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Plantas y Flores: Sanidad en el Jardín, por Nélida Spinetta de Secreto

Publicado el: Viernes 7 septiembre 2018 a las 10:25 am

Si bien no pueden erradicarse por completo los agentes patógenos propios algunos criterios generales sobre riego contribuirán a un equilibrio entre humedad y sequedad, y a la consiguiente disminución de enfermedades y plagas.
«En los años que llevo trabajando en el tema fitosanitario – comenta Agustín Sañudo* para Revista Jardín-, no he podido convencer a las plagas y enfermedades de que «se tomen vacaciones». Por el contrario, recibo como respuesta sintomatologías y daños diversos en las plantas, producto de la acción de «tres agentes predisponentes», tales como: la estación del año (primavera) con temperaturas que comienzan a elevarse, los patógenos con su acción destructiva y la forma de aplicar el agua de riego por quienes manejan los espacios verdes.
Dar una receta respecto a la forma de regar es un intento vano, pues al intervenir varios factores, es complicado indicar un caudal exacto, pero sí valen algunos criterios generales.
El agua, una vez que ingresa al suelo, desplaza el oxígeno contenido en sus poros. Por un lado, esto le permite a la planta volver a hidratarse luego de que el suelo se ha secado, y así se evita lo que se conoce como «stress hídrico por falta de agua». Por otro lado, y acorde a la cantidad de agua que apliquemos, le puede producir una deficiencia de oxígeno cuando los volúmenes aportados son altos, produciéndole «stress por falta de oxígeno».
El equilibrio se logra permitiendo que el suelo «ingrese al ciclo virtuoso del secado y humedecimiento», lo que sólo se logra manejando de forma correcta los caudales de agua aportada y el intervalo entre riegos. A lo anterior se agregan las características del suelo, de la planta involucrada y las condiciones ambientales relacionadas con la evapotranspiración.
No riega mejor el que aporta más agua. El exceso de agua lleva a un «decaimiento fisiológico» que hace que la planta sea más suceptible al ataque de enfermedades fúngicas y menos resistente al ataque de plagas.
Después de sufrir un déficit de agua, la planta puede volverse a la normalidad agregándole más agua, salvo que se llegue a la marchitez permanente. Sin embargo, de los excesos de agua no se vuelve disminuyendo la cantidad, pues casi con seguridad nos quedan los problemas provocados por la acción fúngica.
Veamos el accionar del tercer factor, que son los patógenos (organismos que causan daño en las plantas). Algunos de los más comunes:

ENFERMEDADES
Mancha negra: hongo, más frecuente en rosales de mayor edad. Manchas negras con bordes amarillos y angulosas en el haz de la hoja, pueden extenderse al tallo. Control: Captan, contacto, preventivo y curativo.
Oídio: hongo, produce un fieltro blanquecino en hojas, tallos y capullos, actúa en zonas con precipitaciones moderadas. Control: Tebuconazole, sistémico, preventivo, curativo y erradicante.
Moho: hongo, produce primero marchitez y podredumbre del órgano afectado y luego un polvo de color grisáceo. Control: Carbendazim, sistémico, preventivo y curativo.
Royas: hongo, produce manchas anaranjadas, amarillas y negro parduzcas en el envés de las hojas. Control: Tebuconazole, Carben dazim y Clorotalonil.
Bacteriosis: bacterias, producen tumores, marchitez, podredumbres y flores ennegrecidas. Control: Kasugamicina, antibiótico.
PLAGAS
Insectos picadores y raedores: pulgones, cochinillas, mosca blanca. No sólo producen el daño por lo que extraen de la planta, también son vectores de virus. Suele reconocerse su accionar porque dejan una mancha amarilla en la hoja, en el lugar donde picaron, que puede observarse a trasluz.

Los raedores están representados por los trips, que no pican el tejido de la hoja sino que lo «rallan». Control: Imidacloprid y Dimetoato, contacto y sistémico.
Ácaros (arañuela roja): pican y, dada la velocidad con que se reproducen, causan daños importantí- simos que en general no se tienen en cuenta. Deben usarse productos ovicidas y que controlen adultos: Dicofol más Tetradifón o Abamectina.
ACCIÓN COMBINADA DE INSECTOS Y HONGOS
Fumagina: especie de hollín que se forma sobre la hoja. El insecto pica y excreta un líquido azucarado de donde se alimenta el hongo. Si se controla el insecto, el hongo desaparecerá.
RECUERDE:
.Las aplicaciones insecticidas y funguicidas debe hacerse en forma conjunta, solicitando las dosis a un ingeniero agrónomo.
La aplicación de químicos debe realizarse sólo si los métodos orgánicos y biólogicos se vean superados.
Fuente: http://www.revistajardin.com.ar/

* AGUSTIN SAÑUDO:
Es Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Buenos Aires, especialista en detección diagnóstico y enfermedades. Es asesor y consultor de empresas agroquímicas y autor de varios artículos sobre sanidad.

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