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sábado, julio 11, 2026

Argentina, Dios y el fútbol: la obra del Padre Guillermo Gómez en África

La vocación misionera del sacerdote de la Diócesis de 9 de Julio impulsó la creación de San Lorenzo de Mozambique. El equipo femenino de este club es una herramienta de cambio para las mujeres de la comunidad.

Distintos medios del mundo hablaron de milagro al narrar la heroica remontada de Argentina sobre Egipto en los octavos de final de la Copa del Mundo 2026, en la ciudad de Atlanta (Georgia, Estados Unidos). A más de 14.000  kilómetros, en línea recta, desde allí, en el norte de Mozambique, en la parroquia San Pedro de Quixaxe (Nampula), hay obras vinculadas al fútbol que también pueden ser consideradas milagros.

Eso sucedió con San Lorenzo de Mozambique, el equipo impulsado por el Padre Guillermo de 51 años, quien hasta mayo del 2025 oficiaba como cura párroco en Lincoln. Hasta que el obispo lanzó una convocatoria para misionar en la Diócesis de Nacala, al norte del país africano. Y como las palabras del Papa Francisco sobre salir al encuentro de los demás, despojado de las propias comodidades, resonada en el corazón del Padre Guillermo, su vocación no dudó.

La misión comenzaba a gestarse, pero todavía faltaba más. Cuando Guillermo fue a despedirse de su comunidad, en su Trenque Lauquen natal, la cooperativa El Pase, enfocada en que presos que están por salir en libertad fabriquen pelotas de fútbol, le dio algunos balones. Allí estaba el puntapié inicial.

«Todo comenzó con una pelota de fútbol»

“Todo comenzó con una pelota de fútbol”, dijo Guillermo. El día siguiente al que llegó era sábado de catequesis, por lo que había muchas personas por todos lados. Allí, con una de las seis pelotas que llevó en una valija que debía ocupar con elementos para vivir un año y medio en Mozambique, comenzó a interactuar con la comunidad. “Tiré una pelota y todos quedaron sorprendidos por un momento”, contó el sacerdote al Diario El 9 de Julio. Y tras algunas expresiones en makua -lengua indígena más hablada en el norte del país africano-, risas e incertidumbres, comenzaron a jugar, y con el juego se forjó la historia del equipo. Luego siguió el nombre, inspirado en Lorenzo Massa quien abría el oratorio San Antonio, en Almagro, para sacar a los jóvenes de los peligros de la calle.

El Mundial masculino de fútbol es el máximo evento deportivo a nivel global. La promoción, difusión y comercialización alcanza cifras siderales. Su versión femenina, que se celebrará en 2027 en Brasil, no alcanza tanta magnitud. Sin embargo este futuro encuentro cuenta con más puntos de referencia con la comunidad. Primero por el idioma de los mozambiqueños, que es el portugués. Y segundo porque en Quixaxe el fútbol fue transformador para las mujeres.

Si bien en la aldea se formó un equipo masculino y otro femenino, el deporte fue un acontecimiento bisagra para las mujeres por su poco protagonismo social. “El fútbol les ha dado una posibilidad de integración, de participación en la vida social, de un espacio propio”, explica Gómez. Y afirma que es un espacio “donde juegan, se divierten, se ejercitan, y que les ha renovado la vida”.

El fútbol no es la única obra que se desarrolló mientras el Padre Guillermo misiona en la Diócesis de Nacala. Allí hay una escuelita de niños de seis años, otra de tres a cinco y también hay aulas de alfabetización, especialmente para las mujeres que son quienes más dificultades tienen para hablar y leer el portugués. Además, con la participación del Padre Guillermo se construyó un salón de tres salas, una secretaría y baños.

Las principales marcas deportivas intentaron lucir sus productos fluorescentes en el Mundial de Canadá, Estados Unidos y México. Las estrategias de marketing de estas compañías indicaban que los botines debían tener colores llamativos para que contrastaran con el césped de los campos de juego, pero casi todas implementaron la misma idea. En Quixaxe las preocupaciones son otras, porque la realidad local es complicada. “La pobreza es bien generalizada. La gente no tiene un metical en el bolsillo”, explica el padre Gómez.

Uno de los desafíos es conseguir calzado ya que todavía muchos juegan descalzos. Otro de los objetivos para la comunidad es encontrar un entrenador que pueda asistir los viernes, sábado y domingos. El equipamiento también es una complicación, aunque en una primera instancia recibieron el apoyo de la Peña Azulgrana de Lincoln y otra de Rafaela, sumado a algunos integrantes y ex funcionarios de San Lorenzo, que enviaron tres juegos de camisetas. Las casacas para todos pueden ser escasas. Sin embargo, Guillermo cuenta que en Mozambique es común ver un joven con una camiseta de la selección argentina.

Luego de la victoria Argentina contra Egipto por 3 a 2 el martes 7 de julio de 2026, el técnico Lionel Scaloni no pudo contener la emoción y en diálogo con un periodista se refirió a sus dirigidos: “¡Qué grupo de jugadores, hermano!”. Quizás el Padre Guillermo piense algo parecido de quienes lo ayudan en esta obra. “Siempre digo que no es una misión que realicé solo, sino también en nombre de la Diócesis de 9 de Julio, en nombre de Jesús, de la Iglesia y de todas estas personas que me acompañan sin la cual yo no podía haber hecho todo lo que hice”, explicó el Padre Guillermo.

T.D.

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