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sábado, julio 4, 2026

La Plaza de la Cooperación. Cuando la ciudad decidió tener un lugar para agradecer

Hay plazas que nacen del trazado original de una ciudad y otras que se ganan, con el tiempo, el derecho a existir. La Plaza de la Cooperación, también llamada Plazoleta del Cooperativismo, ubicada en Acceso Almirante Brown, pertenece a esta segunda estirpe. Un espacio público que fue tomando forma y nombre como reconocimiento explícito al movimiento cooperativo que tanto ha aportado al desarrollo de 9 de Julio.
En el marco de una nueva celebración del Día Internacional de la Cooperación, que se conmemora hoy, resulta oportuno repasar cómo aquel rincón de la ciudad se convirtió, paso a paso, en un símbolo tangible de gratitud comunitaria.

EL ACUERDO FUNDACIONAL DE 2012
La historia de la Plaza tiene una fecha de arranque precisa. El 10 de julio de 2012, en el marco del Día Internacional de la Cooperación que se había celebrado tres días antes, la Municipalidad de 9 de Julio y la Cooperativa Eléctrica y de Servicios “Mariano Moreno”  (CEyS) firmaron un acta acuerdo destinada a intervenir el espacio verde ubicado frente a la Sala de Primeros Auxilios “Normal Moscato”, allí donde se emplazaban las canillas comunitarias del servicio de agua potable.
El acuerdo se enmarcaba, además, en un proyecto de ordenanza impulsado desde el Concejo Deliberante que proponía imponer al espacio el nombre de Plaza de la Cooperación, incorporando también un “Paseo de los niños”  a pedido de los vecinos del barrio.
La iniciativa buscaba dotar a la comunidad de un espacio público que recuerde el Cooperativismo y la cooperación. A partir de entonces, la CEyS asumiría el padrinazgo del lugar.

LA LUZ COMO PRIMER GESTO CONCRETO
La promesa se cumplió con celeridad. En julio de 2013, apenas un año después de la firma del acuerdo, la CEyS inauguró la obra de iluminación del predio (que se extiende desde Acceso Almirante Brown hasta Almafuerte, y desde Marinero Arce hasta Juan José Paso), con cuatro columnas de dos lámparas cada una distribuidas en los extremos del espacio.

UN CIRCUITO DE SALUD PARA LA COMUNIDAD
Dos años más tarde, en julio de 2015, y nuevamente coincidiendo con la fecha del Día Internacional de la Cooperación, la CEyS dio otro paso en el embellecimiento del predio: la instalación de siete juegos gimnásticos que conformaron un circuito saludable a disposición de los vecinos.
El acto de inauguración contó con la bendición del pastor Emilio Peralta y del entonces cura párroco de la Catedral, monseñor Daniel Camagna, en un gesto ecuménico que subrayaba el carácter comunitario del emprendimiento.
En 2017, la CEYS construyó la vereda perimetral

LA PLAZA COMO ESCENARIO CULTURAL
Con el correr de los años, la Plaza de la Cooperación trascendió su función original de espacio verde para convertirse también en escenario de eventos culturales de relevancia. Así ocurrió en septiembre de 2019, cuando en el marco de los festejos por el 70º aniversario de la CEyS,  el reconocido músico Luis Pescetti brindó allí un espectáculo multitudinario, con la apertura de la cantante local Florencia Caputo.
Aquella jornada, disfrutada por grandes y chicos, confirmó que el predio se había ganado un lugar de peso en la vida social nuevejuliense, setenta años después de aquella primera asamblea cooperativa de 1949 que diera origen a la propia CEyS.
A lo largo de los años posteriores se han venido desarrollando en esta Plaza gran cantidad de eventos recreativos y culturales, fomentando la integración de los barrios que la  circundan.

LA PLAZA Y SU LECCION
La Plaza de la Cooperación condensa una lección que trasciende lo urbanístico. No fue diseñada ni ejecutada por una sola voluntad, sino construida progresivamente mediante sucesivos acuerdos entre el municipio, la cooperativa y los propios vecinos del barrio, los mismos que, con su cuidado espontáneo, demostraron entender el sentido último del espacio que habitaban. Que la ciudad haya decidido dedicar un lugar físico, permanente, a honrar los principios del cooperativismo dice tanto del movimiento como de la comunidad que lo supo reconocer.
La Plaza sigue recordando que la cooperación, cuando es genuina, también deja huellas en el paisaje.

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