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1 diciembre 2022
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«No soy socia ni amiga de Báez»

Por Eduardo Gallo Llorente, Eduardo Gallo Llorente, gallollorenteedu@gmail.com
Por Eduardo Gallo Llorente, Eduardo Gallo Llorente,
[email protected]

Al leer las declaraciones de Cristina luego de presentarse ante el Juez Ercolini el pasado lunes se me ocurrió buscar el significado de la palabra socio en el diccionario de la Real Academia Española: “persona asociada con otra u otras para algún fin”, una definición bien amplia pero evidentemente para Cristina la palabra socio/a quiere decir otra cosa o a Lázaro Báez lo considera testaferro, empleado, subordinado o quizás otras acepciones similares.
Durante las dos horas que estuvo en el Juzgado, la ex presidenta no quiso responder a las preguntas que había preparado el Juez y los fiscales. Denunció ante la justicia ser víctima de una persecución política al igual que Lula tratando de transformar una causa judicial en un tema netamente político. También en su largo monólogo, que solo interrumpió para tomar su propia agua mineral,  pidió que se auditara toda la obra pública desde el 2003 en adelante. Hablando en términos futbolísticos es evidente que quiso embarrar  la cancha o tirar la pelota afuera.
Escuchando al destacado abogado Ricardo Moner Sanz en un programa televisivo este decía que si un carterista es pescado in fraganti y puesto preso (en la Argentina por un ratito) no puede alegar que hay muchos carteristas que roban y no son descubiertos ni detenidos. Esto es lo que quiere hacer Cristina al decir que se debe auditar toda la obra pública y que esas decisiones de pagos a contratistas dependían de los distintos Jefes  de Gabinete y del Ministro de Obras Públicas.
En una parte de su disertación se remitió a un escrito presentado por su abogado Carlos Beraldi en el que pedía la nulidad de la causa  que en su momento el Juez Ercolini ya había rechazado “in limine” .
En otro pasaje de su monólogo se refirió a la figura de la asociación ilícita y dijo que era utilizado por la dictadura para perseguir opositores. Pero resulta que Cristina no fue indagada por ese delito sino por fraude y negociaciones incompatibles con la función pública.
Un día después de que Cristina pasara por el juzgado de Ercolini diciendo que no tiene ningún vinculo comercial con Lázaro Baez, los hijos del empresario complicaron la estrategia de la defensa de Cristina. “Hay constancias en el expediente de que tienen negocios en común” afirmo Santiago Viola, abogado de los hijos de Baez.
El ex ministro Julio de Vido, que declaró también en el mismo expediente, apeló a la misma estrategia de Cristina no contestando preguntas y afirmando que es una víctima de la persecución política y que el responsable de la obra pública era José Lopez. También Lázaro Báez apeló a la estrategia de Cristina y pidió que se audite toda la obra pública desde el 2003.
Además de todas las pruebas que hay en el expediente de la relación comercial entre los Kichner y Lázaro Báez es difícil pensar que éste haya construido el mausoleo para el ex presidente en Rio Gallegos y esté a cargo de su cuidado y sus llaves sin tener una vinculación estrecha con el difunto y su familia.
La señora Cristina tiene una muy particular visión de la realidad; en su momento afirmaba que la inflación informada por Guillermo Moreno y el INDEC intervenido era la real y por otro lado aceptaba paritarias que convalidaban aumentos de más del doble de esa cifra. También cuando en la FAO en Roma afirmaba que en la Argentina había menos del 5% de pobres es evidente que desde el helicóptero y los aviones no se alcanza a ver la pobreza.
Por eso, todo lo que afirma Cristina debe ser tomado con beneficio de inventario y su situación procesal se complica día a día. Presa no sé si va a ir, pero asustada y nerviosa debe estar.

* Por Eduardo
Gallo Llorente
[email protected]

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