29 noviembre 2021

Adentro hace más frío

Por Andrés Tempo
Por Andrés Tempo

Poco a poco los nueve- julienses van tomando conciencia que: ni Miranda ni Los Pericos, desde Plaza Belgrano; ni Lázaro Báez ni López, desde la cárcel; pagarán las facturas de gas que están llegando a sus casas. Como los desposeídos de la suerte que imploraban la ayuda del Chapulín Colorado; esperan que sea la justicia quien resuelva el mayor desaguisado del cual se tenga memoria en la República Argentina, desde el 4 de junio de 1975. Cuando el entonces Ministro de Economía argentino Celestino Rodrigo, dispuso lo que pasó a la historia como “el Rodrigazo”, un ajuste que duplicó los precios y provocó una crisis en el entonces gobierno de Isabel Perón.
Salvo el economista González Fraga (que ya pidió disculpas por sostener que a los argentinos les habían hecho creer que podían vivir bien); todo el resto de los analistas económicos sostienen que el aumento exponencial en las tarifas de servicios públicos es absolutamente equivocado. O como lo define el propio Ernesto Sanz, uno de los principales promotores de la Alianza Cambiemos, “un error de gestión”. Todos coinciden en calificar la medida como improvisada e ineficiente. Desde el punto de vista del mercado interno, ha sumido a la ciudad de 9 de Julio en un estancamiento que se evidencia en todas partes. La baja en el consumo afecta los supermercados, las ferreterías, las casas de materiales para la construcción o las casas de electrodomésticos, por citar algunos de los rubros. En algunos comercios ya se perciben bajas que sobrepasan el 30%. El diario La Nación, insospechado de ser opositor al gobierno de Mauricio Macri, publicó el día 10 de mayo del corriente año: “El consumo de carne vacuna cayó al nivel más bajo en cuatro años”. A un mes de ese titular, el día 9 de junio, repitió otro casi idéntico, pero más grave “El consumo de carne vacuna ya está en el peor nivel en cinco años”. Lo mismo se da en lácteos, frutas y verduras.
Lo verdaderamente grave en los incrementos tarifa- rios de los servicios esenciales, es el grado de afectación en la economía doméstica por su propia característica, no se pueden eludir. La CEyS Maria- no Moreno, ha mostrado mayor sensibilidad y premura que el propio intendente Mariano Barroso, que desde su última definición sobre el tema, -describiendo al problema como un justo resarcimiento ante lo que consideró una “fiesta” (palabra que se asocia con culpabilidad) por haber gozado de calefacción al alcance de todos en los últimos años-; ha propuesto desdoblar la tarifa en cuatro cuotas. Que más allá de las buenas intenciones, es un cálculo absurdo. En donde el usuario ya en la cuota tres debería sumar la primer cuota de la próxima factura, y así en la cuatro sumaría la dos de la primera y la cuatro de la segunda factura. En definitiva, una solución que suma al problema otro problema.
Por otro lado, existe ya una grave injusticia del tamaño de las facturas y de la que la clase dirigente local parece no haber tomado conciencia, aunque sean muchos los vecinos afectados. El partido de 9 de julio, posee gas natural solo en su ciudad cabecera. Algo parecido en su distribución pero embazado, en la localidad de Dudignac. Los once pueblos restantes que conforman el partido (El Provincial, Facundo Quiro- ga, French, Patricios, La Niña, Carlos María Naón, Morea, 12 de Octubre, Dennehy, Norumbega y Santos Unzué), consumen gas envasado. A esto debe sumarse el 70% de los vecinos de Ciudad Nueva; porque, si bien la Cooperativa sostiene que el tendido de la red de gas natural abarca casi el 90% de la ciudad cabecera, son muy pocos los vecinos de esa zona que cuentan con la conexión del servicio. Todo este colectivo de nuevejulienses, tan nuevejulienses como el resto, han sufrido un incremento de entre el 600% y 800% en el valor de la garrafa y el tubo de gas, si se lo compara con el mismo mes del 2015. Aumento que parece no tener fin. Si se tienen en cuenta sólo los últimos tres meses, la garrafa paso de costar 60 pesos, a costar 100. Quiroga, por citar una de las localidades, aunque la realidad se replica en todo el resto del partido, paga por garrafa o tubo de gas el 30% más cara que lo que se paga en 9 de Julio. La garrafa que se consigue en la distri- buidora de la ciudad cabecera de partido a 100 pesos, llega a los pueblos a un promedio de 130 pesos, o más. “El tubo está por los mil, y la leña nos sale mil doscientos pesos los 1.000 kilos que no nos alcanzan para nada”, confirma un quiroguense consultado sobre el tema. En términos de consumo mensual promedio en los hogares, los miles de pesos que por estos días están recibiendo en sus facturas los “privilegiados y enojados” vecinos de la ciudad cabecera, ya son abonados desde hace meses por el resto de la población nuevejuliense.
Imaginar tendidos de red de gas natural que comuniquen los pueblos a las redes tronca-
les parecería ilógico para un gobierno que plantea la sustitución de la calefacción con un espectáculo de Miranda;  pero quizá suene mejor pensar en “energías alternativas”, como lo anunciara el presidente Mauricio Macri el pasado 18 de mayo, al lanzar el Plan de Energías Renovables. Según sus palabras “Hay que llenar toda la Patagonia de molinos”,… o La Niña de paneles solares, no?

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