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Nueve de Julio
domingo, mayo 31, 2026

Cuando la ciudad volvió los ojos hacia sus orígenes

La conmemoración de 1926 en homenaje a Julio de Vedia y el primer centenario de su nacimiento

Por Héctor José Iaconis.


Hay años que, sin proponérselo, terminan por decirle algo esencial a una comunidad sobre sí misma. Para 9 de Julio, 1926 fue uno de esos años. Al cumplirse el primer centenario del natalicio del general Julio de Vedia, el militar y figura fundacional, el vecindario respondió a los actos tributados en su homenaje con una adhesión que sorprendió incluso a los cronistas de la época. No fue un acontecimiento protocolario ni una conmemoración de mero ritual. Como puede leerse en las páginas de las ediciones contemporáneas de EL 9 DE JULIO, fue un movimiento genuino de gratitud colectiva, articulado por las instituciones, animado por la sociedad civil y rubricado con la presencia de los propios descendientes del homenajeado.
Las fuentes documentales que hoy conservamos, ordenanzas municipales, crónicas periodísticas en semanarios locales, transcripciones mecanografiadas de notas del período y testimonios publicados por la prensa porteña, permiten reconstruir con notable fidelidad el espíritu y los pormenores de aquella celebración. Este artículo propone ese recorrer el itinerario trazado desde la decisión institucional a la fiesta popular, del bronce fundido en homenaje a las palabras pronunciadas bajo el cielo abierto de la Avenida General Vedia.

LA DECISIÓN INSTITUCIONAL
El punto de partida formal fue una ordenanza sancionada por el Concejo Deliberante de 9 de Julio en sesión del 24 de enero de 1926, firmada por el presidente Ramón N. Poratti y el secretario Ambrosio Martínez. El texto, de una precisión notable para su época, establecía la asignación de cuatrocientos pesos moneda nacional con destino a la fundición de una placa de bronce en memoria del general Julio de Vedia. La norma especificaba, además, que dicha placa habría de ser colocada en la avenida que lleva el nombre del fundador, y que su descubrimiento se realizaría solemnemente el 25 de mayo del corriente año, en conmemoración de la efeméride patria.
El intendente municipal Florentino Valenzuela promulgó en la misma fecha el decreto correspondiente, designando una comisión de vecinos para organizar los festejos. La integraron figuras destacadas de la vida local: el diputado Don Guillermo B. Gougy, los concejales Ramón N. Poratti y Buenaventura N. Vita, y los vecinos Domingo Monte, Luis F. Catalá y Emilio Adobato. La comisión quedó facultada para organizar el programa completo de celebraciones y fue encomendada a cumplir su cometido antes del 25 de mayo de ese año.
Circunstancias ajenas a la organización motivaron que los actos deban ser postergamos unos días, celebrándose el 30 de mayo.

Descendientes de Julio de Vedia que visitaron 9 de Julio en 1926 (Gentileza: Joaquín de Vedia).

LA RECEPCIÓN POPULAR
Desde Buenos Aires llegó a 9 de Julio un nutrido contingente de familiares del general Vedia, cuya presencia dotó a los festejos de una dimensión emotiva. La delegación, descripta en los periódicos de la época como un “núcleo destacado de familiares”, estuvo presidida por Manuela de Vedia de Molina, hija del fundador de la ciudad, quien estuvo acompañada por Delfina Molina y Vefia de Bastianini, Carolina Mitre y Vedia de Vedia, Dolores Vedia y Mitre, Celina Molina y Vedia, Amalia Elia de Vedia y Celia de Vedia. También viajaron desde Buenos Aires el general Nicolás de Vedia, Enrique Molina y Vedia, Miguel Molina y Vedia y Emilio Vedia y Mitre.
La comitiva fue recibida en la estación del ferrocarril por una representación vecinal encabezada por el diputado Gougy y el intendente Valenzuela. Al descender del convoy, fueron entusiastamente aplaudidos por el público allí congregado. La mañana del domingo 30 de mayo, jornada central de los festejos, más de dos mil personas se concentraron en la Avenida Vedia, interrumpiendo el tráfico de vehículos por esa arteria. Las bandas de música de la delegación militar ejecutaban marchas, los alumnos de las escuelas desfilaron con sus banderas, las instituciones locales colmaron las tribunas y el palco oficial, levantado frente a la sucursal local del Banco de la Nación Argentina, en la esquina de la Avenida Vedia y La Rioja.

Anuncio oficial de la reprogramación de los actos.

LA PLACA Y LOS DISCURSOS
El acto central de los festejos fue el descubrimiento de la placa de bronce en la Avenida General Vedia, en la fachada de la sucursal del Banco Nación, donde actualmente aún se conserva. A propósito de la placa, debemos destacar algo que puede parecer un dato menor, pero que releva algo mucho más significativo y complejo que, desde luego, no podremos tratarlo ahora: el año de fundación indicado no es 1863, sino 1864 (fecha de la fundación civil del pueblo). La ceremonia se inició con la ejecución del Himno Nacional, entonado por los alumnos de las escuelas y el pueblo, al término del cual usó de la palabra en nombre de las autoridades el concejal Emilio Adobato. En su alocución, Adobato destacó la personalidad del general Vedia y la veneración y gratitud que la ciudad le debía.
Le siguió en el uso de la palabra el consejero escolar Manuel López Moreno, y en representación de la Escuela N.° 1, Güerina Monti. Como gesto de particular significación simbólica, se ofrendaron ramos de flores a la hija del fundador, Manuela de Vedia de Molina y al general Nicolás de Vedia, su sobrino.

BAILES, BANQUETES Y FOTOGRAFÍAS
Los festejos desbordaron el espacio del acto cívico y se extendieron a la vida social de la ciudad con una vitalidad notable. En las noches del sábado y del domingo se celebraron bailes en el salón de recepciones de la Municipalidad. Una crónica de EL 9 DE JULIO del jueves 3 de junio de 1926, consignó que “una crecida muchedumbre invadió el salón de recepciones, habiéndose hecho imposible la danza por falta de capacidad”, lo que llevó a la publicación a sugerir que, en lo sucesivo, los bailes de carácter oficial se realizaran por rigurosa invitación.
A mediodía del domingo, en el Hotel “Cruz de Malta”, ubicado en la esquina de Independencia (hoy Hipólito Yrigoyen) y Bartolomé Mitre, se sirvió un banquete al que concurrieron unas sesenta personas. Por su parte, el Ministerio de Guerra estuvo representado en los actos por el mayor José Basalta y el capitán Roberto Silveira.y el teniente Demaría, y se dispuso además que la Banda Militar del 6° de Infantería, llegada desde Mercedes en la madrugada, desarrollara durante las fiestas un brillante espectáculo musical. Una escuadra de Guardias de Seguridad también rindió honores de ordenanza.
La estudio fotográfico de Adobato exhibió en sus vidrieras una colección de imágenes relativas a los festejos realizados, entre las cuales llamó particularmente la atención un retrato artístico de Manuela de Vedia de Molina, hija del ilustre fundador. Fue, asimismo, editado por la misma casa un álbum fotográfico.

LA VOZ DE LOS DESCENDIENTES Y EL ECO DE LA PRENSA PORTEÑA
Quizás el testimonio más hondo de toda la jornada fue el que ofreció la única hija sobreviviente del general Vedia, Manuela, durante la cena de honor ofrecida a las damas de la familia del fundador. Visiblemente emocionada, evocó sus primeros años en este pueblo cuando recién comenzaba a levantarse sus primeras casas, y expresó su profundo agradecimiento por los diversos actos de homenaje que había presenciado durante el día, actos que le habían arrancado lágrimas de emoción por los recuerdos que traían a su memoria. El intendente Valenzuela contestó que las autoridades y el pueblo no había sino cumplido con su deber hacia los descendientes del fundador de la ciudad.
Al regresar a Buenos Aires, Manuela de Vedia de Molina envió un telegrama a Emilio Adobato que sintetizaba con meridiana elocuencia el espíritu de toda la jornada: “Soy deudora a Vds. de gratísimas emociones. Gracias para todos”.
El general Nicolás de Vedia, por su parte, también pronunció algunas palabras de gratitud durante otro acto realizado en la Municipalidad.

PALABRAS FINALES
Hay gestos que una comunidad realiza hacia su pasado y que, en rigor, son promesas hacia su futuro.
El centenario del natalicio del general Julio de Vedia, celebrado en 1926 con un entusiasmo que desbordó lo meramente protocolar, fue uno de esos gestos. En él confluyeron la voluntad institucional, la adhesión popular, el testimonio vivo de los descendientes y la atención de la prensa nacional. Todos esos vectores apuntaron en la misma dirección, exhibiendo la imagen de una comunidad que reconocía en su fundador no solo un nombre grabado en el bronce, sino la raíz misma de su identidad.
Cien años después de aquellos festejos, la lectura de las fuentes documentales que los registraron nos devuelve la textura de una celebración auténtica. En ese sentido, el homenaje de 1926 sigue siendo, para quienes estudiamos la historia local de 9 de Julio, una referencia ineludible porque, en cierto modo, era quizá la primera vez que la comunidad nuevejuliense volvía los ojos hacia sus orígenes

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