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Nueve de Julio
miércoles, marzo 11, 2026

Despedida al padre Juan Miguel Carreras


El obispo de la Diócesis de 9 de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi ha renovado la acción pastoral del clero diocesano con cinco designaciones. Las nuevas misiones abarcan las ciudades de Pehuajó, Bragado, Lincoln y 9 de Julio.
Ante ello, en la tarde de ayer, el padre Juan Miguel Carreras se despidió de la comunidad catedralicia en un clima de profunda emoción.
NUEVAS DESIGNACIONES EN LA DIÓCESIS
Monseñor Ariel Torrado Mosconi procedió a la reorganización de parte de su clero diocesano mediante cinco nombramientos que afectan a distintas parroquias de la jurisdicción. Las disposiciones cubren tanto cargos de conducción parroquial como funciones de colaboración vicaria, y distribuyen a los sacerdotes involucrados en comunidades de Pehuajó, Bragado, Lincoln y la propia ciudad de 9 de Julio.
En el marco de dichas designaciones, el presbítero Gustavo Sosa fue nombrado párroco de la parroquia San Anselmo de Pehuajó, mientras que el presbítero Juan Miguel Carreras asumirá en esa misma comunidad como vicario parroquial. Ambas designaciones definen el nuevo equipo pastoral que acompañará a los fieles de aquella ciudad.
Por su parte, el presbítero Julián Zabalaga fue designado administrador parroquial de la parroquia San Martín de Porres, con sede en Bragado. En tanto, el presbítero Fabián Cortés fue convocado como vicario parroquial de la parroquia San Juan Nepomuceno, en la localidad de Bunge. Completa el cuadro de nombramientos el presbítero Juan Eduardo Carreras, quien ejercerá como vicario parroquial de la parroquia Inmaculada Concepción, en la ciudad de Lincoln.
En el caso del presbítero Oscar Mentimurro, el obispo dispuso su incorporación como vicario parroquial de la Catedral Santo Domingo de 9 de Julio, conservando en simultáneo su responsabilidad como administrador parroquial de Guanaco.

UN LLAMADO A LA ORACIÓN POR LAS COMUNIDADES
Al comunicar las disposiciones, monseñor Torrado Mosconi acompañó el anuncio con una convocatoria espiritual dirigida al conjunto de los fieles diocesanos. Las palabras con que cerró el comunicado oficial expresaron con sencillez la perspectiva eclesial que inspira cada traslado:
«Recemos por cada una de las comunidades y por los sacerdotes a quienes se les encomienda esta nueva misión”, sostuvo el prelado
La exhortación subrayó que los cambios en la estructura pastoral no son meras reasignaciones administrativas, sino actos de confianza que la Iglesia deposita tanto en los sacerdotes como en las comunidades que los recibirán.

LA CATEDRAL, ESCENARIO DE UNA EMOTIVA DESPEDIDA
La Iglesia Catedral Santo Domingo fue el marco de un momento cargado de afecto y reconocimiento. Al celebrar su última misa en esa comunidad, el padre Juan Miguel Carreras se despidió de los fieles que lo acompañaron durante su primer destino pastoral, antes de trasladarse a Pehuajó.
Durante la homilía, el sacerdote reflexionó sobre los aprendizajes acumulados en ese período de ministerio inicial. En sus propias palabras, el paso por 9 de Julio le permitió desarrollar una capacidad fundamental para el ejercicio de su vocación.
«Aprendí mucho a escuchar y acompañar cada proceso de cada persona. Me voy enriquecido, con un camino iniciado que continuaré en otra comunidad”, señaló el padre Juan Miguel

FORMACIÓN, DISPONIBILIDAD Y MISIÓN
En sus palabras de despedida, el padre Carreras evocó uno de los principios formativos que el seminario inculca desde los primeros años de preparación sacerdotal: la disposición interior para no aferrarse a un lugar determinado, sino para responder con apertura a cada destino que la Iglesia asigne. Ese espíritu de movilidad, lejos de ser percibido como una carga, fue presentado por el sacerdote como parte constitutiva de la identidad del pastor.
Al referirse a su próxima etapa, el padre Juan Miguel subrayó la dimensión fraternal del nuevo destino. La relación de larga amistad que lo une al padre Gustavo Sosa se convierte, en esta circunstancia, en un vínculo que facilitará la integración al nuevo equipo y el acompañamiento en los desafíos que trae consigo el inicio de cualquier misión.

GRATITUD Y BENDICIÓN FINAL A LA COMUNIDAD
Antes de concluir, el sacerdote dirigió palabras de profundo agradecimiento a quienes lo acompañaron con su oración y su cercanía durante su permanencia en la ciudad. En ellas quedó reflejada su convicción de que cada encuentro pastoral tiene un valor formativo que va más allá de lo inmediato.
«Gracias –añadió- por todo lo que han hecho, las oraciones y el acompañamiento. Me voy con la certeza de que cada encuentro, cada rostro y cada palabra han sido parte de mi formación como servidor del Evangelio.»
El padre Carreras también se refirió al núcleo de la misión que lo aguarda en Pehuajó, definiéndola con las mismas palabras que orientan su vocación desde los inicios.
«Espero –dijo- poder seguir anunciando a Jesús en el ministerio sacerdotal y estar a la altura de la circunstancia para servir en medio del pueblo de Dios.»
La celebración eucarística culminó en un clima de emoción compartida. Concluida la misa, la comunidad se reunió en un ágape en la casa parroquial, instancia que permitió a los fieles despedirse del sacerdote en un ambiente de calidez fraterna, cerrando así un capítulo significativo en la vida pastoral de la catedral y de la diócesis.

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