Desde la Fundación Estrellas Amarillas advirtieron que la mayoría de los siniestros fatales son choques frontales y pidieron medidas urgentes.
DIB. La situación de la Ruta Nacional 5 volvió a quedar en el centro de la preocupación por los últimos accidentes fatales que se registraron en su traza. Desde la Fundación Estrellas Amarillas se advirtió sobre la gravedad del escenario y se planteó la necesidad de “avanzar con soluciones concretas”.
En la noche del lunes 30 de marzo perdieron la vida cuatro personas a la altura del kilómetro 283,500 entre la localidad de French -partido de 9 de Julio- y la ciudad de Carlos Casares.
Por la autovía
En una carta elevada al secretario de Transporte de la Nación, Fernando Herrmann, desde Estrellas Amarillas piden “la transformación integral de la Ruta Nacional N° 5 en autovía”.
Factores
El relevamiento también pone el foco en otros factores determinantes, como el exceso de velocidad. En ese sentido, se mencionan registros de vehículos circulando a velocidades muy por encima de lo permitido.
Otro de los datos que surge del informe contradice percepciones habituales: la mayor cantidad de muertes no ocurre de noche, sino durante el día. El 41% de los casos se registra por la mañana y el 33% por la tarde, lo que refuerza la idea de que el problema no está asociado únicamente a la visibilidad, sino a condiciones estructurales y conductas de manejo.
Propuestas
Desde la Fundación remarcan la necesidad de medidas inmediatas ante la falta de avances en obras de mayor escala como la autovía. Entre las propuestas se destacan la instalación de radares, mayores controles y la construcción de rotondas en puntos críticos.
En la carta citada, en tanto, señalan “soluciones concretas”, como un “modelo mixto de financiamiento”, para “evaluar un esquema donde los sectores productivos beneficiarios (agroindustria, logística energía) aporten capital para la obra”. También sugieren “incentivos fiscales”, de modo de “implementar deducciones impositivas para las empresas que participen en la infraestructura, replicando modelos de otras regiones”. Y la aplicación de la Ley 23.966, para “destinar un porcentaje especifico de lo recaudado por el impuesto a los combustibles líquidos para el mejoramiento de la vía”.
“Las rutas no son un gasto, son una inversión en competitividad y vida”, cierran desde la Fundación.
















