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4 diciembre 2022
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«El problema de la Inseguridad en nuestro país», por Eduardo Gallo Llorente

Hace unos días se publicó una noticia en varios medios sobre una mujer que fue víctima de una salidera bancaria en la ciudad de Mar del Plata donde le sustrajeron U$S 48.000 después de golpearla y arrastrarla por la calle. Una joven policía que intervino en el hecho le confesó a la víctima que luego de estar a punto de aprehender a quien había arrebatado sus ahorros había evitado dispararle al desoír el ladrón la orden de detención porque de haberlo hecho era ella la que podía terminar presa. ¿Cuántos policías como ella pensarán de esta forma teniendo en cuenta este caso y el de Chocobar? Este sargento de la policía mató a un delincuente que había atacado y acuchillado a un turista en el barrio de la Boca cerca de la calle Caminito. El caso es irritante porque frente a la exigencia social de vivir más seguros el ejemplo que se transmite es que la policía no tiene que actuar contra los delincuentes aún cuando esté ante un hecho flagrante.
Luis Chocobar recibiría en cualquier lugar del mundo una medalla por el cumplimiento de su deber, sería ascendido, condecorado y recompensado por su arrojo, su valentía y su compromiso en defensa de la honestidad. En nuestro país pasó 48 horas preso, acusado de homicidio en ocasión de usar en exceso la violencia para atrapar delincuentes y luego fue liberado. No obstante, el juez actuante le trabó un embargo de $ 400.000 con independencia de la continuidad de las actuaciones y por la acusación de homicidio.
Que todo esto ocurra en la Argentina de hoy debería hacernos reflexionar sobre el grado de putrefacción al que hemos llegado y sobre la amoralidad a la que nos ha llevado el ex juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni, y todos sus discípulos. Hace unos años este principal representante de la teoría garantista y abolicionista dio un reportaje a la revista Rolling Stone sobre cómo se desempeñaba cuando era juez penal: “Abrir un expediente y decir a ver cómo lo zafo a este. Y si zafarlo no está bien entonces digo: a ver cómo lo hago para que la lleve más aliviada. Abriendo un expediente así con esa idea vas a dormir tranquilo siempre”.
Esta es la forma de pensar que tienen muchos jueces penales en la Argentina y Zaffaroni ha hecho escuela con su teoría, para él no hay delincuentes sino “ población vulnerable”. No hay “ilícitos sino conflictos” . Todo esto ha hecho que sin lugar a dudas haya cambiado el pensamiento y la interpretación del delito en la República Argentina y hoy en día, como confesó la policía de Mar del Plata, hay muchos efectivos de ese cuerpo que tienen temor de actuar frente a los delincuentes por las consecuencias posteriores que pueden sufrir.
A veces pienso que toda esta situación se parece al juego del poliladron, una vez podríamos ser ladrones y luego policías y viceversa, pero los ladrones nunca pagaban una culpa, era un juego. En la vida real hay muchos jueces que creen que los asesinos, violadores y ladrones no deben esperar su juicio en la cárcel y muchas veces dejan libres a los reincidentes, por esta razón al no existir el temor a un fuerte y ejemplificador castigo los delincuentes delinquen tranquilos, sabiendo que su castigo será llevadero en el eventual caso de ser apresados.
Eduardo Gallo Llorente
24 de Mayo de 2018

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