1 agosto 2021

Comprendí por qué a un estadio lo bautizaron “El cementerio de los elefantes”

El día que comprendí por qué a un estadio de fútbol lo bautizaron “El cementerio de los elefantes”
Por Raúl A. Granzella

Instancia del partido, Pelé tira un pase. (Mayo 10, 1964). Anécdota asociada: El jugador Sabalero que está en la imágen es Beto Poncio quien simultáneamente jugaba en la primera división del fútbol y en la primera división del básquet del Club A. Colón.

En el mes de febrero de 1974, emprendíamos con mi amigo de toda la vida, Hugo Aita, el sueño de ser universitarios y para eso partimos a la benemérita ciudad de Santa Fe de la Veracruz, cuna de la Constitución Nacional, con la aspiración de ser abogado y contador, respectivamente.
Ambos amantes del fútbol y fanáticos de Boca Juniors. En mi caso nunca había visto un partido de fútbol profesional y menos del club de mis amores, sólo conocía las estrellas por las fotos de las revistas deportivas como “ El Gráfico” o “Goles” o de escuchar los partidos por la radio en los relatos del gordo Muñoz en la famosa Oral Deportiva de Radio Rivadavia o por Radio Mitre que seguía la campaña de Boca a través de los relatos de la inconfundible voz de Bernardino Veiga y luego los relatos de Daniel Adrian (seudónimo que escondía al Dr. Julio Cesar Arturi, que por esa paradoja de la vida con el tiempo fue mi jefe como Superintendente de la Justicia de Paz Letrada).-
Así fue como el 23 de Marzo de 1974, tuve la oportunidad de ver mi primer partido de primera división del fútbol profesional y nada menos que al equipo de mis amores, ese día Boca jugaba en Santa Fe visitando al Club Atlético Colón en el estadio Brigadier General Estanislao López (nombre en homenaje al caudillo federal y máximo prócer de la Provincia). El estadio estaba ubicado en el humilde barrio Centenario, cerca de las costas del río Salado, de ahí el mote de Sabaleros (hoy conocidos en el mundo por el “Soy Sabalero” de Los Palmeras)
Hasta allí fuimos con mi amigo Hugo y como no podía ser de otra manera nos instalamos en la tribuna visitante, recuerdo que era una tribuna bastante precaria con tablones de madera asentados en unos precarios tapiales de ladrillos pegados con barro. Dicha tribuna albergaba a los hinchas de Boca que generalmente venían del interior de la provincia (bastantes tranquilos), pero estaba en el medio de la popular de Colón y la de visitantes con los hinchas de Boca que venían de Buenos Aires, más conocida como la “barra brava”, lo que me llevó a conocer en carne propia los actos de violencia en el fútbol, que hasta ese momento conocía por los relatos de radio, en razón de que nuestra tribuna estaba en el medio de un fuego cruzado de proyectiles que arrojaban desde las tribunas citadas. Incluso ante la mirada atónita de ambos, vimos que a pocos metros a un hincha se le cayó un revolver, lo que nunca supimos si el mismo estaba cargado, porque para nuestra tranquilidad no lo utilizó.
Ese año Boca había tenido un arranque espectacular, con una goleada 5-2 ante River en la primera fecha, con cuatro goles de Carlos María García Cambón en su debut absoluto. También goleó a San Lorenzo en el “viejo gasómetro” por 6-0 y a Argentinos Junior 7-1, con esos pergaminos llegaba Boca. Para mí era todo emocionante, la salida de los equipos tras una lluvia de papelitos, el griterío de la gente y ver al equipo de mis amores con los pantalones amarillos en la parte delantera y azules en la trasera, típicos de aquella época. Mi alegría y asombro al mismo tiempo eran indescriptibles.-
Recuerdo que el “Negro”, así también le dicen a Colón formaba con: Baley, Araos, Villaverde, Trossero y Fernández, Alvarez, Zimmermann y Carlos López, Lamberti, Coscia y Britez, la visita formaba con: Sánchez, Pernia, Nicolau, Rogel y Ovide,Casares, Trobbiani y Potente, Ponce, García Cambón y Ferrero (dos equipazos).-
Boca jugaba lindo bajo la dirección técnica de Rogelio Dominguez, pero poco duró mi alegría porque a los 50’ Trossero marco el primer gol para Colón, lo que sería el presagio de una goleada, con goles de Lamberti, Coscia y por si fuera poco faltando 2’ Edgard Fernández le maco un gol de 60 metros a Ruben Sánchez.
El partido terminó 4 a 1 a favor del local, en ese momento comprendí porque el estadio que tenía nombre de prócer, fue rebautizado como el “Cementerio de los Elefantes”, una vez más había caído un grande.-
Historia que comienza el 10 de mayo de 1964, Colón lograba un triunfo histórico, ya que derrotaba 2-1 al Santos que integraba Pelé el mejor jugador del planeta y dueño del apodo “O Rei”, e integrado por 8 jugadores de la selección brasileña y que venía de ser bicampeón de la Copa Libertadores y de la Copa Intercontinental en los años 1962 y 1963. En consecuencia, el Sabalero le ganaba nada más ni nada menos que al mejor equipo del mundo, que venía de ganarle 3-2 a Godoy Cruz de Mendoza, 2-1 a Talleres de Córdoba, 4-3 a Boca y 2-1 a Racing. De hecho, ese día el Sabalero le cortó una racha de 43 partidos sin perder que acumulaba el conjunto brasileño, sin duda ese día se colocaba la primera lápida, enterrando al Elefante más grande.-
La apertura del marcador se produjo a los 37′ del primer tiempo por intermedio de Pelé, mientras que los goles sabaleros llegarían en el complemento. A los 6′ Fernando López marcaría el tanto del empate transitorio y a los 42′ Demetrio ”el Ploto” Gómez sellaría el triunfo histórico e inolvidable que le dio paso a la leyenda.-
Las crónicas de la época cuentan que sólo en dos oportunidades en la historia del popular diario “El Litoral”, sonó el timbre de “paren las rotativas”, la primera fue cuando el humilde equipo Santafesino derrotó al más grande del mundo, por lo que todas las teletipos desparramaron la noticia por el planeta y la segunda cuando asesinaron al presidente de los EEUU, J.F. Kennedy.-
Hay que recordar que Colón militaba en la segunda categoría del fútbol argentino, habiendo jugado el día sábado con Platense cayendo derrotado 2-0, retornando a Santa Fe en avión para enfrentar al otro día al Santos.-
Aumentando el mito, Colón recibe en su estadio a la selección Argentina que venía de ganar el torneo de “Las Cuatro Naciones” disputado en Brasil, venciendo en la final al local que detentaba los pergaminos de ser bicampeón mundial (había ganado los campeonatos del mundo de Suecia de 1958 y Chile 1962) y Colón le gana a 2-0.
Llegando al hito que terminó por consolidar el mote al derrotar a Peñarol de Montevideo el 26/3/67, un Peñarol que en ese momento era Bi campeón Mundial y Campeón de la Copa Libertadores de América.-
Como colofón debemos decir que en uno de los ingresos al mítico estadio se encuentra un enorme cartel con la leyenda: “EN ESTE CEMENTERIO NO SE LLORA, SE ALIENTA”.-

Para finalizar les dejo una pequeña historia dentro de la historia principal y es que Beto Poncio, integrante del primer equipo de Colón en el mítico partido contra el Santos, simultáneamente jugaba en la primera división de Básquet, habiendo disputado la noche del viernes al final de la Liga Santafesina, consagrándose campeón, ni bien terminado el partido viajó a la Capital para disputar con su compañeros el sábado el match contra Platense, regresando a Santa Fe para enfrentar el domingo al Santos, convirtiéndose según la prensa en la figura del encuentro. Cosas que no podrían suceder en esta época, solo equiparable a nuestro fútbol chacarero, con Atlético 9 de Julio que integraban el “gordo” Gotelli, “Rolo”Rodriguez y “semilla”Gutierrez, o en Libertad Raúl Pastori o los hermanos Pincirolli (“garza”y “chifu”) en San Martín y La Niña, respectivamente, entre muchos otros, quienes simultáneamente integraban equipos de fútbol y básquet.-

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