8 diciembre 2021

Carta abierta de autoridades del Instituto San Agustín «¿Siempre igual?»

Ya han pasado las presentaciones de los buzos de los cuatro colegios (privados y públicos) secundarios más numerosos de la ciudad. Ninguno de los cuatros podemos decir que estamos libres de haber tenido una presentación sin motivos de estar preocupados. Vamos a dividir la reflexión en tres etapas. La previa que los alumnos realizan toda la noche hasta que llega el amanecer de un nuevo, pero diferente día escolar. La presentación propiamente dicha del buzo y la recorrida por las escuelas. Las dos primeras son prácticas conocidas. La última es más novedosa y va creciendo en intensidad año tras año.
La previa no es responsabilidad de la institución escolar. Responsables son quienes venden alcohol a los menores; quienes asisten a lugares de reunión que no están habilitados; responsables son los organismos públicos que deben controlar y no lo hacen o ¿no pueden? La previa no es responsabilidad de la institución escolar, aunque la misma se hace cargo de los alumnos, abre sus puertas y los contiene. Así lo solicitan las resoluciones, que llegan de la Dirección de Escuelas de la Pcia. de Bs As. Una pregunta para esta primera práctica: ¿cuándo suceda algo grave que le cueste la vida a un menor? ¿A quién responsabilizaremos?
La presentación del buzo en la escuela es responsabilidad de la institución escolar. Responsables somos de generar un espacio que proteja a los alumnos mayores y al mismo tiempo a los alumnos de los cursos menores del Nivel Secundario; responsables de cuidar a los vecinos aledaños a la escuela; responsables de observar con tiempo los videos para evitar imágenes que se conviertan en apología de las adicciones, de la violencia, de los rótulos y prejuicios. Responsables de PARAR esta nueva moda que en lugar de ponderar el buzo, visualizan en mayor o menor profundidad agresiones entre promociones. Tengamos presente en el análisis que en general las promociones se enemistan para la presentación del buzo y al otro día toman mate juntos. Responsables de evitar quemas de remeras y arrojarlas a los patios desde la calle, responsables de escribir en la vía pública “pobres”, “chetos”, “putos”, “fosfovita” “CMR”. Responsables de poner las cosas en su lugar y señalar con fuerza que ningún colegio es superior a otro, que cada uno tiene su idiosincrasia, su proyecto educativo, su manera de trabajar con los jóvenes, su manera de acertar y equivocarse, su manera de compartir y convivir. Somos responsables de buscar la paz y no la revancha. Todo ello, con el valor de la palabra que se convierte en la herramienta más potente que tenemos. Porque sabemos, las autoridades de las escuelas, que cuando los alumnos salen a la calle ya nuestra injerencia sobre ellos se limita.
La recorrida por las calles de la ciudad para pasar por las escuelas, se ha convertido en estos últimos años en un punto a atender. Esta recorrida no es responsabilidad de la institución escolar, porque los alumnos son autorizados por sus propios padres para salir. Responsables son los organismos públicos que permiten la pirotecnia (comprada fuera de la ciudad) cuando se escucha arrojarla sabiendo que está prohibida por resolución municipal. Responsables son los padres que acompañan para ayudar a que la situación no pase a mayores (y esto aporta positivamente un montón, aunque sean pocos los que se comprometen) o se dedican a bailar junto a sus hijos/as o alentar revanchismos (esto no ayuda para nada). Responsables son los alumnos (de la escuela que fuere) que a partir de sus conductas provocan roturas de vidrios. Otra pregunta: ¿a quién responsabilizaremos cuando la pirotecnia lastime, o cuando un accidente de tránsito en el recorrido por las calles mate?
Una vez más, los adultos somos responsables. Responsables de cumplir con nuestra función, sea cual fuere la que nos toque, responsables de comportarnos como adultos y no como adolescentes, responsables de no prestarnos a videos que alientan la intolerancia, las cargadas, las armas, la violencia. Responsables de tomar medidas conjuntas, previo acuerdo; para que nuestros queridos adolescentes vean que estamos en un mismo camino, con un mismo fin: cuidarlos, mientras acompañamos su último año escolar. A ellos (los alumnos) propio de la edad y de la rebeldía juvenil les cuesta verlo, entenderlo, asumirlo y valorarlo. A nosotros parece que también. Está en nuestras manos la posibilidad de que todo no sea SIEMPRE IGUAL.

Prof. José Manuel Groesman
Director Instituto San Agustín
24.742.161
Prof. Roberto Ferrari
Vice director Instituto San Agustín
17.981.428

87453618

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