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28 enero 2022

Cristina y su delirio persecutorio

Eduardo Gallo Llorente
Eduardo Gallo Llorente

Hace unos días la Señora Presidente presentó una denuncia por un posible ataque de una organización islámica del Medio Oriente. Esta semana, en cambio, dijo que si sufría un atentado había que mirar al Norte, en referencia a los EE.UU, y no al Oriente, y agregó que no sería de extrañar que quede presa en alguno de sus viajes a Nueva York.  Desde el Norte le respondieron a Cristina, que es inverosímil pensar eso y que dichas declaraciones no pueden ser tomadas en serio. Ultimamente, muchos tienden a pensar que Cristina quiere tomar el lugar de Fidel Castro y de Chavez  por su posición enfrentando a los EEUU.
En ese mismo discurso acusó de buitres a los exportadores y a los productores sojeros por no vender la soja, cuando es sabido que el dólar de exportación para la soja es de $5,50 y el  “contado con liqui”, que es como un dólar financiero, cotiza a alrededor de $15,00. Además acusó a varios operadores de Bolsa y entidades financieras de querer desestabilizarla con compras masivas de dólares mediante este mecanismo legal de compra de bonos que cotizan en el exterior y su posterior venta.
También ha acusado en varias oportunidades a los principales diarios del país y a los periodistas económicos y políticos que no dicen las cosas que ella quiere oir, de querer desestabilizarla. Para ella, todos o casi todos los periodistas son desesta- bilizadores, por eso no da conferencias de prensa, como casi todos los presidentes democráticos. Hace poco insistió que Radio Mitre, la de mayor audiencia, es una radio buitre.
La Señora ve buitres y conspiradores hasta detrás de las cortinas de su despacho y acusa a grupos concentrados de querer voltear  su gobierno. Que lejos estamos del 2011 cuando se sentía una presidenta súper poderosa y pronunciaba una de sus famosas frases “vamos por todo”. Hoy con un gobierno  debilitado, se victimiza y ve conspiraciones, brujas y buitres por todos lados, dentro y fuera de nuestras fronteras. A la noche posiblemente tenga extrañas pesadillas y por eso dice esas cosas en sus discursos. Se la ve nerviosa y enojada y en el último discurso, con el Presidente del Banco Central presente, único representante coherente del equipo económico, lo humilló. Al día siguiente, Fábrega presentó su renuncia.
Se pelea con EE.UU. y Alemania, le da clases de humanidad al Presidente Obama cuando se refirió al asesinato de Bin Laden, y supone que éste debería haber intervenido en el caso de los juicios de los holdouts, sin darse cuenta que en dicho país, más serio que el nuestro, la justicia es un poder independiente. Esto no sucede aquí donde la mayoría de los presidentes manejan o tratan de manejar  a la justicia.
La Presidenta tiene un egocentrismo muy acervado, como cuando se comparó con Sarmiento o con los arquitectos egipcios, y a Néstor Kirchner con San Martín. El nivel de incoherencias y exageraciones llega al absurdo, el “relato” se le va acabando y casi seguramente, el año 2015 será muy difícil para los argentinos. Las teorías del complot y conspiración las han esgrimido siempre los gobiernos cuando fracasan y quieren encontrar culpables y éste no va a ser la excepción.
La inflación no se controla con precios cuidados o máximos, con los chicos de la Cámpora o la policía en los supermercados y no creo que la gendarmería deba controlar la compraventa de dólares y arrestar a los arbolitos.
El nivel de delirio económico al que nos lleva la Cámpora no tiene una pizca de sensatez, ha fracasado en todo el mundo y en América Latina el único que aplica estas políticas es  Venezuela y así le va.

Eduardo Gallo Llorente
4 de octubre, 2014

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