
Miguel Saredi y Luis Gotte detallan en el libro “Junín, Capital de los Bonaerenses” los beneficios que llegarían de la mano de un cambio de la ciudad capital. Más autonomía municipal y regiones potenciadas.
Reorganizar la provincia de Buenos Aires, con desigualdades entre sus regiones y una concentración política, económica y administrativa alrededor del Área Metropolitana, que reúne el 67% de la población bonaerense, siempre suele estar en escena. Esa necesidad de debatir el desarrollo de las 100 ciudades intermedias, como 9 de Julio, la autonomía municipal y la reactivación de las economías regionales con inversión en rutas como la nacional N°5.
La última propuesta, del exdiputado nacional Miguel Saredi y el ensayista Luis Gotte, plantea trasladar la capital provincial desde La Plata hacia Junín, en el marco de una iniciativa de reorganización territorial y descentralización. La idea, plasmada en Junín, Capital de los Bonaerenses, publicado por Editorial Dunkel, busca darle mayor peso al interior en la estructura de decisiones. Y con eso avanzar en una profunda transformación de la provincia de Buenos Aires.
“El traslado de la capital administrativa a Junín genera debate, ruido. Pero hay una cuestión de fondo más profunda, que es la necesidad de pensar la patria bonaerense y qué provincia queremos para las próximas décadas”, explica Saredi. “Buenos Aires necesita recuperar equilibrio territorial. Ser una provincia organizada, federal, municipalista. Con esta idea buscamos poner el gobierno donde está la producción”, agrega.
El libro destaca que la actual organización territorial no logra resolver el desequilibrio estructural entre el AMBA y el interior. La Plata concentra la sede de los tres poderes provinciales, mientras que buena parte de la actividad económica, demográfica y política se aglutina en pocos distritos del conurbano.
La propuesta plantea pensar un nuevo eje estratégico integrado por Junín, Tandil y Bahía Blanca, asignando y potenciando diferentes funciones en cada región. “Junín tiene centralidad geográfica, porque está en el corazón de la Pampa Húmeda, porque es mudar el gobierno al corazón de la producción agropecuaria y de la bioeconomía del país, porque es un nodo interoceánico. La ruta nacional 7, es articuladora del corredor bioceánico Atlántico-Pacífico”, explica Saredi.
Tandil, en tanto, se proyecta como un polo vinculado al conocimiento, la ciencia y la tecnología, mientras que Bahía Blanca representa una plataforma estratégica por su puerto, la energía y su vinculación con el desarrollo del sur provincial. “Entendemos que este cambio cultural y político enfrenta resistencias. Pero necesitamos una descentralización para fortalecer la producción con valor agregado en origen y un cambio en la densidad demográfica”, destaca.
LA CERCANIA DE 9 DE JULIO
El partido de 9 de Julio, a unos 100 km de Junín a través de la ruta 65, sería uno de los distritos beneficiados por un cambio de la capital. “Cada municipio sobre la ruta 5 debe transformarse en un centro regional de servicios, educación técnica y agroindustria”, cuenta Saredi, quien reconoce que esta columna vertebral del
desarrollo bonaerense hacia el oeste es una de las regiones que ha sufrido mayor pérdida de población joven en las últimas décadas.
“Debemos detener el flujo migratorio hacia el AMBA y reconstruir un equilibrio demográfico sostenible. Y el Ferrocarril Sarmiento es la columna estructural y un
instrumento clave para la reconexión y el repoblamiento del oeste provincial. Su recuperación y modernización permitirían articular un corredor ferroviario mixto, de
pasajeros y de carga”, añade sobre el tren a 9 de Julio, sin servicio desde hace años.
La actividad principal de este partido de unos 52 mil habitantes es la agropecuaria, complementada por el comercio y la industria. “Municipios como 9 de Julio generan recursos que engrosan las arcas nacionales con su producción y flujos económicos. Y es clave que esto vuelva a estas comunidades”, señala el ex diputado, que confía que un traslado de capital obligaría a una fuerte inversión de los futuros gobiernos.
“9 de julio cubre muchas veces necesidades comerciales y de salud de su propio partido y de otras localidades como General Viamonte o Carlos Casares y Henderson”, afirma. Además, lo describe como clave en el clúster y corredor de la ruta 5 y la 65, con un importante flujo logístico e industrial. “Insumos industriales, servicios metalúrgicos y maquinaria agrícola, talleres mecánicos y fábricas, lo consolidan como un corredor productivo metalmecánico clave en la Pampa Húmeda”, añade.
Asimismo, con el cambio de la capital, la idea es que La Plata, como importante polo educativo – cultural de la provincia, puede volver a recrearse y potenciarse si se le saca toda la carga que se ha quedado alrededor, como capital burocratizada y conurbanizada. “A Junín también la beneficia. No queremos que se convierta en una ciudad metrópoli, sino que aproveche lo que ya sucede, que es jefatura de región educativa, de salud y judicial”, cierra.


