25 noviembre 2020

Las cabalgatas que bajan de la Cordillera, llegan hasta el alma

[3 de noviembre de 2010] El llamado «Valle de Uco», se ha transformado en una región fuertemente vitivinícola en la Región de Cuyo. En ese lugar de Mendoza que se encuentran bodegas de primer nivel, como Salentein, Clos de los 7, Andeluna, y otras. En esa región también se realizan actividades importantes como el turismo.

En la Estancia de la familia Díaz Guiñazú se realizan lo que se denominan las «Cabalgatas del Alma»: una experiencia inolvidable, a caballo, por las montañas de la Cordillera de los Andes. El alto valle del Tunuyan se encuentra dentro del departamento de Tunuyán.

La estancia está dentro del departamento de Tunuyán distrito los Arboles.

La nuevejuliense María Eugenia Lisazo conoció a Diego Díaz Guiñazú (oriundo de ese lugar de Cuyo) realizando esta actividad. En las montañas se enamoraron y ambos comparten esta pasión por las cabalgatas, ofreciendo este paseo en la inmensidad de la Cordillera. Ambos comentaron a EL 9 DE JULIO detalles de esta actividad.

UN LUGAR CON HISTORIA

Por el paso El Portillo (Paso Piuquenes) cruzó el Capitán Lemos en el año 1817 y por el mismo lugar cuatro años después regresó San Martín cuando finalizó la gesta libertadora.

Históricamente fue usado por los Huarpes, Jesuitas, baqueanos y hasta el mismo Darwin lo utilizó para sus estudios antropológicos.

Cruzando el Portillo se encuentra con el Alto Valle del Tunuyán, un lugar dónde antiguamente se llevaba a pastar el ganado en los meses del verano. Por los años 50 y hasta fines del 70 el padre de Diego Díaz Guiñazú llevaba por veranada casi 2.000 cabezas para engorde y sus hijos lo acompañaban en esta hermosa y ardua tarea.

Hoy esta zona se ha transformado y la actividad que realiza la familia Díaz Guiñazú es la de turismo de montaña. Las cabalgatas  comienzan en diciembre y terminan a fines de marzo.

En la Estancia se han filmado películas argentinas como «El santo de la espada» con Alfredo Alcón y Norma Aleandro; «El camino de las llamas» incluso se filmó un documental con Walt Disney.

UNA EXPEDICION EN LUGARES ENCANTADOS

La actividad comienza con la recepción, en la casa de la Estancia a los pasajeros, pasando la tarde y la noche, antes de iniciar el camino. Después del desayuno, la trafic lleva a los aventureros al refugio Mula Muerta, lugar desde dónde partirán los caballos ensillados para comenzar la travesía. La cabalgata dura 5 días en la Cordillera y 3 días en la estancia.

La expedición cruzará un cordón montañoso de 4.000 metros sobre el nivel del mar, internándose en paisajes majestuosos a medida que descienden, para llegar al refugio a orillas del río Tunuyán. Allí se alojarán dos noches saboreando comidas típicas, en un servicio que incluye desayunos, almuerzos y cenas.

El tercer día es la etapa en que se llega al límite con Chile. El paisaje es incomparable. Desde cerros de multicolores, bajan los arroyos con agua cristalina proveniente de los deshielos. Cerca del límite, se pasa por Penitentes que esperan con su helada blancura.

Forman parte del paisaje la fauna del lugar: zorros, liebres, guanacos, cóndores que acompañan durante todo el trayecto.

De regreso, una sabrosa cena de Cuyo espera para reponer energías. Los viajeros disfrutan de una noche a cielo abierto, bajo un manto de estrellas. Los que deseen pueden llevar carpas.

Al otro día, será el momento de conocer las lagunas con patos, llegando a los pies del cerro Mesón (San Juan) con sus glaciares eternos. Lo mismo ocurre con el Cerro Tupungato, segundo maciso más alto de la Provincia después del Aconcagua (Mendoza). En este lugar aparecen manadas de guanacos y cóndores, a 4.200 metros de altura.

Después de la otra noche de descanso, se emprende el regreso. Los estarán esperando gente del grupo para el traslado a la Estancia. Chivitos, empanadas y buenos vinos mendocinos serán la cena para recordar cada una de las anécdotas de esta cabalgata.

UN SERVICIO COMPLETO

Además de la propuesta del turismo de aventura, se ofrece una atención familiar, comidas típicas de la zona, buenos vinos y buen clima de camaradería para poder disfrutar de un viaje y estadía placenteros. Allí, los turistas se sienten como en su casa.

Se trata de una cabalgata especial. Los caballos son diferentes, nacidos y criados en la montaña. No se anda al galope, sino al paso, debido a las características del terreno.

Mientras en la llanura Pampeana se ve el horizonte, en Cuyo se ve poner el sol y salir a medida que se da  vuelta por cada cerro. Las monturas son diferentes a los bastos que se utilizan generalmente en la Pcia de Buenos Aires, como así también los estribos. Las comidas son típicamente cuyanas: sopones, locros, asados, empanadas, pan casero, dulces caseros y el infaltable vino de la zona del Valle de Uco.

«Un lugar majestuoso, naturaleza pura»
La nuevejuliense María Eugenia Lisazo nos comentó que hace mucho que conoce de estas cabalgatas. En la Provincia de Mendoza, como en otras, se realizan muchas cabalgatas. «Lo que me llamó a hacer esta cabalgata fue justamente lo que la diferencia. Diego hace estas cabalgatas desde niño, ya que su familia llevaban el ganado de la Estancia a pastar en los Valles de la Cordillera durante el verano, lo que le llaman «la veranada», engordaban el
ganado, y luego se vendía a Chile o Perú».
«Lo que la diferencia a esta cabalgata de otras es que se realiza el paso por el que regresa San Martín de la Gesta Libertadora. Se llega hasta el Paso Piuquenes, (límite con Chile), paso por el que fue el Capitán Lemos, San Martín siguió por el Paso de los Patos y regresa por este paso, en donde se encuentra en la localidad del Manzano (el famoso Manzano Histórico) con Olazábal estrechando sus manos. de entrada uno se sumerge en plena cordillera de los Andes», comentó.
«Maru» Lisazo es psicóloga, y ejerce su profesión desde hace ya 15 años. Realiza esta cabalgata desde el año 2005.
«Desde entonces comencé a interiorizarme, me llamó tanto ese paisaje tan imponente que al año siguiente regresé, y así sucesivamente. Hoy en día acompaño a Diego en esta actividad, y pasó a convertirse en algo que forma parte esencial en nuestras vidas», reconoció.
«Estas cabalgatas se pueden hacer durante el verano. Este año hacemos la primera en diciembre porque la nieve permite el paso, y vamos con un grupo a pasar fin de año en lo Alto, una experiencia muy linda, ya que vamos con gente que ya la ha hecho y hoy regresa con su familia y amigos», explicó.
Cuando se le preguntó a la entrevistada qué rescataba de esta experiencia indicó que «muchas cosas». Lo primero que se le vino a la mente fue «sentirse uno mismo parte del paisaje imponente que nos brinda la Cordillera en el Alto Valle del Tunuyán. Y algo que es inimaginable son las noches en el Valle: plagadas de estrellas, tantas que no cabe ninguna más. Un cielo que uno se siente envuelto por él. Una de las experiencias más lindas es dormir a cielo abierto, fuera de la carpa o del refugio».»Algo que rescato también es la gente que conocí en cada cabalgatade diferentes países y de diferentes zonas y regiones de nuestro país, de distintos oficios o profesiones y también de distintas edades. Se genera un clima muy armonioso entre todos los que participamos de las mismas. Rescato también que son 7 u 8 días sin contacto con nada que tenga que ver con las grandes ciudades: celulares, notebooks, vencimientos, impuestos, timbres. Sólo el paisaje y uno mismo. Y a pesar de estar unos días allí, uno baja con la sensación de haber descansado un mes entero», señaló.
María Eugenia considera además que de las primeras sensaciones es «sentirse muy pequeño ante tanta inmensidad, tremendas montañas y macisos» ; pero lo más impactante es el encuentro con los imponentes paisajes. La sensación es «de estar frente a algo majestuoso, y de naturaleza pura».
Conociendo actividades
y costumbres
Diego Díaz Guiñazú, es integrante de una familia que conoce mucho del lugar, sus actividades y costumbres.  Recordó que en los años 1930, ’40 y ’50 el comercio de vacunos, cabalgares, era frecuente como así también el pastoreo en esa zona. «Mi padre llevaba hasta 2.000 cabezas por veranada, se arriaban de a 500 vacas por vez y la travesía duraba hasta una semana. No sólo se llevaba hacienda sino que también los caballos de recambio, los mulares cargueros con la comida, mantas y enceres y algunas cabras en pie para carnear allá».
«Muchas vacas que no eran criollas de la zona, se tenían que herrar para aguantar la travesía. A la herradura de vaca se le llamaban cayos y eran muy pequeñas y divididas y se las clavaba con clavos pequeños, esto no es común en la zona de suelos blandos», comentó.
Otra cosa interesante que rescató Diego es que la cama en estos lugares es el recado, con las caronas y los pellones (cojinillos como lo llaman la pampa). En el suelo se arma una cama y la bolsa de dormir o como en aquellos tiempos las frazadas para taparse del intenso frío».
Explicó además que en el valle se aprovechaba para capar los toros, marcar la hacienda, y cortar los cuernos. Siempre quedaban dos o tres peones por 15 días para recorrer la hacienda, cuidarla, y hacer los trabajos que se requieren en estos lugares.
«Los campos que limitan con Chile en esta zona generalmente son muy grandes: de 20.000 a 50.000 has. Son campos abiertos acá no existen alambrados. Los criollos deben salir todos los días a recorrer la hacienda».
Hoy la principal actividad es el turismo ya no se puede llevar hacienda por los costos y el poco precio que tienen las vacas de esta zona», concluyó.
¿Qué se requiere para hacer la cabalgata?
Esta actividad está orientada a un amplio espectro de gente. Desde niños, a partir de los 9 años hasta gente de más de 70 años, siempre que no tengan problemas de salud  y cuenten con ánimo para estar en contacto con la naturaleza. No implica riesgo. En todo momento se va al paso. No se galopa en ningún tramo.
Acompañan obreros con mulares que llevan la carga. Los caballos que se montan son caballos y adaptados a ese terreno. Es una actividad que se hace descansando. Se puede llevar equipos de mate, parando a descansar a orillas de algún arroyo. Cuando la gente quiera, también puede disfrutar de un asadito al mediodía, o una picada, o simplemente estirar un poco las piernas  y seguir viaje.
Como requisito se solicita un certificado médico, y que la revisación sea veramente realizada por un médico clínico. Es un requisito indispensable estar preparados para poder realizar esta travesía. Toda persona que se encuentre bien de salud la puede hacer. ya que No se anda ràpido en las cabalgatas y se descansa.
CONTACTOS
Todas aquellas personas interesadas en participar de estas actividades o recibir mayor información de «Las Cabalgatas del Alma» pueden comunicarse con los organizadores a los siguientes teléfonos 011-155-0355208, 0261-156-902158, 0261-4987342 o dirigirse por correo electrónico a diegodiaz guinazu@ gmail.com

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