4 diciembre 2021

El Santuario de Fátima, una historia y un sueño hecho realidad

Virgen de Fatima 1Por Héctor José Iaconis.

El próximo 13 de octubre, el Obispo de 9 de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi  elevará a la jerarquía de Santuario Diocesano a la actual Parroquia de “Nuestra Señora de Fátima” de esta ciudad. La iniciativa se concretará en ocasión de celebrarse el año jubilar por el centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima y debido a que la diócesis tiene como patrona principal a María bajo esa advocación.
Este hecho constituirá un acontecimiento muy importante en la historia diocesana y verá convertido en realidad el sueño del primer obispo de 9 de Julio, monseñor Agustín Herrera, quien proyectó la creación de un Santuario Diocesano donde hoy se encuentra la Parroquia de Fátima. Para ello, no solo dispuso la construcción del templo, sino también las dependencias aledañas para la recepción de los peregrinos.
Monseñor Herrera no pudo proseguir su obra inicial porque, a poco de ser bendecida la Parroquia, fue trasladado a la Diócesis de Jujuy.
Ahora, con la feliz iniciativa de monseñor Torrado Mosconi, el anhelo del primer obispo se verá concretado.
Hoy recorreremos, aunque brevemente, la historia de la Parroquia de Fátima.

LA LLEGADA DE LA IMAGEN DE FATIMA
La imagen de la Virgen que hoy preside las celebraciones de la Parroquia de Fátima fue traída desde Portugal por expreso pedido de monseñor Herrera. Su recepción tuvo lugar en esta ciudad, los días 10 y 11 de mayo de 1958, en el marco de un programa de actos que, en rigor, comenzó antes.
En efecto, desde el 3 hasta el 10 de mayo, en la Catedral, se efectuó una Misión predicada por dos religiosos claretianos, Crescencio Martínez y Rubén Palomino, quienes fueron asistidos por los sacerdotes José Iglesias, Liborio Pérez y José Lazzaletta.
Pasadas las 15 horas, del sábado 10 de mayo de 1958, la imagen de Nuestra Señora de Fátima arribó al acceso a la ciudad y fue escoltada por un número importante de automóviles y motocicletas. Los actos oficiales comenzaron en la intersección de la calle General Paz y avenida Vedia, frente a la estación del Ferrocarril Sarmiento. Allí, luego de entonarse el Himno de Fátima y el Himno Nacional Argentino, se dirigieron a los presentes el Dr. Julián Carlos, el intendente municipal Adolfo Poratti, y el Obispo Herrera. Asimismo, un relator leyó el decreto de honores y adhesión suscripto por el Poder Ejecutivo municipal.
Desde allí partió una procesión, por la avenida Vedia hasta la Plaza “General Belgrano” y, circundando esta, hasta la Catedral, donde fue oficiada la Santa Misa.
El padre Martínez, esa noche, ofreció una conferencia acerca de Nuestra Señora de Fátima y, hasta cerca de la medianoche, las puertas de la sede catedralicia permanecieron abiertas para que los fieles puedan contemplar la imagen arribada.

LA COLOCACION DE LA PIEDRA FUNDAMENTAL
Promediando la mañana del domingo 11 de mayo de 1958, delegaciones provenientes de diferentes ciudades pertenecientes al territorio diocesano, cofradías parroquiales precedidas por sus estandartes y un número importante de fieles se congregó en la Plaza “General Belgrano” para participar de una Misa de Campaña.
Por la tarde, un concierto ofrecido por la Banda de Música del Regimiento VI° de Infantería de Mercedes, dirigida por el capitán Jaime Fábregas, concentro al vecindario frente al atrio de la Catedral. Desde allí, fue conducida en procesión la imagen de  Fátima hasta la esquina de Río Negro (hoy Cardenal Pironio) y Mendoza. En ese lugar tuvo lugar la colocación de la piedra fundamental de la actual Parroquia.
Para perpetuar el recuerdo de tan importante acontecimiento, los fieles fueron obsequiados con una bella estampa coloreada, impresa en 1954, de la cual aún se conservan algunos ejemplares.

PATRONA DE LA DIOCESIS
En oportunidad de realizar su visita adlimina a la Santa Sede, entre otras gestiones, monseñor Herrera comenzó la tramitación para obtener del Santo Padre el patrocinio diocesano de la Virgen de Fátima.
El 23 de marzo de 1959, el Cardenal Domingo Tardini, secretario de Estado del Vaticano, suscribió un Breve por medio del cual, el Papa Juan XXIII, instituyó “para siempre, a la Ssma. Virgen de Fátima, Patrona Principal ante Dios, conjuntamente con Santo Domingo Confesor, de la Diócesis de Santo Domingo de 9 de Julio, con todos los honores  y privilegios litúrgicos que competen”.
El 4 de agosto del mismo año, monseñor Herrera, dirigió a los fieles de la Diócesis una extensa Carta Pastoral en la cual se refería a la proclamación del Patrocinio Diocesano de  Nuestra Señora de Fátima.
En un pasaje de la aludida Carta Pastoral, el Obispo dice a sus fieles: “El entusiasmo desbordante y la fervorosa piedad mariana que demostrasteis, el año pasado, al recibir la imagen sagrada de Nuestra Señora de Fátima traída desde Portugal, nos hizo concebir la idea del Patrocinio que hoy  es realidad…”.
En esa oportunidad, monseñor Herrera establecía que, la festividad litúrgica de Nuestra Señora de Fátima se celebre, en la Diócesis, el día 13 de octubre.

LA PARROQUIA DE FATIMA
Concluidas las obras de edificación del templo, el 25 de julio de 1961, fue erigida la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima. Entre el 4 y el 6 de agosto del mismo año, en oportunidad de las fiestas patronales de Santo Domingo de Guzmán, se efectuó el traslado de la imagen de Fátima hasta la nueva iglesia, donde se encuentra actualmente.
Esa oportunidad prestó juramento y tomó posesión como cura párroco el sacerdote español Jacinto Anglada, proveniente de la Diócesis de Vic, a la sazón vicario cooperador de la Catedral.
A partir de entonces, el joven padre Anglada comenzó un intensa labor ministerial y misionera entre los fieles de su amplio territorio parroquial.
Monseñor Herrera no pudo concretar el sueño de ver la Parroquia de Fátima convertida en Santuario pues, en esos días, fue trasladado a otra sede episcopal.

UN RECUERDO
En una entrevista mantenida con el padre Jacinto Anglada, el 2 de mayo de 2007, el sacerdote, ya anciano, recordaba con beneplácito aquellas jornadas históricas de la creación de la Parroquia.
“El Obispo Herrera –explicaba- tenía la ilusión de un santuario de la Virgen  de Fátima, patrona de la Diócesis. Yo le dije, humildemente:  ‘Señor Obispo, me parece que sería mejor comenzar por un templo humilde, sencillo. Después, con los años, vendrá algo más importante’. Él lo vio con buenos ojos y me alentó a sembrar la semilla humildemente para que, después, con los años, si conviene, pudiera dar un buen árbol”.
“De monseñor Herrera conservo un recuerdo positivo. Me tenía mucha confianza, yo también a él. Estaba contento con lo que se estaba haciendo en Fátima y, también, con nuestro trabajo”, recordaba el padre Anglada.

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