19 octubre 2020

Rolando Tati Pardavila. Esencia deportiva

[8 de octubre de 2011]

* Destacado jugador de fútbol nuevejuliense, integró varios cuadros de primera división local a lo largo de su amplia carrera deportiva.

* En Buenos Aires jugó en el Club Atlético “Boca Juniors” y, más tarde, en el Club Atlanta y en el Club Social y Deportivo Flandria.

* Director técnico de infantiles, ha desarrollado una impecable labor en la formación de los más chicos, cultivando en ellos virtudes, no solamente como jugadores, sino también como personas de bien.

* Como director técnico de primera división, llevó a ese rol toda la experiencia recogida a lo largo de su labor como jugador.

* Periodista deportivo, relator y comentarista de fútbol, desde hace años su presencia en la radio despierta la atención de muchos radioescuchas.

Al recorrer las últimas dos décadas en la historia de fútbol nuevejuliense, inmediatamente aparece una figura que, durante la décadas de 1980 y 1990, se destacó como jugador; pero que, más tarde, sobresalió en otras facetas, vinculadas a este deporte. Se trata, en efecto, de Rolando Daniel  “Tati” Pardavila, jugador de fútbol, director técnico en varias categorías, periodista deportivo, relator y comentarista de fútbol.

Nacido en 9 de Julio, 9 de abril de 1965, en el hogar formado por Rubén Manuel Pardavila y Marta Inés Logioco, puede decirse que desde  muy niño se sintió atraído por el fútbol.

En 1972, Juan Carlos Pagliana, dirigente y destacado referente del Club San Martín, notó en “Tati” su entusiasmo por el fútbol y lo vestía como mascota de este cuadro. De este modo, viajaba toda vez que el equipo de primera jugaba en las localidades del interior.

“Mi tío –comenta “Tati”, en una entrevista con Diario EL 9 DE JULIO-, hincha de San Martín, me fichó para ese club cuando tenía apenas nueve años, a espaldas de mi papá que era hincha del Club Atlético. Mintió lo hizo con el consentimiento de mi mamá que simpatizaba también por San Martín. Desde hacía dos años, antes de que me ficharan, salía como mascota del equipo”.

Al recordar la presencia del fútbol en su infancia, no puede dejar de reconocer la diferencia que existe entre la edad de aquellos años y la actual.

“En nuestra niñez –dice- estábamos contentos con una pelota, con un autito. Nosotros, a diferencia de lo que ocurre con los chicos de hoy, estábamos conformes solamente con poder correr detrás de una pelota”

“Era una infancia distinta. Teníamos diez u  once años y todavía estábamos jugando a la bolita, a las figuritas o  con los autitos, corriendo en las calles de tierra, o jugando a la pelota debajo del foco del alumbrado que colgaba en la esquina”, rememora.

Sus estudios los cursó hasta cuarto grado en el Colegio Jesús Sacramentado y desde quinto grado en el Colegio San Agustín. Cuando comenzó a cursar en el último, la mayoría de sus compañeros jugaban para el Club homónimo, convocados por “Pampita”. Para entonces, “Tati”, desde hacía un año se encontraba jugando la séptima división del Club San Martín y, a partir de allí, obtuvo el pase para San Agustín.

En el Club San Agustín transitó por las divisiones inferiores y, siendo muy joven, debutó en la primera división.

EN EL CLUB ATLETICO “BOCA JUNIORS”

En cierta oportunidad, “Tati” Pardavila  presentó su solicitud para incorporarse al Club Atlético “Boca Juniors”. Después de rendir una prueba, fue admitido, radicándose a partir de entonces en la ciudad Buenos Aires.

“Tati”, mientras jugó en “Boca Juniors” residió en un lugar azul y oro inolvidable: “La Candela”, el mítico predio de San Justo, concebido en la visión futurista de Alberto J. Armando, que durante casi dos décadas albergó los sueños de sus planteles y por donde pasaron Maradona, Roberto Mouzo, Angel Clemente Rojas, Rubén Suñé, Osvaldo Potente, Oscar Ruggeri, Ricardo Gareca, Diego Latorre, Fabián Carrizo, Hugo Osmar Perotti. Hugo Gatti, Miguel Brindisi, el Tano Pernía, el Pichi Escudero y muchos otros.

Hacia 1984, cuando se encontraba integrando la cuarta división de “Boca Juniors” le tocó cumplir con el servicio militar obligatorio, en el Regimiento de Junín, en la Batería de Comando y Servicio. En esta circunstancia, no dejó de jugar al fútbol; por el contrario, durante el tiempo en que permaneció bajo bandera, los fines de semana venía a 9 de Julio, con un pase a préstamo, para vestir en la cancha los colores San Agustín, equipo que ese año resultó campeón en el Torneo Mayor de la Liga Nuevejuliense de Fútbol.

En enero de 1985 retornó al Club Atlético “Boca Juniors”, a la tercera división para pasar, al año siguiente, a la primera división.

“Tengo la experiencia de haber jugado en casi todas las canchas del fútbol argentino, con muchas anécdotas y vivencias”, recuerda.

Entre los entrenadores y directores técnicos que conoció “Tati” Pardavila  en “Boca Juniors” y de los cuales puedo recibir sus valiosísimas enseñanzas, se destacan, el legendario mediocampista Ernesto Grillo, integrante de la Selección Nacional y de destacada participación en el Milan; Mario Alberto González (“El Ventilador”), otra gloria; el mediocampista ofensivo y actual entrenador Mario Zanabria; el delantero Ernesto Enrique Mastrángelo; el defensor lateral y volante central Rubén José Suñé, un ídolo del club Xeneize;  y Alfredo Di Stéfano,  quien lo llevó a entrenar a primera división.

De ese tiempo han quedado en su memoria infinidad de lecciones transmitidas por esos técnicos. Por ejemplo, en cierta oportunidad, Ernesto Grillo, al referirse a las contingencias por las cuales debe pasar todo futbolista y sobre la suerte que pueden correr a lo largo de su carrera, decía: “La pelota es algo así como el mundo, va girando, se va moviendo. Hoy se está arriba y, con un giro, de repente se pasa a estar abajo”.

EN OTROS CLUBES

Rolando “Tati” Pardavila  también jugó en Atlanta, el club “bohemio” de Villa Crespo, en la Primera “B” Metropolitana. Más tarde, pasó a préstamo por un año al  Club Social y Deportivo Flandria, una de las geniales obras de Julio Steverlynck, un empresario argentino de origen belga.

Después de Flandria, “Tati” recibió propuestas para jugar en otros clubes, tales como Banfield y Chicago; pero, a la sazón, se incorporó a la empresa Plan Conford Hogar de Dream, hecho que lo obligó a permanecer seis meses sin jugar.

EL REGRESO A 9 DE JULIO

Poco después, “Tati” Pardavila retornó a su ciudad natal, 9 de Julio, para ingresar en la sucursal local del Banco de la Nación Argentina, donde aún desempeña su actividad profesional.

Con su llegada a 9 de Julio,  volvió a jugar al fútbol. Primero, en 1989 jugó a préstamo en el Club Atlético “9 de Julio”, al año siguiente volvió al Club San Agustín.

En 1991 jugó en Carlos Casares; al año siguiente, con Atlético “9 de Julio”, obtuvo un campeonato, participado por primera vez en un Torneo Argentino.

En 1994, a raíz de dos lesiones físicas en el tendón de Aquiles, debió dejar de jugar por espacio de dos años. Entre 1996 y 1997 lució la camiseta del Club Libertad y, un año más tarde, se retiró formando parte del Club “San Agustín”.

DIRECTOR TECNICO

Si bien, “Tati” optó por retirarse de la práctica, no se desvinculó totalmente en ningún momento de este deporte. En varias etapas de su carrera, se destacó como director técnico.

El Club Atlético “9 de Julio”, ya en 1989, lo había convocado para entrenar los cuadros infantiles, lo que le significó la primera experiencia en el entrenamiento de los niños; en 1991 también había dirigido el Deportivo San Agustín y, por esa misma época, hizo lo propio en la primera división del Club Compañía General Buenos Aires.

En 12 de Octubre, asimismo, dirigió la Escuela de Fútbol y, hacia 1999, la primera división.

“La escuela de fútbol –afirma “Tati”- no busca inculcar en los chicos solamente el aspecto técnico del fútbol, sino fundamentalmente aquellos valores esenciales,  como el compañerismo y el respeto por el compañero para que sean buenas personas y sepan valorar el esfuerzo que hacen sus padres. La escuelita de fútbol es algo así como el soporte de la tarea educativa que realizan los padres en las casas”.

El entrenamiento en fútbol infantil adquiere, en las palabras de “Tati” Pardavila, una connotación especial. Mientras se refiere a este tema, se observa claramente que, la preparación de las inferiores, son una de las actividades preferidas del entrevistado.

En este sentido, opina que “ un chico de diez años tiene cuatro o cinco años para poder formarse; pero ante todo debe ser buen compañero, buena persona, respetuoso, abierto a aceptar las reglas del juego; porque el fútbol tiene reglas claras, a la cancha entran once mientras que el resto de los jugadores esperan. Por eso, aquel jugador que debe esperar, tiene que tener respeto”.

En los últimos años de la década de 1990,  trabajó como director de cuarta y quinta divisiones en el Club “San Agustín”. En esta ocasión, como en muchas otras, “Tati” trabajó ad-honorem, brindándose enteramente a ese cometido.

EN EL PERIODISMO

En 1994, y  por razones de fuerza mayor, debió mantenerse alejado de la práctica del fútbol, a instancias de  Juan Carlos Delamer, se incorporó a  LT 33 “Radio 9 de Julio” como relator. Con el tiempo, “Tati” se vinculó a otra difícil tarea: el relato de los partidos por la aludida emisora.

Para “Tati”, “la radio es magia, es fantasía”.

“A diferencia de la televisión, la cual el espectador observa el desarrollo del partido, a través de la radio debe imaginárselo, tal como el relator lo va describiendo”, sugiere.

Una de las condiciones muy destacables en su trabajo como periodista deportivo, es el respeto con que analiza o comenta tal o cual tema relacionado con un determinado partido disputado.

“Cuando doy una opinión en radio me gusta hacerlo con sutileza, sin herir al deportista que tuvo una mala tarde. Nadie está exento de equivocarse, y el jugador como el árbitro deben tomar decisiones en cuestión de segundos”, subraya.

EL GOLF, SU OTRA PASION

En los últimos años, “Tati” Pardavila descubrió otra pasión, que a primera vista lo atrapó. Se trata del golf, una actividad que ha comenzado a practicar con gran acierto.

SU FAMILIA

En la actualidad, la familia de “Tati” está compuesta por sus hijos, Sehila, Agustín y Juan Ignacio. Además, también su madre y sus hermanos, Rubén Iván, Marcelo Roberto, Marta Inés, Juan Manuel y Pablo.

PALABRAS FINALES

En la carrera futbolística de “Tati” Pardavila se han destacado momentos importantes, que de una u otra manera, llegaron al fondo de su corazón. Sobre ello, no duda en referirse de la siguiente manera: “recuerdo el primer partido que jugué en primera división en 12 de Octubre; el campeonato obtenido con San Agustín en 1984, algo que para el club parecía inalcanzable; el primer contrato en “Boca Juniors”, una institución tan grande en la cual muchos quisieran estar formando parte del plantel de primera división; mi retiro en el Deportivo San Agustín, con la significación que tiene el hecho de que ya no vuelva a jugar, a firmar una planilla, ese último partido está guardado en mi memoria para siempre».

“Tati” Pardavila es una persona que no solamente transmite conocimientos acerca del deporte; en su diálogo, el interlocutor puede notar a poco de andar, que sus palabras son verdaderas lecciones de vida; y eso lo hace, sin dudas, un auténtico formador de los jóvenes.

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