16 septiembre 2021

Explotó el Rossini con la comedia de Filoni

En la noche del sábado 17 de mayo, el teatro Rossini volvió a vestirse de gala para un singular suceso teatral: el debut de la comedia «Cosquillas para tres jubiladas», producida, dirigida e interpretada magistralmente por el actor nuevejuliense Horacio Filoni.
El propio Horacio Filoni reconoció a «EL 9 DE JULIO» que «me esperaba un éxito normal, pero el estreno del sábado con la sala llena del Teatro Rossini superó todas las expectativas».

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El sábado 24 de mayo a las 21.30 horas y el domingo a las 20 horas la comedia continuará en cartelera para el público que no la pudo ver y para quienes quieran volver a disfrutarla.

ASPECTOS DE UNA OBRA QUE EL PUBLICO APLAUDE DE PIE

Sería superficial pretender exponer que, «Cosquillas para tres jubiladas», ha alcanzado un gran éxito y ha conquistado la ovación y los aplausos del público, sin antes analizar -al menos brevemente- algunos elementos interesantes que configuran el estado.
Jerzy Grotowski, director de teatro polaco y figura vanguardista del siglo XX  ponía especial énfasis en la sensibilidad del cuerpo dispuesta en la actuación como motivo de expresión. Aquí los integrantes del elenco han coincidido, en general, en expresar una estética de los movimientos corporales muy aceptables, teniendo en cuenta que se trata de actores vocacionales. El desplazamiento, más o menos frecuente, de los actores por el proscenio, la región del escenario más cercana al público, permitió una mejor captación de los gestos, las expresiones y los movimientos corpotales.
Mónica Carrillo, Gloria Muñoz, José M. Roggero, Matías Alsúa, Rubén Neri, Adrián Milocco, Ignacio Soccodatto y Guillermina Adriel, cada uno en su rol, aporta a este espectáculo teatral una singularidad artística que se conjuga muy satisfactoriamente con el espíritu impreso en la obra.
«Cosquillas para tres jubiladas» divierte a través de elementos teatrales como el enredo, el ingenio verbal, la ridiculización de algunas situaciones cotidianas, los espacios improbables y probable, la caricaturización de personajes o los giros repentinos de la trama, entre otros recursos que ha desplegado Horacio Filoni para componer esta excepcional comedia, llena de humorismo, hilaridad y algazara.
Filoni posee sólidos conocimientos en actuación, maquillaje, iluminación y sobre el ejercicio general del quehacer teatral; así como también las habilidades y destrezas específicas en la gestión y ejecución de proyectos artísticos. De esto, ha dado su nueva muestra en los últimos 25 años con la realización de brillante obras teatrales.
A lo largo de toda la obra, he aquí un sello característico en las comedias de Filoni, hay diferentes referencias hacia las grandes piezas de la cinematografía nacional, los grandes actores y cantantes conocidos, quizá más populares en otros tiempos, y a la moda y la música de la década de 1970. Este aporte anexa una cuota atractiva valorada por el público.

DECORADO, LUZ Y SONIDO

Concerniente a los elementos escenográficos, los mismos se ubicaron de forma tal de poder explotar con pericia y acierto el espacio escénico del Rossini. Todos los elementos visuales que forman parte de la escenificación, como el decorado, los demás accesorios añadidos y el manejo de las luces contribuyeron a dar mayor realce a la obra.
Desde el arco de embocadura hasta el fondo del escenario, el público, ubicado en cualquier parte de la platea, podría ver claramente los elementos del decorado. Esta particularidad permite comprender que, quien diseñó o proyectó la escenografía de «Cosquillas para dos jubiladas»  sabía lo que hacía.
En toda producción teatral es menester que los actores se familiaricen con la poética del propio trabajo escenográfico, que forma parte sustancial del proceso de creación teatral. A juzgar por la calidad y disposición del escenografía, puede interpretarse que la misma ha contribuido a facilitar la actuación respectiva de cada uno de los intérpretes, manteniendo favorablemente las líneas de la triple relación: escenografía-iluminación, escenografía-trabajo autoral y escenografía-vestuario.
Por cierto, debe destacarse en el vestuario, la utilería y el mobiliario empleado, como signos escénicos. Aquí, el vestuarista adoptó un plausible criterio en el lenguaje del vestuario.

UNA COMEDIA PARA VOLVER A VER

obrafiloni19«Cosquillas para tres jubiladas»  tiene grandes aciertos en el puro juego de las ideas y del lenguaje; porque todo ha sido pensado y cuidadosamente puesto en su lugar. La escenografía, la iluminación, la musicalización, el libreto, todo, absolutamente todo, está dispuesto de manera orgánica, formando una perfecta amalgama.
No es un hecho menor que la sala del Rossini se vio colmada por el público. En efecto, tal como afirmó un espectador que llegó unos minutos tarde a la función y debió buscar presurosamente, sin buena fortuna, una butaca vacía: en la platea no entra un alfiler. La sala llena y el razonar constante de los aplausos fueron dos elementos externos que permitieron inferir a los presentes que la obra estaba llegando al público. Al finalizar la función, las expectativas del auditorio estaban colmadas: «Cosquillas para tres jubiladas», una comedia para volver a ver.

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