28 noviembre 2020

Aquellos picnic de antaño

picnic* Con la llegada de la primavera, se renueva entre las personas de todas las edades el deseo de realizar un pícnic, para celebrar la llegada de la felicitación.
*  Desde épocas muy lejanas, las últimas décadas del siglo XIX y comienzos del XX, aparece en la historia de 9 de Julio la costumbre social de realizar los picnics
*  Con el correr de los años, estas reuniones fueron modificando las formas y modos; pero siempre han tenido un común deseo de alcanzar un momento de esparcimiento, distensión, sin olvidar el motivo que lo congrega.
Ante la proximidad de la llegada de la primavera, ya son muchos quienes proyectan la realización del tradicional pícnic. En 9 de Julio, los estudiantes secundarios, en su mayoría, se congregan en el Aero Club y, muchas familias, prefieren hacerlo en el Parque «General San Martín», lugar que resulta por demás propicio para ello.

UNA PALABRA Y SU USO
Cabe recordar que, la palabra «pícnic», llega a nuestra lengua desde el idioma inglés. Se cree que la palabra «piquenique» (pique de «picotear» y niquer de «pequeñez») apareció hacia 1694 en la expresión «repas a piquenique», es decir «comer un piquenique». En el siglo XVIII, la palabra llegó a Inglaterra como «picnic», hacia el año 1748, en una carta del Conde de Chesterfield, Philip Stanhope, hasta que en 1800 su uso se generalizó en la lengua inglesa, traspasando fronteras desde alli.
Al principio, un picnic era un evento social en que todos compartían la responsabilidad en la preparación de la comida. En el siglo XIX, las mujeres de Londres establecieron una sociedad con el nombre «Sociedad Picnic,» en la que sus socios exhibían sus platos especiales para compartirlos con todos y también para dar a conocer sus habilidades en la cocina.
En español se la ha escrito de diferente manera: «pic-nic», «picnic», «picnique», entre otras. Su significado, en nuestra lengua, no siempre ha sido contemplado por la ortodoxia académica, aunque algunos diccionarios antiguos la contemplan.
El Corpus del Nuevo Diccionario Histórico del Español, revela que, entre 1847 y 1857, el escritor Juan Valera, se cuestionaba acerca del uso de la palabra y de su origen. No obstante ello, ya era utilizada para representar el significado que en la actualidad se le otorga.
En el Diccionario de Argentinismos de Lisandro Segovia, de 1911, la entrada a la palabra «pícnic» está separada por un guión («pic-nic»), tal como se peleaban en esa época. Según Segovia, el picnic es un «lunch o banquete ligero, al aire libre, en el que cada convidado pagar su cuota, o en que cada persona o familia contribuye, suministrando parte de la comida o de la bebida; pero esto último es lo menos conforme con nuestros usos».
Ricardo J. Alfaro, en su monumental Diccionario de Anglicismos, afirma que el término «pícnic», es un «extranjerismo de uso muy frecuente».
« En inglés la palabra es de origen incierto, su etimología oscura. Probablemente es un vulgarismo consagrado por el uso. En francés existe término equivalente que se escribe pique-nique y se pronuncia lo mismo que en inglés. Según los léxicos de estas dos lenguas el picnic es una merienda que se hace en el campo o al aire libre y para la cual cada uno de los comensales contribuye con alguna vianda, lleva algo o paga un escote».
El Diccionario Manual e Ilustrado de la Lengua Española, editado por la Real Academia Española en  1927,  define a la palabra «picnic» como un « anglicismo por comida a escote». En la edición de 1950, el mismo diccionario, amplía la acepción como «partida de campo en la que se come al aire libre».
En nuestros días, el uso de la palabra es por demás corriente. El término pícnic se ha incorporado a la vigesimotercera edición del Diccionario de la lengua española, con tilde en la primera i y sin resalte tipográfico. La última edición del Diccionario académico ya recoge la adaptación de este sustantivo, procedente del inglés picnic, y este del francés pique-nique. Lleva tilde por ser una palabra llana acabada en consonante distinta de ene o ese y significa ‘excursión que se hace para comer o merendar sentados en el campo’ y ‘comida campestre’. Su plural es pícnics.
Por tanto, en frases como «Hoy nos vamos de “picnic” al parque» o «Miguel Ángel celebra su cumpleaños con un picnic», lo adecuado habría sido escribir pícnic, con tilde y sin comillas ni cursiva.

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EN LA HISTORIA LOCAL
Existen diferentes registros, tanto en documentos escritos como fotográficos, acerca de los diferentes pícnic realizados en 9 de Julio a lo largo de su historia. Uno de los lugares predilectos para realizar un pícnic, especialmente por la clase adinerada nuevejuliense, a comienzos del siglo XX, fue la quinta de don Clemente Molinuevo, ubicada en la avenida Bartolomé Mitre y Sargento Cabral, hacia el noroeste, donde actualmente se encuentra «El Cortijo». Comerciante emprendedor, de nacionalidad española, se brindó a la sociedad nuevejuliense integrando diferentes instituciones de bien público locales; asimismo, abría su quinta para la realización de los pícnic primaverales, entre otras fiestas campestres.
El Club Social y el Centro «Orfeón» fueron promotores de pícnic en diferentes años. Según era costumbre entonces, lo mismo podrían ser mixtos, o bien de mujeres u hombres solos. En este sentido, aún se conserva una fotografía, tomada por Rafael Adobato hacia 1906, que registra la realización de un pícnic  de hombres solos organizado por el «Orfeón».
Con el correr de los años fueron popularizando se otros lugares, tales como la Laguna Sayavedra y, más tarde, el Parque General San Martín.
A comienzos del siglo XX, cuando los medios para amenizar con música un pícnic  eran escasos, se transportaba hasta el predio un piano vertical. En otros casos, siempre existía algún hábil ejecutante de violín, arpa, guitarra u otro instrumento, que le ponía la cuota amena. En una fotografía de 1900, tomada durante un pícnic realizado en la quinta de Molinuevo, se puede observar un arpa clásica, llevada al lugar para amenizar el encuentro.
Más tarde, se tomó por costumbre llevar el gramófono, el fonógrafo o la victrola, con sus respectivos discos, lo cual resultaba más conveniente y menos engorroso que transportar un piano.
No existía, a comienzos de siglo XX, el concepto de la indumentaria sport, al modo en que se entiende la actualidad. Por ello, a los pícnic, las mujeres asistían con largos vestidos y delicados sombreros, con la única excepción de la manga corta, si el clima así lo requería. En el caso de los varones, se podían utilizar trajes claros. Un traje básico de tres piezas (pantalón, saco y chaleco) más camisa. El pantalón era de corte recto, prendido al frente con botones y sostenido mediante tirantes, el chaleco es corto, terminado recto o en puntas, con o sin solapas. Lo habitual era la chaqueta recta o a la americana, sin faldón, de líneas simples y cómodas y bolsillos visibles. Aunque se trataba de un picnic al aire libre, era infaltable en la camisa estuviera acompañada por el cuello almidonado y el corbatín de seda.
En el caso de los varones, el sombrero de fieltro podía ser reemplazado por el clásico canotier o rancho de paja, de tono claro, o bien por una gorra. Aunque la temperatura de la jornada fue la alta, no era bien visto que el varón se quite la chaqueta o se arremangue.
Con la modificación en las costumbres, los picnic, fueron adoptando las características que conservan en la actualidad. Con el devenir de las décadas, el Prado Español, el Prado Italiano, los predios sociales de los clubes locales fueron utilizados para el feliz encuentro; lugares atractivos para desplegar el mantel y los comestibles y pasar una atractiva jornada.

LA PRIMAVERA ASOCIADA AL PICNIC
Si rememoramos en nuestra propia historia, cada uno, cada generación, cada nuevejuliense, quien en su memoria la realización de un pícnic en el día de la primavera. Muchos de estos encuentros enmarcaron el nacimiento de nuevas amistades y, en no pocos casos, el comienzo de noviazgos que hoy los mayores relatan a sus nietos.
El pícnic está asociado a la primavera y, finalmente, pueda pensarse el inicio de la misma sin el tradicional pícnic. Constituye una hermosa postal cuando se recorren, en el día de la primavera , las calles internas del Parque General San Martín y se observan los espacios cubiertos con improvisados manteles, sandwiches, gaseosas y demás comestibles para festejar la estación de las flores.
El 21 de septiembre, en 9 de Julio, la primavera volverá a congregar a quienes desean dotar del pícnic. Una vez más, personas de todas las edades podrán disfrutar de un encuentro popular, simple y abierto, en el que se comenta la camaradería.

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