
Uno de los motivos -lamentables- por los que la Patagonia argentina cobra protagonismo cada verano es por sus incendios forestales. Desde el 2015, cuando un incendio en Cholila (Chubut) consumió más de 41.000 hectáreas. Hasta la fecha, en la Comarca Andina, que se extiende desde Esquel (Chubut), hasta Bariloche (Río Negro), se registran más de 200.000 hectáreas alcanzadas por el fuego, que es el equivalente a medio partido de Nueve de Julio. Y en este último verano el fuego ya superó las 60.000 hectáreas.
El Parque Nacional Los Alerces (Chubut) es uno de los focos actuales. Allí, la nuevejuliense Florencia Alvo trabaja contra reloj para combatir los incendios junto a sus compañeros. Alvo cuenta que la brigada que integra hace tres años que viaja ininterrumpidamente hacia el sur, pero que también prestaron servicio en Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro y Salta. Y que incluso el cuerpo de bomberos que integra llegó a viajar a Chile en alguna oportunidad.
Actualmente no hay datos actualizados ni cruzados entre los distintos cuerpos sobre la cantidad de bomberas. Sin embargo, las Asociaciones de Bomberos Voluntarios de la República Argentina afirmaron en 2023 que contaban con 15.000 mujeres entre las más de 1.100 asociaciones. A pesar de esto, Alvo cuenta con orgullo que fue una de las dos primeras mujeres en formar parte de la Brigada Forestal de la Policía Federal Argentina, y que desde entonces se sumó una tercera.
«Sentir que hiciste algo, por más mínimo que sea, para poder proteger nuestras tierras o que ayudaste a salvar una casa no tiene precio».
Florencia, de 29 años, vive en la Ciudad de Buenos Aires. Tras no poder sumarse al cuartel local, decidió perseguir su sueño a pesar de la distancia: “Desde que tengo cinco años quise ser bombero, y opté por irme a una fuerza a cumplir mis sueños aunque siempre voy a estar lejos de casa”. De todas formas, su servicio le genera satisfacciones: “Sentir que hiciste algo, por más mínimo que sea, para poder proteger nuestras tierras, en cualquier lugar que sea o que ayudaste a salvar una casa que tanto le costó construir a alguien, no tiene precio”.
El sueño de niña de Florencia, cuando fue a la escuela N° 4 y a la EEST N° 2 Mercedes Vásquez de Labbe, no contemplaba ser brigadista. Sin embargo explica que esta rama combina “las tres áreas de bomberos”: aeropuertos porque un brigadista vuela mucho, sobre todo en helicópteros; forestal con el cuidado del ecosistema; y urbano porque en muchas ocasiones existen incendios de interfase, que son aquellos que se desarrollan en áreas contiguas urbanas-rurales o donde se entremezcla la vegetación con estructuras como viviendas, establecimientos agrícolas.
Pese a que Alvo eligió ser brigadista forestal, su trabajo demanda mucho compromiso. “Nuestra temporada alta de trabajo inicia en septiembre y finaliza casi en marzo o abril”, explica. Además de participar activamente en la Patagonia cuenta que durante el año concurren a incendios dentro de AMBA, las reservas ecológicas y también al Parque Nacional Ciervo de los Pantanos (Campana, Buenos Aires). Pero además dividen su tiempo en capacitaciones sobre usos de herramientas y capacitaciones para certificar a otros brigadistas.

En servicio, el día del brigadista comienza temprano. Alrededor de las cinco de la mañana desayunan y preparan las mochilas de carga, con la vianda, agua y fruta y todo el material que se utilizará durante la jornada. Luego, en una situación como los incendios patagónicos se dirigen al Sistema de Comando de Incidentes (SCI), que es un modelo de gestión para el control y coordinación durante emergencias, y allí se indica la labor del día, el operativo y el medio de transporte que puede ser a pie, por bote o helitransporte. Tras ese encuentro, el equipo se pone en marcha entre las siete u ocho de mañana y se regresa alrededor de las siete de la tarde, para higienizarse, cenar en el campamento e ir a descansar a las 21.
INCENDIO EN CHOLILA
📍 ChubutDesde la Agencia Federal de Emergencias (AFE) colaboramos con la provincia con cinco medios aéreos en un nuevo foco de incendio: dos helicópteros semipesados con helibalde, un helicóptero liviano con helibalde y dos aviones anfibios.
El director… pic.twitter.com/FPVOWt2Zvp
— Agencia Federal de Emergencias (@AFE_Arg) February 5, 2026
El trabajo del brigadista es físico, agotador y tiene sus riesgos. “En nuestra profesión siempre decimos que el día que dejamos de tener miedo, es el momento de retirarse, por qué el miedo es el que nos mantiene alerta”, explica Florencia. Y cuenta que pocas veces les tocó enfrentar situaciones de mucho riesgo: “Una vez, cuando estábamos en el delta, nos encerró el fuego por un cambio de la dirección del viento y estuvimos muy cerca”. Sin embargo confiesa que el trabajo en grupo permite que esos momentos se enfrenten más tranquilos y en unión.



