Este fin de semana se inicia la Etapa Final del Campeonato 2026 de la Primera División A de la Liga Nuevejuliense de Fútbol, la última de la primera parte de la competencia. Naón se adjudicó la Etapa Clasificatoria, ganándose el derecho a la final. Este sábado se jugará el encuentro adelantado entre Libertad y French desde las 16 horas en Primera División, en el único encuentro de la jornada en el Estadio Vicente Cusatti del Lagunero. El domingo se jugarán los tres partidos restantes desde las 15 y 30 horas, dos de ellos en la ciudad. Atlético 9 de Julio recibirá a San Martín en el Ramón N. Poratti y en el Juan Angel Maldonado, San Agustín será local de Once Tigres. En Patricios, el local Atlético reciriá al equipo de Club Atlético Naón que busca el Bicampeonato. Son los partidos de ida. Las revanchas se jugarán una semana después.
PROXIMA FECHA CUARTOS DE FINAL PARTIDOS DE IDA
SABADO 2 DE MAYO 16.00 hs: Libertad – French. Arbitro: Jonatan Crivelli.
DOMINGO 3 DE MAYO 15.30 hs: Patricios – Naón. Arbitro: Walter Medrano. 15.30 hs: 9 de Julio – San Martín. Arbitro: Julio Márquez. 15.30 hs: San Agustín – Once Tigres. Arbitro: Martín Moreno.
El viernes 8 de mayo a partir de las 21 hs, se llevará a cabo el Festival de Boxeo convocado por Arano Box y el Clan Ferrario en la ciudad de 9 de Julio. Serán protagonistas de la veleda los dos profesionales locales Franco «Panterita» Rodríguez en la pelea de fondo y Kevin Zárate en la de semifondo. Se sumó una pelea profesional de boxeo femenino. El evento tendrá lugar en el Salón Benita Arias de calle Libertad 1759 entre Perito Moreno y Compairé. Además se anuncian nueve peleas amateurs con boxeadores locales y de la región. En la pelea de fondo profesional combatirán Franco «Panterita» Rodríguez ante Mariano Sandoval a 6 rounds, en semifondo Kevin Zárate ante Juan Segovia a 4 rounds. El boxeo femenino profesional tendrá como protagonistas a Lucía Ruiz de Florencio Varela y Natalia Alderete de Tucumán a 4 rounds. Se sumarán en las amateurs Juan Amado, Dylan Giussi, Micaela Gallo, Benjamín Rodríguez, Pedro Ortiz, Juan Figueroa. De Junín, Rodrigo Cirulli y Forlán Elías Guerra Castillo (nacido en Venezuela), de Arano Box. En una conferencia realizada en el Grand Hotel Libertad el presidente del Clan Ferrario, Martín Dufou destacó la televisación del evento por Suma Play 9 de Julio, que podrá ser visto por YouTube. «Este evento deportivo va a quedar registrado para siempre en las redes, lo podrán ver desde cualquier lugar», comentó. Dufou informó que es un trabajo en conjunto con Arano Box, en un trabajo de dos meses. Agradeció a la promotora, a las empresas Ceres y Mecano Ganadero que apoyan a «Panterita» Rodríguez y el «Clan Ferrario». «Queremos seguir con el legado que nos dejó nuestro querido Néstor Ferrario en lo deportivo y lo social». Franco Rodríguez anticipó que «me estoy preparando muy bien, con muchas ganas de volver a pelar ante mi gente, en 9 de Julio. Estoy muy contento». «Panterita» agradeció a las empresas locales que le permiten dedicarse de lleno y enfocarse en el boxeo. Por la mañana realiza los entrenamientos en el Gimnasio Fitness Point y por la tarde en el «Clan Ferrario». Afirmó que está muy bien entrenado para dar lo mejor. Kevin Zárate, se mostró muy conforme de esta oportunidad. «Veníamos esperando desde hacía tiempo. Teníamos muchas expectativas en la pelea anterior, con expectativas porque era por el título argentino, hace ocho meses que no peleo pero en el verno nos enfocamos en el trabajo de potencia como hacía tiempo no podíamos hacer. Estoy muy contento con esta oportunidad. Esta pelea la voy a hacer en mi categoría, las últimas las venía haciendo con gente más pesada».
ENTRADAS A LA VENTA Las entradas están a la venta. Aquellos espectadores que adquieran su entrada en la venta de las primeras cien localidades abonarán 15 mil pesos. El resto de las entradas anticipadas tendrán un valor de 18 mil pesos, y el día del festival el valor es de 20 mil pesos. Se pueden adquirir en Carozo Polarizados ubicado en Robbio 610 casi Tucumán; Pescadería Marbella en Yrigoyen 650 y Bar Osvaldito, de Av. Mitre 1542.
La Liga Profesional de Fútbol de la AFA dio a conocer la programación de la fecha 9 del Torneo Apertura Mercado Libre 2026, que cerrará la etapa clasificatoria del certamen. Para la diagramación de la fecha 9 se priorizó el descanso correspondiente de los planteles que disputan competencias de CONMEBOL, mientras que en segunda instancia se procedió a solapar partidos de equipos que compiten directamente por la clasificación a Octavos de Final. Cuatro futbolistas surgidos de la LNF son parte del certamen. Ignacio Fernández (quien se inició en el CAyS Dudignac) es referente en Gimnasia LP.
Manuel García (San Martín y French en inferiores) cumplió 100 partidos en la Primera de Sarmiento de Junín. Tiziano Perrotta (surgido en Agustín Alvarez) es titular en Banfield. Alexander Díaz (Once Tigres) se recupera de una lesión en Deportivo Riestra.
FECHA 9
SABADO 2 DE MAYO 14.00 Barracas Central – Banfield (TNT Sports) Árbitro: Darío Herrera 14.30 Lanús – Deportivo Riestra (ESPN Premium) Árbitro: Sebastián Martínez 16.15 Central Córdoba – Boca (TNT Sports) Árbitro: Nazareno Arasa 18.45 San Lorenzo – Independiente (TNT Sports) Árbitro: Pablo Dóvalo 18.45 Unión – Talleres (ESPN Premium) Árbitro: Sebastián Zunino 21.15 Platense – Estudiantes (ESPN Premium) Árbitro: Maximiliano Ramírez DOMINGO 3 DE MAYO 13.30 Aldosivi – Ind. Rivadavia Mza. (TNT Sports) Árbitro: Pablo Echavarría 16.00 Rosario Ctral – Tigre (TNT Sports) Árbitro: Hernán Mastrángelo 16.00 Racing – Huracán (ESPN Premium) Árbitro: Leandro Rey Hilfer 16.00 Gimnasia – Argentinos (ESPN Premium) Árbitro: Juan Pafundi 16.00 Belgrano – Sarmiento (TNT Sports) Árbitro: Andrés Gariano 18.30 River – Atl. Tucumán (ESPN Premium) Árbitro: Yael Falcón Pérez LUNES 4 DE MAYO 17.00 Gimnasia Mza. – Def y Justicia (ESPN Premium) Árbitro: Bruno Amiconi 19.15 Vélez – Newell’s (TNT Sports) Árbitro: Luis Lobo Medina 21.30 Estudiantes (Río IV) – Instituto (ESPN Premium) Árbitro: Andrés Merlos
La Municipalidad de 9 de Julio, a través de la secretaría de Obras y Servicios Públicos, informa que se están llevando adelante trabajos de reperfilamiento y nivelado en distintas calles de la ciudad, con elobjetivo de mejorar la transitabilidad y optimizar el escurrimiento del agua. Las tareas se desarrollan sobre Santa Fe, Granada y Entre Ríos, en el tramo comprendido entre Compairé y Quinquela Martín, donde se interviene con maquinaria vial para acondicionar la calzada y corregir irregularidades. Asimismo, trabajos de similares características se llevaron adelante en calles Belgrano, Güemes y Juan B. Justo. Estos trabajos forman parte del mantenimiento permanente de la red vial urbana, permitiendo brindar mejores condiciones de circulación. Se solicita a los vecinos circular con precaución en la zona intervenida y respetar las indicaciones del personal municipal mientras se desarrollan las tareas.
El sábado 25 de abril se jugó la 3era fecha de las Divisiones Inferiores de la Liga Nuevejuliense de Fútbol con la participación de diez clubes (San Martín presenta A y B), compitiendo en cinco categorías: 5ta, 6ta, 7ma, 8va y 9na división. Se disputa el Torneo Apertura.
INFERIORES TORNEO APERTURA RESULTADOS 3ERA FECHA 5TA DIVISION French 2 – Dudignac 0 San Martín B 7 – El Fortín 0 San Martín 2 – Ag. Alvarez 0 9 de Julio 2 – Libertad 0 San Agustín 1 – Once Tigres 1
6TA DIVISION San Martín B – El Fortín San Martín 2 – Ag. Alvarez 1 9 de Julio 4 – Libertad 0 San Agustín 1 – Once Tigres 3
7MA DIVISION French 1 – Dudignac 0 San Martín B 1 – El Fortín 0 San Martín 2 – Ag. Alvarez 2 9 de Julio 4 – Libertad 0 San Agustín 0 – Once Tigres 0
8VA DIVISION French 1 – Dudignac 0 San Martín 2 – Ag. Alvarez 0 San Agustín 0 – Once Tigres 0
9NA DIVISION San Martín B 1 – El Fortín 0 San Agustín 3 – Once Tigres 0
PROXIMA FECHA – 4TA Once Tigres – 9 de Julio Libertad – San Martín Ag. Alvarez – San Martín B El Fortín – French Dudignac – Quiroga Libre: San Agustín.
En agosto de 1949, el concejal Manuel García Formoso presentó ante el Honorable Concejo Deliberante de 9 de Julio un proyecto para rebautizar varias calles de la ciudad. Entre las propuestas figuraba una de singular elocuencia para la época: denominar «1° de Mayo» a la avenida que entonces llevaba el nombre de Río Paraná.
El gesto era coherente con el clima político del momento. En la Argentina peronista de 1949, el Día del Trabajador había adquirido una pregnancia simbólica que desbordaba el calendario y buscaba instalarse en el paisaje cotidiano de las ciudades. Inscribir esa fecha en el mapa urbano de 9 de Julio era, a la vez, una declaración de pertenencia y una forma de hacer hablar a las esquinas. El proyecto no prosperó. La avenida Río Paraná conservó su nombre hasta el 31 de julio de 1998 en que se le cambió por el de Eva Perón. La fecha obrera, según el deseo del edil García Formoso, nunca llegó a las chapas de las esquinas. Quedó, en cambio, en las actas del Concejo, discreta evidencia de que la ciudad que hoy caminamos puede ser también el resultado de lo que, en algún momento, alguien propuso y la historia desestimó.
El 1° de mayo es, en el mundo occidental, una jornada cargada de historia obrera, de reclamos y conquistas laborales acumuladas desde el siglo XIX. En la Argentina peronista, esa carga simbólica fue reencuadrada con habilidad política. La fecha se convirtió en ocasión festiva, en celebración del vínculo entre el Estado y los trabajadores, en escenario de grandes concentraciones y proclamas. Pero en el plano institucional, el 1° de mayo adquirió también una función más silenciosa y menos comentada, la de fecha de asunción de autoridades municipales. En la ciudad de 9 de Julio tres intendentes iniciaron sus mandatos en esa jornada entre 1948 y 1960.
EL 1° DE MAYO COMO FECHA INSTITUCIONAL. UN GESTO POLÍTICO DEL PERONISMO Para comprender por qué el 1° de mayo funcionó como fecha de asunción durante aquellos años, es necesario atender al modo en que el peronismo reorganizó el calendario cívico argentino. Desde su llegada al poder en 1946, el gobierno de Juan Domingo Perón instituyó una serie de fechas con fuerte pregnancia simbólica, entre las cuales el Día del Trabajador ocupaba un lugar central. Lejos de ser una jornada de protesta, como había sido históricamente para el movimiento obrero internacional, el 1° de mayo peronista se transformó en una fiesta de afirmación del lazo entre el líder, el Estado y las masas trabajadoras. En ese contexto, que las autoridades municipales asumieran sus funciones precisamente en esa fecha no era un detalle administrativo menor. Era, ante todo, un acto de adhesión simbólica al calendario político del movimiento. El municipio de 9 de Julio no fue una excepción: al contrario, refleja con nitidez cómo la lógica nacional permeaba los rituales institucionales de la vida local. El 1° de mayo de 1948, don Mario B. Castro asumió la intendencia municipal de 9 de Julio, inaugurando con ello el primer ciclo de esta particular sucesión calendárica. Su gestión se extendió hasta el 1° de mayo de 1952, cuatro años que coinciden con el período de mayor consolidación del peronismo en el plano nacional, pues el primer mandato presidencial de Perón había comenzado en 1946 y el segundo se iniciaba ese mismo año. Castro gobernó en un tiempo de transformaciones profundas para el municipio. La reorganización del Honorable Concejo Deliberante, que retomaba su funcionamiento orgánico tras la interrupción de 1943, implicaba también la incorporación de concejales sin experiencia política previa, lo cual generó no pocas tensiones en el seno del cuerpo deliberativo. La nota característica de aquel período fue la coexistencia de un entusiasmo político genuino con las dificultades propias de una institucionalidad municipal que se recomponía. Que el 1° de mayo de 1952 asumiera como intendente, Horacio Italiano, dirigente de la Confederación General del Trabajo, añade una capa de significación que difícilmente pueda atribuirse a la casualidad. La elección de un hombre proveniente de las estructuras sindicales para conducir el municipio en el día consagrado al trabajador constituye una mise en scène política de alta elocuencia. El representante del mundo del trabajo tomaba las riendas del gobierno local precisamente en la jornada que ese mundo celebraba como propia. El mandato de Italiano, sin embargo, se vio truncado. Su gestión se extendió hasta el 14 de octubre de 1955. El golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955, que derrocó al presidente Perón e instauró la denominada Revolución Libertadora, suspendió de facto el funcionamiento del Concejo Deliberante y desplazó a las autoridades municipales electas. La comuna de 9 de Julio fue intervenida, y la continuidad institucional quedó en suspenso durante casi tres años. Cuando el 1° de mayo de 1958 asumió como intendente don Adolfo R. Poratti, candidato electo por la Unión Vecinal del Partido de 9 de Julio, el retorno a esa fecha no era, en términos estrictamente normativos, una imposición peronista, pues el peronismo estaba proscripto. Sin embargo, la persistencia de esa fecha como jornada de investidura sugiere que el calendario político había calado más hondo de lo que la Revolución Libertadora hubiera querido reconocer. El 1° de mayo seguía siendo, en la práctica institucional local, el día en que los intendentes llegaban al poder.
UNA REFLEXION
La historia municipal tiene la virtud, y también la limitación, de hacer visible lo que la historia nacional suele volver genérico. En el caso que nos ocupa, la recurrencia del 1° de mayo como fecha de asunción de los intendentes municipales en 9 de Julio permite observar, a escala local, los mecanismos mediante los cuales el peronismo impregnó el tejido institucional del país, incluidos sus municipios más pequeños. Existieron, tal como podemos apreciarlos, ciertos rituales políticos -la elección de fechas, la investidura de autoridades, la puesta en escena del poder, que operaron en el movimiento peronista y aún después, como vectores de identidad y de sentido. El 1° de mayo en 9 de Julio no era solo el día en que un intendente juraba su cargo, era la jornada en que el municipio se reconocía, simbólicamente, como parte de un proyecto político más vasto que lo contenía y lo significaba. La figura de Horacio Italiano, en particular, merece una atención que la historiografía local aún no le ha dispensado en toda su dimensión. Un dirigente gremial inicia el gobierno de un municipio en el Día del Trabajador es, en sí mismo, un testimonio histórico de primer orden. El pasado no siempre habla a través de los grandes discursos o de los documentos solemnes. A veces lo hace a través de una coincidencia que no es tal. En nuestro caso, tres intendentes asumieron el mismo día, en un vector de doce años, en el contexto de una historia convulsa. El 1° de mayo en 9 de Julio no es solo una fecha administrativa. Es una pequeña ventana hacia el modo en que una época entendió el poder, el trabajo, la fiesta y la institución.
Cada 1° de Mayo, el calendario recuerda una fecha que en 9 de Julio no siempre tuvo el mismo rostro. A lo largo del siglo XX, la conmemoración del Día del Trabajador en nuestra ciudad fue escenario de tensiones ideológicas, de disputas por el sentido de la efeméride y de respuestas sociales que reflejan, con notable fidelidad, los conflictos más amplios de la Argentina de su tiempo. Los periódicos locales, vivos repositorios de la memoria colectiva, ofrecen un retrato polifónico de esas jornadas: voces obreras, editoriales encendidos, crónicas de actos multitudinarios y soflamas reaccionarias conviven en sus páginas como testigos de una historia que aún merece ser leída con atención.
Huelga ferroviaria de 1917. Repercusión de la misma en la localidad de Patricios.
LOS PRECURSORES: LA ORGANIZACIÓN OBRERA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX La historia del movimiento obrero en 9 de Julio hunde sus raíces en las postrimerías del siglo XIX. El testimonio de Emilio Repetto, vecino de la ciudad desde el último cuarto de esa centuria, da cuenta de las condiciones a que eran sometidos los trabajadores, incluyendo niños que se iniciaban como aprendices o boyeros sin acceso a derecho alguno, alojados en galpones o depósitos y privados de todo descanso que no fuera el nocturno. Esa realidad era, a la vez, el caldo de cultivo del que habrían de surgir las primeras organizaciones. En 1905, la Federación Obrera Socialista celebró una conferencia en la Plaza “General Belgrano”, con la presencia del orador Alejandro Mantecón y de varios militantes que serían figuras recurrentes en la vida gremial local: Nazareo Iscaro, Emilio Aperlo, Enrique Catani y Pedro Pincirolli, entre otros. Ese año también se sancionó la ley de descanso dominical, cuya aplicación tardó en llegar al interior bonaerense. En 9 de Julio, numerosos comercios la ignoraron por años, al no existir organismos locales que fiscalizaran su cumplimiento. Los dependientes de almacenes y corralones seguían durmiendo sobre los mostradores hasta el día de franco que les correspondía. La huelga agraria de 1912 y la ferroviaria de 1917, esta última impulsada por La Fraternidad, la Federación Obrera Ferrocarrilera y la Asociación de Telegrafistas, que paralizó los trenes del país durante tres semanas, tuvieron resonancias directas en el partido. La adhesión de los trabajadores de Patricios a ese paro quedó registrada en una fotografía que constituye un documento histórico de valor excepcional. La presencia del Partido Socialista en la ciudad contribuyó, entretanto, a dar mayor visibilidad a las condiciones laborales y a proyectar políticamente las demandas de los trabajadores.
LA CASA DEL PUEBLO Y LOS SINDICATOS. TERRITORIO DE ORGANIZACIÓN En la calle Libertad, entre Cavallari y Tucumán, funcionaba la Casa del Pueblo, sede que congregaba a las distintas organizaciones obreras de la ciudad. Allí se redactaban las actas que regulaban la vida interna de los sindicatos, se debatían plataformas, se elegían delegados y se tramaba la acción colectiva. A partir de 1920, la actividad gremial experimentó un impulso notable. El 8 de agosto de ese año se constituyó la Unión Obreros del Campo, en respuesta a un llamado de la Federación Obrera local, que ya nucleaba a panaderos, obreros en calzado, albañiles, metalúrgicos y afines. Los objetivos de aquella novel asociación de trabajadores rurales eran, según reza el acta fundacional, estrechar los vínculos de solidaridad entre quienes ejercían las tareas agrícolas y ganaderas, conquistar mejoras salariales y reducir una jornada laboral que podía extenderse de catorce a dieciséis horas. El lenguaje de sus documentos trasluce una familiaridad con la doctrina marxista que sorprende por su elaboración: la convocatoria abierta a trabajadores de toda nacionalidad, raza e ideología, siempre que acataran las reglas del debate fraterno, revela una conciencia gremial madura y cosmopolita, infrecuente en el interior bonaerense de entonces. Nazareo Iscaro, secretario de actas y delegado de la Federación Obrera local, aparece como figura articuladora de esa red. Los manifiestos de la época apelaban a la conciencia de clase con una retórica encendida y sin ambages: denunciaban la Liga Patriótica, la Asociación Nacional del Trabajo y los Círculos de Obreros Católicos como instrumentos al servicio del capital para dividir a los trabajadores. En agosto de 1921, los obreros del campo convocaban a sus pares desde el local de la calle Independencia (hoy Hipólito Yrigoyen) al 328, invitándolos a ocupar su puesto en la organización como único medio de defender sus intereses y los de sus familias.
TRIBUNA, BANDA Y VELADA SOCIALISTA La edición del 4 de mayo de 1924 del periódico EL 9 DE JULIO reconstruye con detalle la conmemoración del Día del Trabajador de ese año. El proletariado nuevejuliense había suspendido sus labores cotidianas. Los gremios se replegaron en sus respectivas sedes, y una banda de música recorrió las calles desde las primeras horas de la mañana, entonando el himno de la Internacional. Por la tarde, una columna compacta de personas marchó hacia la estación ferroviaria para aguardar a los oradores llegados desde Buenos Aires, representantes de las federaciones obreras de la capital. La crónica periodística señala que la marcha se hizo sin ostentación de banderas ni símbolo alguno, en dirección a la Plaza Belgrano, donde se erigió la tribuna que ocupó el representante de la Federación Obrera de la Capital Federal. Por la noche, el Teatro Rossini fue escenario de una velada patrocinada por el Centro Socialista de 9 de Julio. Era el 1° de Mayo de 1924, y la jornada presentaba ya los rasgos de una festividad obrera consolidada: acto público en la plaza, palabra de los delegados, y encuentro cultural nocturno.
«LA ACCIÓN MALÉVOLA DEL TRAPO ROJO». LA VOZ ADVERSARIA No todos los actores de la vida local veían con beneplácito la gravitación de las organizaciones de izquierda en la conmemoración del 1° de Mayo. El periódico “El Orden”, cuya línea editorial se hallaba próxima a un sector del radicalismo marcadamente hostil a las expresiones gremiales de izquierda, publicó en mayo de 1922 un editorial que sintetizaba esa animadversión con elocuencia poco disimulada. Para ese periódico, el 1° de Mayo no debía ser una jornada de reivindicación clasista sino una fiesta de concordia entre obreros y patrones, en la que capital y trabajo marcharan juntos hacia el progreso común. Desde esa premisa, fustigaba a quienes organizaban los actos bajo el signo de la Internacional, acusándolos de olvidar el Himno Nacional, de enarbolar insignias partidistas y de disolver la armonía social con lo que denominaba prédica disolvente. La virulencia del lenguaje, que llegaba a comparar al movimiento soviético con la barbarie y a denunciar a los oradores socialistas como lobos con piel de carnero, revela el grado de crispación que la cuestión obrera generaba en ciertos sectores de la sociedad nuevejuliense. Significativamente, ni el periódico “El Pueblo” ni “El Régimen”, afines al Partido Conservador, llegaron a publicar editoriales de similar vehemencia. Era un sector específico del oficialismo radical el que, en más de una oportunidad, irrumpía con gritos o agresiones en las conferencias del Centro Socialista o de la Federación Obrera, según consignan diversas crónicas de época. La tensión entre quienes reclamaban derechos y quienes defendían el orden establecido se expresaba, en 9 de Julio, con la misma intensidad que en el escenario nacional.
OTRO CLIMA Una década más tarde, el clima había mutado de manera perceptible. El 1° de Mayo de 1934 fue conmemorado bajo los auspicios del Centro Socialista de 9 de Julio con un espíritu distinto. El programa incluyó un almuerzo de camaradería en la Casa del Pueblo al mediodía, una conferencia del profesor Numa Romero y una velada cinematográfica nocturna en el Cine “9 de Julio”, donde la lluvia restó concurrencia, y un error en el envío de la película desde Buenos Aires retrasó el inicio del acto, con la gentil cesión del Teatro Rossini para complementar la programación. En las localidades de Patricios y 12 de Octubre también se realizaron actos conmemorativos. Promediando la década de 1930 un editorial del periódico “El Liberal”, alusivo al 1° de Mayo, refleja una mirada más serena y comprometida. El periódico, de tendencia socialista, dirigido por el concejal y legislador Miguel Navello, advertía sobre los peligros de la reacción, denunciaba las actitudes de quienes llamaba oligarcas locales y arengaba al proletariado a no desfallecer en su lucha. Ese tono de exhortación militante coexistía, sin embargo, con una disposición más tolerante hacia el hecho conmemorativo en sí. Ya no se discutía si el 1° de Mayo era legítimo, sino cómo debía aprovecharse para reafirmar conquistas y prevenir retrocesos. Esa inflexión no era casual. Los años treinta habían traído a 9 de Julio una crisis económica sin precedentes con desocupación masiva, quiebras comerciales, colapso de los precios agrícolas, huelgas rurales y emigración de familias enteras hacia las ciudades. La organización sindical se había intensificado a pesar de las presiones de los sectores de poder; y la sanción en 1929 de la ley que reguló la jornada laboral de ocho horas había representado un hito que los trabajadores sentían como propio.
EL LARGO CAMINO DE LOS DERECHOS. UN BALANCE Entre la conferencia de 1905 en la Plaza “General Belgrano” y los actos de las décadas de 1920 y 1930, la clase trabajadora de 9 de Julio recorrió un trecho arduo. Los sindicatos gremiales de panaderos, albañiles, metalúrgicos, obreros del campo, fueron construyendo su organicidad en un entorno que alternaba la tolerancia con la hostilidad. Los concejales socialistas Enrique Polino, Antonio Bono, Carlos Gornati y Miguel Navello llevaron al Concejo Deliberante las demandas de ese mundo del trabajo. Los manifiestos y actas de la Federación Obrera local documentaron la tenacidad de quienes, con escasos recursos, procuraban que sus compañeros supieran que la dignidad no era un privilegio de clase. La historia del 1° de Mayo en 9 de Julio es, podemos decir, la historia de una disputa por el sentido: ¿era la jornada una fiesta de concordia entre el capital y el trabajo, como quería “El Orden”, o una jornada de lucha y reivindicación, como proclamaba más tarde el periódico “El Liberal”? La respuesta que la comunidad fue dando a lo largo de las décadas inclinó la balanza hacia la segunda lectura; pero el debate en sí, con su energía y sus contradicciones, forma parte inescindible de la historia de la ciudad.
MIRAR EL PASADO Hoy, cuando el calendario vuelve a señalar el 1° de Mayo, vale la pena detenerse un instante sobre ese pasado. Los trabajadores que marcharon por las calles de 9 de Julio entonando el himno de la Internacional, los que durmieron sobre mostradores sin derecho a un día de descanso, los que firmaron manifiestos a la luz de un farol en la calle Independencia, los que se congregaron bajo la lluvia en el Cine “9 de Julio” para celebrar una fecha que consideraban suya: todos ellos forman parte de un derrotero que no debe quedar en el olvido. La efeméride que cada año se conmemora no es una abstracción universal. En la historia de 9 de Julio tiene nombres propios, tiene plazas y teatros específicos, tiene periódicos que la interpretaron con pasión y actas que la registraron con pulcritud.
El sábado 25 de abril en cancha del Club Atlético 9 de Julio se vivió una jornada a todo hockey, con la visita de una numerosa delegación del Club Social, de la ciudad de Junín, una de las entidades grandes de ese medio y que vino precedida de victorias en la mayoría de sus divisiones. Atlético 9 de Julio está trabajando muy bien y también llegó con todos sus partidos ganados. Los partidos habían despertado mucho interés. Se terminaron repartiendo los triunfos. En primer término, en Sub 14 “B”, comenzaron las locales ganando 5 a 1, categoría que no compite por puntos. Luego jugaron los equipos “A” de la categoría, comenzando Social mejor, con muy rápidos contragolpes en los dos primeros cuartos se puso 3 a 0, pero ahí reaccionaron las Millonarias y con dos goles de Antonia Zúñiga Pírez en el tercer parcial se pusieron 3 a 2 y fueron por el empate, merecido, porque el partido se hizo parejo pero en otro contragolpe las visitantes, sobre el final pusieron el tanteador definitivo 4 a 2. En Sub 16, que es una categoría muy competitiva, en la primera fecha Atlético ganó 10 a 2 y Social 9 a 0. Aquí las locales fueron superiores, presionando en toda la cancha, con un ataque muy bien armado y con Francisca Zúñiga Pírez imparable, que convirtió goles a los 5’ y a los 10’ marcando el rumbo del partido, para lograr una festejada victoria por 7 a 0, con los demás goles de Emilia Rosensuaig (2), Julia Cantero, Josefina Miranda y Mora Delgado. El partido de Sub 19 fue el más difícil. En 2025 las juninenses habían ganado todo y esta temporada empezaron ganando en las dos primeras fechas 10 a 0 y 10 a 1. Atlético tuvo una actuación inteligente, muy bien armada su defensa y el ataque y si bien a los 27’ abrió el tanteador la visita, reaccionaron bien las locales y en 2 minutos, con gol de Francisca igualaron y siguió parejo el partido hasta que sobre el final, con más resto, con gol de Josefina Miranda, a los 56’ logró el gol del triunfo para Atlético 9 de Julio, muy festejado por el valor que tenía este partido. Cerró la jornada el triunfo visitante en Primera. Atlético 9 de Julio sufre el recambio de jugadoras debido a que deben afrontar la etapa de estudios universitarios y se radican en otras ciudades. Tuvo que completar con jugadoras incluso de 16 años de edad. Social se adjudicó el partido.
En 1886, trabajadores estadounidenses reclamaron lo que hoy parece elemental: no entregar más de ocho horas al patrón en un solo día. Lo que sobrevino fue una cadena de huelgas, represión y juicios sumarios que conmocionó al mundo. De aquella tragedia nació una fecha que, 139 años después, sigue siendo mucho más que un feriado. Hay fechas que nacen de la obstinación de hombres y mujeres que un día decidieron que ya era tiempo de accionar los medios para abrazar la lucha. El 1° de Mayo es una de esas fechas, pues su origen está en las calles de Chicago, en el otoño del siglo XIX, cuando el mundo del trabajo aún no tenía nombre para reclamar lo que le era debido. Corría el año 1886. En los Estados Unidos, la jornada laboral promedio se extendía doce, catorce, a veces dieciséis horas. Los niños trabajaban junto a los adultos en fábricas mal ventiladas. Los accidentes eran frecuentes y raramente indemnizados. El descanso dominical era un privilegio y no una norma. Frente a esa realidad, las organizaciones obreras estadounidenses habían fijado una fecha: el 1° de mayo de 1886 sería el día en que los trabajadores del país exigirían, de manera unificada, la reducción de la jornada a ocho horas. La consigna era tan sencilla como revolucionaria para su tiempo: ocho horas para el trabajo, ocho para el descanso, ocho para la vida.
CHICAGO, EL FUEGO Y EL ESCÁNDALO La huelga general del 1° de mayo de 1886 tuvo un epicentro esa ciudad industrial por excelencia, donde decenas de miles de trabajadores abandonaron sus puestos. Los días siguientes transcurrieron en un clima de creciente tensión. El 3 de mayo, frente a la planta de la empresa McCormick Harvesting Machine, la policía dispersó una manifestación con un saldo de al menos dos obreros muertos. La indignación fue inmediata. Al día siguiente, el 4 de mayo, los líderes del movimiento convocaron un mitin de protesta en la Plaza Haymarket. Era una reunión pacífica, así lo reconocería incluso el propio alcalde de Chicago, Carter Harrison, quien asistió al comienzo del acto y se retiró convencido de que no había motivos de alarma. Sin embargo, cuando la policía avanzó para disolver el encuentro, alguien arrojó una bomba entre las filas de los agentes. El artefacto mató a siete policías e hirió a decenas. En la refriega que siguió, varios manifestantes también perdieron la vida. Lo que vino después fue uno de los procesos judiciales más viciados de la historia norteamericana. Ocho militantes anarquistas fueron detenidos, no porque existieran pruebas de su participación directa en el atentado, sino porque sus ideas eran consideradas subversivas. El juicio estuvo marcado por la presión de la prensa, la parcialidad del jurado y la evidente intención de escarmentar al movimiento obrero en su conjunto. En noviembre de 1887, cuatro de los acusados (Albert Parsons, August Spies, Adolph Fischer y George Engel) fueron conducidos al patíbulo. Louis Lingg se había quitado la vida en su celda la víspera. Dos de los condenados vieron sus penas conmutadas por cadena perpetua.
DE LA TRAGEDIA A LA EFEMÉRIDE UNIVERSAL El escándalo de Haymarket recorrió el mundo. En 1889, la Segunda Internacional Socialista reunida en París resolvió que el 1° de mayo sería, a partir de 1890, una jornada internacional de reivindicación obrera, en homenaje a los mártires de Chicago y en reclamo de la jornada de ocho horas. Desde entonces, la fecha fue adoptada progresivamente por países de todos los continentes, adquiriendo en cada latitud matices propios: en algunos lugares prevaleció el carácter festivo y fraterno; en otros, la dimensión de protesta y denuncia; en casi todos, la memoria de quienes pagaron con su libertad o su vida el derecho a organizarse. En la Argentina, el 1° de Mayo comenzó a conmemorarse también desde 1890, impulsado por las nacientes organizaciones obreras de inmigrantes europeos que traían consigo la experiencia sindical de sus países de origen. La fecha llegó pronto al interior del país, incluida la ciudad de 9 de Julio, donde ya a principios del siglo XX los gremios locales, el Centro Socialista y la Federación Obrera marcaban el almanaque con actos en la plaza, veladas culturales y conferencias que daban voz a un mundo laboral que recién comenzaba a hacerse escuchar.
UNA FECHA CON NOMBRE PROPIO Cabe detenerse un instante en la naturaleza de esta efeméride. A diferencia de la mayoría de las fechas del calendario cívico, el 1° de Mayo, conmemora lo que se creyó una derrota, pero que se convirtió en victoria a largo plazo. En ese sentido, la jornada tiene una dimensión moral que trasciende las banderas ideológicas. Es el recordatorio de que ningún derecho laboral existente llegó gratuitamente, y de que todos ellos tienen detrás una historia de esfuerzo, de organización y, muchas veces, de sacrificio. La jornada de ocho horas, el descanso semanal, el salario mínimo, el derecho a huelga, la protección contra el despido arbitrario, cada una de esas conquistas tuvo sus precursores, sus mártires y sus batallas. El 1° de Mayo es, en cierta manera, la fecha en que ese proceso se hace visible, en que la historia del trabajo sale de los archivos sindicales y de las páginas de los periódicos para instalarse, aunque sea por unas horas, en el centro de la vida pública.
UNA HISTORIA QUE TAMBIÉN ES NUESTRA En esta edición se publica un artículo que se propone rastrear sucintamente esa historia, en el territorio más próximo, el de la comunidad de 9 de Julio y su partido. Porque la efeméride que mañana se conmemora también tiene aquí, en nuestra ciudad, hechos concretos, a la luz de muchos documentos que llegan hasta nuestro tiempo: los manifiestos que circularon por los campos del partido antes de la cosecha de 1921; las crónicas de EL 9 DE JULIO describiendo por décadas cada celebración del 1° de Mayo; las jornadas en que la banda de música local aparecía tocando frente a la estación, esperando a los oradores llegados de la capital. Tiene, también, las voces disonantes, expresada en los editoriales de los periódicos reaccionarios que fustigaban al movimiento obrero desde posiciones conservadoras, los incidentes en las conferencias del Centro Socialista, las tensiones entre las autoridades y los trabajadores que reclamaban ser escuchados, el advenimiento del Peronismo y las otras miradas sobre esta conmemoración. Una historia con aristas, con contradicciones, con la textura irregular que tiene todo pasado cuando se lo mira de cerca y sin condescendencia. Recuperar esa historia es el propósito de las páginas que siguen. No para repetir consignas ni para sacralizar una fecha, sino para entender de dónde venimos y qué debemos a quienes trabajaron, en todos los sentidos del verbo, para que este día exista.