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Nueve de Julio
sábado, abril 20, 2024

El capitán Martínez. Un soldado de frontera

Por Héctor José Iaconis.

Hace más de veinte años atrás, el Centro de Investigaciones Territoriales y Ambientales Bonaerenses (C.I.T.A.B.) editó un CD con información sobre el Partido de 9 de Julio. En la abundante cartografía que ofrecía ese material, hoy disponible en la web, se encuentra ubicado un mapa con los monumentos y lugares turísticos de la ciudad. Allí figura, para curiosidad de muchos, un Monumento Histórico, prácticamente desconocido por la mayoría de las personas: el sepulcro del capitán Mariano Martínez, ubicado en el cementerio de 9 de Julio.
Más propiamente se trata de un «Sepulcro Histórico», declarado como tal por ordenanza N°3660, sancionada por el Concejo Deliberante el 9 de octubre de 1998.
Ciertamente, Mariano Martínez no fue un militar que se destacara en las armas; puede decirse que en nuestra comunidad hubo un protagonismo más bien en el ámbito civil. Había llegado con las primeras fuerzas militares fundadoras de la hoy ciudad de 9 de Julio y se estableció definitivamente en esta, formando aquí un hogar.
Puede decirse que fue uno de los pocos militares, que conformaron el contingente fundacional, que se radicó en el pueblo hasta su muerte. La circunstancia de que no haya participado de la Guerra de la Triple Alianza, en virtud de hallarse en esos años de retiro, le permitió correr una suerte distinta a la de otros soldados fundadores que también tenían el anhelo de establecerse definitivamente en estas tierras, pero perdieron la vida en aquella contienda.
Nacido en San Antonio de Areco en 1827, existen pocas referencias acerca de los lugares o vivencias vinculados con su infancia. Se sabe que sus padres fueron Juan y Petrona Martínez.

El Sepulcro del Capitán Martínez, en el cementerio de 9 de Julio. Fue declarado Monumento Histórico en 1998.

LA CARRERA DE ARMAS
Debió incorporarse al Ejército en plena juventud, tal vez poco antes de la Batalla de Caseros, que puso fin al régimen de Juan Manuel de Rosas, o poco después de aquella. En 1852 reportaba en las filas del Ejército de la Confederación como Teniente Primero.
Cuatro años más tarde se lo envió al servicio en la Frontera y se lo destacó en diferentes guarniciones. El 17 de junio de 1858 se le otorgó el grado de Capitán de Caballería de Línea.
Por esos años le correspondió prestar servicio en los regimientos y batallones de los jefes Baldomero Sotelo, Salvador Maldonado, Guillermo Klein, Benito Meana y Julio de Vedia.
Martínez conoció de cerca la vida en la frontera, las penurias y malestares que funcionaba una realidad terrible. La injusta lucha contra el aborigen, trajo también no pocos males a los pobres milicos que terminaban en los fortines obligados por diferentes circunstancias.
Para formarse una idea de aquellos escenarios recurrentes, basta recordar las palabras de un expedicionario con el coronel Ramayón: «la vida que se hacía en los fortines, no frecuentados por nadie, y en medio de ese desamparo y silencio que lo perpetuaban, era augusta y solemne; demandaba suma paciencia, admirable energía y demasiada admiración, porque realmente era enervadora, tenemos, intolerable, atroz, horrible».
«Qué sacrificio -añade- tener que vivir años y años de esa manera, en tan densa oscuridad y en tan lejanos parajes eran hombres condenados por las penalidades de la lucha a permanecer encerrados».
El comandante Prado, que participó de la campaña y la apoyó, denuncia en sus memorias que los soldados vivían muertos de hambre. Tal era la situación que, llegaron a realizarse sumarios a soldados por comerse velas de sebo de los entierros. En los debates en el Congreso se denunciaba que un soldado argentino de la época costaba al Estado hasta cinco veces más que un soldado alemán equipado en Alemania; pero lo cierto es que carecía de alimentación.

PROTAGONISMO EN 9 DE JULIO
El capitán Mariano Martínez integró la población de 9 de Julio apenas fundado. En la medida en que la comandancia militar fue tomando la forma de un pueblo y la vida política y social cobró forma, se vinculó a la sociedad de entonces y ocupó cargos civiles en el contexto político lugareño.
Participó de las elecciones de 1866 que dieron origen a las primeras autoridades civiles del Partido.
En 1869, afectado por una grave enfermedad, resolvió solicitar la baja de la Plana Mayor Activa del Ejército. A partir de entonces, radicado en el pueblo, inició su participación política.
En algunas ocasiones se desempeñó como alcalde del Cuartel Primero y, en enero de 1893, fue designado juez de paz sustituto del Partido, cesando en sus funciones en septiembre del mismo año luego de la Intervención Nacional decretada con motivo de la Revolución Radical.
Mariano Martínez mantuvo una permanente lealtad hacia la figura de don Nicolás Liberato Robbio, caudillo del autonomismo a nivel local y figura eclipsante en la política nuevejuliense de esos años. En cada una de las agrupaciones políticas, a veces con diferentes denominaciones, que lo tuvieron como referente a Robbio lo contaron en sus filas a Martínez.

DE NUEVO EN EL EJERCITO
El 17 de junio de 1886 Mariano Martínez solicitó la reincorporación al Ejército. Al parecer, según consta en la nota que dirigió al jefe de Estado Mayor del Ejército, Joaquín Viejobueno, ya se encontraba repuesto de la dolencia que había motivado su alejamiento de la fuerza.El 3 de agosto del mismo año, por medio de una resolución firmado por el presidente Roca, fue reincorporado con el grado de Capitán.
SU MUERTE
El capitán Mariano Martínez falleció en la ciudad de Buenos Aires , en el Hospital Militar, a las 18:40 horas del 6 de mayo de 1895. Allí fue derivado cuando ya estaba avanzado el estado de la grave enfermedad que le venía afectando desde hacía varios años.
Los cuidados del Dr. Isidro Lobo, médico en aquel establecimiento, no resultaron suficientes para mitigar el mal que había tomado características irreversibles.
Poco después sus restos fueron trasladados a esta ciudad y sepultados en el antiguo sector del cementerio, en la calle principal del primitivo acceso, frente al osario (sección I, fosa Nº 184).

PALABRAS FINALES
La historia de 9 de Julio está hecha, sin dudas, de luces y de sombras. Los personajes que la conforman no pueden ser caracterizados de manera absoluta; y no siempre es fácil interpretar su protagonismo cuando, de los hechos, nos separa más de un siglo.
Es indiscutible que el capitán Mariano Martínez protagonizó la dramática campaña al desierto; pero también, formó parte de la sociedad nuevejuliense realizando su aporte en los primeros años de la gestación del pueblo. Poco sabemos de él, de sus pensamientos, de sus ideas y de sus sueños; no tenemos certeza acerca de su personalidad y de cómo la misma se fue forjando a la luz de las complejas experiencias vitales por las que debió transitar.
En el cementerio de esta ciudad descansan sus restos, en un sepulcro que sigue invitando a pensar nuestra historia.

FUENTES Y BIBLIOGRAFIA
– Archivo del Estado Mayor del Ejército, Legajo Personal Nº 7728.
– Archivo General del Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas de la Ciudad de Buenos Aires, Libro de Defunciones de la Sexta Sección, 1895, folio 191.
– Archivo General de la Nación. Censo Nacional de Población de 1869. Cédulas censales correspondientes a 9 de Julio.
– Diario EL 9 DE JULIO, 20 y 21 de diciembre de 1994, 6 de abril de 1995, 23 de junio de 1995 y 28 de setiembre de 1998.
– Documentación sobre la gestión para la declaración del Sepulcro del Capitán Mariano Martínez como Monumento Histórico y erección del Monumento al Aborigen. Iniciada en el H.C.D. el 19 de diciembre de 1994.
– Vita, B. N., Crónica Vecinal del Nueve de Julio. 1863-1870, La Plata, 1938.
– Gallo, E. y Cortés Conde, R., La República conservadora, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986.
– Alonso, M., Elisalde, R. y Vázquez, E., Argentina y el mundo contemporáneo, Buenos Aires, Aique, 1996.

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