16 octubre 2021

Juan L. Kersich

kersichjuanLa medicina como vocación

* Dedicó gran parte de su vida a la medicina con profesionalismo y comprensión. Sobresalía su sensibilidad y compasión hacia quien sufría, estas fueron algunas de la virtudes que lo distinguieron.
* Llegaba a 9 de Julio en un momento clave, cuando la demanda de especialistas en determinadas áreas de las ciencias médicas se hacía notar en aquel contexto.
* Arribaba con su especialización en Ginecología y, de ese modo, abría una nueva página en la historia de la Medicina de 9 de Julio. En esos tiempos iniciales, su labor fue intensa como lo habría de ser a lo largo de los años siguientes.

¿Con qué palabra podría sintetizarse la carrera vital de Juan Lorenzo Kersich?. Tal vez, la más apropiada sería: dignidad. En ese atributo puede congregarse muchas otras cualidades humanas que poseía.
“Algo necesitamos de lo demás y no es poco: respeto. No es respetable el que obedece contra el sentir de la propia conciencia. Todos respetan al que sabe jugar su destino sobre la carta única de su dignidad”, escribía José Ingenieros. Y, en efecto, el doctor Juan L. Kersich fue una persona respectada, porque ante todo, fue un hombre digno.
Nacido en el hogar formado por Lorenzo Kersich y Guadalupe Pérez Irastorza, vio la luz en La Angelita, Partido de General Arenales, el 7 de agosto de 1930.
Sus estudios primarios los había cursado en la Escuela Agrotécnica Salesiana “Don Bosco” en la localidad de Ferré. Más tarde, se radicó en La Plata donde completó sus estudios secundarios e ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de esa ciudad.

ESTUDIOS UNIVERSITARIOS
Mientras cursaba los estudios universitarios trabajó con ahínco para costearse su propia carrera, la cual culminó en 1959.Por entonces no existía la residencia médica. Los estudiantes realizaban un practicantado menor, donde estaban bajo el directo control del jefe de sala o de guardia. Los practicantes mayores, generalmente alumnos de sexto año, culminaban ese proceso con la graduación, lo que implicaba que mientras tanto pudieran atender urgencias en los servicios de emergencia, tales como, partos, fracturas y suturas, entre otros.
Para doctorarse escribió una tesis sobre “Toxemia gravídica tardía”, publicada en 1960.
Apenas graduado decidió especializarse en Ginecología y Obstetricia. Uno de sus primeros cargos lo obtuvo en el Sindicato de Trabajadores Telefónicos, como médico domiciliario.

LA LLEGADA A 9 DE JULIO
La ginecología  era una especialidad médica que,  para esa época,  era asumida indirectamente por lo médicos generalistas de la ciudad. Los partos, como se sabe,  eran atendidos por las obstetras,  también denominada parteras, de la cual comienza a haber registros en la historia de 9 de Julio en las primeras décadas del siglo XX.
La costumbre, generalizada en esta ciudad del interior, consistía en que el médico generalista atendía a la madre en los meses de gestación, recibía al niño en el parto y luego lo atendía, en la mayoría de los casos, hasta la adultez.
En algunos médicos de la ciudad, incluso, existía la idea de que se trataba de una especialidad menor. Sin embargo, no poco profesionales echaban de menos la presencia de un ginecólogo, sobre todos ante determinados casos que terminaba resultando fatales.
El doctor Juan Lorenzo Kersich, médico de Clínica Independencia, se convertiría en el primer ginecólogo residente en esta ciudad.
De labios del doctor Juan Lorenzo Kersich, conocemos los detalles que prepararon su venida a esta ciudad y su incorporación a la Clínica: “ En cierta oportunidad tuve que venir a 9 de Julio, al funeral de una señora, familiar de mi esposa, que había sido vecina de esta ciudad, pero entonces se encontraba radicada en La Plata. Después del entierro, fuimos a la confitería ‘Alhambra’, y allí nos encontramos con el doctor Meli, a quien conocía de la época de estudiantes, quien me presentó al doctor Lisazo” explicó.
“En ese momento -recordaba Kersich-, me llevaron a conocer la Clínica  que estaban construyendo y fue allí cuando observé que aún había viruta en el piso, producida por el cepillado de las puertas.
Santiago Meli y Norman Moscato  me manifestaron la necesidad de contar con un ginecólogo y obstetra, que en ese momento no había en la ciudad. Me ofrecieron la posibilidad de instalar en esta ciudad y yo les manifesté mi deseo de radicarme en una ciudad de interior”.
En ese momento, el doctor Kersich asumió el compromiso de afincarse en esta ciudad e incorporarse al plantel de la Clínica, pero interpuso para ello un plazo temporal, suficiente para organizar sus cuestiones personales y el traslado de la familia. Un acontecimiento doloroso impactó a la familia  de Clínica Independencia y eso motivó que, el doctor Kersich, deba adelantar su instalación en 9 de Julio.
“Llegué –narraba el doctor Kersich- a 9 de Julio, de manera definitiva, en octubre de 1961. Al principio instalé el consultorio en mi domicilio de la calle Yrigoyen entre San Martín y Salta. Si bien no tenía mi consultorio en la Clínica, mi trabajo profesional en la atención de partos y cirugías lo realizaba exclusivamente con la Clínica”.

EJEMPLO DE DEDICACION Y EMPEÑO
Un claro ejemplo de su tesón, empeño y auténtica vocación hacia la acción puede advertirse en este hecho trascendente: Luego de concluir sus estudios primarios trabajó junto a su padre en las tareas rurales. Contaba veinte años cuando se dispuso a cursar libre la escuela secundaria, cumplimentándola en tan sólo tres años.
Su inteligencia despejada le permitió adquirir sólidos conocimientos que, sin dudas, puso en práctica a lo largo de toda su vida. Multifacético a la hora de disponerse ante al saber, era tan ávido lector de obras literarias como de libros técnicos.
Cuando se inscribió en Medicina lo hizo también, paralelamente, en Abogacía, demostrando que era posible, con dedicación, estudiar y trabajar al mismo tiempo.

IMPORTANTE DONACION AL C.U.N.
El doctor Kersich colaboró activamente en favor del Centro Universitario Nuevejuliense. Tanto así que, una de sus casas, la primera, fue adquirido con una importante donación suya.

PALABRAS FINALES
El Doctor Juan Lorenzo Kersich falleció en la ciudad de Junín el 15 de noviembre de 2008. Fue un hombre que vivió con integridad y con coherencia a los principios y las convicciones rectores de su vida.
Quienes lo trataron de cerca saben de la riqueza de su  persona. Formado con el rigor universitario de su tiempo y disciplinado en el estudio, fue un lector profundo y crítico, que sostenía con igual hondura  una diálogo acerca de temas de Medicina como de Humanidades.

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