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sábado, mayo 25, 2024

Nicolás L.Robbio. Un mentado caudillo en los entreveros políticos de antaño

Nicolás L. Robbio

Por Héctor José Iaconis.

* Por lapso de casi cuadro décadas fue uno de los principales referentes en el ambiente político de 9 de Julio.
* Ocupó todos los cargos a que puede arribarse desde la órbita pública.
* Fue admirado por sus correligionarios y, en muchas ocasiones, combatido acérrimamente por sus opositores.
* Formado en las filas del antiguo partido fundado por Alsina, jamás se apartó de la línea autonomista y, hasta su muerte, ejerció una influencia decisiva en las cuestiones de gobierno, aún fuera del distrito de 9 de Julio.
* Personaje polémico en la historia política lugareña, en tiempos en que el fraude electoral era moneda corriente.
* Era padre de Nicolás H. Robbio, también intendente municipal.

Si en el pasado más lejano de 9 de Julio se deseara encontrar la figura de líder político, que halla ejercido su influencia de manera decisiva y en momentos claves, arribaría a la mente el nombre de Nicolás L. Robbio. Desde el último cuarto del siglo XIX, en que arribó a 9 de Julio, por entonces un incipiente pueblo fronterizo, hasta su fallecimiento, ocurrido en 1914, su figura se mantuvo como categórico paradigma del autentico caudillo.
Nicolás Liberato Robbio, había nacido en Buenos Aires, el 17 de agosto de 1846, hijo de Nicolás Robbio y de Leonor Martínez.
Como su tío Juan Robbio, también dirigente político y hombre ampliamente vinculado en la ciudad de Buenos Aires, poseía una fracción de campo en el Partido de Bragado, le cupo a su padre la administración de este, trasladándose a aquel distrito.
Fue allí, en Bragado, donde Robbio comenzó a vincularse con las corrientes fundaciones del más tarde denominado «Partido Autonomista», de la mano del dirigente Guillermo Doll. Entre 1871 y 1874 desempeñó una de las primeras funciones públicas, como capitán de una compañía de Guardias Nacionales.
EN 9 DE JULIO
Más tarde, promediando la década de 1870, el joven Nicolás L. Robbio, pasó a formar parte del vecindario de 9 de Julio para desempeñar las funciones de juez de Paz en 9 de Julio. A partir de entonces, Robbio, tuvo una por demás destacada actuación social y política en 9 de Julio. Pudo desempeñarse, en varios períodos, como: comandante militar, juez de Paz, concejal y presidente del Concejo Deliberante, presidente de la Municipalidad, intendente municipal, consejero escolar, comisario de policía, senador y diputado ante la Legislatura provincial, defensor de menores; además de ser distinguido, con diversos cargos, en la dirigencia de su partido.
Sólo la revolución de 1880 pudo distanciarlo apenas un breve tiempo de la escena política lugareña, pero ello sólo bastó para que, asistido por sus seguidores, retornara nuevamente.
Cuando en 1888 fue llevado a ocupar una banca de diputado ante la Legislatura provincial, por la cuarta sección electoral, le cupo participar de los debates relacionados con la venta, a manos privadas, del Ferrocarril de la Provincia de Buenos Aires. Entonces, al producirse la votación, fue uno de los legisladores que presentaron su oposición con esa venta.
SU MATRIMONIO
Nicolás L. Robbio contrajo matrimonio, en segundas nupcias, el 6 de octubre de 1877, con Dolores Venegas, una española que a la sazón contaba con 16 años. Veinticuatro días después, fue padre de un hijo natural, con Flora Sarabia, una joven de 18 años, al cual reconoció en febrero de 1889.
De su matrimonio con Dolores Venegas nació, en 1881, Nicolás Higinio, quien con el correr de los años abrazará una vocación política en las mismas líneas ideológicas en que lo hizo su padre.
EN LA MASONERIA
El 21 de julio de 1878, junto a un grupo de vecinos, fundó la logia «Igualdad», en el valle de 9 de Julio. En realidad, Robbio había sido iniciado en los misterios de la masonería poco antes, en la logia «General San Martín» del valle de Bragado, a la cual pertenecía también su amigo Doll.
En el cuadro de la logia local se le otorgó el número 1, y en aquel primer taller masónico desempeñó las funciones de segundo vigilante.
En el núcleo de esa logia debió convivir, como hermano masón, con algunos quienes, en la vida profana, fueron sus opositores políticos. Es curioso que, aún siendo masón -y en momentos en que la masonería había lanzado una campaña anticlerical-, haya mantenido una cercanía bastante notoria hacia la Iglesia Católica, prestando su apoyo en diversas ocasiones a algunos emprendimientos surgidos desde ésta. Más aún, en 1900, aparecía presidiendo una comisión tendiente a la instalación de un colegio confesional, dirigido por religiosas, en 9 de Julio.
PALABRAS FINALES
Después de producirse la autonomía del Partido de Carlos Casares, radicado allí, tuvo una amplia actuación pública. Asimismo, como actividad privada, se estaba dedicando a la organización de remates feria, de cuya firma era martillero su hijo Nicolás.
Falleció en Carlos Casares, a las 9 horas del 28 de octubre de 1914. Un día más tarde, siendo su hijo intendente municipal, el Concejo Deliberante de 9 de Julio sancionó una ordenanza por la cual imponía su nombre a la entonces calle Córdoba.
Fue un hombre plantado en su tiempo, en las contumbres políticas de entonces. Admirado por muchos y aborrecido por otros, fue uno de los actores más acentuados en la historia nueveju-liense del siglo XIX.

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