
El próximo viernes 11 de septiembre de 19:30 a 21:00hs., en la Biblioteca Popular José Ingenieros (Mendoza 991) se llevará a cabo una nueva jornada de Danza Libre, a través de los facilitadores Victoria Longarini y Marcos Ochoa, con la musicalización de Manuel Cingolani.
La propuesta tiene una duración de una hora y media. La actividad es con cupos limitados, la inscripción se realiza por WhatsApp al (221) 5729195 (Victoria) o directamente en la Biblioteca. El valor de la entrada es de $15.000 y hay descuento si concurren con alguien más. Se pide que quien esté seguro de participar, reserve su lugar por la capacidad del espacio.
Danza Libre es una experiencia de movimiento y música inspirada en la práctica de Ecstatic Dance. No hay coreografías, pasos que aprender ni una manera correcta de bailar. La propuesta pasa por «dejarse llevar por la música, escuchar el cuerpo y encontrar una forma propia y espontánea de movimiento. No hace falta saber bailar ni tener experiencia previa».
Los facilitadores comentaron que «el espacio surgió con el deseo de generar en 9 de Julio un encuentro donde las personas puedan desconectarse por un momento del ritmo cotidiano, liberar tensiones y volver al cuerpo desde el disfrute y la libertad. La propuesta viene teniendo una hermosa respuesta y ya se realizó en tres oportunidades en la Biblioteca Popular José Ingenieros, con personas que vuelven y también con quienes se acercan por primera vez».
Este viernes 11 de septiembre será el cuarto encuentro y, por supuesto, está abierto a nuevas personas. La actividad comienza con una activación corporal guiada por Marcos Ochoa, para despertar el cuerpo y entrar progresivamente en movimiento. Luego, el DJ Manuel Cingolani propone un viaje musical amplio y variado, que atraviesa diferentes ritmos, estilos e intensidades. Cada persona puede bailar a su manera, sin exigencias y sin necesidad de seguir ninguna consigna coreográfica. El encuentro finaliza con una meditación y relajación guiada por Victoria Longarini.
Danza Libre está destinada a mayores de 18 años y no requiere experiencia previa ni una condición física determinada. Su objetivo es ofrecer un espacio de expresión, bienestar y conexión, donde el movimiento pueda ayudar a liberar estrés y tensiones, despertar la vitalidad, conectar con las emociones y recuperar el placer de habitar el propio cuerpo.
Es indispensable concurrir con ropa cómoda, se invita a bailar descalzos, soltando conversaciones con otros y el uso de celular; para vivir el viaje con consciencia y presencia plena.
«Más que una clase de danza, Danza Libre es una invitación a escucharse, a soltar por un rato la mirada externa y permitir que el cuerpo encuentre su propio lenguaje. No hay espectadores ni bailarines: hay personas compartiendo un mismo espacio y un mismo viaje», comentaron los facilitadores.



