24 octubre 2021

El derrotero de un hombre singular

noel villar* Fue piloto civil desde los 18 años.
* Se inició en la actividad deportiva practicando el fútbol en el Club “Juventud Unida” y más tarde en “Once Tigres”.
* Durante más de cinco décadas poseyó el recordado comercio “Las Piedritas”.
* Hasta su fallecimiento conservó una admirable memoria.

Quien haya tenido la posibilidad de sumergirse en el diálogo con Noel Abel Villar, no pudo menos que evitar sorprenderse por el caudal de referencias que dominaba. A lo largo de su vida había recogido una incontable cantidad de testimonios, los cuales no sólo los recordaba con notoria claridad, sino que también los narraba con singular maestría.
Nacido en 9 de Julio, el 2 de septiembre de 1930, en el hogar de un matrimonio de españoles, formado por Raimundo Villar Villamarín y Lorenza Nieto Montero. Uno de lo hermanos de su madre, también inmigrante ibérico, al poco tiempo de haberse afincado en estas tierras decidió regresar a España, donde logró el cargo de jefe de Policía en Madrid; mientras que una de las hijas de éste (prima de Noel), durante el gobierno de Francisco Franco, se desempeñó como viceministra de Educación.
Su vida, desde las primeras horas de su infancia, transcurrieron en el barrio de la esquina de Bartolomé Mitre y Agustín Álvarez. Los estudios los cursó en la Escuela nº 4, ingresando directamente en el segundo grado, pues su hermana ya le había formado en las primeras letras y en otros saberes inherentes al primer grado. En ese mismo establecimiento, cursando el sexto grado, le cupo ser elegido abanderado.
Curiosamente, la primera vez que conoció el Palacio Municipal de 9 de Julio fue con motivo de una conmemoración del 25 de Mayo. Allí, junto a Jesús Abel Blanco, representaron a la Escuela nº 4, actuando en la comedia “El Arca de Noé”.
También, siendo alumno de la misma escuela, le cupo participar –instruido por el profesor Raggio- de los juegos provinciales, en atletismo para 100 metros. Según recuerda Villas, entre quienes concurrían a competir se encontraban Raúl Porthé, en jabalina y bala; “Toti” Garbizo, corriendo los 100 metros; y un alumno de la barriada de “La Trocha”, corriendo los 1.000 metros.
En la Escuela de Enseñanza Profesional, que funcionaba en turno vespertino en el edificio de la Escuela Nº 1, había estudiado taquigrafía con la profesora Evelia Crosa.

SU JUVENTUD
Su primer empleo lo encontró en la Farmacia “Del Pueblo”, ubicada en la esquina de Nicolás L. Robbio y Bartolomé Mitre, como cadete. Por entonces comenzó a realizar el curso de idóneo en farmacia, donde pudo apasionarse por el estudio de las hiervas medicinales.
Posteriormente, los hermanos Galluppi, le ofrecieron la ocupación de linotipista en la imprenta donde era editado el periódico “El Porvenir”. En ese lugar adquirió experiencia en el manejo de esa máquina de componer, donde salían las líneas para dar forma a los textos en una sola pieza.
En rigor, el funcionamiento de la linotipo era verdaderamente asombroso: La composición se efectuaba sobre un teclado, cuyas teclas liberaban las matrices que pasaban al componedor. Una vez justificadas las líneas, éstas se fundían y las matrices eran almacenadas.
Cuatro años más tarde, cuando deja de circular “El Porvenir”, el diario “Noticias” de Pehuajó, requiere de un linotipista. Por intervención del nuevejuliense Pedro Giussi, se incorporó al plantel del medio de prensa pehuajense. En “Noticias” no sólo aportaba su servicio para la impresión del diario, sino también en los distintos trabajos de impresión comercial que surgían. De hecho, muchas veces, llegaba a superar las 16 horas de trabajo.

LA AVIACIÓN
En 1948, algunos años antes de haber sido requerido para realizar el servicio militar obligatorio, Noel Villar había realizado el curso de aviación, dictado por el instructor Lema, y patrocinado por el Aero Club de 9 de Julio en el antiguo predio, frente a la Laguna “Sayavedra”. Ese aprendizaje lo realizó junto con otros vecinos de 9 de Julio, Comas; Norberto Molina, empleado telefónico; Solís, mozo del Plaza Hotel; y con el doctor Gutiérrez, de Chivilcoy. El examen final lo realizó ante el instructor de aeronáutica civil, Mamerto Martín, siendo Villar el piloto civil más joven de la República Argentina.
Al ser llamado para alistarse para cumplir la conscripción militar, en su condición de piloto, fue enviado a la base de El Palomar, en lugar de Cobunco –cerca de Junín de los Andes- donde le correspondía por numeración. En ese lugar dictaba clases teóricas a los otros reclutas, por orden de sus superiores; y le fue propuesto efectuar el curso de aviación militar, en Paraná, una formación intensiva donde debían realizan las prácticas con avisones Fiat –usados en la IIª Guerra Mundial- de 250 kilómetros en picada y dos ametralladoras de 12 milímetros. Culminado éste último, se le confirió el grado de Alférez de reserva.
En 1956 había obtenido su licencia como radioaficionado.

EL COMERCIO: “LAS PIEDRITAS”
Enseguida de culminar el servicio militar, regresó a 9 de Julio, para reabrir “Las Piedritas”, comercio que ya había principiado un año antes.
A la sazón, sólo funcionaban en el ramo dos tiendas, Casa “Jiménez” y “La Perlita”. Don Severiano Quintas, así como Jiménez, le brindaron el asesoramiento necesario, comenzando a trabajar el rubro de mercería. Del mismo modo, recogió las sugerencias de unos proveedores españoles, radicados en la ciudad de Buenos Aires, quienes vendían a “La Americana”.
Con el correr del tiempo, “Las Piedritas” pasó de su local de calle Robbio al de la avenida Bartolomé Mitre entre Vedia y Libertad y fue incorporando a su stock otros productos: novedades, santería, carnaval y librería.
Durante muchos años fue el sitio elegido por muchos para el canje de textos escolares. No era extraño observar, durante las primeras semanas del ciclo lectivo, ver la vereda de “Las Piedritas” atestada de personas. Quienes poseían textos escolares de años anteriores podían canjearlos por otros, a un precio módico.
Periódicamente, los fines de semana, Villar realizaba los canjes en ciudades vecinas. Por ejemplo, muchas veces soportando las inclemencias del tiempo, ubicaba su puesto en la plaza de Bragado; al día siguiente, se trasladaba a Chivilcoy; luego a Carlos Casares; después se instalaba en Los Toldos; más tarde, en Junín y en Lincoln. De este modo reunía miles de libros usados, los cuales durante la semana podían ser adquiridos en permuta por los nuevejulienses.

ASPECTOS DE SU VIDA POLÍTICA
Siendo aún joven se alistó en la Alianza Libertadora Nacionalista, que respondía a las órdenes de Guillermo Patricio Keli. Más tarde, con ésta se unió a la Resistencia Peronista, donde le cupo participar en ocasión de la sublevación de Balle. Esa noche, junto a Arturo Ares debieron ser puente de comunicación con la línea Bragado-9 de Julio-Carlos Casares-Pehuajó-La Pampa.
Junto a su hermano Santiago, más tarde autoridad en el consejo del Partido Peronista local, comenzó su militancia en tiempos en que se definía la fórmula Perón-Quijano contra Tamborín-Mosca.
Luego, Noel Villar prosiguió alistado en las filas del movimiento nacionalista, acompañando a Manuel de Anchorena, al general Fatigati -presidente, entonces, del Instituto Nacional Sanmartiniano- y con el doctor Asseff. Incluso, fundó el Fortín Nacionalista “Gaucho Antonio Rivero” de 9 de Julio, en recuerdo el paisano patricio que luchó en las Islas Malvinas contra los británicos.

INVENTOS Y ESTUDIOS
Noel Villar dedicó parte de su tiempo al estudio de varios proyectos. Por citar, uno de ellos el sistema “Noel”, ideado como posible solución para prevenir asaltos a taxímetros.
El Sistema Villar consistía en instalar en los vehículos de pasajeros luces de color violeta brillante, colocadas adelante y atrás, sobre el paragolpes, con pantallas a los costados para que no se reflejaran en vidrieras y alertaran a los presuntos pasajeros delincuentes. Se accionaba desde una perilla o botón, ubicado a la altura del pie izquierdo del conductor. Cuándo éste desconfiara o se viera en peligro de asalto, al encenderse esas luces, los demás conductores o colegas, así como los móviles policiales, se alertarían que ese vehículo está en emergencia y actuarían de acuerdo a las circunstancias, ya sea acompañándolo o denunciando el ilícito a quien corresponda.
Asimismo, Noel Villar, realizó un interesante estudio acerca del desvío del Río V, sobre la base de la Carta 8B de la Aeronáutica.

PALABRAS FINALES
Noel Villar falleció en 9 de Julio el 14 de marzo de 2015.
“He tenido una vida linda. Sin dudas hubo muchos traspiés, pero siempre conté con la ayuda de mis hermanos, de mi familia”, dijo Noel en ocasión de una entrevista mantenida con EL 9 DE JULIO, en septiembre de 2003.
Su vida fue intensa y su derrotero amplio. Siempre, desde niños hasta los últimos días de su existencia, soñó con la construcción de una sociedad mejor, más justa, libre y solidaria.

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