13.8 C
Nueve de Julio
lunes, abril 13, 2026
Inicio Blog

Festival de Boxeo con «Panterita» y Kevin Zárate

 


El viernes 8 de mayo -21 hs- vuelve el boxeo a 9 de Julio, con la presencia de los dos profesionales locales ante su público. Combatirán Franco «Panterita» Rodríguez en la pelea de fondo y Kevin Zárate en la de semifondo.
Arano Box y el Clan Ferrario invitan a la veleda a realizarse en el Salón Benita Arias de calle Libertad 1750 entre Perito Moreno y Compairé. Además habrá nueve peleas amateurs con boxeadores locales y de la región.
La pelea del ex campeón argentino Franco Rodríguez será a seis rounds, mientras que la pelea de Kevin Zárate será a cuatro rounds.
El entrenador referente del «Clan Ferrario» Elías Pino anticipó que «son todas peleas de nivel, es importante que el público llegue temprano, porque se va a cumplir con el horario de inicio de las 21 hs».
«Estamos con todos los preparativos, organizando con la Promotora Arano Box. Tenemos experiencia desde el Clan Ferrario en la organización, con una nueva comisión que tiene como presidente a Martín Dufou y como vicepresidente a Martín «Carozo» Beotegui. Se vienen haciendo las cosas bien, sumando cosas».
Franco «Panterita» Rodríguez se mostró muy contento por volver a pelear en su ciudad. «Venimos entrenando muy duro, hicimos sparring en Junín el día miércoles. Venimos muy bien».
En 2025 Franco Rodríguez se presentó en la Provincia de Córdoba y con expectativas aguarda la primera presentación de 2026. En 9 de Julio Panterita peleó en varios lugares: Agustín Alvarez, Benita Arias, Club Ciudad, Atlético 9 de Julio y ahora vuelve al Benita Arias.
«Estoy muy contento de pelear con mi gente, queremos dar un espectáculo muy bueno para que la gente siga apoyando el deporte. Es importante que se sumen y puedan comprar con tiempo las entradas», comentó.
Franco Rodríguez sostuvo que «venimnos trabajando duro, preparándonos para llegar de la mejor manera».

Condiciones climáticas para 9 de Julio y alrededores

0

 


De acuerdo al informe del Servicio Meteorológico Nacional, en 9 de Julio y alrededores se mantienen temperaturas templadas. Las temperaturas oscilarán entre los 13 grados de mínima y 25 grados de máxima.

En un principio los pronósticos no indicaban lluvias y con las actualizaciones, aparecen probabilidades de precipitaciones para martes y miércoles.

EL CLIMA PARA LOS PROXIMOS DIAS

LUNES 13 DE ABRIL
Parcialmente nublado
Mínima 13°C
Máxima 23°C

MARTES 14 DE ABRIL
Parcialmente nublado. Probabilidad de lluvias.
Mínima 15°C
Máxima 25°C

MIERCOLES 15 DE ABRIL
Mayormente nublado. Probabilidad de lluvias.
Mínima 16°C
Máxima 25°C

JUEVES 16 DE ABRIL
Mayormente nublado
Mínima 14°C
Máxima 24°C

VIERNES 17 DE ABRIL
Parcialmente nublado
Mínima 15°C
Máxima 25°C

 

 

Efemérides nuevejulienses. Lo que sucedió un día como hoy en 9 de Julio

0

  • 13 de abril de 1884: Nació en Salto, provincia de Buenos Aires, el doctor Natalio J. Cháneton, legislador e intendente municipal de 9 de Julio. En 1913, fue nombrado médico municipal en la localidad de Facundo Quiroga, en el Partido de 9 de Julio. Aquí formó primero su hogar para radicarse más tarde en la ciudad cabecera, donde instaló su consultorio médico. En los comicios legislativos del 30 de marzo de 1919 fue elegido para ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. Al inaugurarse, el 9 de julio de 1921, la Sala de Primeros Auxilios de 9 de Julio fue puesto al frente de la misma y del consultorio médico gratuito que funcionaba junto a aquella. En las elecciones del 27 de noviembre de 1921 fue elegido concejal municipal, lo que le abrió el camino para el acceso al Ejecutivo municipal. En efecto, en la sesión del 5 de diciembre de ese año, fue elegido intendente municipal del Partido de 9 de Julio. Había contraído matrimonio con María Elena Sanz, hija del hacendado Hermenegildo Sanz y, por este vínculo, también era cuñado del escribano Luis F. Catalá (quien estaba casado con Isolina Sanz), notario que ejerció en 9 de Julio y fue jefe del Registro de las Personas. 
  • 13 de abril de 1903: Fue inaugurado el Monumento (con forma de óbelo), en la Plaza España. Este recuerda la celebración de la Confraternidad Hispano-Argentina en 1900 y da nombre a la Plaza “España”. Se trata del monumento más antiguo de los ubicados en la planta urbana de la ciudad.
  • 13 de abril de 1908: Fue realizada en 9 de Julio una de las primeras maratones de las que se tiene registro. Se trató de una prueba que  partió desde French y concluyó en la Plaza “General Belgrano”. 
  • 13 de abril de 1927: Tuvo lugar, en el Teatro Rossini, el concierto-debut de la Banda de Música Municipal de 9 de Julio, creada por iniciativa del intendente municipal Ramón N. Poratti y dirigida por el profesor Juan B. Belli.

Fernando Aranda Martínez actúa en «Gala Tango»

0

 

El bailarín nuevejuliense Fernando Aranda Martínez, sigue sus pasos en escenarios de la ciudad de Buenos Aires. En esta etapa se encuentra abocado a una propuesta muy interesante con mayor concurrencia de turistas extranjeros, en «Gala Tango».
Es necesario recordar que Fernando Aranda Martínez comenzó en la Escuela de Danzas Nativas, dirigida por su madre Selva Martínez. Años después continuó, perfeccionándose en Buenos Aires, donde lleva adelante una carrera exitosa.
Consultado por «EL 9 DE JULIO» Fernando se refirió a su presente en Gala Tango. «Es un lugar que ofrece cena – show, con una orquesta en vivo: piano, contrabajo y bandoneón, dos violines, una cantora y un cantor; somos tres parejas de baile en escena».
«Hacemos un show de tango y folklore todas las noches. Estamos trabajando bien. El show comienza a las 22 horas, con una duración de una hora y media», agregó el bailarín de 9 de Julio.
Hace un año aproximadamente que Fernando Aranda Martínez forma parte del espectáculo de «Gala Tango». Comparte el escenario con Magalí Tokian, conformando una de las tres parejas de baile.
«Mayormente vienen al espectáculo turistas extranjeros, de diferentes partes del mundo. Vienen a conocer Buenos Aires y después como cierre, vienen a esta casa de tango que tiene muchos años», explicó.
En ese sentido indicó, «nos visitan turistas de Brasil, de China, de Japón y de otros países. Dependiendo de qué público sea, también la respuesta, algunos son más eufóricos, otros menos. Lo importante es que la gente se va contenta y en las redes sociales hay buenas recomendaciones para que concurran al espectáculo».
POSIBILIDADES EN EL EXTERIOR
Consultado con respecto a futuros viajes, en giras artísticas, Fernando Aranda Martínez anticipó que tiene posibilidades aunque aún resta cerrar el contrato, son tres las posibilidades.

 

Centenario de la Cámara de Comercio: Asociativismo empresarial y desarrollo local

Parte I: Sus origenes

La historia institucional de una cámara empresarial constituye, en esencia, un reflejo fiel de las transformaciones económicas, sociales y políticas que atraviesa una comunidad a lo largo del tiempo. En el caso de la Cámara de Comercio e Industria, Producción y Bienes Raíces de 9 de Julio, su trayectoria centenaria, que se extiende desde 1926 hasta nuestros días, representa no solamente la evolución de una entidad, sino también el testimonio vivo de la capacidad asociativa del empresariado nuevejuliense frente a las crisis recurrentes que marcaron la historia argentina del siglo XX y principios del XXI.
Fundada bajo la denominación original de “Sociedad Unión Comerciantes e Industriales”, esta institución nació como respuesta directa a las dificultades crediticias que enfrentaban los comerciantes minoristas en un contexto económico complejo, signado por el endeudamiento creciente de los consumidores y la proximidad de la mayor crisis económica mundial que conocería el capitalismo. A lo largo de un siglo de existencia, la entidad ha transitado por múltiples etapas de consolidación, transformación y adaptación, manteniendo siempre como norte la defensa de los intereses comerciales, industriales y productivos de 9 de Julio.

LA FUNDACION
El 3 de octubre de 1926, un grupo de veintinueve comerciantes e industriales de 9 de Julio suscribió el acta fundacional de la “Sociedad Unión Comerciantes e Industriales”. Los firmantes, Marino Amor, Pablo Aguila, Juan Buetto, Tito Blanco, Dante Berté, Manuel Castro, Francisco Caldentey, Juan Crosa, Salvador Cantóni, Antonio Conca, Santos De Benedetto, Diez Hnos, Victorio Di Nesta, Carmelo Elías, Francisco Fernández, Angel Hidalgo, Santiago Locatto, Francisco López, Luis Montanaro, Fernando Nieto, José Fernández Otero, Vicente Paladino, Blás Rodríguez, Manuel Ruizo, Martín Sanaberry, Raúl Scolari, Bartolomé Salamone, José Viyella, Zacarías Ortelli y Francisco Villalba, representaban un corte transversal del empresariado local..
El objetivo explícito de la asociación era la ayuda mutua en la concesión de créditos y el cobro de cuentas, lo cual revela la naturaleza eminentemente práctica y defensiva de la iniciativa. No se trataba inicialmente de una entidad con proyecciones políticas o representativas amplias, sino de un instrumento de protección económica ante la expansión incontrolada del crédito comercial y las dificultades de recupero de las deudas.
La primera comisión directiva reflejó el liderazgo de quienes habrían de convertirse en figuras centrales de la vida empresarial nuevejuliense durante las décadas siguientes. Francisco Caldentey asumió la presidencia, cargo que ejercería hasta 1928, acompañado por Juan Crosa, como vicepresidente; José Fernández Otero, secretario; José Viyella, prosecretario; Carmelo Elías, tesorero; Marino Amor protesorero, y como vocales, Salvador Cantoni, Francisco Fernández, Francisco López y Vicente Paladino. Por su parte, Manuel Russo y Juan Ortelli fueron designados revisores de cuentas.

Integrantes de la primera comisión directiva de la Cámara de Comercio e Industria.

CONSOLIDACION INSTITUCIONAL Y EXPANSION
Los primeros años de la Sociedad estuvieron marcados por un proceso gradual de consolidación y ampliación de su base social. La adhesión progresiva del comercio y de los industriales expandió significativamente la capacidad de representación de la entidad, transformándola de un núcleo inicial de comerciantes minoristas en un frente empresarial más amplio y diversificado. Esta evolución culminó con la obtención de la Personería Jurídica en 1934, hito fundamental que otorgó reconocimiento legal y capacidad plena para actuar en representación de sus asociados.
Durante este período inicial, la entidad tuvo su sede social en la calle Nicolás L. Robbio, entre Bartolomé Mitre y San Martín, espacio que ocupó hasta 1939.
La presidencia de la institución fue ejercida sucesivamente por Francisco Caldentey (1926-1928), Esteban Murillo (1928-1930) y José Gaig (1930-1934), quienes consolidaron las bases organizativas y ampliaron las funciones de la entidad más allá de su objetivo fundacional.
José Gaig, propietario del Bazar “El Siglo”, en su libro de memorias recuerda su intervención en la vida institucional, en sus primeros años y algunos avatares por los que debió transitar la organización apenas fundada:
“En 9 de Julio –recuerda Gaig- se había formado una Sociedad de Comerciantes formada por el comercio minorista. Desde un principio la firma a que pertenezco se asoció, pero nunca quiso formar parte de la comisión directiva, por considerar que las bases estaban mal orientadas y en esta forma la sociedad no podía prosperar”.
“Un día –prosigue-, cuando ya no quedaban más que quince socios que pagasen la cuota mensual, me nombraron de la comisión y me llamaron para una reunión urgente. Era un caso extremo. Un inconveniente me impidió ser puntual, cuando llegué ya se había resuelto la liquidación de la sociedad”.
“Entonces –escribe Gaig- pedí que se reconsiderara la medida, que mi opinión era que la sociedad debía continuar pero con otras bases. Les pedí un plazo corto para intentarlo, algunos de la comisión me apoyaron, pero había quienes querían liquidarla. Felizmente se resolvió hacer una prueba. Al día siguiente tres miembros de la comisión me acompañaron a visitar a los principales comerciantes y les invitamos a que formaban parte de la nueva comisión”.
Según Gaig, “al principio se negaron, porque consideraban a la sociedad como enemiga del comercio mayorista; sin embargo, una vez que se les explicó que se iban a reformar los estatutos completamente, todos, sin excepción, aceptaron”.
“A los pocos días se llamó a asamblea y se formó la nueva comisión. Me nombraron presidente, aunque yo no quería aceptar porque ya formaba parte de varias comisiones, pero comprendí que debía sacrificarme una vez más. Ya se cumplieron treinta y dos años de la reorganización de la sociedad y está cumpliendo su cometido a entera satisfacción de todos sus asociados”, rememoraba Gaig, en sus memorias, escritas en 1964.

CONTRA LA LEY DE TRANSACCIONES
Aún se conserva un documento histórico muy interesante. Una nota, fechada el 14 de julio de 1933, por medio de la cual la “Sociedad Unión Comerciantes e Industriales de 9 de Julio” se dirigía al presidente de la Cámara de Diputados de la Nación manifestando su discrepancia con la sanción de la denominada “Ley de Transacciones”. En ese proyecto de ley se establecía un prorrateo del percibido de los impuestos de las transacciones y retiros comerciales.
“Entendemos –refiere la nota-, rati ficando las sugestiones anteriores que se le han hecho llegar a esa Comisión de su digna presidencia, que la ley de Transacciones debe ser derogada y suspendida toda medida compulsiva hacia los contribuyentes morosos y, en lo que respecta a la del impuesto a los réditos, convendría el establecimiento del prorrateo, entregándole proporcionalmente lo que a cada provincia le corresponda. El patriotismo de que están poseídos los representantes del pueblo, hace que éste les haga llegar, por conducto de las instituciones llamadas a hacerlo, las sugestiones pertinentes. Y el pueblo en estos momentos no puede cargar con erogaciones que vienen a agravar su maltrecha situación económica. Por lo demás, rigen en el estado provincial un sin número de impuestos superpuestos que, con la vigencia de la señalada ley nacional, hacen imposible la perspectiva de apremio que se le crea”.
No fue esta la única nota con la cual la Sociedad adhirió a esta lucha. También lo hizo enviado al Ministerio de Hacienda de la Nación un pliego, de más de veinte páginas, con análogo petitorio, con las firmas de los comerciantes e industriales de 9 de Julio. Por último, esa legislación fue anulada.

Recuperación y puesta en valor del Autódromo de 9 de Julio

0

 


A través del Automoto Club Nuevejuliense, con el impulso de una nueva etapa institucional, el Autódromo «Ciudad de 9 de Julio – Guillermo Yoyo Maldonado» inicia un proceso de recuperación y puesta en valor de su infraestructura.
Desde la entidad se anunció el inicio de una serie de obras proyectadas para el transcurso del año.


En esta primera fase, los trabajos están abocados a la recuperación integral del tendido eléctrico en la zona del playón de boxes, un sector vital para el normal desarrollo de la actividad deportiva. «Las tareas incluyen la instalación de nuevas columnas de iluminación, junto con la colocación de tableros modernos para la provisión de energía, apuntando a mejorar tanto la funcionalidad como la seguridad del predio».
Actualmente, ya se ha dado inicio a las labores de excavación y zanjeo, a través del trabajo con maquinaria en la apertura de canalizaciones destinadas al nuevo cableado subterráneo. «Estas intervenciones son fundamentales para renovar un sistema que requería actualización y adaptación a las demandas actuales de las competencias», se informó desde el Automoto Club.
Desde la flamante comisión organizadora se destacó que «este es apenas el puntapié inicial de un plan de obras más amplio, que se llevará adelante de manera progresiva y en coordinación con el calendario deportivo, garantizando así la continuidad de las actividades en pista».
«De esta manera, el Autódromo nuevejuliense comienza a escribir una nueva página, apostando a la mejora de sus instalaciones con una mirada puesta en el crecimiento sostenido y en brindar mejores condiciones tanto a pilotos como a equipos y público en general», informaron desde el Automoto Club Nuevejuliense.

Preocupación por la paralización de la obra de la autopista en la Ruta 5

0

 

Trabajos en Ruta 5, en 2025. Foto archivo.

Ante la paralización de las obras de la autopista Mercedes-Suipacha, sobre la Ruta Nacional 5, tras el despido de gran parte de los trabajadores afectados a esa traza. La diputada provincial Silvina Vaccarezza presentó un proyecto de declaración manifestando su preocupación.
La legisladora advirtió sobre la situación que atraviesa una obra considerada estratégica para la conectividad y la seguridad vial en uno de los corredores más transitados del interior bonaerense.
Según se desprende de los fundamentos de la iniciativa, la interrupción de los trabajos estaría vinculada a una deuda acumulada por parte del Gobierno Nacional con la empresa encargada de la ejecución.
En ese marco, Vaccarezza también puso el foco en la necesidad de conocer cuál fue el destino de los fondos internacionales que estaban previstos para este tipo de obras, provenientes de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Mundial, a través del BIRF.
“La paralización de esta obra no solo implica un freno al desarrollo de infraestructura, sino que además expone a miles de usuarios a seguir transitando una ruta con altos niveles de siniestralidad”, expresó al respecto Vaccarezza.

Diputada Silvina Vaccarezza.

Inscripción para Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes

0

A través del decreto correspondiente, la Intendenta Municipal de 9 de Julio, María José Gentile, convocó a los contribuyentes del partido de 9 de Julio a la inscripción para la integración de la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes, pudiendo los interesados inscribirse en un Registro especial, en la Secretaría Privada de la Municipalidad de 9 de Julio, sita en calle Libertad 934, hasta el día 15 de abril inclusive; de lunes a viernes, en el horario de 8.00 a 13:00 horas.
DECRETO 376/2026.
CONSIDERANDO:
Que debe dictarse el acto administrativo a efectos de la convocatoria para la selección de candidatos que integren la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes, de acuerdo a lo normado en el Artículo 94 inc.1 Decreto Ley 6769/1958.
Por ello, la Intendente Municipal de 9 de Julio, en uso de sus atribuciones,
DECRETA
ARTICULO 1o: Convocar a los contribuyentes del Partido de 9 de Julio a la inscripción para la integración de la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes en forma anual, conforme lo normado por el Artículo 94 inciso 1 del Decreto Ley 6769/1958.
ARTICULO 2o: Habilitase a los fines de la inscripción, un Registro especial, en la Secretaría Privada de la Municipalidad de 9 de Julio, sita en calle Libertad 934 de la ciudad de 9 de Julio. La convocatoria se
realizará desde el 1o de abril de 2026 hasta el 15 de abril de 2026, inclusive, de lunes a viernes en el horario de 8.00 a 13:00 horas.
ARTÍCULO 3o: Podrán inscribirse los vecinos que paguen anualmente Tasas Municipales, quienes deberán acercarse con copia de su DNI.
ARTÍCULO 4o: No podrán inscribirse en el registro:
a) Los que no tengan domicilio real y permanente en el Partido de 9 de Julio.
b) La Intendente y los Concejales.
c) Los incapaces, los quebrados y concursados civiles.
d) Los que estén comprendidos en las inhabilidades e incompatibilidades establecidas en los artículos 6 y 7 del Decreto Ley 6769/1958.
e) Las personas Jurídicas (Art. 94 inc 2 Dec Ley 6769/1958).
ARTÍCULO 5o: La vigencia de cada lista caduca el día 30 de abril de 2027.
ARTICULO 6o: Refrenda el presente Decreto el Sr. Secretario de Gobierno.
ARTICULO 7o: Comuníquese a quienes corresponda y regístrese.

 

Newcom: la Dirección de Deportes invita a sumarse

0

 


La dirección de Deportes de la Municipalidad de Nueve de Julio recuerda los días, horarios y sedes en los que se desarrolla el programa de newcom, una disciplina deportiva adaptada que continúa sumando participantes en distintos puntos del distrito.
En la ciudad cabecera, las actividades se llevan adelante en las instalaciones del CEF No 101, ubicado en la intersección de Juan B. Justo y La Rioja.
Allí se desarrollan entrenamientos los lunes y miércoles a las 14:30 horas, destinados a las categorías más 68 y más 70. En tanto, las prácticas de carácter recreativo se realizan los miércoles de 19 a 21 horas y los viernes de 18 a 20 horas.
EN LAS LOCALIDADES
El programa también se extiende a localidades del partido. En La Niña las actividades se desarrollan los miércoles a las 9 horas en el Club Atlético, mientras que en Dudignac los encuentros tienen lugar los martes y jueves a las 16 horas, también en el Club Atlético y Social.

9 de Julio, recuerdos de ayer

0

Por Héctor José Iaconis.

– Hoy: Las formas de la sociabilidad. El paseo, los bailes y los concursos de cantores

Entre las múltiples prácticas que estructuraron la vida social de 9 de Julio durante el siglo XX, pocas alcanzaron el grado de regularidad, intensidad y significado de la denominada “vuelta del perro”. Lejos de tratarse de una simple costumbre recreativa, este ritual urbano condensaba una compleja red de funciones sociales, simbólicas y afectivas.
El paseo se desarrollaba principalmente en el centro de la ciudad, con eje en la calle Mitre y sus intersecciones más concurridas, particularmente la calle Libertad. Décadas atrás, cuando la banda municipal ejecutaba sus acordes en la Plaza “General Belgrano”, el “paseo” incluía con predilección los senderos internos de la misma, sus veredas embaldosadas y las diagonales internas y en derredor de la fuente ornamental.
El momento de mayor vitalidad de la “vuelta del perro”, puede decirse, coincidió con las tardes y noches de los fines de semana, en particular los domingos, cuando la concurrencia alcanzaba su punto máximo. No era un fenómeno espontáneo en el sentido estricto, sino una práctica social tácitamente regulada, con códigos implícitos que los participantes conocían y respetaban.
El recorrido, repetido una y otra vez, tenía algo de coreografía colectiva. Los participantes avanzaban en direcciones opuestas, generando un flujo constante que favorecía el cruce de miradas, los saludos y los intercambios breves. La reiteración no era redundante: cada vuelta ofrecía nuevas posibilidades de encuentro. En este sentido, puede afirmarse que el paseo funcionaba como un dispositivo de visibilidad social.
La presentación personal adquiría una importancia central. Los asistentes elegían cuidadosamente su vestimenta, procurando ajustarse a los cánones de elegancia vigentes. En las mujeres, los peinados elaborados y los detalles estéticos evidenciaban horas de preparación; en los hombres, el uso de brillantina y el cuidado del atuendo respondían a una lógica similar. No se trataba de mera vanidad, sino de una forma de inscripción en el espacio público.
¡Cuántas horas sabatinas dedicaban las jóvenes en las peluquerías más conocidas de ese tiempo! Recordamos, entre tantas, a las de las hermanas Puelles, en la avenida Mitre casi Hipólito Yrigoyen.
El paseo cumplía, además, una función comunicativa. Era un ámbito privilegiado para la circulación de información, tales como noticias locales, comentarios sobre acontecimientos recientes y evaluaciones sociales. En ausencia de medios de comunicación inmediatos (el uso moderno del teléfono celular habría echado por tierra la dinámica de la “vuelta del perro”), este tipo de interacción directa resultaba fundamental para la cohesión comunitaria.
Sin embargo, su dimensión más reveladora residía en el terreno de las relaciones interpersonales, especialmente entre jóvenes. El intercambio de miradas, los gestos sutiles y las aproximaciones graduales constituían un lenguaje propio, cargado de matices. En ese contexto, muchas relaciones afectivas tuvieron su origen.
El paseo no puede comprenderse sin considerar su entorno. Las vidrieras iluminadas, los cafés y el cine, por citar algunos, contribuían a crear una atmósfera particular. Los grandes y bien preparados escaparates de las tiendas “Blanco y Negro”, «La Razón», «Galver», «Ismarín», «Galli», «Canelli», «La Americana»; la confitería y bombonería «Nora”, el «Bazar El Inca», el «Hotel San Martín», el «Bar Americano” de “Chiche” Benaros, la sombrerería de Bettoli, los helados «Frisco», el “Ciro´s Bar” y, desde luego, el propio Teatro Rossini, con su amplio hall luminoso, constituían el marco visual de ese recorrido.
Aunque fuera de la “vuelta del perro”, un poco más adelante, cruzando la avenida General Vedia, el bar «Alhambra», se preparaba en torno a la medianoche para convertirse en confitería que prolongaba la jornada hasta bien entrada la madrugada, añadiendo así un eslabón más a esa cadena de espacios y tiempos que articulaban la vida social del centro.
Cuando la banda musical ya pasaba a ser un recuerdo, fueron las propaladoras por red, «Splendid» y «El Imparcial», las que por sistemas de altoparlantes, emitían la música que completaba el cuadro de la “vuelta del perro”, otorgándole al conjunto un carácter casi escénico.
Con el paso del tiempo, esta práctica fue perdiendo intensidad, desplazada por nuevas formas. Sin embargo, su recuerdo persiste con fuerza en la memoria de muchos vecinos de nuestra comunidad, como símbolo de una época en la que el espacio público ocupaba un lugar central en la vida social y para la interacción de las personas, en una época en que las redes sociales y las nuevas tecnologías era inimaginables.

Los bailes: elegancia y ritual

Si el “paseo” o “vuelta del perro” representaba la sociabilidad diurna o vespertina, los bailes constituían su prolongación nocturna, en un registro distinto pero complementario. En ellos, la interacción adquiría una dimensión más estructurada, regida por normas explícitas e implícitas que definían comportamientos, jerarquías y posibilidades de relación.
Una particularidad notable de 9 de Julio era la concentración de los bailes en la jornada dominical. Este rasgo, que podría parecer anecdótico, revela una organización temporal específica de la vida social. Mientras que en otras localidades los sábados ocupaban ese lugar, aquí el domingo se consolidó como el día por excelencia para la reunión bailable.
Los espacios destinados a estos eventos eran diversos: clubes, salones, e incluso calles especialmente acondicionadas para la ocasión. Instituciones como el Club Atlético “9 de Julio”, el Club Atlético “San Martín” o el Centro de Empleados de Comercio desempeñaron un papel central en la organización de estas actividades. Cada uno de estos ámbitos tenía su propio estilo, su público habitual y sus códigos particulares.
En determinadas ocasiones, se procedía al cierre de calles con el objeto de disponer de una mayor amplitud para el desarrollo de los encuentros. Así, en el año 1947, frente al Club Atlético “San Martín”, se llevó a cabo una velada en la que actuó el reconocido cantor Alberto Marino, quien por entonces gozaba de amplia popularidad.

Orquesta de músicos locales, en 1960, ameniza un baile en el «Plaza Hotel».
Baile de Carnaval en el Club Atlético «9 de Julio.

En otra oportunidad, la avenida General Vedia fue escenario de una presentación de la orquesta dirigida por Osvaldo Pugliese, acompañado por sus cantores Morán y Cobos, en un acontecimiento que evidencia la jerarquía artística alcanzada por este tipo de eventos en el ámbito local.
Por su parte, el Club “Libertad” organizó numerosos bailes en una sede ubicada en la avenida General Vedia entre La Rioja y Cavallari, originalmente destinada a la práctica de básquet y conocida como “Golden Park”. En dicho espacio se presentó Argentino Ledesma, cuya actuación quedó asociada a un accidente singular. Mientras interpretaba su repertorio, un insecto, atraído por la intensa iluminación de una gran lámpara cercana, ingresó en la boca del cantor. El episodio, lejos de empañar la velada, fue recordado como una curiosidad y quedó en el anecdotario.
El baile implicaba una preparación previa que excedía lo individual. La elección del atuendo, el cuidado de la apariencia y la expectativa del encuentro formaban parte de un proceso que comenzaba mucho antes del inicio del evento. La llegada al salón, la ubicación en las mesas y la observación del entorno constituían momentos clave en la dinámica social.
Uno de los elementos más característicos era el llamado “cabeceo”. Este mecanismo, basado en el cruce de miradas y en un gesto sutil de invitación, permitía iniciar el baile sin necesidad de una aproximación directa. Su eficacia residía en su discreción, pues evitaba situaciones incómodas y preservaba la dignidad de los participantes. Este código, aparentemente simple, refleja una compleja regulación de las interacciones.
La música, interpretada generalmente por orquestas en vivo o, en algunos casos, reproducida mediante sistemas técnicos, definía el ritmo de la velada. Tangos, valses, también jazz, blues, swing, fox, foxtrot y otros géneros más modernos como el Rock & Roll, el pop, el twist componían un repertorio que respondía tanto a modas como a tradiciones. La presencia de artistas reconocidos otorgaba a ciertos eventos un carácter excepcional, atrayendo a un público más amplio.
El baile no era solo un espacio de entretenimiento. Funcionaba como un componente de integración social, donde distintos sectores de la comunidad podían interactuar en condiciones relativamente igualitarias. Aunque, cabe destacarlos, no todo el público era cordialmente recibido en todos los espacios. Siempre existieron sesgos de elitismo que, para mal, configuraban también la identidad nuevejuliense.
La elegancia del baile no radicaba únicamente en la destreza técnica, sino en la capacidad de sostener una conducta adecuada en un entorno cargado de expectativas.

Los concursos de cantores: cultura popular y participación comunitaria

Dentro del amplio espectro de prácticas culturales, los concursos de cantores ocuparon un lugar singular. Su importancia no reside únicamente en la dimensión artística, sino en su carácter participativo y en su capacidad para movilizar a la comunidad.
Estos concursos se desarrollaban en distintos escenarios, desde carpas de circo hasta esquinas de la ciudad o salas teatrales. La diversidad de espacios reflejaba la flexibilidad de la práctica, que podía adaptarse a diferentes contextos sin perder su esencia.
El mecanismo de evaluación era, en muchos casos, directo e inmediato. El público actuaba como jurado, expresando su aprobación o rechazo mediante el aplauso. Este sistema, lejos de ser rudimentario, garantizaba una conexión estrecha entre el intérprete y la audiencia. La legitimidad no provenía de una instancia externa, sino de la respuesta colectiva.
Los participantes provenían de distintos ámbitos sociales y laborales. Esta heterogeneidad contribuía a generar un clima de cercanía, donde la figura del artista no se distanciaba del resto de la comunidad. El escenario se convertía así en un espacio de democratización cultural.
Más allá de la competencia, estos eventos cumplían una función integradora. Reunían a vecinos de distintas edades y procedencias, generando un sentido de pertenencia compartido. En ellos se ponían en juego no solo habilidades musicales, sino también identidades, trayectorias y formas de expresión.
La figura del animador o maestro de ceremonias resultaba fundamental para el desarrollo del espectáculo. Su capacidad para sostener el ritmo, interactuar con el público y dar lugar a los participantes definía en gran medida el éxito del evento. En este sentido, su rol puede ser comparado con el de un mediador cultural.
Estos concursos también evidencian la persistencia de una tradición oral, en la que la música y la poesía se transmiten y recrean en contextos comunitarios. La autenticidad de las interpretaciones residía, en gran medida, en la conexión emocional con el público.
Con el tiempo, estas prácticas fueron cediendo terreno frente a formas más institucionalizadas de producción cultural. Sin embargo,  hoy lo traemos como testimonio de una época en la que la participación directa constituía el núcleo de la experiencia artística.