Parte II: Los primeros años
El comerciante Santiago Amerio asumió la presidencia de la “Sociedad Comerciantes e Industriales de 9 de Julio” en 1934, iniciando un extenso período de conducción que se prolongaría hasta 1945, el más largo en la historia de la institución hasta ese momento. Bajo su liderazgo, la entidad profundizó su inserción en redes empresariales de alcance provincial y nacional.
En 1938, la Sociedad se encontraba adherida a la Cámara de Comercio, Propiedad e Industria de la Provincia y a la Federación Argentina de Entidades Defensoras del Comercio e Industria de la Capital Federal, vínculos que ampliaron significativamente su capacidad de intervención en asuntos que trascendían el ámbito local. La comisión directiva ese año estaba integrada por Santiago Amerio, Graciano Sendoya, José M. Gobelli, Florencio Hernández, Esteban Murillo, Germán H. Camou, Eliseo Guerra, Leoncio González, Gregorio Acosta, Fermín Fernández, Carlos Pinciroli, Jesús M. Pita, José Gaig, Gaspar Reinares, Juan Vulponi, Francisco M. Fernández, Aurelio Tomás y José Viyella. Esta nómina, que incluía tanto a fundadores como a incorporaciones más recientes, reflejaba la continuidad generacional y la renovación paulatina del liderazgo empresarial local.

La gestión de Amerio se caracterizó por una ampliación conceptual de las funciones de la entidad, que intervenía eficazmente no solamente en asuntos concernientes al comercio e industria, sino también en cuestiones relativas a los intereses generales de la población, lo cual evidenciaba una concepción más amplia del rol social del empresariado organizado. Cabe subrayar que, la “Sociedad Comerciantes e Industriales de 9 de Julio” tuvo un rol sustancial en la constitución de la Usina Eléctrica Popular (hoy, Cooperativa Eléctrica y de Servicios “Mariano Moreno”) y durante el largo período de lucha en el contexto del denominado “problema eléctrico”.
CELEBRACION DEL DIA DEL VIAJANTE
Si bien en la década de 1930 se había efectuado eventos conmemorativos sobre el “Día del Agente Comercial” o “Día del Viajante”, siempre propiciados por la “Sociedad Unión Comerciantes e Industriales”, fue el de 1944 uno de los que cobró mayor relieve.
En efecto, el 25 de septiembre de 1944, el Comisionado Municipal doctor Juan Carlos Sendoya promulgó el Decreto Número 139, mediante el cual la Municipalidad adhería oficialmente a los festejos del «Día del Viajante», celebración de carácter panamericano que habría de realizarse el 1° de octubre de ese año. El decreto reconocía expresamente el carácter entusiasta y patriótico de los organizadores de los festejos, así como el altruismo con que serían destinados los fondos recaudados, razones que fundamentaban la adhesión y el apoyo institucional de las autoridades municipales.
Los festejos del «Día del Viajante» contaron con la participación de numerosos viajantes de la zona oeste de la Provincia de Buenos Aires y con la adhesión de autoridades y vecinos del Partido. El programa preparado por la Comisión de Festejos incluyó la adhesión también a otros actos de marcada significación cívica. Las autoridades de la Sociedad de Comerciantes e Industriales junto con los viajantes promovieron la colocación de una placa en el portal del Parque “General San Martín”, que aún se conserva, en homenaje al Libertador. En horas de la mañana de esa jornada, el Comisionado Municipal fue visitado en su despacho por los viajantes y sus respectivas familias, a quienes dirigió un saludo en la ocasión. Los festejos concluyeron con gratas reuniones y bailes en los salones del Palacio Municipal, a los que asistió una gran cantidad de público.

El comisionado municipal junto con los participantes se dirigieron luego a la sede de la Sociedad.
Este episodio, podríamos decir, ilumina una dimensión institucional. A dieciocho años de su fundación, la entidad que naciera como instrumento de defensa crediticia había alcanzado la madurez suficiente para desempeñar un papel central en la organización de celebraciones de proyección, articulando la participación del gremio de Corredores, Viajantes y Agentes Comerciales con las autoridades municipales y la comunidad en general. La adhesión formal del Comisionado Municipal mediante decreto expreso constituía, en sí misma, un reconocimiento inequívoco del peso institucional que la Sociedad había conquistado en la vida pública nueveju-liense.
Defender el comercio y contribuir al bien público de la comunidad nuevejuliense se revelaban, una vez más, como dos dimensiones inseparables de una misma vocación fundacional.
Continuará…


