22 octubre 2021

Héctor Mario Mascheroni

Por Héctor José Iaconis.

* Panadero de oficio, trabajó primero junto a su padre en el interior del Partido de 9 de Julio, para luego establecerse en la ciudad cabecera.
* Durante varias décadas junto a sus hermanos Antonio y Raúl, asociados con Pacheco, estuvo al frente de la Panadería «San Martín».
* Cultor de la música y el arte, ejecutó el bandoneón con maestría, mereciendo los mejores elogios.
* Conoció a Carlos Gardel en su segunda visita a 9 de Julio y fue reconocido por el maestro Alfredo De Angelis, quien le propuso integrar su orquesta.
* Miembro de la comisión directiva Cámara de Comercio e Industria de 9 de Julio, representó a esta entidad en muchas reuniones y asambleas realizadas en diferentes ciudades del país.

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“Virtud” es un término que proviene de la palabra latina “virtus”, que a su vez tiene su raíz en “vis”, que significa “fuerza”. De esta manera se traduce un concepto originariamente griego: “arete” o “excelencia”. No ante ello, aunque hay quienes sugieren que la palabra «virtud» o se unas raíces todavía más antiguas en la filosofía china.
Aristóteles, entendía por “virtud” la recta razón en el obrar. En la medida en que la razón es la facultad superior del ser humano, una vida en la que ésta se cultiva del mejor modo, seguramente, será también la más perfecta a la que el hombre puede y debe aspirar.
La virtud no está reservada para ser ejercida por grandes hombres, posicionados en determinadas escalas de la sociedad o del poder. Todas las personas, en su vida, están llamadas a ejercerla con espíritu sensible y corazón puro.
Precisamente, Julio Héctor Mascheroni, fue una persona que vivió una vida con virtud. Esta cualidad de ser, se encuentra en múltiples niveles del actuar humano; se le puede encontrar en la disposición, en la acción, en el hábito, en el carácter o el modo de vida. En cada uno de esos aspectos, quien hoy nos ocupa, en este espacio semanal, supo manifestarse con sabiduría práctica y moral.
Julio Héctor fue formado en la generación que recibió de sus mayores, en su mayoría inmigrantes llegados de Europa,  los valores del trabajo, la generosidad y el compromiso.
Había nacido el 27 de agosto de 1917, en el hogar formado por Antonio Fortunato Mascheroni y Teresa Merlo. Su padre, de origen italiano, había sido tenor y había arribado al país en ocasión de una de las visitas realizadas a Buenos Aires por el célebre Enrico Caruso.
Siendo casi un niño comenzó a trabajar en el oficio de panadero de la mano de su padre. Al principio lo hizo en diferentes localidades del partido de 9 de Julio, tales como Morea y 12 de Octubre hasta establecerse en la ciudad. En cierta oportunidad, atendieron también la antigua panadería que se encontraba ubicada junto al molino de Eliseo Guerra, en la esquina de San Martín y Mendoza, donde actualmente se encuentra la sede de la Biblioteca Popular «José Ingenieros».
Años más tarde se establecieron en las Panadería «San Martín», en la esquina de Vedia y Adolfo Alsina, donde desarrollaron una trayectoria comercial de varias décadas. Junto a sus hermanos Antonio y Raúl, asociados con Pacheco, estuvieron al frente de la panadería que fue un verdadero clásico en esa populosa barriada.

MUCHAS ANECDOTAS

Son innumerables las anécdotas y los recuerdo que existen de la panadería de Pacheco y Macheroni, como solía llamársela. En la cuadra de la panadería, cada viernes, se realizaban reuniones de camaradería.
Durante muchos años realizaban la panificación de roscas que eran enviadas a la ciudad de Buenos Aires por ferrocarril, en grandes canasto contenedores. Allí, dos jóvenes recibían las rocas y panes dulces de la Panadería «San Martín» para venderlos, casa por casa.
En cierta ocasión, en una casa de la Ciudad de Buenos Aires, se encontraba una hermana política de Julio Héctor. Llamaron a la puerta y, por mera casualidad, estaba allí uno de esos vendedores ambulantes ofreciendo el producto.
Antonio, Raúl y Julio Héctor Mascheroni fueron, al frente de la panadería, verdaderos ejemplos de laboriosidad y dedicación. Trabajaban largas horas sin importarles el tiempo que le demandara y estando siempre al margen de las apetencias materiales. Personas honestas y de trabajo.
Hoy, Raúl Mascheroni, el único de los hermanos de Julio Héctor que vive, es un fiel reflejo de esa época en que los valores morales y la virtud en las personas eran tan frecuente.
En 1975, los hermanos Mascheroni vendieron la panadería. Fue, pocos meses antes de desatarse el llamado «Rodrigazo», cuando el entonces Ministro de Economía argentino Celestino Rodrigo, dispuso un ajuste que duplicó los precios y provocó una crisis en el gobierno de Isabel Perón. Esta medida afectó a muchísimas personas, entre ellos a Julio y sus hermanos.

LA MUSICA

Contaba apenas once años cuando, Julio Héctor Mascheroni, comenzó a estudiar música junto al destacado y recordado maestro Víctor Frustaci. Enseguida adquirió dominio en la ejecución del bandoneón y, ya contando 19 años, junto a su maestro comenzó a tocar en los bailes, en los matinee y en las fiestas. El tiempo en que los adolescentes usaban pantalones cortos y, por ese entonces, fue su hermano mayor quien le obsequió su primer traje con pantalones largos.
Junto a otros músicos, entre los cuales se pueden mencionar a Gaute, Celio y Blas Martínez integró una formación orquestal. A la misma también se incorporaron Enrique Catani, Emilio García, José Pedone, Aníbal Álvarez y Rubi Cortelezzi (más tarde, señora de Benítez, sobrina de Julio Héctor).
Junto con Gerardo García, formó la orquesta «Juvencia», que realizó innumerables actuaciones. Ésa agrupación también la conformaban Lito Sist, Fitín Barreau, Perico Ávalos y Manuel Rivera.
Con la colaboración de Lito Sist y Emilio García comenzaron a tocar los primeros boleros y arreglos de jazz. Por entonces ensayaban dos veces por semana.
Cuando Lito y Emilio, por razones laborales, ya no pudieron atender la orquesta, la misma se disolvió. En consecuencia, Julio Héctor fue convocado por Atilio Gianoni para incorporarse en la Orquesta Típica «Fenix».
En dos oportunidades, en que el maestro Alfredo De Angelis visitó 9 de Julio, le ofreció la posibilidad de incorporarse a su renombrada orquesta. Sin embargo, el gran afecto familiar que existía entre los hermanos y el fuerte arraigo a la comunidad lo retuvieron en esta ciudad.

EN LA CAMARA DE COMERCIO

Julio Héctor Mascheroni integró durante muchos años la comisión directiva de la Cámara de Comercio e Industria de esta ciudad. En muchas ocasiones concurrió a reuniones realizadas en diferentes ciudades del país, representando a esta entidad.

SU FAMILIA

De su padre había heredado el amor hacia la música y fue transmitido también a generaciones posteriores. Más aún, una de sus hermanas, Emma, era soprano.
La familia era completada por sus siete hermanos Ángel, Luis, Antonio, Aurelia, Teresa, Emma, Rosita y Raúl. Casado con Rosa Luisa Malizia, Julio Héctor tuvo dos hijos, Isabel y Julio.

UNA VIDA DIGNA DE SER IMITADA

Siempre se ha referido que la austeridad es sinónimo de sobriedad. Precisamente esta virtud estaría a un estilo de conducta sin gastos innecesarios y superfluos. La austeridad voluntaria  es una virtud, que no se identifica con la pobreza, sino con el dominio de los gustos, caprichos y gastos innecesarios.
En efecto, Julio Héctor Mascheroni fue una persona austera que vivió comprendiendo el valor esencial de las cosas. No necesitó de lujos para vivir; cuando falleció en 2002, tal como lo recuerda su hija Isabel, sus pertenencias materiales podían conservarse en los estantes: algunos objetos de uso personal, sus gorras y sus libros.
Fue un lector ávido, siempre abierto a aprender y enseñar.
Su diálogo fue siempre rico y ameno; quizá, porque el ritmo de sus palabras había mucho del músico talentoso que fue.

PALABRAS FINALES

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Desde hace poco menos de 14 años, cada sábado, la semblanza biográfica que se publica en este espacio tienen como objetivo esencial, no solamente dar a conocer la carrera vital de un nuevejuliense, sino también para que su vida sirva como ejemplo a las generaciones más jóvenes. En las semblanzas se recorre la trayectoria de vecinos contemporáneos, a quién podemos encontrar en la calle, en el club, o cualquier otro lugar común; pero también, pasan por esta galería aquellas personas que vivieron en otro tiempo. Ellos también tienen mucho para decirnos a nosotros, hombres y mujeres de hoy; como así también, a los más jóvenes, las generaciones del mañana.
Edmund Husserl, en un bello ensayo titulado “Wert des Lebens. Wert der Welt. Sittlichkeit (Tugend) und Glückseligkeit» [en nuestra lengua puede traducirse como «Valor de la vida. Valor del mundo. Moralidad (virtud) y felicidad»], afirma que «el ser humano como ser humano no vive solamente  en el momento; para él la total unidad de su pasado es una unidad dada que llega a la visión de conjunto y a la captación, y según esto también su futuro y el todo de su vida fluyente». Apelando esta unidad que existe con nuestro ayer es que traemos a nuestro  presente el legado y el testimonio de vidas pasadas.
Hoy , al recordar a Julio Héctor Mascheroni, rendimos un homenaje a muchos hombres y mujeres de su tiempo, anónimos, que también amaron el arte y la música, que cultivaron un oficio, que con sus manos generosas contribuyeron a construir esta comunidad que hoy todos podemos disfrutar.

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