
La periodista nuevejuliense Ines Hayes, llevó a cabo una entrevista -publicada en Página 12- a Mariella Fumagalli, directora programática del Equipo de Antropología Forense (EAAF), quien repasa más de dos décadas de militancia científica y detalla el histórico hallazgo de restos de personas desaparecidas en Córdoba tras 20 años de búsquedas en el predio de La Perla. La ciencia colectiva como trinchera frente al negacionismo, el valor de los testimonios y la urgencia biológica de una restitución que no se detiene.
La entrevista:
El Equipo de Antropología Forense en Argentina (EAAF) está dirigido por una mujer. Mariella Fumagalli se sumó a él en 2002 cuando todavía era una estudiante universitaria. Desde 2018 coordina la Unidad de Búsqueda en terreno dedicada a la investigación y a la recuperación de cuerpos de personas desaparecidas, tanto por terrorismo de estado como en contextos democráticos. Ha participado y liderado investigaciones forenses en más de 15 países de América Latina, África, Europa y Asia Pacífico, brindando además peritajes especializados para el Comité Internacional de la Cruz Roja, sistemas judiciales nacionales, agencias y tribunales de la ONU y la Corte Penal Internacional.
Desde 2022 se desempeña como directora programática para Argentina. “Conocí el EAAF siendo estudiante y me dije ‘quiero participar de algo así’ porque justamente la antropología te da un marco teórico muy rico para comprender muchos fenómenos sociales y culturales, pero yo quería hacer algo con aplicación práctica y el Eaaf cuadró con un montón de problemáticas que a mí me atravesaban por diferentes situaciones”, dice Mariella a Las 12.
-¿El EAAF nació en 1984 por un pedido de Abuelas de Plaza de Mayo y de la CONADEP?
-El motor fundamental tanto de la creación del EAAF como del avance de los procesos de memoria, verdad y justicia en Argentina está dado por las Madres, las Abuelas, los organismos de derechos humanos, sobrevivientes del terrorismo de estado, sindicatos y toda la gente que lideró esa búsqueda de verdad y justicia. En el caso particular nuestro, la creación se da a raíz de la necesidad de buscar los cuerpos de esas personas desaparecidas en el marco de la creación de la CONADEP, la publicación del Nunca más y del juicio a las Juntas militares realizado en 1985. Las investigaciones realizadas verificaron que entre los años ‘76 y ‘83 hay un incremento exponencial de cuerpos de personas fallecidas e inhumadas como NN en diferentes cementerios del país, que esas personas tenían un rango etario correspondiente a gente joven y con causa de muerte siempre violenta. Ese fue un hilo del cual tirar. En función de esta cuestión es que las Abuelas convocan a un antropólogo estadounidense, Clide Snow, que viene a analizar una serie de casos exhumados en este contexto y a participar de otras exhumaciones y declara en el juicio a las Juntas y da el primer peritaje oficial antropológico forense en relación a la causa de muerte de una persona desaparecida, cuyos restos habían sido recuperados por la familia. Lo que se constata es el patrón lesionológico que da cuenta de que esa persona había sido fusilada, no muerta en un enfrentamiento como decía la versión oficial.
-Snow fue reconocido en el mundo por su trabajo de antropología forense, ¿no es cierto?
-Snow tenía experiencia en técnicas aplicadas derivadas de la antropología, la arqueología, la antropología biológica y social. Entonces, convoca a una serie de estudiantes, hace un llamado a la universidad pública, a estudiantes avanzados o graduados para formarlos y generar un equipo dedicado específicamente a esto. Tengamos en cuenta que el equipo siempre fue y es una ONG que nació como una estrategia de la sociedad civil para dar respuesta a una problemática que en ese momento el Estado no estaba dispuesto o capacitado para llevar adelante.
-Hace unas semanas se conocieron los restos de 17 personas detenidas desaparecidas en Loma del Torito, Córdoba, ¿cómo fue ese trabajo?
-Las búsquedas en terreno en Córdoba llevan 20 años, tengamos en cuenta que el predio de La Perla tiene 14.000 hectáreas. Teníamos mucha información reunida de diversas fuentes y la presunción de que allí se habían producido enterramientos clandestinos era altísima, porque todas las personas que sobrevivieron a ese campo de exterminio brindaron sus testimonios a lo largo de los años y se pudo reconstruir muchísimo de lo que allí adentro sucedía. El problema era dónde se encontraban esos cuerpos y cómo encontramos formas de acotar zonas de interés porque es imposible excavar 14.000 hectáreas, no hay ninguna chance. En 2023 obtuvimos una imagen aérea correspondiente a mediados de 1979 y eso, sumado a otras fotos de aéreas históricas, que nos permitían entender los cambios geográficos y edilicios de ese espacio (teníamos una foto del año 76 y una foto del año ‘78), pudimos reconstruir. También existió el testimonio de un militar ya fallecido, Bruno laBorda, quien afirmó que a él y a un grupo de militares en el año 1979, a raíz de la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por presión y por las denuncias a nivel internacional de los crímenes cometidos por la dictadura, frente a esta visita, a ellos les ordenan hacer una operación de limpieza y remoción de las fosas clandestinas.
-¿En qué consistió?
-Vinieron con una serie de maquinarias y camiones, a borrar esas sepulturas, a remover esas sepulturas y a trasladar esos restos a un lugar que hasta ahora se está investigando. Independientemente de estos hallazgos, lo que nosotros estamos encontrando no son cuerpos completos, son fragmentos que se dejaron producto de esa operación. A raíz del hallazgo de esta foto del año ‘79, lo que se ve son justamente los cambios en el terreno producidos por esas maquinarias. Cuando se empieza a analizar la fotografía de manera muy minuciosa, trabajando con un geólogo, Guillermo Sagripanti, se empiezan a detectar estos cambios y estas marcas dejadas por la retroexcavadora y se puede acotar un área de 10 hectáreas. Y a partir de allí es que en el 2025 se empieza una campaña arqueológica de intervención sistemática de estas 10 hectáreas y el lugar específico donde estas 10 hectáreas están se llama Loma del Torito.
-El juez Vaca Narvaja le dice Cooperativa de trabajo
-Sí, es una mega operación, no solo se trata de un colectivo de instituciones y de actores que están poniendo el mejor de los esfuerzos y los recursos necesarios también para poder llevar adelante esta tarea, sino el compromiso con el que todo el mundo trabaja, porque acá estamos hablando de la justicia federal, científicos de universidades, de los organismos de DDHH, autoridades municipales y provinciales. Además hay una comunidad de mujeres, una cooperativa de mujeres que son las que se dedican al zarandeo de la tierra y los operarios que manejan las máquinas. O sea, es una operación gigante y cooperativa porque ninguna institución sola puede llegar a semejante resultado.
-Que se hayan encontrado en este momento en el que el gobierno tiene no solo discursos negacionistas sino también reivindicadores de la dictadura es muy importante, ¿no es cierto?
-Sí, son una serie de factores que se conjugan también con que se cumplieron 50 años del golpe y cada identificación es movilizante y emocionante, como lo es también haber encontrado los restos de estas 29 personas después de 20 años de trabajo.
-¿Qué sentiste vos personalmente durante la conferencia de prensa en Córdoba cuando les anunciaron los hallazgos a los familiares?
-Fue inevitable no emocionarse porque muchas de las personas que dieron su muestra hoy tienen alguna respuesta, una piecita de ese rompecabezas. Hay un límite biológico de esta búsqueda que es tremendo porque cada vez van quedando menos miembros de cada familia. Lo que expresaron fue que era muy importante poder abrazarse, encontrarse, conocerse, poder compartir esto que es tan complejo, porque en un punto la desaparición forzada es terrible y atroz y la identificación es un fenómeno muy raro porque por un lado es como una noticia feliz, pero por el otro lado también es la confirmación de algo que todos presumimos, es la evidencia material de un crimen. Y en este sentido, este doble mecanismo de profanación de los cuerpos primero con la inhumación clandestina y después la perturbación de sus segundos enterramientos, le agrega un componente más, sumado al pacto de silencio de años. Al testimonio del militar se sumó el de un peón de estancia que trabajaba ahí en esa época y que declaró también en los juicios, Solanille era el apellido, fue muy valiente.
-Es invalorable el aporte de los testigos y de los sobrevivientes
-Los testimonios de los sobrevivientes son fundamentales. El esfuerzo permanente de hacer memoria y de volver a esos hechos que son, supongo, de los más dolorosos de la vida de cualquier ser humano, de declarar de manera sistemática en los juicios una y otra vez, de hablar con hijos, hijas, familiares de compañeros y compañeras desaparecidas y tener que contarles eventos horrorosos que presenciaron, implica un nivel de compromiso y de valentía muy enorme. Cada dato aportado por la familia, por los compañeros de militancia, por los compañeros de la institución académica donde esa persona pertenecía, por los compañeros del trabajo, etc etc, va generando el armado de esa historia que está trunca, esa identidad que está velada.
-Ustedes también hacen búsquedas en otros lugares de América Latina, ¿en qué consisten esos trabajos?
-Sí, trabajamos hace años en el proyecto Frontera, que está formado por bancos forenses en Guatemala, Honduras, El Salvador, Ecuador y México. A esos bancos, las familias de migrantes de desaparecidos aportan su información sobre esa persona desaparecida y una muestra de sangre. Como son personas invisibles, entre comillas, no hay cifras oficiales de cuántos migrantes utilizan los corredores que van a Estados Unidos por año. Entonces es un trabajo que implica investigaciones en todo ese corredor para buscar, por un lado, los fallecidos y, por el otro, para reunir las muestras y la información que esas familias pueden aportar sobre las personas faltantes. Pero estamos hablando de un corredor migratorio de cientos de miles de personas anualmente.
-A lo que se suma el ICE
-Sí, tienen facultades especiales para cazar migrantes y esa gente es deportada a sus países o incluso puede pasar que los lleven a centros de detención en donde pueden pasar meses o años. La migración es un derecho humano y nadie migra en esas condiciones porque está a gusto en su país. O sea, implica un desarraigo, estar lejos de la familia, pasar un montón de situaciones traumáticas e incluso -en miles de casos- la vida .
Para que el rompecabezas de la memoria pueda seguir completándose, el trabajo del Equipo de Antropología Forense necesita de la ayuda de toda la sociedad. El EAAF convoca a todos aquellos familiares de personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar que aún no hayan aportado su muestra de sangre a que se comuniquen con la institución para dar un paso fundamental hacia la restitución de la identidad de sus seres queridos. Asimismo, se solicita a quienes hayan donado su muestra hace mucho tiempo atrás que se pongan en contacto para actualizar sus datos de localización y vías de comunicación vigentes. Cabe recordar que el proceso de toma de muestra es absolutamente confidencial, voluntario y gratuito, y no implica ningún tipo de trámite judicial previo. Quienes deseen iniciar el proceso o actualizar su información pueden comunicarse de forma directa a través de la línea telefónica 0800-345-3236, escribir por correo electrónico a [email protected] o ingresar a la web oficial eaaf.org. La cuenta de Instagram es @eaafoficial




















