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27 noviembre 2022

Oscar F. Ormaechea. El tesoro de una juventud: un derrotero de bondad y altruismo

ormaecheaPor Héctor José Iaconis.
* Nacido en esta ciudad, había transcurrido aquí su infancia.
* Fue alumno del Colegio Cavallari e integró la Biblioteca Popular «José Ingenieros».
* Cursaba sus estudios universitarios en la ciudad de La Plata y se desempeñaba en el antiguo Ministerio de Trabajo.
* Integraba la Juventud del Partido Demócrata Nacional.
* El periodismo, la política y el estudio habían sido temas de su interés.

En la fachada del panteón de la familia Ormaechea, que se encuentra apenas traspuesto del portal o peristilo de acceso al cementerio local, se conservan tres placas de bronce grabadas con los nombres del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad de La Plata, el Ateneo Cultural Argentino y el Departamento del Trabajo de la Provincia de Buenos Aires. En todos los casos, las mismas constituyen un homenaje dirigido a un joven que perdió la vida tempranamente: Oscar Francisco Ormaechea (“Cacho”), quien a pesar de su corta existencia había desarrollado diferentes tareas y se disponía concluir sus estudios universitarios en la ciudad de La Plata.
Había nacido en 9 de Julio el 29 de noviembre de 1915, en el seno de una familia tradicional de esta comunidad. Sus abuelos paternos se había establecido en estas tierras casi en la época fundacional, destacándose en el comercio.
Oscar transcurrió su infancia en esta ciudad, cursando sus estudios en el Colegio Cavallari. Allí se destacó como un alumno aplicado que, desde las primeras horas, había manifestado interés por inquietudes intelectuales.
En plena adolescencia incursionó en el periodismo, como colaborador en el periódico “El Liberal”, dirigido por Miguel Navello. Su militancia y sus ideales ligados al Partido Conservador no le había impedido prestar su colaboración periodística para ese medio de prensa de tendencia socialista.
De una pluma fluida, sus artículos eran agudos y abordaban temáticas muy variadas.
Mientras cursaba sus estudios secundarios también fue integrante activo de la Biblioteca Popular “José Ingenieros”, fundada recientemente. Tal como lo expresó el profesor Armando Palacios, “Ormaechea en la Biblioteca Ingenieros, a pesar de su juventud, fue colaborador sincero y eficaz, se había identificado con los afanes de elevar la espiritualidad del ambiente; con el dinamismo de sus años mozos aceleró el ritmo de la institución”.

EN LA PLATA. SUS ESTUDIOS Y LA VIDA UNIVERSITARIA
Con la finalidad de cursar sus estudios universitarios en Derecho ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata. Sin embargo continuó vinculado a la comunidad de 9 de Julio, no solamente por los lazos familiares y amistosos sino también por sus esporádicas columnas en “El Liberal”.
Fue un activo miembro del Centro Universitario “Bragado-9 de Julio”, institución señera, que colaboró eficazmente con muchos alumnos que emprendieron su formación universitaria.
Integrante de la comisión directiva del Centro de Estudiantes de Derecho había llegado a ocupar ese cargo desde su participación en las filas del Partido Acción Universitaria. Su actuación en el Centro fue la de un hombre de bien que aspira a jerarquizarse como estudiante, haciendo una obra constructiva que redunde en beneficio de todos. Por ello, estudiaba con mesura todos los acontecimientos que repercutían en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Profundo conocedor del movimiento reformista, admiraba las conquistas estudiantiles logradas hasta entonces.
El Ateneo Cultural Argentino, con sede en La Plata, también le contó como un activo componente.
A los fines de solventar sus estudios se empleó como personal administrativo en el denominado Departamento del Trabajo de la Provincia, oficina que, con el devenir del tiempo habrá de convertirse en el Ministerio de Trabajo.

SUS IDEALES POLITICOS. EN EL PARTIDO CONSERVADOR
Atraído por los ideales conservadorismo, del liberalismo conservador, se encolumnó en el Partido Demócrata Nacional, fundado en 1931, como heredero del viejo Partido Conservador. Allí ocupó diferentes cargos en la Juventud del PDN e integró la Delegación de Oradores Demócratas Nacionales de la Cuarta Sección Electoral.

RASGOS MAS SALIENTES DE SU PERSONALIDAD
El doctor Manuel Barroso define a Oscar F. Ormaechea, como un hombre de “trato sencillo sin chavacanerías; afable en sus relaciones sin afectaciones, espontáneo hasta brindar su alma a los amigos […]; cordial hasta entregar su corazón a la amistad sin deliberaciones ni desconfianzas; la frente siempre limpia y altanera, la mano abierta, la conciencia tranquila, el corazón pródigo”.
“Sensitivo -prosigue-, cual un niño grande, se movía a impulso de emociones y recogía el dolor de los demás para brindar un bálsamo de su fe y su bondad”.
Para su amigo, Carlos Jáuregui, “poseía una mirada triste y melancólica, en la que se reflejaba todo su interior sensiblemente lírico, pletórico de ensueños y quimeras”.
Para el escritor y docente Lázaro Seigel, Oscar F. Ormechera, poseía “la concertada mezcla de una fulgurante estudiosidad romántica y de una dulce serenidad contemplativa de soñador, quintaesenciado en ternura en el matraz sutil de su alma”.
Mario Mauri, otro de sus dilectos amigos, Oscar, tenía “la risa franca y cordial, la mirada preocupada y tiste, siempre profundamente triste…”.

SU FALLECIMIENTO
Cuando apenas le restaban tres materias para obtener su título de abogado, Oscar Francisco Ormaechea, falleció en la ciudad de La Plata, el miércoles 1º de abril de 1942, a la edad de 26 años. Al día siguiente, sus restos fueron conducidos a 9 de Julio y sepultados en el panteón familiar. En el acto del sepelio hicieron uso de la palabra el doctor Manuel Barroso, en nombre de sus amigos; el profesor Armando Palacios, de quien había sido alumno en las aulas del Cavallari, en nombre de la Biblioteca Popular «José Ingenieros» y Carlos M. San Martín, en nombre del Centro Universitario Bragado-9 de Julio.

HOMENAJE POSTUMO EN LA FACULTAD DE DERECHO
El lunes 6 de abril de 1942, en el «Aula Drago» de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata, tuvo lugar un acto de homenaje póstumo a Oscar F. Ormaechea. El mismo fue convocado por sus amigos platenses, sus compañeros del Departamento del Trabajo y sus correligionarios del Partido Acción Universitaria.
En esa ocasión fueron oradores el presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho, Edgardo Lombardi; el presidente del Partido Acción Universitaria y el escribano Carlos J. Jáuregui, en nombre de sus amigos.

EN 9 DE JULIO
El 1º de mayo de 1942, al cumplirse el primer mes de su fallecimiento, viajó desde La Plata a 9 de Julio una delegación de amigos y compañeros de trabajo y de estudios de Ormaechea, con la finalidad de rendirle un nuevo homenaje. En esta ocasión se dieron cita ante su tumba, para descubrir tres placas, los representantes del Departamento del Trabajo, del Ateneo Cultural Argentino, del Partido Acción Universitaria y del Centro de Estudiantes de Derecho.
La delegación estaba conformada por Guillermo Alabés, Carlos Antonioli, Juan Balvidares, José Basualdo, César Bustos, Victor Carrique, Lázaro Seigel (con el tiempo, destacado escritor y rector del Colegio Nacional de La Plata), Carlos Jáuregui, Dalmiro Otero Rossi y Horacio Triacca, entre otros.
Entre los vecinos de 9 de Julio que participaron del acto se encontraban Eduardo Hayes, Heriberto Gómez, Aníbal Monti, Manuel Barroso, Jorge Hayes, Hermenegildo de la Piñera, Valentín Vivona, Héctor Benedetti, Fermín y Rafael Failache, Héctor Cavallari, Armando Palacios, Federico Vizzón, Raúl Reuberling, Horacio Vizzón, Santiago Cardinal, Cataldo Divido, Zenón Gamboa y Martín Lizaso. A nivel local se encontraban referentes del Centro de Estudiantes del Colegio Cavallari, de la Sociedad Protectora de los Pobres y del Círculo Tradicional «Los 25«.
Una vez descubiertas las placas, dirigieron emotivas palabras Lázaro Seigel, por el Ateneo Cultural Argentino; Mario Luis Mauri, en representación del Centro de Estudiantes de Derecho; Dalmiro Otero Rossi, por el Partido Acción Universitaria y el escribano Carlos Jáuregui, en nombre de sus compañeros del Departamento del Trabajo.
También había adherido al acto, Asis Abdelnur, con el tiempo abogado y profesor universitario, noveno hijo de un árabe trashumante que se ganaba la vida vendiendo chucherías por los campos de Junín. Abdelnur, quien se desempeñaba como presidente de la Delegación de Oradores de la Cuarta Sección Electoral del Partido Demócrata Nacional, dirigió un conceptuoso telegrama al padre de Oscar, don Florencio Ormaechea.

PALABRAS FINALES
El Periódico EL 9 DE JULIO, en su edición del 5 de abril de 1942, sostuvo que Ormaechea fue «por la generosidad de su corazón de niño, por su simpatía infinita y por su trato de caballero correcto», un hombre de bien.
Según un artículo de «El Orden», aparecido el 7 de abril del mismo año, se había caracterizado por su «bondad, inteligencia y hombría de bien», pues «tenía la cordialidad de su trato, en la rectitud de sus procederes y en la nobleza de sus sentimientos, la sólida base de su personalidad que ya comenzaba a perfilarse como una promisora promesa para la realización de las elevadas inquietudes espirituales que alentaban su alma y estimulaban su dedicación al estudio».
Su historia de vida, que hoy parece olvidada en la bruma del pasado vuelve a nosotros a través de los pocos vestigios que hoy dan cuenta de su paso por este mundo. Desde el lejano ayer nos recuerda que es posible dejar un legado para la posteridad a partir del ejercicio de dos virtudes esenciales: la bondad y el altruismo. Oscar F. Ormaechea, aún con su corta existencia, apagada en la tierna juventud, nos recuerda que, cuando se ha vivido bien, la muerte es una victoria.

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