24 septiembre 2021

La violencia de género y las redes sociales

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La irrupción de las redes sociales en la vida diaria y la masificación de nuevos soportes tecnológicos, han instaurado un nuevo escenario en el que, un uso indebido o malintencionado de éstos, puede dar origen a nuevas formas de violencia sobre la mujer.
Términos como “grooming” o “sextorsión”, empiezan a ser conocidos, siendo con frecuencia las mujeres las principales víctimas de estas nuevas formas de violencia de género a través del uso indebido de las tecnologías.
Dentro de estas recientes prácticas, se pueden mencionar el envío de fotografías o mensajes comprometidos, el seguimiento a través de redes sociales o el acoso y chantaje a través de alguna de las múltiples plataformas que ofrece la red.
Los expertos llevan años reiterando que el maltrato afecta a todos los niveles sociales, económicos y culturales. Ahora se sabe que ser mayor de edad tampoco es condición y la menor maltratada por su pareja no es una excepción.
Se debe recordar que el acoso, persecución y otras formas de violencia de género en el mundo virtual son similares a las que se ejercen en la vida real, y por lo tanto la violencia no se inicia normalmente con agresiones físicas sino con comportamientos de dominio y abuso, sin que, en muchas ocasiones, la mujer tenga conciencia de estar sufriendo dicha violencia.
Para algunos y aunque parezca anacrónico, ser mujer no sólo representa una desventaja competitiva en el mundo laboral de hoy, sino que este género continúa siendo violentado y maltratado cotidianamente, incluso en sociedades aparentemente desarrolladas.
Después de años de lucha en pro del respeto de los derechos humanos, la mujer sigue siendo vulnerable. Aunado a esto, así como cualquier factor cultural se replica de la realidad convencional en nuestros usos y costumbres digitales, la violencia contra la mujer se hace presente en el mundo digital, en ocasiones de forma imperceptible: el acoso digital por medio de las redes sociales, el hackeo a cuentas de mujeres con fines personales, las parejas que exigen a sus compañeras que les brinden sus contraseñas como un gesto de confianza, y por lo tanto violan su privacidad, las personas que suben videos íntimos de mujeres que no lo consintieron, la violencia verbal digital, entre otras, son múltiples formas de violencia contra la mujer.
También, se pueden mencionar entre estos peligros a la cyber persecución, que resulta del envío repetido de mensajes amenazantes o intimidantes, y el acoso o ciberbullying, como se llama al hostigamiento, denigración y maltrato, por lo general de chicos y adolescentes a sus pares.
Otro riesgo, como ya se indico, es el sexting, que no es otra cosa que la difusión de contenidos de tipo sexual en fotos o videos que alguien produce y envía a través del teléfono móvil u otro dispositivo.
Entre las medidas que se pueden adoptar cuando la situación se torne hostil o incómoda, se encuentran :
· * Comunicar a otra persona y guardar como prueba todo mensaje intimidatorio o imagen nociva que se reciba por internet.
· * Salir inmediatamente del sitio.
· * Limitar la información personal en las redes sociales y cambiar todas las contraseñas.
· * Bloquear con contraseñas dispositivos móviles, tablets y computadoras, así como instalar un software antivirus en los dispositivos electrónicos, especialmente en los teléfonos y tablets, para proteger mejor cualquier información confidencial que se tenga guardada.
Esas son algunas de las formas de protección y prevención frente a una violencia que se ha extendido a la red y que afecta sobre todo a las mujeres de menor edad, por ser éstas las que acceden a las nuevas tecnologías en mayor número.
Debemos recordar que la violencia de género se transforma, se retroalimenta con las nuevas tecnologías y se convierte, si cabe, en un concepto mucho más peligroso, implantado en el subconsciente de las futuras generaciones.
Las nuevas tecnologías desempeñan un papel cada vez más importante en las relaciones que establecen los adolescentes con otros chicos y chicas. Lamentablemente, y según indican los expertos, las convierte también en herramienta que facilita nuevas vías para el ejercicio de conductas violentas en la pareja.
El daño que experimentan las mujeres por esta violencia es principalmente psicológico y emocional e incluye miedo, enojo, estrés y depresión. Pero además, el abuso en línea, si no se controla, puede escalar hacia un abuso físico en la vida real. En algunos casos, la violencia relacionada con la tecnología ha desembocado en suicidios, en particular de personas jóvenes. Las mujeres que sufren este tipo de abuso también tienden a retirarse de las redes sociales en línea y en la vida real, dejan de participar activamente en el plano de lo político, lo social y lo económico.
Es importante que los niños, niñas y jóvenes conozcan ese tipo de mecanismos, cómo son las redes sociales, pero también que sean usados con muchísima responsabilidad y que estén informados. No que se les prohíba, sino por el contrario, que se use, pero advirtiéndoles de todos los riesgos.
Por último se puede decir que la violencia a través de las redes sociales puede llegar a ser un juego psicológico que tiene implicancias muy serias para la víctima. Es violencia porque está afectando la integridad moral y emocional de la mujer que en determinado momento se paraliza, no denuncia y queda expuesta ante la sociedad.

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