25 septiembre 2021

Soliloquios de un memorioso – Limpieza en la ciudad

311787_323120781046797_768177007_nAntes que nada hay que aclarar que el área pavimentada de la ciudad era significativamente inferior a la de hoy. Por ejemplo las calles Mitre y San Martín tenían pavimento desde la llegada al parque hasta la calle Santiago de Estero. El excelente pavimento existente recién comenzó a incrementarse a partir del año 1956, las tareas en esa primera ampliación estuvieron a  cargo de una empresa italiana.
Como decía, dada la escasa superficie en esas condiciones era posible contar con un eficiente servicio de limpieza que mantenía las calles en muy buen estado. Estaba a cargo de un grupo de empleados municipales que vestidos con un ropaje gris manejaban un carrito con un tanque cilíndrico en el que colocaban la basura que iban recogiendo, que no era mucha ya que su tarea se reducía a barrer las calles y especialmente junto a los cordones, se los llamaba “barrenderos”. Para ello contaban con elementos que por su forma y tamaño me llamaban la atención, cepillos de un ancho que calculo en 50 ó 60 centímetros, también con unas palas del mismo ancho. Con esta última recogían la basura y con los primeros barrían lo que quedaba.
Cuando se juntaba mucha basura la acumulaban en alguna esquina y luego venían unos carros de madera tirados por caballos que la recogían, así como recogían también los residuos que los vecinos dejaban en sus veredas con sus respectivos tachos de metal o con cajones de madera. A
los que manejaban esos carros se los llamaba “basureros”.
Por la época a la que me refiero los residuos se arrojaban en distintos lugares siendo uno de los últimos el basural que estaba en la esquina de Mendoza frente a la plaza Italia, Para ese entonces ya se había superado el amplio terreno que actualmente ocupa la escuela secundaria y superior y que fuera lugar de rellenado con basura, es de recordar que al cavarse los pilares para el edificio de esa escuela se podían ver, como una suerte de capas geológicas, las distintas clases de residuos ya aplastados, entre los cuales, y con cierta emoción en razón de todas las historias que había escuchado, las franjas de la famosa ceniza que azotó la ciudad como consecuencia de la erupción de un volcán neuquino. Se notaba claramente el blanco grisáceo de rodeaba el borde de los pozos que se estaban haciendo.
Los “barrenderos” guardaban sus carritos en un terreno municipal contiguo a la comisaría por lo que algunos minutos antes de finalizar sus turnos se los veía transitar por las calles encaminados en forma convergente hacia el lugar de depósito.
En la trágica epidemia de poliomielitis de los años cincuenta recuerdo que los escolares pintábamos con cal los cordones del pavimento por alguna indicación sanitaria con intenciones de efecto preventivo. En esas pintadas también nos ayudaban los “barrenderos”. Con la misma preocupación por el mal que afectaba a los niños había padres que recortaban ramitas de los viejos alcanfores de la plaza General Belgrano para colgarlas en el cuello de sus hijos. Las pastillas de alcanfor se habían agotado en las farmacias por algún tiempo  Todo era válido para tratar de contrarrestar los desgraciados efectos de ese mal que castigó a nuestro país dejando una secuela de muertos y afectados en su capacidad motriz.
Durante los meses de verano la limpieza de incrementaba mediante la aparición de los camiones regadores que además de limpiar tenían como principal objetivo refrescar las calles tras la caída del sol. Era un divertimiento de los chicos saltar por encima de los chorros de agua que para ambos lados desparramaba el camión. Se abastecían de agua en unas altas canillas que llegaban hasta la parte superior de los camiones y estaban ubicadas en distintos lugares de la ciudad. Recuerdo especialmente una que estaba en la calle Mendoza  y San Luis (hoy Cavallari) justo en la vereda del Templo Evangélico.
Gracias a estos impulsos de aquellas épocas 9 de Julio siempre fue considerada como una ciudad limpia y creo que se sigue manteniendo en iguales condiciones aunque el servicio de limpieza que traté de describir sería casi imposible de mantener en su misma magnitud  dado el crecimiento que ha tenido.
De todos modos quise aludir a esta característica de aquel 9 de Julio convocando al recuerdo que muchos tendrán de lo que describo.

EL MEMORIOSO

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