrez al maestro internacional y gran campeón, muy renombrado en su tiempo, Jacobo Bolbochán. En esa oportunidad, en el Club Español, jugando contra doce tableros, con lo cuales ganó diez, empató uno y perdió uno, con Schiaffino, quien tenía apenas quince años.

El tenis es un deporte que, nuestro entrevistado, ha venido practicando de manera ininterrumpida. En la actualidad, los días sábados, juega partidos de dobles mixtos en el Club Atlético “San Martín” y los días miércoles, partido de doble caballeros con sus amigos del Club Atlético “9 de Julio”.

LA FUNDACION DE ATOBA

El ingeniero Juan Carlos Schiaffino es uno de los fundadores y fue el primer presidente de la Asociación de Tenis del Oeste de la Provincia de Buenos Aires (ATOBA). En efecto, por iniciativa de los integrantes de Club Atlético 9 de Julio, que invitaron a  Bragado Club y Biblioteca Pública, Club Junín, Club Social y Atlético La Pampa( Chiivilcoy), Lincoln Law Tenis y Golf Club, Luján Tenis Club y Club Mercedes, surgió la Asociación, que quedó constituida el 27 de enero de 1968, en una reunión realizada en el Club de Bragado.

El primer Consejo Directivo de ATOBA, estuvo formado por:  Presidente: Juan Carlos Schiafino;  Secretario: Alberto Vegezzi y  Tesorero: Roberto Villa.

Los estatutos  de ATOBA fueron redactados en 9 de Julio. El Estatuto fijaba el domicilio legal, que sería la ciudad de Luján, en la secretaría del Luján Tenis Club. También definía los recursos de la Asociación, el año financiero, la forma de afiliación, los deberes de los afiliados, la formación del Consejo Directivo, sus facultades, obligaciones, duración, funciones y la actividad de la asamblea y disposiciones complementarias.

En la Memoria y Balance del primer ejercicio de la Asociación del 27 de enero de 1968 al 23 de mayo de 1969, se detalla la aceptación de la afiliación a la Asociación Argentina de Tenis. Allí también se nombran los primeros campeones (1968) que iniciaron el camino de jugadores destacados en la vida de la Asociación:  Single Caballeros: Rodolfo Krauth (Luján); Single Damas: Aída Peteta(9 de Julio); Single Selección: Rodolfo Bracco (9 de Julio); Doble Caballeros: Rodolfo Krauth- Juan Dongo (Luján); Doble Damas: Haydee Fresia- Wilda Fresia de Illescas ( Luján); y Doble Mixtos: Rodolfo Krauth- Susana Apariente ( Luján).

PRESIDENTE DEL CLUB ATLETICO “9 DE JULIO

El ingeniero Schiaffino se incorporó como socios al Club Atlético “9 de Julio” en 1949, cuando contaba apenas trece años. Dos años después, trabajaba en el mismo como bañero y profesor de natación.

Por espacio de más de veinte años desempeñó diferentes funciones en la comisión directiva, la cual presidió a lo largo de tres periodos alternados. Primero, a fines de la década de 1960, ocasión en la cual fue construida la cancha de pelota paleta, cerrada, sobre la cual confeccionó el  proyecto y la dirección.

Entre 1976 y 1978 volvió a presidir el Club. En esa oportunidad, el intendente municipal Antonio Garabano, quien también había pertenecido a la comisión directiva de la entidad, informó que el gobierno provincial deseaba adquirir la sede social que se encontraba en la calle Hipólito Yrigoyen entre las avenidas Mitre y San Martín, para la fundación del Instituto Superior Experimental de Tecnología Alimentaria (ISETA).

“Para resolver –nos narra- la venta de la sede social se realizó una asamblea general de socios, la cual fue bastante difícil. Para efectuar la venta nos pusieron condiciones, una de las cuales era que, con ese dinero, debía construirse la sede social, con confitería y salón de fiesta, y un gimnasio cerrado 2000 metros; además, los dos edificios debían iniciarse a la vez. Afortunadamente, los iniciamos a la vez y los terminamos juntos en 1980”.

En la ejecución de esta obra, se destacó la colaboración del señor Bardonesca, quien con su asesoramiento permitió una adecuada administración de los fondos.

Durante la tercera presidencia de el Ingeniero Schiaffino, en la comisión directiva del Club Atlético, entre el año 1998 y 2000, se logró la escrituración del campo de golf de treinta hectáreas, la cual era muy costosa. Para ello, se contó con la colaboración de la Escribanía General de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, con la intervención del Intendente Municipal Jesús Abel Blanco y del Secretario Legal y Técnico de entonces, doctor Carlos Kenny. Gracias a ellos, esa tramitación no insumió costo alguno para la institución.

DOCENTE

El ingeniero Juan Carlos Schiaffino en diferentes etapas de su vida ha ejercido la docencia. En 1960 fue ayudante de Trabajos Prácticos de Geometría Analítica en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata. Un año más tarde, en la ciudad de Pehuajó fue profesor de la escuela secundaria.

En 9 de Julio, hacia 1983, también fue designado docente en la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 1 “Mercedes V. de Labbé” (hoy E.E.T. Nº 2) de esta ciudad.

Así como en su adolescencia había incursionado en la enseñanza deportiva como instructor de natación; muchos años después, en 1985, se convirtió en profesor de Tenis, en el Club Libertad.

ACTIVIDAD POLITICA

Formando parte en las filas de la Unión Cívica Radical, fue elegido concejal y se desempeñó como tal entre 1973 y 1975. Luego de la restitución de la democracia, en 1983, fue elector –de acuerdo con el antiguo sistema electoral- del presidente Raúl R. Alfonsín. Esta acción le mereció una carta autógrafa de gratitud del presidente Alfonsín que aún conserva.

Al doctor Alfonsín lo unió una reciproca relación de estimación. Tanto así, que en las ocasiones en que el mandatario visitó 9 de Julio, estuvo en su casa.

EN OTRAS ACTIVIDADES

Puede decirse que, el ingeniero Juan Carlos Schiaffino, ha realizado actividades de forma multifacética. A las ya mencionadas, hay que añadir su incursión en el comercio y en las finanzas: fue propietario de un corralón de materiales para la construcción, con tres sucursales, entre 1980 y 1985; propietario de una inmobiliaria, en el mismo período; realizó trabajos de agrimensura, medición de lotes, casas y campos, entre 1961 y 1990; fue tasador del Banco Hipotecario Nacional y del Banco de la Provincia de Buenos Aires, desde 1965 hasta 1985 y desde 1967 hasta 1980, respectivamente; se dedico a la fabricación de carpintería de obra en madera, entre 1980 y 1985; fue agente de crédito mutual de jubilados, en 1995; fue propietario de una financiera propia, casa de cambio de moneda extranjera y tarjeta de créditos propia, en la segunda mitad de la década de 1980 y parte de la década de 1990.

Vinculado a la actividad agropecuaria, entre 1972 y 1979 se dedicó a la explotación de cinco establecimientos de campo (propios o alquilados), ocupándose también de la compra y venta de hacienda bovina.

Nuevamente en la faz comercial, el ingeniero Schiaffino fue durante veinte años accionista e integrante del directorio de la Agencia Ford 9 de Julio (1970-1980). Por otra parte, se ha dedicado a la venta de computadoras en la zona (1990-1995), venta de computadoras móviles en la ciudad de Buenos Aires (2000-2002), venta de motos y scooters (1985-1987), compra y venta de autobús usados (1987 -1989), venta de pan y facturas en local alquilado (1980), propietario de un quiosco y ventas en general (2000); propietario de una remisería, con local y vehículos propios; y venta de lotes arbolados propios (2001-2011).

UN HOMENAJE

Días pasados, con motivo de cumplir sus Bodas de Oro con la profesión, en una grata reunión que se realizó en el restaurante “Rincón Criollo” se reunieron familiares y amigos del ingeniero Schiaffino. La ocasión fue propicia para recordar su rica trayectoria.

En la  oportunidad, hizo uso de la palabra el artista plástico Carlos Tabbita para entregar al homenajeado una obra de su autoría. También, con sentidas y elocuentes palabras, el doctor Héctor Lizarralde, amigo y compañero del homenajeado, recordó anécdotas de la vida estudiantil.

Por último, hizo uso de la palabra el agasajado que agradeció a sus familiares y a los amigos presentes, haciendo una semblanza del doctor José Luís Font  fallecido hace pocos años y del cual fue compañero;  y de su médico de cabecera el doctor Lizarralde, para quien pidió un fuerte aplauso por su compromiso con la comunidad y con sus pacientes.

Cerró la velada un video proyectando donde se observan fotos alusivas a la graduación del ingeniero Schiaffino.

PALABRAS FINALES

Casado con Silvia Edith, hija del recordado corredor de automovilismo “Chucho” Fage, de esa unión nacieron cinco hijos.

Solamente la lectura de esta semblanza, que es una síntesis bastante escueta de su amplísima trayectoria, permite formar una idea del grado dedicación, compromiso y constancia que el ingeniero Schiaffino ha puesto a cada una de las actividades que ha realizado.

Independientemente de su profesión ha redescubierto su vocación hacia la macroeconomía y, por ello, hoy continúa leyendo e interiorizándose sobre el tema con un espíritu juvenil. Desde luego, si volviéramos al pensamiento de Balmes con que iniciábamos esta nota, y después de recorrer la trayectoria del ingeniero Schiaffino, cabe afirmar que, efectivamente, su corazón conserva el brío propio de quien obra con acciones verdaderas y orientadas al bien.

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