



El Beato Eduardo Pironio, hijo de 9 de Julio, falleció el Roma el 5 de febrero de 1998. Hoy se cumple un nuevo aniversario de su deceso y ayer, 4 de febrero, fue celebrada su Memoria litúrgica. Luego de su beatificación, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos determinó que cada 4 de febrero se celebre su memoria litúrgica y aprobó los textos propios para la eucaristía y la liturgia de las horas.
Se trata, en términos generales, de una Memoria libre o facultativa que, en este caso, corresponde al «Común de Pastores, para un obispo», pues la designación precisa es «Beato Eduardo Francisco Pironio, obispo».
Entre las celebraciones de ayer se contó, además de la Santa Misa, con el rezo de un “Rosario Pironiano” para pedir la pronta canonización del beato.
EL MENSAJE DEL OBISPO DIOCESANO DESDE ROMA
Ayer, desde Roma, con motivo de la memoria del beato Eduardo Francisco Pironio, el obispo de la Diócesis de 9 de Julio, monseñor Ariel Torrado Mosconi emitió un mensaje dirigido a la feligresía diocesana. En el mismo, explica que esta fecha fue instituida “en referencia a su bautismo recibido en la pila bautismal -que aún conservamos- de la entonces iglesia parroquial de Santo Domingo de Guzmán en 9 de Julio”.
“Los exhorto –añade el prelado- y convoco a hacer memoria de su existencia toda, manteniendo y difundiendo su legado espiritual y pastoral. Su rica enseñanza, transmitida en gestos y estilo, en predicación y escritos, que da hermosamente condensada en su Testamento espiritual. Allí, con hondo y sentido tono, tiene una palabra para cada miembro del pueblo de Dios. Y es una palabra que sigue iluminándonos aún hoy”.
Monseñor Torrado Mosconi recuerda que, el Beato Eduardo Pironio, “a los laicos y a los jóvenes los llamó siempre a ser sal y luz del Evangelio, contemplativos y testigos en medio del mundo, con entusiasmo y esperanza”.
“A los religiosos –agrega- los invitó siempre a vivir intensamente sus votos en la fraterna comunidad, para ser signos del Reino al que un día esperamos llegar y que ya llega por ese testimonio. A los pastores les enseñó no solamente con palabras sino, sobre todo, con su modo de ser cercano y sencillo, hecho de escucha y servicio atento y sereno”.
“Mientras invocamos hoy su intercesión por la Iglesia, el mundo y nuestras intenciones particulares, miremos su ejemplo que nos anima al seguimiento fiel y generoso del Señor Jesús, participando cotidianamente de su misterio pascual y bajo el amparo de María virgen madre fiel de la esperanza. Los bendice de corazón”, exhortó monseñor Ariel Torrado Mosconi.
SU VIDA, REFLEJO DE SANTIDAD
Eduardo Francisco Pironio nació el 3 de diciembre de 1920 en 9 de Julio. Fue ordenado sacerdote en la basílica de Luján el 5 de diciembre de 1943. Allí también fue consagrado obispo en 1964 y, tras su fallecimiento el 5 de febrero de 1998, fue sepultado también en la Basílica de Luján, que consideraba «el corazón de Nuestra Señora».
Durante su vida, el cardenal Pironio desempeñó importantes responsabiliades en la Iglesia argentina y en la Iglesia universal: fue asesor nacional de la Acción Católica, rector de seminarios, decano de la Facultad de Teología de la UCA, obispo en varias diócesis argentinas y secretario y luego presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). En 1975 fue llamado a Roma por el papa san Pablo VI como prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y, en 1984, san Juan Pablo II lo designó presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, desde donde promovió las Jornadas Mundiales de la Juventud. Su beatificación se realizó el 16 de diciembre de 2023.


