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Nueve de Julio
lunes, junio 1, 2026
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El clima en la ciudad de 9 de Julio

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De acuerdo al informe del Servicio Meteorológico Nacional las condiciones climáticas para la presente semana nuevamente se anuncian precipitaciones. Las condiciones de lluvia están previstas para este lunes, en forma aislada.
Las temperatras serán más bajas, con mínimas estimadas en 8 grados para el lunes y bajarían aún más para el martes con 3 grados y el miércoles 4 grados, para recuperarse desde el jueves 30.

LUNES 27 DE OCTUBRE
Lluvias aisladas
Mínima 8°C
Máxima 15°C

MARTES 28 DE OCTUBRE
Nublado
Mínima 3°C
Máxima 15°C

MIERCOLES 29 DE OCTUBRE
Parcialmente nublado
Mínima 4°C
Máxima 17°C

JUEVES 30 DE OCTUBRE
Mayormente nublado
Mínima 7°C
Máxima 20°C

VIERNES 31 DE OCTUBRE
Algo nublado
Mínima 11°C
Máxima 22°C

162 años de historia viva. Comercios e instituciones centenarias de la ciudad 

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En el 162° aniversario de la fundación de 9 de Julio, la mirada retrospectiva invita a reconocer en su trama social los cimientos de una identidad colectiva forjada a través del tiempo. Las instituciones y comercios centenarios que aún hoy permanecen activos constituyen mucho más que vestigios del pasado: son pilares que sostienen la continuidad histórica de la comunidad. En sus orígenes, estas entidades surgieron como respuesta a las necesidades sociales, culturales, sanitarias y económicas de una población en formación. Su permanencia, a lo largo de más de un siglo, testimonia la fortaleza de un espíritu asociativo que ha sabido trascender generaciones, adaptándose a los cambios sin perder su esencia.

LAS SOCIEDADES DE SOCORROS MUTUOS: LA SOLIDARIDAD COMO RAÍZ FUNDACIONAL
En las últimas décadas del siglo XIX, la inmigración europea marcó profundamente la vida social y económica de 9 de Julio. De esa corriente de hombres y mujeres laboriosos nacieron las sociedades de socorros mutuos, auténticos núcleos de solidaridad y pertenencia. La Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Amistad y Trabajo”, fundada en 1880, fue una de las primeras instituciones en consolidar un espacio de ayuda mutua entre inmigrantes. De ella surgió la creación del Teatro Rossini,  que no solo cumplió funciones recreativas, sino también culturales, convirtiéndose en un referente de la vida artística local. Dos años más tarde, en 1882, surgiría la Sociedad Española de Socorros Mutuos, institución hermana que replicó ese mismo espíritu de cooperación y que aún hoy mantiene viva la tradición hispánica dentro del entramado social nuevejuliense.

Antiguo edificio del Teatro Rossini.

INSTITUCIONES DEL PROGRESO: EL CAMPO, LA SALUD Y EL ESPÍRITU CÍVICO
El impulso agropecuario de la región encontró su expresión institucional con la creación de la Sociedad Rural de 9 de Julio en 1897. Su acción, ligada a la promoción de la ganadería y la agricultura, contribuyó decisivamente al desarrollo económico del partido y a la organización de exposiciones rurales que marcaron hitos en la historia local. En el ámbito de la salud, el Hospital Zonal Provincial “Julio de Vedia” constituye una de las instituciones más representativas. Su origen se remonta a la Sociedad Protectora de los Pobres, activa a fines del siglo XIX, que sentó las bases de la asistencia pública en una época de escasos recursos y grandes desafíos sanitarios. El siglo XX vería nacer nuevas entidades emblemáticas, como el Club Español, el Club Atlético 9 de Julio y el Club Libertad, promotoras del deporte, la cultura y el encuentro ciudadano, símbolos de una comunidad en crecimiento que comenzaba a definir su identidad moderna.

Antiguo edificio del Hospital «Julio de Vedia».

EL COMERCIO Y LA INDUSTRIA LOCAL: MEMORIA VIVA DEL TRABAJO
El desarrollo urbano y económico de 9 de Julio no puede comprenderse sin la presencia de sus casas comerciales y talleres artesanales. Varias de estas firmas superan el siglo de vida, conservando el testimonio de la labor familiar y el esfuerzo constante. Entre ellas se destaca Gráfica “El Porvenir”, propiedad de la familia Galluppi, fundada en 1895; la Joyería y Relojería “Contarini”, con raíces que se remontan a 1908, mantiene su prestigio como símbolo de continuidad familiar. Por su parte, la Panadería y Confitería “Gobelli”, fundada en 1912, representa la tradición en el rubro de panificados, mientras que Diario EL 9 DE JULIO, fundado en 1909, es testimonio vivo del compromiso con la información, la opinión pública y la memoria de la comunidad.

RELIGIÓN, EDUCACIÓN Y CIVISMO: LOS PILARES DE LA VIDA PÚBLICA
La vida espiritual y educativa del partido se edificó paralelamente al crecimiento institucional. La Iglesia Católica, presente en la comunidad desde 1868, fue el primer eje organizador de la vida religiosa local. Décadas más tarde, en 1916, se estableció la Iglesia Evangélica, formando una comunidad estable que continúa desempeñando un rol significativo en la vida espiritual y social. Los organismos de gobierno —la Municipalidad de 9 de Julio, el Concejo Deliberante, el Consejo Escolar, el Juzgado de Paz y la Comisaría de Policía— integran también esta tradición centenaria de servicio público, actuando como garantes de la institucionalidad desde los primeros años de la vida local. En el ámbito educativo, las escuelas primarias fundadas entre 1866 y 1925 constituyen el germen de la enseñanza pública en la ciudad. A ellas se sumó, en 1910, el Colegio Jesús Sacramentado, ejemplo de educación confesional que continúa formando generaciones bajo un ideario humanista y cristiano.

OTRAS ORGANIZACIONES Y ENTIDADES
Existen también en la ciudad entidades que, sin haber sido originadas localmente, han acompañado su desarrollo durante más de un siglo. Tal es el caso de la Dirección General de Rentas, heredera de la antigua Oficina de Valuación Provincial; la Estación del Ferrocarril Sarmiento (antiguo Ferrocarril del Oeste), cuyo trazado significó la integración definitiva del partido con la red económica nacional; y las sucursales bancarias del Banco de la Provincia de Buenos Aires (refundada en 1910), del Banco de la Nación Argentina (1892) y del Banco Español del Río de la Plata, antecedente del actual Banco Galicia. En el plano político, la consolidación de los partidos centenarios —la Unión Cívica Radical, el Partido Socialista y el Partido Comunista— marcó la madurez de la vida democrática nuevejuliense, garantizando la pluralidad ideológica y el debate ciudadano.

UN LEGADO
El recorrido por las instituciones y comercios centenarios de 9 de Julio permite comprender que el tiempo, más que un simple transcurrir, es una construcción colectiva. En cada edificio, en cada acta fundacional y en cada apellido que perdura, se conjuga una historia de compromiso, de trabajo y de fe en el porvenir. Hoy, al celebrar los 162 años de su fundación, la ciudad se reconoce en esas trayectorias que han sabido resistir los embates de la historia, adaptarse a los cambios y mantener viva la llama de una comunidad que construye el presente y avanza hacia el  futuro sin renunciar a su memoria.

De las Tres Lagunas a la ciudad: la fundación de 9 de Julio

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El 27 de octubre de 1863 marca  el comienzo de una empresa que combinó voluntad , planificación y un impulso por consolidar la frontera Oeste de la provincia de Buenos Aires. La fundación de 9 de Julio no es únicamente la instauración de una comandancia militar; es la puesta en acto de un proyecto poblacional, que se inscribe en la política de avance de la frontera pampeana y en la ambición personal y profesional del coronel Julio de Vedia.

La decisión de fundar una comandancia y, con ella, un asentamiento permanente en las «Tres Lagunas» no fue una improvisación aislada. Desde el entorno del poder central —representado por figuras como Bartolomé Mitre y el ministro Juan A. Gelly y Obes— se impulsaba, durante los primeros años de la década de 1860, un plan sistemático de avance de la línea de frontera. En ese contexto, Julio de Vedia ocupa un lugar central: comisionado como jefe de la comandancia, comenzó a proyectar un emplazamiento permanente que integrase tanto la función militar (comandancia, fortín) como la disposición urbana de un pueblo con su ejido y manzanas demarcadas: el lugar escogido, el Paraje “Tres Lagunas”.

Los documentos de mensura y los planos proyectados por Vaschetti, con las anotaciones de Vedia, conservan hoy la evidencia palpable de un proyecto pensado —no meramente ejecutado—. El plano fechado el 20 de agosto de 1863 no sólo marca la posición de la futura comandancia, sino que también incluye un rectángulo rotulado “NUEVE DE JULIO”, con las cuadras señaladas que permitirían la traza urbana. Esta previsión formal explica por qué la fundación puede leerse como resultado de una acción deliberada: Vedia no fundó por necesidad coyuntural; fundó porque trazó y ordenó un espacio que debía convertirse en polo de control, poblamiento y articulación regional.

LA JORNADA FUNDACIONAL
Las crónicas contemporáneas y los testimonios posteriores coinciden en que la expedición partió desde Bragado a fines de octubre de 1863. La llegada al sector sur de las lagunas fue acogida con la instalación de carpas, la organización de corrales y el comienzo inmediato de labores constructivas —una primera cuadra de 140 varas de frente, con dos caras construidas en apenas cuatro días, según la carta de Vedia a Bartolomé Mitre del 1° de noviembre de 1863—. La rapidez de esta construcción señala la doble naturaleza del operativo: por un lado la urgencia militar, por otro la intención de establecer una trama urbana que, desde el primer momento, se pensó permanente.

Julio de Vedia.

La  «Crónica retrospectiva» escrita por  Emilio Carballeda, uno de los primeros pobladores,  registran hitos concretos: la inauguración de la primera casa de comercio (15 de noviembre de 1863) y la ubicación de la plaza central (la actual Plaza “General Belgrano”) como pivote de la futura ciudad. Carballeda describe la instalación de su negocio de maderas y mercaderías, situado a pocas cuadras del campamento inicial, y cómo la intervención del agrimensor Miguel Vaschetti fue sustancial para la demarcación del pueblo. Estos testimonios de actores económicos y civiles son imprescindibles para comprender que la fundación fue, desde su inicio, también una empresa civil con actores que aportaron a la configuración social del poblado.

ORGANIZACIÓN TERRITORIAL Y ADMINISTRATIVA
La acción de mensura y traza del pueblo de 9 de Julio estuvo a cargo del agrimensor Miguel Vaschetti, designado por decreto del gobernador Mariano Saavedra el 12 de febrero de 1864. Este documento constituye el acto que formalizó la voluntad de Vedia. Vaschetti, asistido por Vedia, delineó la planta urbana, el ejido y las manzanas que todavía hoy definen pautas de ordenamiento. Su trabajo, valorado por su sutileza conceptual y técnica, es el que permitió convertir el campamento en pueblo con límites, calles y espacios públicos proyectados.

Plano original del trazado del ejido urbano de 9 de Julio realizado por el agrimensor Vaschetti.

La sanción legislativa del 19 de julio de 1865, al incorporar el Partido de 9 de Julio entre los nuevos distritos de la provincia de Buenos Aires, consolidó la legitimidad administrativa del asentamiento. La rápida conformación de autoridades municipales —con la primera elección oficial en  1866 y la designación de cargos como presidente, secretario y tesorero— evidencia la transición vertiginosa de un enclave militar hacia la institucionalidad civil. La política local no tardó en desplegarse, y en pocos años el pueblo adquirió un entramado institucional que facilitó su progreso demográfico y económico.

La fundación no fue obra de un solo hombre ni de un solo estamento. Junto a los soldados se asentaron familias  y comerciantes pioneros, cuya actividad comercial dio soporte material a la nueva comunidad. Estos trazaron relaciones sociales tempranas —servicios básicos, comercio, asistencia religiosa— que hicieron viable la convivencia y el crecimiento urbano.

Conmemorar el 162° aniversario de 9 de Julio significa celebrar la perseverancia de una comunidad que, en pocas décadas, transformó un campamento militar en una ciudad con vida institucional, actividad económica y sólida estructura social.

Lunes 27: No Laborable para la administración municipal

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El Ministerio de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires resolvió declarar como no laborable para la Administración Pública y el Banco de la Provincia, y como feriado optativo para la industria, el comercio y demás actividades, los días en que se celebren festividades locales en distintos municipios.
La medida se enmarca en las facultades otorgadas por los Decretos N° 3/2024 y N° 272/2017, y tiene como objetivo facilitar la participación de la comunidad en los festejos y promover las celebraciones locales.
De esta manera, el lunes 27 de octubre, con motivo del 162° aniversario de la ciudad de 9 de Julio, no se atenderá al público en las dependencias municipales.

Servicios públicos – Lunes 27 de octubre
Con motivo del feriado local por el 162° aniversario de Nueve de Julio, se informa que ese día: No habrá recolección de residuos domiciliarios (bolsitas)
No habrá recolección de reciclables en Zona 1
No habrá recolección de carpido, poda y escombros en Zona 1
Te pedimos colaboración para mantener limpia la ciudad, sacando los residuos en los días y horarios correspondientes.

9 de Julio celebra hoy el 162° aniversario de su fundación

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La ciudad de 9 de Julio  celebra su 162° aniversario. No es una fecha menor: en cada octubre, la comunidad vuelve la mirada hacia sus raíces, recordando a aquellos pioneros que, en medio de la soledad de la pampa, levantaron las primeras construcciones, trazaron las calles y sembraron el espíritu de una ciudad que hoy es orgullo de los nuevejulienses.

Fundada en 1863, en los años en que la Nación buscaba afirmarse tras las guerras y la frontera, 9 de Julio fue el resultado de lo que, en su tiempo, se entendía como un ideal civilizador: el de poblar, organizar y educar. A la sombra de su plaza principal, que sigue siendo el corazón cívico y emocional del pueblo, se fueron levantando las instituciones que marcarían su carácter: la iglesia, la escuela, el municipio, y más tarde los clubes, los medios de comunicación, las sociedades de fomento, las instituciones sociales, deportivas y culturales.

Como tantas ciudades de la provincia, su historia está hecha de trabajo, inmigración y esperanzas. Las familias italianas, españolas (así como de otras nacionalidades) y las criollas que echaron raíces en estas tierras dieron forma a una identidad laboriosa, hospitalaria y profundamente ligada al campo. La agricultura, la ganadería, el comercio  y, más tarde, la industria local, fueron las columnas sobre las que se edificó el progreso.

Hoy, 9 de Julio conserva el  palpitar de aquella ciudad que nació con vocación de futuro. Sus calles conservan la memoria en los nombres, y en sus edificios históricos —testigos mudos de un tiempo que no se fue— resuena el eco de generaciones que soñaron con un porvenir mejor. Sin embargo, no es una ciudad anclada en el pasado: su desarrollo urbano, su vida cultural activa y su proyección productiva la ubican entre las comunidades más dinámicas del interior bonaerense.

Celebrar 162 años de vida  no es solo mirar atrás. Es, sobre todo, reafirmar un modo de estar en el mundo: el de una ciudad que honra su historia trabajando cada día por su porvenir. Porque 9 de Julio no es solo un nombre en el calendario: es una comunidad viva, que sigue escribiendo su historia con la misma dignidad con que la comenzó.

Como en toda gran fecha, este nuevo aniversario de 9 de Julio nos  invita a un gesto de gratitud y de esperanza.

Efemérides nuevejulienses. Lo que sucedió un día como hoy en 9 de Julio

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  • 27 de octubre de 1810: De acuerdo con el Diario de la expedición, fue celebrada la primera misa en el territorio que, más tarde, ocuparía el Partido de 9 de Julio. Fue en el contexto de la campaña o itinerario realizado por Pedro Andrés García a Salinas Grandes.
  • 27 de octubre de 1863: Fue fundado el campamento y comandancia militar “9 de Julio”, en el paraje conocido como “Tres Lagunas”, donde se establecería el pueblo creado por decreto meses más tarde. 
  • 27 de octubre de 1882: Como la Corporación Municipal, el 4 de mayo de ese año, había derogado la ordenanza sobre cierre de negocios los días domingos y festivos,se  produjo la protesta de los perjudicados y de parte del vecindario. Frente a ello, se  volvió a restablecer el horario de cierre de comercios: “los días domingos y festivos de las 12 meridiano a las 7 p.m”.
  • 27 de octubre de 1882: Al ser dividido el cuartel 9º del Partido de 9 de Julio, formando los cuarteles 10º y 11º, fueron nombrados sus primeros alcances: Juan Elizón y Ciriaco Suarez, respectivamente.
  • 27 de octubre de 1963: Se realizaron los actos centrales conmemorativos por el centenario de la fundación de 9 de Julio, con la presencia del gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Entre otros hechos importantes, fue inaugurado un monumento, en el Parque “General San Martín”, obra del escultor Luis Perlotti, que fue donado por el Círculo “Los del 9”.
  • 27 de octubre de 1970: Fue inaugurada la nueva sede del Hogar de Ancianos “Santo Domingo de Guzmán”, ocupando el edificio del antiguo Centro de Profilaxis.
  • 27 de octubre de 1984: Fue inaugurado oficialmente el Jardín de Infantes n° 914 de la localidad de El Provincial. 
  • 27 de octubre de 1987: Falleció en Mar del Plata, el sastre Horacio Italiano, quien fuera intendente municipal del Partido de 9 de Julio.
  • 27 de octubre de 1993: Fue inaugurada una nueva sala de terapia intensiva en el  Hospital Zonal “Julio de Vedia”.
  • 27 de octubre de 1999: En el marco de la celebración del 136º aniversario de la fundación de la ciudad de 9 de Julio, la artista plástica Isabel “Chavela” Torres hizo entrega formal de la Bandera de 9 de Julio, obra de su autoría.
  • 27 de octubre de 2009: Fue inaugurado el Paseo “La Trocha”.
  • 27 de octubre de 2010: Se realiza el último Censo Nacional. El mismo arrojó una población de 36.494 habitantes en la planta urbana y 47.722 en la totalidad del Partido.

Este lunes se realizará el Acto por el 162°aniversario de 9 de Julio

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La Municipalidad de 9 de Julio informó que el lunes 27 de octubre de 2025, a las 10:30 hs, serealizará en el Salón Blanco Municipal el acto oficial en conmemoración del 162° aniversario de la ciudad; en tanto que los actos populares tendrán lugar el día domingo 2 noviembre.
El cronograma de actividades para el lunes 27 será el siguiente:
10:30 hs: Recepción de invitados e ingreso de las Banderas de Ceremonia.
Entonación del Himno Nacional Argentino.
Palabras a cargo del niño Fermín Fullana.
Palabras del ex intendente municipal Rodolfo Menéndez (período 1987–1991; presidente del HCD 1983–1987 y funcionario del gabinete del Dr. Walter Battistella).
Discurso de la Intendente Municipal, Dra. María José Gentile.
Presentación de Raúl Lozano, uno de los autores de la canción oficial del Partido de Nueve de Julio, quien relatará el proceso de creación de la obra.
Interpretación de la canción oficial “A Nueve de Julio”, a cargo de Cristian Medina (voz), David Maccagnani (piano) y Luis Avendaño (guitarra), acompañados por los bailarines Carina Grignoli, Walter Callegaro, Mary Sosa, Roberto Di Siervi, María Laura Capodiferro y Fernando Avila, de la Escuela “Nueve de Julio” de tango y folclore, dirigida por Fernando Avila.
Despedida de las Banderas de Ceremonia y cierre del acto.
La Municipalidad invita a toda la comunidad a participar de esta celebración, que reafirma la historia, la cultura y la identidad de nuestra ciudad.

Futuro crematorio de la CEyS: aprobaron la localización del predio

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En la sesión ordinaria del Concejo Deliberante de 9 de Julio, realizada el jueves 9 de octubre, se trató un pedido de localización del futuro crematorio, que oportunamente había sido solicitado por la Cooperativa «Mariano Moreno».
El Departamento Ejecutivo, con la firma de la Intendenta María José Gentile, trasladó el pedido al Concejo Deliberante, adjuntando la documentación del proyecto de ordenanza y el expediente 4082-598/2025.
La Cooperativa Mariano Moreno, que presta el servicio de sepelios en la ciudad de 9 de Julio, solicitó la autorización para instalar un crematorio en el predio de su propiedad ubicado en Ruta Nacional Nro 5 entre Ruta Provincial 61 (camino a Norumbega) y Acceso a Villa Fournier (El Provincial).
La aprobación tiene que ver con la localización del futuro crematorio. En las próximas etapas se deberán cumplir con los demás requisitos relacionados con esta actividad, que deberán contar con nuevas aprobaciones antes de la futura prestación del servicio en ese lugar. La probación de la localización es el primer paso para poder avanzar.
La actividad deberá desarrollarse conforme al Estudio de impacto ambiental aprobadoy la documentación complementaria presentada, dando estricto cumplimiento a la normativa ambiental, sanitaria, laboral y de seguridad vigente.

Entre indígenas, milicos y políticos: 9 de Julio en la mirada del general Garmendia

Por Héctor José Iaconis.
Publicada en 1891, Cuentos de Tropa (entre indios y milicos) constituye una de las expresiones más singulares del imaginario militar y fronterizo de la Argentina decimonónica. Su autor, José Ignacio Garmendia (1841-1925), militar, cronista de campañas y pintor histórico, firmó la obra bajo el seudónimo “Fortun de Vera”, quizá para conjugar el humor criollo y la distancia crítica del observador. En el relato “El perro adivino (Romance pampa en estilo criollo)”, dedicado al general Lucio V. Mansilla, se inscribe en esa frontera difusa entre la ficción testimonial y la memoria de campaña.

Nos ocuparemos en esta nota de abordar los dos primeros capítulos o apartados, del citado relato, por tomar como escenario inmediato es el Partido de 9 de Julio, sometido a los embates indígenas en las postrimerías de la década de 1860 y la siguiente. El texto de Garmendia no sólo reconstruye un episodio militar, sino que lo convierte en una alegoría de la transición histórica: de la guerra en la pampa al nacimiento de la comunidad.

UNA GEOGRAFIA DEL MIEDO
El texto de Garmendia se articula en dos grandes movimientos narrativos. El primer apartado -de tono épico-costumbrista- describe la marcha de un destacamento desde Bragado hacia 9 de Julio, acosado por el frío y el miedo a una inminente invasión indígena. El segundo -de cariz satírico y político- desplaza el eje de la violencia exterior al campo de las rivalidades partidarias entre alsinistas y mitristas, situando al protagonista, el Mayor B., en medio de las tensiones que preludian la modernidad política argentina.

Ambos episodios, leídos en clave literaria y contextual, revelan una profunda correspondencia entre la experiencia de 9 de Julio como espacio de frontera y su papel en la historia política provincial, donde la violencia bélica se transmuta en disputa cívica.
El relato se abre con una datación precisa: “Corría el año de 1872. Los indios con su audacia e insolencia acostumbrada, se habían lanzado sobre el partido del Nueve de Julio como una bandada de hambrientas aves de rapiña” [Garmendia, 1891, p. 29].

La frase condensa el tono de crónica militar y la retórica sensacionalista del periodismo de campaña. Garmendia recrea una atmósfera de pánico colectivo donde el pueblo -todavía una pequeña aldea rural- se ve amenazado por la irrupción de “los salvajes”. En esa prosa hiperbólica se reconocen las estrategias discursivas de la literatura de frontera, cuyo objetivo era reafirmar la legitimidad del orden civilizatorio frente al “otro bárbaro”.

El espacio del pueblo de 9 de Julio funciona aquí como metonimia del territorio pampeano. El miedo de su población “presentaba ya al feroz salvaje a las puertas de Cartago” [p. 29], metáfora culta que equipara la aldea bonaerense con la ciudad sitiada de la Antigüedad. Esa equivalencia erudita -frecuente en Garmendia- instala un dialogismo cultural: la pampa se inscribe en el canon épico occidental, y el combate contra el indio se transforma en un episodio de resonancia universal.

El pueblo, “capital del partido”, se presenta así como un núcleo civilizador sitiado, un punto de resistencia entre la barbarie exterior y el orden urbano que avanza. La geografía del relato no es meramente descriptiva: traduce la frontera como categoría simbólica, como umbral donde la naturaleza, el clima y la guerra se conjugan para poner a prueba la condición humana. El frío nocturno, las heladas y el cansancio de la tropa adquieren una dimensión alegórica: “El frío era intenso… sin piedad aletargaba dolorosamente los ateridos miembros de los pobres milicos” [p. 31].

La naturaleza hostil se vuelve espejo del esfuerzo civilizador, y el Nueve de Julio se erige, en consecuencia, en escenario liminar de la nación.

TRAMA Y ESTRUCTURA: DEL REALISMO MILITAR A LA IRONÍA POLÍTICA
La estructura presenta una notable transición entre dos registros narrativos. La primera parte responde al realismo militar característico de Garmendia, heredero del tono cronístico de Mansilla y de los “Episodios Nacionales” de Galdós. El relato avanza en una secuencia temporal lineal, donde el punto de vista omnisciente describe la marcha nocturna del destacamento con minucioso detalle sensorial.

La segunda parte, en cambio, se orienta hacia la sátira política, desplazando el conflicto de la guerra externa al interior de la vida cívica. Este viraje no es arbitrario: constituye la metáfora central del cuento. El Mayor B., héroe congelado por la intemperie en la primera mitad, se convierte luego en un político frustrado, víctima de las maniobras partidarias.

LOS PERSONAJES: TIPOS Y METAFORAS
El personaje central, el Mayor B., condensa los rasgos del oficial de frontera y del militante político. En su doble condición de soldado y elector, encarna el proceso de militarización de la política que caracterizó la Argentina posterior a Pavón. Garmendia lo describe con una mezcla de admiración y sarcasmo: “Era un ardoroso politiquero… fastidiado porque no se habían acordado de él como buen preparador de éxito de elecciones” [p. 35].

Su figura, que oscila entre el heroísmo y la caricatura, refleja la ambigüedad moral del funcionario de campaña, atrapado entre la obediencia militar y la tentación del poder civil.
A su lado aparece Hermenegildo Verdera, poderosos comerciante del pueblo de 9 de Julio, miembro de la Corporación Municipal y activo referente de la futura Logia Masónica local. Garmendia lo describe como español asturiano, de “anchas espaldas y atléticas formas como Anteo” [p. 37], prototipo del inmigrante europeo que, aunque ajeno a la política local, se integra al tejido social del pueblo. Su intervención final -“¡Quién sabe!” [p. 43]- clausura el relato con una nota de escepticismo popular que resuena como juicio sobre la inestabilidad de la vida pública.

El Juez de Paz, los “vecinos armados a la revolucionaria” [p. 33] y los “mitristas escandalizados” [p. 38] completan un elenco de tipos sociales que representan el mosaico de 9 de Julio en plena transición: entre el miliciano rural y el ciudadano elector.

Los personajes de Garmendia no poseen psicología profunda: son emblemas, figuras de un teatro político donde la acción y la caricatura reemplazan a la introspección. Sin embargo, a esa superficialidad podemos entenderla deliberada: el autor construye un cuadro de costumbres, en el que la ironía funciona como crítica al oportunismo político y a la burocratización de la gesta militar.

EL NARRADOR Y SU PUNTO DE VISTA
El relato está narrado por una voz omnisciente, de tono oral y digresivo, que oscila entre la crónica testimonial y la fábula moral. Esa voz adopta a menudo el registro del relator de campaña, con frecuentes apartes al lector: “el que vive al lado de la chimenea no puede ni remotamente imaginarse lo que son estos sufrimientos físicos militares” [p. 31].

La apelación directa y el uso de expresiones coloquiales (“bochinche mayúsculo”, por ejemplo) confieren al texto una oralidad teatral, cercana al sainete y al romance gauchesco. No obstante, el narrador también introduce referencias cultas -Byron, Corinto, Otelo, las pirámides de Egipto- que contrastan con el habla criolla, creando un efecto de parodia ilustrada.

Ese cruce entre lengua popular y erudición retórica constituye una marca del estilo, combinando la formación letrada del oficial con la sensibilidad humorística del cronista costumbrista. El narrador, en definitiva, no es neutral: se identifica con el mundo militar, pero mantiene una distancia crítica frente a la demagogia política. Su ironía es la de un observador que conoce la pampa y su gente, pero también las miserias de la vida pública. De allí la ambivalencia entre heroísmo y ridículo, rasgo que define el tono general del relato.

EL TIEMPO Y EL AMBIENTE: INVIERNO, FRONTERA Y MEMORIA
El tiempo narrativo se sitúa con precisión en julio de 1872, “una noche del mes de julio de un crudo invierno, serena, sin una brisa, ni una nubecilla, y estrellada como un arnero fosforescente” [p. 30].

El detalle atmosférico, más que realista, cumple una función simbólica: el frío se asocia a la parálisis, a la inmovilidad del cuerpo y del espíritu, reflejando el agotamiento de una época. Cuando la tropa llega finalmente a 9 de Julio, “sobre los machacados lomos de las bestias no venían hombres, sino una petrificación en masa, ambulante” [p. 32].

La escena del congelamiento constituye uno de los momentos más intensos del relato y puede leerse como metáfora de la crisis del modelo de frontera: los soldados, inmóviles y exhaustos, son reliquias de una empresa agotada, mientras el pueblo -con su juez de paz y su política local- anticipa el nuevo orden civil.

El ambiente del segundo apartado, en cambio, se desplaza al calor del debate electoral. La “mamada en regla” [p. 38] que corona la manifestación alsinista, en que no pocos partidarios terminaban sumidos en una borrachera,  funciona como reverso carnavalesco del frío inicial. Garmendia opone así dos climas morales: el hielo de la obediencia y el fuego de la demagogia. Ambos extremos configuran la experiencia del 9 de Julio como territorio de transición: del desierto hostil a la comunidad tumultuosa.

POLÍTICA, OBEDIENCIA Y DESENCANTO
Los dos apartados, en cierta forma, nos muestran una serie de temas que remiten al imaginario político de la Argentina post-rosista. En primer término, la obediencia militar aparece como virtud y condena. El Mayor B. debe cumplir la orden de marchar a los toldos de Coliqueo justo cuando ha logrado consolidar su influencia política en 9 de Julio. La orden, interpretada como “golpe calculado con astucia” [p. 41], lo coloca ante una disyuntiva moral: la lealtad al ejército o la fidelidad al partido.

Esa tensión encarna el conflicto entre autoridad y libertad, eje central del pensamiento liberal del siglo XIX. Garmendia, que había combatido en las campañas del sur, conocía de cerca las fricciones entre el mando central y los jefes de frontera. El relato convierte ese dilema personal en una alegoría del desencanto político: la obediencia ciega conduce al absurdo, y la ambición civil desemboca en ridículo.

El segundo gran tema es la corrupción de la política electoral. El Mayor B., animado por la pasión alsinista, organiza manifestaciones con música y cohetes, mientras los mitristas “clamaban contra ese bochorno de las instituciones” [p. 38]. La escena parodia las prácticas clientelares de la época, donde el fervor patriótico se confundía con el alcohol y el ruido.

Finalmente, el tema del fracaso y la resignación atraviesa toda la segunda parte. La carta del general Conesa, las ilusiones de poder, la orden inesperada, culminan en la frase final de Verdera: “¡Quién sabe!” [p. 43].

Esa expresión, de tono popular y fatalista, cierra el relato con un gesto de incertidumbre histórica: ni el héroe ni el pueblo pueden prever el rumbo de la nación. En el contexto del 9 de Julio, esa duda refleja la transición de una comunidad aún influencia notablemente por las fuerzas militares de frontera hacia la complejidad política de la modernidad.

ENTRE LA CRÓNICA Y EL COSTUMBRISMO
Garmendia despliega en este relato un estilo híbrido, que combina la prosa periodística, el tono romántico y la sátira costumbrista. La descripción del paisaje -“estrellada como un arnero fosforescente”- revela su sensibilidad pictórica, mientras las digresiones humorísticas (“el toque se había congelado en el vientre de la corneta”) exhiben su talento para la anécdota grotesca.

El lenguaje mezcla registros cultos y populares: los modismos criollos (“matungos”, “rangoloteo”, “bochinche”) coexisten con citas de Byron y de Cervantes. Esta coexistencia produce un efecto de plurilingüismo social, que reproduce la heterogeneidad lingüística de la pampa finisecular.

Desde la teoría literaria, puede afirmarse que Garmendia construye un discurso de frontera también lingüística: entre la lengua ilustrada del Estado y la oralidad rural. El resultado es una prosa de ritmo vivaz, marcada por la hipérbole, la digresión y el uso de comparaciones humorísticas.

La ironía, recurso dominante, opera como mecanismo de distancia y crítica: el narrador exalta y ridiculiza al mismo tiempo, configurando una visión ambigua de la historia. Podríamos aventurar que este relato anticipa rasgos del realismo satírico que, décadas después, desarrollarán Payró y Fray Mocho.

EL PUEBLO DE 9 DE JULIO
El vínculo entre el relato y el pueblo de 9 de Julio trasciende la mera localización espacial. La elección de este escenario responde a su condición de frontera activa durante las décadas de 1860-1870. Fundado en 1863, a partir de la comandancia militar, 9 de Julio, pensado inicialmente por su fundador como un centro poblacional estable, representaba un punto estratégico del avance sobre el desierto y un núcleo de reorganización en el interior bonaerense.

Cuando Garmendia sitúa allí su historia, elige un espacio liminar, que conoce; pues, vivió aquí y desempeñó funciones castrenses en la Frontera del Oeste. Para el militar y escritor, la guerra y la política parecen confundirse en este escenario de pueblo encarna, en su doble carácter de fortín y villa, el proceso de transición del país: de la defensa militar al ejercicio cívico.

El relato alude a esa ambigüedad con ironía: los vecinos “armados a la revolucionaria” [p. 33] son tanto defensores del orden como agitadores políticos; la tropa que acude en socorro se convierte, poco después, en fuerza electoral. En el contexto histórico, estas escenas remiten a la politización de los destacamentos fronterizos tras la caída de Alsina y la reorganización provincial.

De hecho, la referencia a la orden de marchar hacia los toldos de Coliqueo [p. 40] enlaza directamente con los acontecimientos de 1872, cuando el cacique ranquel aliado reclamaba garantías frente a los abusos de la frontera. Garmendia transforma ese episodio real en metáfora del conflicto entre el deber militar y el interés político, proyectando sobre 9 de Julio las contradicciones de toda la frontera bonaerense.

La importancia del pueblo se refuerza en la segunda parte del cuento como microcosmos de la una realidad mucho m{as abarcadora. Allí se ensayan las formas embrionarias del sufragio, la propaganda, la disputa partidaria. 9 de Julio se convierte, en la pluma de Garmendia, en un especie de “laboratorio de la política moderna”, donde los antiguos milicianos aprenden a ser ciudadanos, aunque todavía arrastren los hábitos del cuartel.

La ironía del autor parece sugerir que, de alguna manera, los enemigos ya no son los indígenas, sino los adversarios políticos.

PALABRAS FINALES
El relato de Garmendia dialoga con varias tradiciones. La cita de Byron y Otelo inscribe el texto en la genealogía del romanticismo europeo, donde la pasión y la ironía coexisten. El tono oral y picaresco lo vincula con la literatura gauchesca, especialmente con Ascasubi y Hernández.

El arco narrativo del Mayor B. -de soldado abnegado a burócrata desencantado- puede leerse como metáfora del destino del héroe nacional. Al situar su relato en 9 de Julio, Garmendia hace más que describir un episodio: crea una alegoría. El pueblo, con su frío, su miedo y su bullicio electoral, encarna la travesía de aquellas poblaciones del territorio bonaerense que aún parecías oscilar entre dos órdenes: el militar y el civil.

BIBLIOGRAFIA
– Garmendia, José Ignacio [bajo el seudónimo de «Fortun de Vera»]. Cuentos de tropa (entre indios y milicos). Buenos Aires: Casa Editora, Imprenta, Litografía y Encuadernación de Jacobo Peuser, 1891.

El Club Atlético ganó en el Torneo de Golf “4 Zonas”

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Con el puntaje obtenido por el equipo de Golf del Club Atlético 9 de Julio en la competencia que se disputó el sábado 18 de octubre, en el Bolívar Golf Club, finalizó primero en el clasificatorio del Torneo “Cuatro Zonas”, que además de estos dos contó con la participación del Golf Club Fortín Tordillo, (Daireaux) y del Pehuajó Golf Club. Resultó un gran logro que demuestra el compromiso y la capacidad de los jugadores de 9 de Julio.
Este certamen está organizado por la Federación Regional del Noroeste Bonaerense en un circuito que agrupa a clubes de cuatro zonas, por ubicación geográfica; de modo que una vez terminada la competencia zonal, los ganadores se enfrentan en la final del certamen y por eso vale tanto este triunfo del Club Atlético, que ahora disputará el título de FENOBA 2025, que, además, habilita al ganador a las competiciones de nivel provincial y nacional.
Los jugadores y scores de cada uno, en el torneo, fueron: Pablo Luis Langono, 67 golpes; Leonardo Andrés Álvarez, 68; Sergio Patricio Gutiérrez, 72; Pablo Helfenberger, 73; Dino Langono, 74; Javier Taranto, 74; Iván Castagnino, 75; Eduardo Sopranzetti, 78; María Silvina Médica 82; Claudia Torrelles, 86. Total del equipo: 428 golpes, promedio: 74,9.
El Club Atlético 9 de Julio felicita a todo el equipo por representarlo con tan buen nivel en un certamen importante como éste. Ahora deberá prepararse para la final, contando con el apoyo de toda la comunidad Golfística.