21 septiembre 2021

Cuidar la mesa de los argentinos, otra gran falacia del kirchnerismo

Eduardo Gallo Llorente
Eduardo Gallo Llorente

El Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) 2010-2020 impulsado por Julián Dominguez cuando era Ministro de Agricultura, reunió a universidades, empresas y gobiernos provinciales para establecer metas de producción para el año 2020. Para el caso de los granos establece una meta de 160 millones de toneladas, pero sin explicar de qué forma y con qué políticas se va a llegar a esas cifras. Hasta el momento esas metas no están en vías de lograrse.

El gobierno nacional pretende que los productores agropecuarios produzcan mucho pagándoles poco, lo cual es totalmente incoherente e inconsistente. Esta situación ocurre porque se parte de una premisa equivocada según la cual fomentar la producción y la exportación de productos agroalimentarios con valor agregado, juega en contra del abastecimiento del mercado interno.

Hoy podemos asegurar que el precio de los commodities no tiene porqué impactar en la mayoría de los casos en los precios locales. Como ejemplo podemos tomar el pan donde el precio del trigo sólo influye en un 10 o 15% del costo total, es decir que no tiene mayor incidencia.

Las retenciones han sido perjudiciales para incrementar la producción, especialmente en el caso del trigo, pero lo que más daño ha hecho es la regulación de los mercados a través de los ROE verdes, aplicados por Guillermo Moreno y no desactivados hasta el momento.

Para el agro, no hubo década ganada y en comparación con vecinos y competidores salimos perdiendo y los productores argentinos parecieran estar con las manos atadas por las medidas oficiales.

Para demostrar dichos argumentos, he tomado un informe elaborado por Juan Rey Kelly, economista de CRA, donde queda demostrado el decrecimiento de la producción en varios rubros y el muy pequeño crecimiento, comparados con vecinos y otros competidores.

Uno de los casos emblemáticos es la carne. En el 2005, antes de todos los manoseos arbitrarios en el mercado, el país producía 3.2 millones de toneladas al año. En el año 2013, fueron 2.7 millones de toneladas, o sea una baja del 16%. Frente a este retroceso de nuestro país, Brasil subía de 8.6 millones a 9.6 millones de producción, casi un 12% más. Del cuarto lugar como exportador de carne en el 2005, hemos pasado al puesto número 12, con el consiguiente cierre de plantas exportadoras y trabajadores despedidos.

Al gobierno nacional le preocupa mucho cuando se producen suspensiones y despidos en la industria automotor, lo cual está muy bien, pero parece preocuparle poco los despidos en la industria de la carne, ya que con algunas sencillas medidas como la reducción de las retenciones a la exportación se promovería la industria exportadora.

En el caso del trigo, cuyos mercados están intervenidos desde el 2006, el informe del economista de CRA refleja que mientras entre 2007 y 2014 EE.UU. aumentó 18% su producción de 49.2 millones a 58 millones de toneladas, Paraguay creció 63% de 800 mil a 1.3 millones de toneladas y Uruguay 183% de 600 mil a 1.7 millones de toneladas, la Argentina cayó un 44%, de las 16.3 millones de toneladas del 2007 bajó a 9.2 millones en la última cosecha.

También hubo un retroceso en las exportaciones del cereal. La Argentina pasó de ser el quinto exportador mundial, con más de 10 millones de toneladas en 2005, al décimo escalón, con menos de 1.5 millones de toneladas (es el volumen que hasta el momento autorizó a exportar el gobierno).

En el rubro leche también hay un desfase importante con respecto a otros países. Entre 2006 y 2013 la Argentina aumentó 8% su producción de 10.200 millones de litros a 11.000 millones de litros, pero Brasil creció en el mismo período 28% de 25.230 millones a 32.380 millones de litros. Uruguay aumentó 36 % y Nueva Zelanda el 29%.

Kelly culpó a las políticas públicas equivocadas por la situación de las diversas actividades. De acuerdo al especialista de CRA, en maíz, el país también creció menos en términos porcentuales frente a otros competidores. Tomando como referencia la campaña 2007, la producción creció 7% de 22.5 a 24 millones de toneladas en grano comercial, frente al 41% de Brasil de 51 a 72 millones de toneladas, 32% de Estados Unidos de 267 millones de toneladas a 354 millones de toneladas, y 243% de Ucrania de 9 millones a 30.9 millones de toneladas.

Tal vez el dato más llamativo es que, pese al boom de la soja en la Argentina, el informe de CRA revela que el aumento de la producción quedó atrás frente a los porcentajes de suba que lograron otros productores desde el 2007. Mientras aquí el aumento fue del 7%, de 48.8 a 52 millones de toneladas, Brasil creció 39% de 59 a 82 millones de toneladas, Paraguay un 49%, de 5.6 a 8.3 millones de toneladas y EE.UU. un 24%, de 73 a 90 millones de toneladas, siempre en comparación con la última cosecha. Esto echa por tierra el argumento de muchos economistas oficialistas que atribuyen la caída en la producción de carne y el estancamiento o disminución de otros cultivos al boom de la soja, que no es tal, al menos en los últimos años.

El único rubro agropecuario que ha tenido un aumento significativo los últimos años es la la producción avícola. Hoy se exporta más pollo que tributa 5 % de derechos de exportación, que carne vacuna que tributa el 15 % de derechos de exportación, esto también es en parte porque tienen maíz y soja baratos por las retenciones.

Ya es evidente en las políticas hacia el agro, la mal llamada “década ganada” sólo forma parte del relato kirchnerista y que ya cada vez menos gente cree.

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