24 octubre 2021

Cuando “NADA” silencia “TANTO”

Cuando “NADA” silencia “TANTO”
Todos dicen que tendríamos que estar agradecidos porque no paso nada… ¿Nada?
Fui criada con frases del tipo “no te subas con extraños a ningún auto”, “no tomes nada abierto”, “no te quedes sola con varones”, “no salgas sola de noche” y así podría seguir poniendo innumerables ejemplos con los que aprendí a aceptar que mi libertad no era mía, que mi condición de niña, adolescente y mujer me dejaba casi en calidad de “presa de un cazador que ni siquiera conocía”.
Durante muchos años viví naturalizando situaciones que hoy denuncio a diario. Sin reconocer que había sido víctima de diferentes violencias por el simple hecho de ser mujer. Nunca me gustó la palabra víctima y quizá por eso, por el miedo a ser una víctima, me endurecí. Supongo como muchas otras.
Hoy soy madre y un miedo me cala los huesos, de golpe esos fantasmas que pensé olvidados aparecen. “Repito la historia y enseño a mi hija a no ser cazada”, exagerada me dicen, pero… ¿cuál es la distancia que separa a las chicas que “son noticia”, por aparecer en una bolsa de residuo, de las que son a diario acosadas en las calles? Exagerada me dicen… agradece a Dios que no paso nada, y me pregunto nuevamente ¿nada? Pienso que si pasó algo, pienso que aquello que no nombramos no existe y que la palabra nada se convierte en el velo necesario que apaña, oculta, distorsiona y silencia “tanto”.
Que te sigan en la calle y te digan cómo te violarían, si es algo. Pienso que ponerle nombre nos libera y que cada vez que podamos nombrar las cosas por su nombre vamos recuperando esa libertad que nunca fue del todo nuestra, desatando cadenas. Pienso que seguiré enseñando a mi hija como cuidarse, pero también le enseñare a decir las cosas por su nombre. Pienso que al menos para ella, para mí y para muchas otras personas eso deja de ser “nada” (esa “nada por lo cual estar agradecida por no tener mayores consecuencias) y pasa a ser algo que se puede denunciar. También pienso que aunque falte mucho y me enoje o desilusione, hoy encontré como nombrarlo. Ya no es “nada” es ACOSO.
No importa si estás sola o acompañada, en la calle o una fiesta, no importa la hora o tu ropa, tampoco si tenias o no permiso, ese no es el punto. El punto es que podamos visibilizar que lo que no debiera ocurrir es que las niñas, adolescentes y mujeres deban tener que cargar también con la responsabilidad de cuidarse de no estar solas o muy tarde o con la pollera muy corta porque eso aumente el “riesgo” a ser cazada y aparecer en una bolsa.
Exagerada me dicen y empiezo a dudar… será? Me enoja dudar, me descubro colonizada nuevamente… pero ahí está ella… la miro y siento la obligación y el deber de no dudar, de decir las cosas por su nombre, porque sin dudas quiero un mundo mejor donde algún día la equidad exista y ya no criemos a nuestras hijas con temor a que sean “cazadas”.

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