
El jueves 13 de agosto en el Concejo Deliberante de 9 de Julio tuvo su espacio la Banca Ciudadana, en este caso por pedido del Dr. José María Giuliodoro quien pidió a los Concejales legislar sobre el servicio de Telemedicina.
Giuliodoro hizo hincapié en que «la telemedicina entre especialistas para interconsultas es brillante. El problema no es la pantalla, sino la falta de reglas cuando se atiende directamente al vecino sin ningún tipo de control local o respaldo en emergencias. No venimos a frenar la innovación; venimos a evitar la desprotección y la banalización de la salud.»
Señaló Giuliodoro que el objetivo es «proteger el patrimonio de las instituciones locales. La Cooperativa local ofrece telemedicina cobrándola en la factura de luz. Por la Ley Nacional de Defensa del Consumidor (Ley 24.240), quien comercializa y cobra un servicio es responsable solidario por los daños causados.
«Si un médico anónimo al otro lado de la pantalla comete una mala praxis grave con un vecino, el reclamo irá contra la plataforma, pero también afectará solidariamente a la Cooperativa que cobra el servicio y al Municipio consorciado. Esta ordenanza es un escudo protector para nuestro patrimonio local.»
Entre los tres Pilares de la Solución señaló Giuliodoro que a modo de
seguridad y resguardo se debe «exigir Póliza de Seguro de Mala Praxis Institucional (Art. 8º) y Domicilio Legal con Sede Física (Art. 7º).
Considera que se tendría que prohibir la «guardia virtual exclusiva» para urgencias que requieren palpación y examen presencial (Art. 6º)» y se debería incluir una tasa de contralor para destinar el 100% a las salitas (CAPS) y a bonificar a los médicos de los pueblos rurales del partido (Art. 10º)». Giuliodoro destacó la Responsabilidad del Concejo Deliberante.
Como mensaje a los concejales, el Dr. Giuliodoro aclaró que «legislar sobre telemedicina no es ir contra la modernidad. Es exigir que quienes lucren con la salud de los vecinos de 9 de Julio den la cara, tengan seguro, respeten las leyes locales y dejen un beneficio real en nuestras salitas rurales. Cuidemos a nuestros vecinos y protejamos a nuestra Cooperativa.»
Como vecino y profesional, el Dr. Giuliodoro habló desde la empatía y la seguridad del paciente. Dejó en claro que «la regulación beneficia a la Cooperativa otorgándole un marco de exigencia legal frente a las empresas tecnológicas privadas contratadas».
BANCA CIUDADANA
Orador: Dr. José María Giuliodoro
«Vengo hoy a plantear un debate urgente, un debate que no puede esperar porque la salud de nuestra comunidad ya está en juego. Y quiero empezar derribando un mito, una mentira que se ha querido instalar: No estoy, ni estamos, en contra de la telemedicina».
«Como profesionales, celebramos la tecnología. La interconsulta a distancia entre médicos de nuestro hospital y centros de alta complejidad salva vidas todos los días. Sin embargo, lo que hoy venimos a regular no es esa tecnología, sino la comercialización descontrolada y directa de consultas virtuales hacia nuestros vecinos, sin reglas, sin sede física y sin garantías».
«He leído comentarios en las redes sociales que, ante este proyecto, dicen que los médicos locales queremos ‘cuidar nuestro quiosquito’. Señores concejales, les pido que escuchen con atención lo que voy a decir: No venimos a defender nuestros bolsillos, venimos a defender a los pacientes. Porque cuando la medicina se trata como una aplicación de delivery, el que paga los platos rotos, a veces con su propia vida, es el vecino».
«Y aquí quiero detenerme en el punto más importante de esta ordenanza: La Matriculación (Artículo 2º)».
«Quienes se oponen dicen que exigir que los médicos virtuales estén matriculados en nuestro Colegio de Médicos del Distrito VII es una ‘traba burocrática’. Eso es una falsedad absoluta. La matriculación no es un sello de goma; es la única barrera que separa a la medicina real de la estafa y la tragedia».
«Imaginen que un vecino de 9 de Julio, a las tres de la mañana, conecta a su hijo con fiebre a una aplicación de telemedicina. Del otro lado aparece una cara en una pantalla. Yo les pregunto: ¿Quién es esa persona? ¿Es realmente un médico o es un estudiante avanzado? ¿Es un pediatra certificado? ¿Es un profesional que tal vez tiene su matrícula suspendida por mala praxis en otra provincia y se esconde detrás de un monitor?»
«Sin la exigencia de estar inscriptos en nuestro Distrito VII, hay un anonimato médico total y absoluto. El paciente no sabe quién lo atiende. Si ese supuesto médico comete un error grave de diagnóstico, receta mal un medicamento o ignora un síntoma letal, ¿a quién le reclama el vecino de 9 de Julio? ¿A un chat de atención al cliente?
Exigir la matriculación regional es la única forma de garantizar que ese profesional es real, que está habilitado y que el Colegio de Médicos tiene la facultad de sancionarlo o inhabilitarlo si comete mala praxis. No es corporativismo, señores, es identidad, seguridad y justicia para el paciente».
Pero hay un segundo motivo, gravísimo, por el cual esta ordenanza debe aprobarse de urgencia, y tiene que ver con nuestras instituciones locales».
«Hoy en 9 de Julio, el servicio de telemedicina se está ofreciendo a través de nuestra querida Cooperativa local, cobrándose directamente en la factura de luz. Muchos creen que si pasa algo, el problema es de la aplicación tecnológica. Pero la realidad jurídica, según la Ley Nacional de Defensa del Consumidor, es otra: existe la responsabilidad solidaria».
«Si mañana ocurre una desgracia clínica por una videollamada, la demanda por mala praxis no solo irá contra el médico de la pantalla o la empresa tecnológica extranjera. La demanda caerá con todo su peso sobre quien facturó y ofreció el servicio: nuestra Cooperativa, y por efecto consorcial, este propio Municipio».
«Al exigir en el Artículo 8º que estas plataformas presenten una Póliza de Seguro de Responsabilidad Civil (Mala Praxis Institucional), y en el Artículo 7º que tengan un Domicilio Legal local, no estamos atacando a la Cooperativa. ¡Al contrario! Le estamos dando un escudo legal». «Estamos salvando a las instituciones de nuestro pueblo de comerse un juicio millonario por culpa de empresas foráneas que lucran y luego desaparecen en la virtualidad. Si una plataforma se niega a contratar un seguro o a tener un domicilio aquí… ¿es esa la empresa a la que le vamos a prestar el recibo de luz y la confianza de 9 de Julio?»
«La pantalla no lo resuelve todo. Una apendicitis no se palpa por Zoom. Un infarto no se ausculta por videollamada. Por eso el Artículo 6º prohíbe que se ofrezcan «guardias virtuales exclusivas» como reemplazo de la guardia presencial. La tecnología debe complementar, nunca reemplazar el factor humano clínico cuando hay riesgo de vida».
«Estas plataformas extraen dinero de nuestro distrito todos los meses. Lo justo es que parte de esa rentabilidad vuelva a la gente. Con el Fondo de Fortalecimiento Sanitario Rural (Artículo 10º), exigimos que paguen una Tasa de Contralor. Y ese dinero irá al 100% para mejorar las salitas (CAPS) de nuestros pueblos y para bonificar a esos ‘médicos de pueblo’ que sí están ahí, de cuerpo presente, a las 4 de la mañana, embarrándose para atender a los vecinos».
«Votar a favor de esta ordenanza no es frenar la innovación. Es decirle a las corporaciones tecnológicas: «Bienvenidos a 9 de Julio, pero aquí van a trabajar con médicos de verdad, verificados por nuestro Colegio, con seguros de mala praxis que protejan a nuestra Cooperativa, y dejando recursos para nuestras salitas rurales.»
La salud de nuestros vecinos no es una mercancía de consumo masivo. La salud es un derecho, y hoy, con su voto, ustedes tienen la obligación de protegerlo».



