29 septiembre 2020

Historias y curiosidades

cadena relojReloj de Julio de Vedia
Fue ayer, cuando el reloj
se lucía en el bolsillo
“El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj” (Jorge Luis Borges)

Aunque aún se siguen fabricando, aunque con aires más modernos, los relojes de bolsillo son un objeto que ha caído en desuso, y hoy se los observa más como una pieza de colección que como un elemento destinado a marcar la hora. A las nuevas generaciones, sin dudas, les asombra que esos aparatos metálicos y a veces pesados, fueran llevados, sujetos a una cadena.
Durante muchos años los relojes de bolsillo (mecánicos y a cuerda), generalmente suizos, franceses o alemanes, fueron un objeto usual para los caballeros de la sociedad nuevejuliense en la primera mitad del siglo XX. Aún cuando se comenzaban a imponer los relojes de pulsera, muchos prefirieron por un tiempo más, usar los tradicionales relojes de faltriquera, como también se les llamaba.
Un reloj de bolsillo era, en efecto, un reloj que está hecho para ser llevado en un bolsillo, a diferencia de un reloj de pulsera, que está atado a la muñeca. Los relojes de bolsillo tenían, generalmente, una cadena para que puedan fijarse a un chaleco, solapa o cinturón, para evitar que se pierda. Podían tener, a menudo, una tapa con bisagras de metal para proteger la cara del reloj.
EN 9 DE JULIO
Existieron modelos de relojes de bolsillos muy interesantes, en los escaparates de las relojerías conocidas en 9 de Julio, en las décadas de 1930 y 1940: Relojería “Triviño», en la calle Libertad Nº 342; Joyería “Rey”, en Mitre entre Libertad y Vedia; la relojería de Francisco Borjia, en La Rioja Nº 412; Casa “San Romé”, en Mitre Nº 322, entre otras.
“Longines”, “Valdoris”, “Alpha”, “Vacheron & Contantin”, “Zenith”, “Movado”, “Ingersoll Trenton”, “Emil Stilhoff”, “Omega”, “Tissot”, “Buren”, “Movado”, “Rolex”, “Cestina”, “Election”, “Solvil”, “Vulcano” y “Flexo”, entre muchas otras, fueron las marcas que industrializaron estos relojes y que se vendieron en las relojerías de 9 de Julio. De la últimas de ellas, “Flexo”, hacia finales de la década de 1930, la Joyería “Rey” hizo una verdadera innovación, pues incorporó los “cristales irrompibles” de esta marca.
HISTORIA Y TRADICION
La tradición atribuye la creación del primer reloj de bolsillo al alemán Peter Heinlein (hacia el año 1505), sin embargo, muchos estudiosos sitúan su origen hacia la segunda mitad del siglo XVII, fecha en la que se comienzan a adosar los bolsillos a cada uno de los lados del pantalón. Sea como fuere, Giuseppe Brusa -en su obra titulada “L´arte dell´orologeria in Europa”- sostiene que la expresión “reloj de bolsillo” no es del todo precisa, argumentando que este tipo de reloj se crea para ser llevado sobre sí y no para ir escondido en el bolsillo, por lo que propone para una denominación más exacta la expresión “reloj personal”.
Los relojes de bolsillo fueron, en su momento, un epitome de la elegancia, que podía exudar abundancia y encanto reservados, dando a su portador una forma de distinción.
Carlos Maggi, en «Gardel, Onetti y algo más» (1964), recordaba –con cierta ironía y comicidad- que “había finos relojes de bolsillo, llanos como medallas y los había plebeyos y hondos como relojes de sopa”.
“Pero –añade Maggi- todo hombre de antes, de aquel entonces, que, usaba reloj de bolsillo, transportaba la hora en el chaleco, llevaba los minutos pegados al vientre, abrigados. Y por consiguiente, ese hombre tenía un tiempo dividido en buenos pedazos, un tiempo doble ancho que le permitía andar sin apurones. El reloj de bolsillo, grande como un pan chico, y remolón, partía su esfera en largos minutos, durante los cuales el hombre antiguo podía ir a pie desde la periferia hasta el centro, o podía sentarse en un patio abierto, cerca de un árbol, o podía conversar con otros hombres antiguos que también tenían unas largas horas perezosas, como de aldea”.
EL RELOJ DE JULIO DE VEDIA
En la historia de 9 de Julio existen interesantes relojes de bolsillo que han adquirido cierta fama entre los conocedores de la temática. Por ejemplo, el reloj que perteneció a Nicolás H. Robbio, trascendió los límites de 9 de Julio, terminando en manos de un famoso coleccionista francés.
Más famoso aún fue el reloj de Julio de Vedia que, durante años, estuvo en manos de la Municipalidad de 9 de Julio y que hoy tiene un destino incierto.
El 30 de agosto de 1992, con motivo de conmemorarse el centenario del fallecimiento del general Julio de Vedia, fundador de 9 de Julio, el arquitecto Ricardo Luna entregó al intendente municipal de 9 de Julio, Jesús A. Blanco, un reloj que había pertenecido al general Vedia. La Municipalidad recibía la aludida pieza en tenencia; empero, algunos años después, por inconvenientes en la gestión del seguro necesario para garantizar su integridad, el arquitecto Luna solicitó su restitución. Hasta el presente, tras su fallecimiento, se desconoce el destino del valioso reloj.
El reloj de Julio de Vedia era de oro, de origen inglés, marca “French” (número de serie: 9264). Se empleaba llave para darle cuerda y poseía cuadrante con numeración romana y segundero “a las seis”.
El nombre French corresponde a Santiago James Moore French, un prestigioso relojero que trabajó en la calle Royal Exchange de Londres.
El padre de Ricardo Luna, Adolfo Manuel Luna, lo recibió en prueba de amistad en 1961 de manos del director propietario del diario “La Pluma”, don Pedro Peralta Ramos, quien a su vez lo heredó de don Pedro Peralta, fundador del citado rotativo en 1896.
Este último, en su lecho de muerte, de mano propia del general Julio de Vedia, lo recibe como símbolo de amistad.
El reloj poseía una cadera de la cual pendía la llave de la cuerda y una pedalla con la siguiente leyenda: En el anverso: “Al fundador de la ciudad de Nueve de Julio, General Julio de Vedia. Año 1864”; en el reverso: “A Pedro Peralta (1864). A Pedro Peralta Ramos (1896). A Adolfo M. Luna (1961)”.
En 1992 el reloj fue expuesto, en ocasión de los actos conmemorativos por el centenario de la muerte de Vedia. Allí fueron tomadas las pocas fotografías que se conservan de la pieza.
PALABRAS FINALES
Con los avances tecnológicos, el reloj de bolsillo fue dejándose de lado. El francés Louis Cartier inventó en 1904 un reloj pulsera para ser usado por el aviador Santos-Dumont, aunque este tarde un poco en popularizarse, por lo menor en la Argentina y en las poblaciones del interior. Ahora bien, cuando el reloj pulsera se impuso, barrió completamente con el uso del reloj de bolsillo.
Desde la revolución del reloj de pulsera, el de bolsillo perdió su omnipresencia, y las cadenas que viajaban a los bolsillos de los chalecos fueron progresivamente desapareciendo. Ahora con los teléfonos celulares, muchos optan poder dejar de usar los relojes de muñeca, pues muchos usuarios prefieren miran simultáneamente la hora y si les ha llegado algún mensaje o alguna llamada. Los tiempos cambian…

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