
El avance de la tecnología y el uso cada vez más temprano e intensivo de dispositivos electrónicos están modificando los hábitos visuales de niños y adolescentes en todo el mundo. Profesionales de la salud visual advierten que esta situación está impulsando un crecimiento sostenido de la miopía infantil, un fenómeno que ya es considerado una verdadera epidemia global.
Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, para el año 2050 la mitad de la población mundial será miope. El incremento resulta especialmente alarmante entre niños y jóvenes, particularmente desde la pandemia, período en el que aumentó considerablemente el tiempo frente a pantallas y disminuyeron las actividades al aire libre.
Especialistas del Colegio de Ópticos de la Provincia de Buenos Aires (COPBA) explican que la miopía ya no se aborda únicamente como una condición que requiere anteojos para mejorar la visión lejana, sino como un proceso que necesita seguimiento y control para evitar su progresión.
En ese sentido, remarcan la importancia del trabajo interdisciplinario entre médicos oftalmólogos y ópticos matriculados, quienes intervienen en el seguimiento visual de los pacientes pediátricos mediante controles periódicos y el uso de tecnologías específicas destinadas a ralentizar el avance de la miopía.
Actualmente existen cristales oftálmicos especialmente diseñados para control de miopía, cuya correcta adaptación requiere mediciones extremadamente precisas y un seguimiento constante. La posición exacta de los lentes, el centrado, la altura pupilar y el ajuste del armazón son factores fundamentales para garantizar la efectividad del tratamiento.
Además, los especialistas destacan que el control de la miopía no depende únicamente del uso de anteojos, sino también de la incorporación de hábitos saludables. Entre las principales recomendaciones se encuentran limitar el tiempo de exposición a dispositivos electrónicos, fomentar actividades al aire libre y realizar descansos visuales frecuentes.
Uno de los hábitos más difundidos por profesionales de la salud visual es la denominada regla “20-20-20”: cada 20 minutos de uso de pantallas, mirar durante 20 segundos a una distancia de al menos 20 pies (6 metros). Esta práctica ayuda a reducir la fatiga visual y favorece el descanso del sistema ocular.
La preocupación también se centra en el uso precoz de dispositivos móviles por parte de niños pequeños, muchas veces a distancias extremadamente cortas y durante períodos prolongados. Según explican los especialistas, estas conductas afectan el desarrollo normal del sistema visual en etapas clave del crecimiento.
Por otra parte, advierten sobre la creciente difusión en redes sociales de productos ópticos promocionados por influencers o personas sin formación profesional, especialmente lentes con supuestos filtros o tratamientos milagrosos. En ese sentido, remarcan que los tratamientos ópticos legítimos requieren evaluación profesional, indicación adecuada y productos elaborados bajo estrictos estándares técnicos.
Desde el COPBA recordaron que los ópticos matriculados desarrollan su actividad exclusivamente en ópticas habilitadas y cuentan con formación específica para interpretar correctamente las prescripciones oftalmológicas y asesorar a cada paciente según sus necesidades visuales.
Finalmente, subrayaron la importancia de realizar controles oftalmológicos periódicos y consultar siempre a profesionales de la salud visual, especialmente en niños y adolescentes, etapa en la que la detección temprana y el seguimiento adecuado resultan fundamentales para prevenir complicaciones futuras.