21 septiembre 2020

Susana M. de Gobelli. «Sí a la vida, a pesar de todo»

[6 de agosto de 2011]

* Nacida en Bragado, en diferentes momentos de su vida experimentó el dolor intenso y el sufrimiento; pero, su fe y su fortaleza la impulsaron a seguir adelante.

* Tras el fallecimiento de su hijo Daniel, contrajo matrimonio con un nuevejuliense, afincándose en esta ciudad.

* Durante casi tres décadas se destacó por su labor en los medios de comunicación, tanto escritos, radiales como televisivos, siempre transmitiendo un mensaje de esperanza.

* Miembro de diferentes instituciones de bien público de esta comunidad, siempre se ha manifestado con generosidad en cuanta labor se le ha requerido.

* Su vida es un testimonio de la fuerza que da la fe en la vida de la persona, transformando el dolor en un impulso para servir y dar.

En medio de las grandes tribulaciones por la que se deben transitar a lo largo de la vida; en momentos de  grandes sufrimientos, dolores y angustias que abundan en el corazón del hombre, siempre existe una llama que invita a cruzar el umbral de la esperanza. Existen, ante difíciles circunstancias, inexplicables para la razón humana, vacíos existenciales, que muchas veces, no logran rellenarse jamás. Pero, ese gran dolor, puede transformarse en un móvil para proseguir el camino, transformando la angustia en una fuerza creadora, para ayudar a los demás y servir.

Susana Monguillot de Gobelli, conoce el dolor y la angustia y, también, desde lo profundo de su ser sabe que Dios ha obrado en ella, convirtiendo esos sentimientos atroces y desgarradores, en una fortaleza para servir, para ayudar a los demás en circunstancias similares o para brindarse a la comunidad a través de las instituciones. Susana sabe la importancia que tiene en la vida de toda persona el servicio desinteresado y generoso, el abrir el corazón al otro y el pronunciar una palabra de aliento; sabe que una caricia o un abrazo puede dar alivio ante el dolor.

La vida de Susana Monguillot de Gobelli, es un verdadero testimonio de cómo Dios puede transformar la vida del hombre y convertirla a la luz de la esperanza.

Nacida el 6 de febrero de 1940, en la ciudad de Bragado, Susana, es la menor de cuatro hermanos. Su padre, Luis Monguillot, era ferroviario y trabajaba en la localidad de Mechita como cambista; su madre, Antonia Macero, era italiana, de profesión costurera, trabajaba para una tienda muy conocida en aquella ciudad, llamada “El Triunfo”.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA DIFICILES

Susana, en los momentos en que comenzaba a caminar en la vida, debió vivir una infancia y una adolescencia difíciles.

«Me tocó –recuerda- padecer una enfermedad, un asma importante, que me acompañó durante toda la infancia hasta el desarrollo. Con esa enfermedad debía cuidarme del frío, no podía jugar con los chicos en la vereda o concurrir a cumpleaños”.

Más tarde, otro hecho habría de cambiar sus proyectos y sus inquietudes en la adolescencia.

“Mis estudios secundarios –comenta- comencé acusarlos en la ciudad de Bragado; pero, lamentablemente, cuando me encontraba en tercer año se produjo el fallecimiento de mi padre, lo que me obligó a dejar de concurrir a la escuela”.

Tras el fallecimiento de su padre, su hermana mayor, ya casada, acogió en su hogar a su madre y sus hermanos. Ante esta situación, Susana debido buscar un empleo. Primero, fue contratada para realizar el enrolamiento femenino, poco después de que había entrado en vigencia de la conocida legislación propuesta por Eva Perón.

Un año más tarde, ingresó como secretaria en un estudio jurídico y contable. Con el propietario de ese estudio nació una relación afectiva que habría de prolongarse por más de una década.

Cuatro años después nació su hijo, Daniel.

FRENTE AL DOLOR

Cuando Daniel Aníbal, su hijo, se encontraba en el último año del bachillerato, tenía como proyecto proseguir la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de La Plata. Su madre ya le había procurado el departamento donde se alojaría en aquella ciudad y todo se encaminaba hacia su formación universitaria, en medio de muchos sueños. Pero la tragedia cambió definitivamente ese rumbo.

“Mi hijo Daniel –explica Susana-, se fue muy contento a su viaje de egresados, con sus compañeros de quinto año, profesores y personal de la Escuela Normal Superior de Bragado. Cuando estaban viajando, llegaron a Bahía Blanca donde cenaron y prosiguieron viaje. Trágicamente, cerca de Médanos, el 27 de julio de 1980, se produjo un choque entre el ómnibus y un camión que transportaba troncos, falleciendo mi hijo entre otras veintidós personas”.

“La muerte de mi hijo dejó en mi vida un vacío inmenso”, subraya.

En efecto, este hecho quebró física y emocionalmente a Susana, quien comenzó a decaer en su ánimo, hasta que encontró la Luz que habría de transformar su vida.

SU ENCUENTRO CON EL EVANGELIO

Puede decirse que el encuentro de Susana con Jesús y con el Evangelio fue verdaderamente providencial; un verdadero llamado a transformar su vida y a seguir un proyecto existencial y vocacional.

Ésa experiencia, ella la narra la de la siguiente manera: “Un día, en la lápida del cementerio donde estaba mi hijo, encontré una tarjeta blanca con una inscripción, el salmo 37,y una flor celeste. Me encantó la tarjeta y sentí, en ese momento, que Dios ponía su mano en mi espalda y me decía: ‘ vas a ser para mí’”.

“Al recorrer –prosigue- el lugar donde estaban sepultadas las compañeras de mi hijo, la directora y el personal administrativo de la escuela, que también falleció en accidente, encontré para mi sorpresa que en cada una de las lápidas estaban las mismas tarjetas”.

“Ese mismo día, visité una de las librerías que había, en ese momento, en Bragado, en una galería. No sabía bien en ese momento lo que buscaba y, le comenté al vendedor sobre esas tarjetas. Entonces, allí me enteré que ese vendedor, que era un cristiano adventista, las había puesto en el cementerio. Una casualidad que no es tal, porque pertenece a los designios de Dios”, dice Susana.

A partir entonces, mantuvo ese contacto permanente con el Evangelio. Tanto así que, esas mismas personas, se ofrecieron para compartir con ella lecturas sobre la Biblia.

Aquí comenzaba el camino del acercamiento al  conocimiento del amor de Dios; pero aún faltaba el inicio de un servicio, un ministerio, un motivo de vida, que se le tenía encomendado.

9 DE JULIO, SU DESTINO

Casi de una manera casual, si se puede afirmar que la casualidad es en realidad una causalidad que no puede ser explicada desde la razón, Susana conoció a su esposo, con quien forjaría un hogar, el nuevejuliense Raúl Gobelli.

“Tenía –rememora Susana- una amiga de la infancia, madre de una de las compañeras de Daniel que había podido salvarse en accidente. Al ver mi estado de dolor ella y su esposo procuraban sacarme a pasear y distraerme”

Sus amigos tenían vínculos con gente de 9 de Julio y, en cierta oportunidad, la invitaron a venir a esta ciudad. Cuando se encontrában en la casa de esta familia amiga, se les ocurrió comprar facturas. Primero fueron a una panadería que estaba cerrada y, luego, se dirigieron a Panadería Gobelli.

“En ese momento –continúa- me bajé y mientras una empleada de la panadería me atendía, le pregunté por una familia, de  apellido Cribelli, que había vivido en Bragado. La empleada me puso en contacto con Raúl”.

Allí conoció a Raúl, su esposo, quien atravesaba también el gran dolor de haber perdido a su esposa y a su hijo también en un accidente.

Susana y Raúl contrajeron matrimonio el 2 de febrero de 1982. Ella, desde entonces, se afincó en 9 de Julio, formando una familia junto al hijo de su esposo, Gabriel.

“Todo se puede a pesar de las difíciles circunstancias. Aunque nosotros no busquemos a Dios, El nos busca a nosotros”, manifesta Susana.

EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION: TRANSMITIR UN MENSAJE DE ESPERANZA

Susana, pocos años después radicarse en 9 de Julio comenzó a participar en la Iglesia evangélica y el 12 de febrero de 1984 fue  bautizada por el Pastor Raúl Gandini.

El Pastor Raúl Gandini pudo advertir enseguida las cualidades de Susana la convocó para un importante ministerio: la llamó a co-conducir un micro radial que, por entonces, se transmitía en Radio “9 de Julio”, bajo la denominación de “Pensemos Juntos”. Un verano, en que el Pastor salía de vacaciones, Susana quedó a cargo del programa radial, tarea que prosiguió durante muchísimos años.

En 1983, Susana se sintió atrapada por la prensa escrita, por su afición hacia la lectura. Por entonces, le propuso al entonces director del Diario EL 9 DE JULIO, Antonio Aita, la creación de la columna “Fuerza diaria”.

De esta manera, nació en el periodismo escrito, un  espacio que, trasmitiendo un mensaje de esperanza, ayudó a muchísimas personas que atravesaban por momentos difíciles a encontrar un sendero de luz.

La importante llegada que tenía la palabra de Susana en la comunidad, llevó a que, el entonces Canal 3 de esta ciudad, en el horario de cierre de la programación, le brinde un espacio para la reflexión y la lectura de mensajes espirituales. Asimismo, en esa época, participó en “Fin de semana”, el programa televisivo conducido por Raúl Mascheroni.

Algunos años más tarde, entre 2002 y 2008, el director de FM “Radio Victoria”, Edgardo De Risio le abrió otro espacio radial, bajo la antigua denominación de “Pensemos juntos”.

EN “CONCIENCIA” Y CREDUC

Susana de Gobelli se ha brindado abiertamente a muchas instituciones nuevejulienses. Con la creación de “Conciencia”, en 9 de Julio, desde sus inicios adhirió al trabajo de este grupo, en el cual permaneció  durante más de diez años.

Cuando fue fundado el espacio CREDUC (Crecer Educando), también trabajó intensamente en la organización de conferencias, talleres y cursos. Aquí se reconoció siempre su labor organizativa.

EN EL GRUPO “RENACER”

El 5 de diciembre de 1988, en Río Cuarto, fue fundado el Grupo “Renarcer”, de autoayuda para padres que han pedido hijos. Esta propuesta, paulatinamente, se extendió a casi toda Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Panamá, Méjico y España.

Los padres que han perdido sus hijos, independientemente de la causa que produjo esa pérdida, sea enfermedad, accidente, suicidio u homicidio, viven una crisis existencial muy severa y la experiencia más próxima a su propia muerte. Las preguntas sobre el sentido de la vida, el significado de la muerte, la existencia de Dios, el amor y tantas otras que en la vida cotidiana parecen cuestiones filosóficas, adquieren una importancia extrema y encontrar una respuesta para ellas se convierte en un largo y difícil camino.

Susana y su esposo Raúl coordinaron, durante varios años, este Grupo en 9 de Julio. Precisamente, el lema de “Renacer” fue la búsqueda de un sentido a la vida por el cuál vivir, bajo la advocación »Sí a la vida a pesar de todo».

OTROS PROYECTOS Y PARTICIPACIONES

En 2006 el entonces presidente de AFAPDI, José Luis Manfrendi, la convocó para integrar la institución. Desde entonces, Susana presta su importante aporte a esta entidad, en la cual reorganizó la secretaría.

Poco antes, por iniciativa de la entonces Directora de Cultura municipal, Marcela Rivero, fue coordinadora de “Lugar de Mujer”, un grupo de autoayuda, que funcionaba en la Municipalidad.

Más recientemente, se ha desempeñado como coordinadora a nivel local, en las reuniones del Club de Tejedoras “Santa Claridad”.

Susana no duda en disponerse a realizar cuanto taller o curso se le propone, siempre con el objetivo de poder transmitir, generosamente, todo lo aprendido a los demás. Hace poco tiempo, participó de un importante curso de ocho meses sobre Violencia de Género.

PALABRAS FINALES

El entorno en el cual vive Susana refleja mucho de su personalidad. En la sala de su casa, todo está dispuesto con total armonía, generando un ambiente cálido que transmite un sentimiento de paz.

Quien nos ocupa, tiene muchos sueños y proyectos. Ha reabierto, en los últimos meses, el “Rincón de Susana”. Tal como ella lo explica, este espacio “no se trata solamente de un lugar en el cual enseña manualidades, bordado o tarjetería, sino también para que la mujer, que no tiene dónde pasar sus obras, o que tenga una problemática para cuya solución yo pueda ser un nexo, se acerque”.

En otro orden, Susana también nos anticipa un sueño, en el cual viene trabajando: su libro.

“Desde hace diez años –describe- deseo escribir un libro, ya tiene un título y me encuentro trabajando en eso. El mismo refiere acerca de mis experiencias de vida, enfocando a la mujer. Un profesional y escritor de esta ciudad, a quien he entrevistado, me ha prometido su colaboración”.

Susana no deja de manifestar, en su diálogo, la alegría del encuentro con Dios.

“Todos –afirma- tenemos, personalmente, distintas ayudas. Yo tengo a Livia, una perra labrador, que cubre muchos huecos de mi vida; pero quiero dejar en claro que mi meta, mi camino, mi apoyo y mi todo es Jesús, mi compañero de ruta”.

Y, efectivamente, su vida es toda una manifestación de la obra de Dios en el corazón.

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