24 mayo 2022

Llamados a anunciar la Buena Noticia

Hoy, sábado, concluye la Misión de Invierno impulsada por un Grupo de más de cien Misioneros provenientes de Buenos Aires y de algunas ciudades conur- bano bonaerense. Los mismos, durante siete días, realizado una trabajo apostólico destacable, visitando hogares de la comunidad de 9 de Julio y animando la pastoral en tres capillas: “Sagrada Familia”, “San José Obrero” y “Nuestra Señora de Luján”.

Los jóvenes, una buena parte de ellos pertenecientes a ciudades que conforman la Diócesis de 9 de Julio, pero que actualmente cursan estudios superiores en Buenos Aires, acompañaron a muchas familias de nuestro medio en el crecimiento de su fe, en estos días en que permanecieron en nuestro medio. Con los niños y jóvenes compartieron diferentes encuentros, como así también con los adultos y fomentaron el rezo del Santo Rosario cotidiano.
En la tarde del jueves, todos los misioneros participaron de una misa celebrada por el Obispo diocesano, monseñor Martín de Elizalde. En la oportunidad, el prelado, al destacar la tarea realizada por este grupo de jóvenes, les recordó la importancia del “compromiso interior con la misión”.
“La eficacia de la misión -dijo- no depende tanto de nosotros, sino de la obra de la Gracia, de lo que Dios realiza en los corazones de aquellos quienes nos dirigimos. Al misionar debemos pedir al Señor que mueva los corazones de los fieles para que, verdaderamente, se consigan los frutos”.
“La misión es un mensaje y una invitación para todos nosotros al compromiso. La vida cristiana nos invita a una respuesta cada día, a través de diferentes actividades, gestos y compromisos; pero, sobre todo, en la vida personal, en el amor a Dios, en la oración, en la participación en los sacramentos, en la conducta y en la vida moral”, explicó monseñor Elizalde, entre otros términos.
Sin dudas, el trabajo misionero de estos jóvenes ha dado abundantes frutos. Llamados a anunciar la Buena Noticia de Jesús, han llevado a los hogares nuevejulienses un mensaje de esperanza, que brota de la certeza del amor de Dios a los hombres. Cada vez que termina una misión, sin dudas, en el alma de las personas u hogares misionados, hay una transformación que, aunque sea mínima, es auténtica.

Artículo anteriorMetalúrgicos preocupados por su situación
Artículo siguienteSolicitada

Últimas noticias

“Vigilia del 25”, en el Museo

En la noche del martes 24, a las 21 hs., y en la sede del Museo, Archivo Histórico y...

Noticias relacionadas