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Nueve de Julio
martes, abril 16, 2024

El acueducto del Molino

Por Héctor José Iaconis

Desde los tiempos en que fue fundada la ciudad de 9 de Julio la Laguna de Malcorra, una de las llamadas “Tres Lagunas”, ubicada donde más tarde fue emplazado el Parque “General San Martín”, fue usada como lavadero. Quizá ese haya sido uno de los factores, por los cuales, ese espejo de agua, para mediados de la década de 1920 era un foco infeccioso que motivó su saneamiento y posterior delimitación del predio con las características que posee actualmente.
Aunque en las últimas décadas del siglo XIX, ya se habían ideado las primeras lavadoras de manivela (la ropa se metía en una caja de madera con agua y se hacía girar con una manivela), eran pocas por no decir casi ninguna, las familias que disponían de ellas. Por ello, las más humildes aprovechaban el desagote del acueducto del Molino Harinero para lavar la ropa, convirtiendo a este espacio de la ciudad (en la actual avenida San Martín y Tomás Cosentino) en un lavadero público.

EL AGUA DEL MOLINO
En 1880 se había instalado en 9 de Julio un Molino Harinero, en la calle Mendoza entre las avenidas Buenos Aires y Montevideo (hoy San Martín y Mitre, respectivamente) que muchos nuevejulienses aún recuerdan, pues con el tiempo fue propiedad de Eliseo Guerra. Este Molino funcionaba a vapor y, para eliminar el excedente de agua que empleaban la maquinaria, en junio de 1887, se construyó un sistema de canalización que se extendía por la avenida San Martín, desde Mendoza hasta la Laguna de Malcorra, es decir hasta la intersección de San Martín y Cardenal Pironio.
Como se trataba de un agua limpia y que, a veces, llegaba allí con cierta temperatura, la desembocadura de ese acueducto se convirtió en un  lavadero comunitario.
“La Defensa”, el primer periódico que circuló en 9 de Julio, en su edición Nº 102, del 26 de junio de 1887, se refiere al acueducto que dio origen al lavadero público:
«Cloaca de desagüe»
«Teniendo necesidad los propietarios del Molino ‘Nueve de Julio’ dar salida al exceso de las aguas, que se produce en el pozo semisurgente, solicitaron permiso para construir una pequeña cloaca de desagûe que conduzca esa agua fuera del establecimiento y de la población.
«Obtenido el permiso están construyendo en la calle de Mendoza [sic] la cloaca que ha se servirles para ese efecto llevando el agua por un conducto de material hacia las quintas del pueblo donde algunos quinteros haciéndola derramar en las zanjas que circundan sus propiedades piensan utilizarla para regadío de alfalfares haciendo pequeños drenages al objeto.
El agua que se derramará por esa pequeña cloaca no será servida porque solo se dará salida al excedente producido sobre las necesidades del molino saliendo ella tal cual surge del pozo que la suministra».

 

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