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26 septiembre 2022

El «Richmond Hotel» entre llamas

Por Héctor José Iaconis.

El historiador Alberto Bayod Camarero, del Instituto Aragonés de Antropología, ha escrito que, «es innegable que la estética de una imagen fotográfica, que refleja los ecos aun recientes del pasado, crea un sugerente influjo que nos traslada a épocas anteriores y situaciones diferentes».
En efecto, tal como lo señala el experto, «las fotografías generan nostalgia; esas añejas y descoloridas imágenes, rígidas y acartona-das o misteriosamente escondidas sobre un pedazo de cristal, nos permiten volver a ver un fragmento del pasado congelado en el tiempo, observar cómo eran las costumbres y las actividades diarias, reconocer a los personajes que antaño eran familiares a un lugar determinado o asistir a los acontecimientos sociales relevantes de una comunidad…».
Una fotografía antigua nos permite volver, a partir de un ejercicio mental, en el tiempo para apropiarnos de un lugar, un hecho, una vivencia de antaño.
En el caso particular de la fotografía que hoy publicamos, la misma nos brinda una rica postal urbana, en la avenida Vedia entre La Rioja y Bartolomé Mitre. Cual paisaje
Cual paisaje apacible de una ciudad que aún conservaba las características de un pueblo joven, la fotografía respira cierto aire de alargamiento, aunque sosegado. Unos pocos automóviles estacionados relevan un contexto completamente diferente respecto del actual, donde la proliferación de automotores es cada vez mayor.
Volviendo a la idea de Bayod Camarero, esta fotografía nos ofrece la posibilidad de una mirada hacia el pasado; una ventada que se abre para mostrarnos un tiempo pasado que, lejos de haber sido mejor o peor, fue diferentes y hoy nos puede parecer ajeno.
En primer plano, el fotógrafo ha querido destacar la fachada del «Richmond Hotel», recogiendo para la posteridad otras referencias interesantes.

1. DATACIÓN Y CONTEXTO
La datación de esta imagen fotográfica puede ubicarse en torno a 1928, sin dudas, a poco de inaugurarse el Hotel. Se puede observar, contigua al hotel, parte de la fachada de la Casa «El Porvenir» (en Vedia N° 307, de la antigua numeración cincuentava) y, en la esquina de Vedia y La Rioja, el edificio de la sucursal del Banco de la Nación. Un poco más adelante, hacia la derecha de la imagen, emplazada en Vedia entre La Rioja y San Luis, aparece la vivienda de dos plantas que, por entonces, ocupaba el doctor Felipe Cantón.
A mitad de calle, las luminarias artísticas de alumbrado público, colocadas entre 1912 y 1913 le confieren a la imagen una característica distintiva.
Sobre la avenida, aún de tierra, se observan las vías del pequeño trencito de carga que circuló por allí en tiempos en que realizaban las primeras obras de pavimentación de la ciudad. Las vías se extendían desde la estación del Ferrocarril del Oeste (hoy Sarmiento) y se empleaban para transportar unos pequeños vagones que acarreaban los materiales y demás insumos que se requerían en las aludidas obras.
La locomotora a vapor usada para mover ese trencito, muchos años después de haber prestado su servicio en las obras de pavimentación y en otras circunstancias, terminó sus días enterrada en el relleno que se utilizó para adecuar el suelo donde, actualmente, se levanta el edificio de la Escuela Normal Superior.

2. EL HOTEL Y EL INCENDIO
El «Richmond Hotel» fue inaugurado el 30 de junio de 1928, por la firma «Aincioa & Domé-nech». Según un aviso publicitario, publicado en el periódico «El Tribuno» el mismo año de su apertura, contaba con «las más confortables comodidades, 30 habitaciones y gran salón comedor; mobiliario nuevo y servicio sanitario moderno»,
Entre 1928 y 1932 su salón fue sede de bailes efectuados por los clubes sociales y deportivos que a la sazón existían: «Misterio», «Libertad», «Liverpool», «Mariano Moreno», «Agustín Alvarez», «Juventud Unida», «Unión», «Deportivo de Jóvenes», «Argentinos Unidos», el Centro Recreativo «Orfeón», la Sociedad Repartidores de Pan y el «Nueve de Julio Automóvil Club», entre otros.
Hacia 1929, en su comedor, se efectuaron las reuniones de vecinos orientada a la creación de una usina eléctrica popular. En esos años también se hospedaba en el «Rich-mond Hotel» el maestro Ramaglia, sastre cortador de la Casa Canelli.
El 13 de agosto de 1932, el «Richmond Hotel» sufrió un voraz incendió que destruyó buena parte del edificio, sobre todo en el sector del comedor. Ante el siniestro, los vecinos fueron convocados por medio del repique incesante de las campanas de la parroquia. Un peritaje realizado por la policía y, de acuerdo a los testimonio que brindaron quienes estaban en el lugar, el foco ígneo habría sido causado por un inconveniente en la instalación eléctrica.

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