25 septiembre 2021

La política y el Derecho como ideales de vida

DSC04922* Desde muy joven sintió vocación por la política y por la participación institucional.
* Siendo estudiante universitario formó parte de los centros de estudiantes de Derecho de las universidades de La Plata y del Litoral; como así también secretario de la comisión directiva del C.U.N.
* Abogado y escribano, en 1973 se radicó definitivamente en esta ciudad para ejercer su profesión.
* En 1973 fue socio fundador de la Asociación de Abogados de 9 de Julio.
* Primer intendente municipal tras la restauración de la democracia, en 1983, le cupo realizar una intensa labor de organización en el Municipio, como así también dar decidido impulso a importantes obras públicas.
* Concejal municipal entre 1989 y 1993, fue vicepresidente del Cuerpo Deliberativo.
* Diputado provincial entre 1995 y 1999, fue co-autor de la Ley de Seguridad en el Deporte.
* Integrante de la comisión directiva del Club Atlético “9 de Julio”. En la actualidad es coordinador de las quince actividades deportivas que se realizan en esta institución.
* Su padre, Ricardo Balbín y Federico Storani han sido sus referentes en materia política.

Difícil tarea resultaría pretender resumir en una semblanza periodística la carrera vital de quien ha tenido una vida y un protagonismo tan intenso. Desde las actividades deportivas iniciadas en la primera infancia, pasando por la participar institucional y política, hasta el retorno al vínculo con el deporte conforman la trayectoria de Abel Alejandro De la Plaza, primer intendente municipal del partido de 9 de Julio desde la reinstauración del sistema democrático y referente político del radicalismo en 9 de Julio.
Nacido en esta ciudad, el 7 de septiembre de 1943, en el hogar formado por Santos Abel De la Plaza y Noemí Luchini Vita. Las primeras letras las aprendió en el Colegio Cavallari para luego proseguir su formación en la Escuela nº 1 y en el Curso de Aplicación de la Escuela Normal Superior. Su primera maestra fue una tía suya, la recordada Amandina De la Plaza.
En esta casa de estudios completos sus estudios secundaria. El ciclo básico lo puso en la especialidad Comercial y, cuarto y quinto, en el Nacional. Entre los profesores de aquella etapa recuerda, de manera especial, a Elina Lidia Maldonado («Nena»), a Horacio Vizzón, a Etel Garibotti de Moscaro, Enrique Cano y el ingeniero Montani.
Por entonces, «Nena» Maldonado, se encontraba trabajando en la fundación del Centro Privado de Rehabilitación de Liciado (CEPRIL). En cierta ocasión solicitó a sus alumnos la sugerencia acerca de qué nombre ponerle a la nueva institución y, precisamente por los alumnos del curso de De la Plaza quienes escogieron esa denominación.
Guiado por el ingeniero Montani, junto a sus compañeros, trabajó en la construcción de una carroza, para los tradicionales desfiles que se movilizaban en aquellos años: el famoso barco pirata, construido en el antiguo taller de Bengoa de la calle Santa Fe.

EL DERECHO: UNA VOCACION, UN LEGADO
La vocación hacia el Derecho y la Jurisprudencia, la heredó de su padre, el escribano Santos Abel De la Plaza, un profesional de prestigio en esta comunidad, periodista de joven e intendente municipal, quien durante más de cinco décadas mantuvo una trayectoria en su estudio notarial.
Al lado de su padre pudo conocer de cerca la amplia dimensión de las ciencias sociales y el derecho. De él también recibió el legado del ejercicio de las más nobles virtudes en el ejercicio de la profesión.

LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS
Durante su formación universitaria, en la ciudad de La Plata, le tocaron vivir los años duros de la represión hacia los estudiantes, especialmente por parte de la policía y los militares.
«Existía -explica- una gran persecución ideológica por parte de los gobiernos militares que se sucedían. Esta situación alteraba la vida estudiantil y los estudios; pues, muchas veces, cuando se realizaba actos en el comedor estudiantil la policía acostumbraba a ingresar al mismo de manera violenta, hasta con caballos, lanzando gases lacrimógenos».
Según el entrevistado, «el hecho de contar en la biblioteca de un estudiante con un libro vinculado con el pensamiento de izquierda era motivo suficiente para ser arrestado; algunos regresaban y otros no».
En aquellos años fue dirigente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad Nacional de la Plata.
Junto a otros compañeros que estudiaban en la ciudad de La Plata, Abel De la Plaza decidió finalizar sus estudios en la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe. A la sazón, esta casa de altos estudios era referencial por su nivel académico; más aún, muchos de sus catedráticos eran los autores de los libros estaban en vigor entonces. Allí, se graduó de abogado en 1972 y, un año más tarde, realizó las prácticas notariales obtener el título de escribano.
Fiel a su predisposición a participar en las instituciones, también fue dirigente del Centro de Estudiantes de Derecho de la Universidad del Litoral.

EN LA COMISION DIRECTIVA DEL C.U.N.
En la segunda mitad de la década de 1960, integró la Comisión directiva del Centro Universitario Nuevejuliense, ocupando el cargo de secretario. Fue una época muy importante en la vida de la institución, con un trabajo muy intenso destinado a la recaudación de fondos para el mantenimiento de la residencia estudiantil.
«En esos años -recuerda- evitamos un mensuario denominado ‘ Vínculo’, el cual tenía como finalidad detener vinculados a todos los estudiantes universitarios. Para redactarlo recogíamos información de otras pensiones, diferentes noticias sociales, lo imprimíamos con mimeógrafo y nos ocupamos nosotros repartirlo».
Era el tiempo en que se organizaba la famosa troupe, una atractiva cabalgata artística y teatral organizada por los universitarios nuevejulienses y ofrecida en esta ciudad.
Asimismo, se mantenían lazos de fraternidad con los estudiantes universitarios de otros países; tanto así que, organizado por el C.U.N., llegó a organizarse un torneo deportivo internacional, entre estudiantes argentinos, paraguayos y uruguayos, como así también de otras provincias de la República Argentina.

EL RADICALISMO
Contaba apenas 18 años cuando comenzó a participar activamente en las filas de la Unión Cívica Radical. Puede decirse que la simpatía por esta corriente política es otra herencia paterna o, más bien, familiar. Su padre y su tío, José María, fueron importantes referentes del radicalismo.
Esta fuerza lo cuenta entre sus principales referentes y, como se verá más adelante, con los ideales del centenario partido se proyectó en el desempeño de la función pública (intendente municipal, concejal, legislador provincial) y en los cargos partidarios (Convencional Provincial, entre 1999 y 2001 y Convencional Nacional, entre 2008 y 2012).
Aunque en estos días, el doctor De la Plaza se ha retirado de la actividad política, para dar paso a las jóvenes generaciones; es inevitable considerarlo un referente político en 9 de Julio y del radicalismo.

EN 9 DE JULIO: LA ABOGACÍA Y LA DOCENCIA
Ni bien concluir los estudios universitarios, Abel De la Plaza, algo en esta ciudad, incorporándose el estudio de su padre. Al mismo tiempo, en 1973, comenzó a dictar clases en la Escuela Normal Superior.
Como docente de materias vinculadas con la instrucción cívica y el derecho, le tocó la época de las dictaduras militares. Entonces, se destacó como un profesor abierto al diálogo con los alumnos, brindándoles un espacio de expresión y de conocimiento de los valores cívicos, aún en medio de la dictadura.
«Durante la dictadura militar -refiere- los textos del estudio eran provistos por los gobiernos militares. A la materia que daba, Instrucción Cívica o Educación Democrática, se le cambió el nombre por el de Estudio de la Realidad Social Argentina (ERSA) y la enseñanza debía realizarse a partir de los apuntes elaborados por ellos. Particularmente, por una cuestión de convicción, no aceptaba esa imposición y enseñaba a los alumnos cómo era la democracia, cómo funcionaban las instituciones democráticas y qué características tenían los gobiernos militares».
Durante más de 30 años, aunque con períodos de licencia solicitados durante el ejercicio de la función pública, ejerció la docencia en esta ciudad, acogiéndose más tarde a los beneficios de la jubilación.

EL PRIMER INTENDENTE MUNICIPAL DE LA ERA DEMOCRATICA
Con el advenimiento del sistema democrático, en 1983, Abel Alejandro De la Plaza fue llamado a ejercer el cargo intendente municipal (desde el 10 de diciembre de 1983 hasta el 10 de diciembre de 1987). Su gestión fue intensa, sobre todo si se tiene en cuenta el cupo la difícil tarea de reorganizar el funcionamiento de la estructura municipal a la luz de la democracia.
Una de sus premisas, en el ejercicio del Poder Ejecutivo municipal, fue la instalación en la sociedad de una conciencia sobre la importancia de la participación social. Merced a sus gestiones fueron fundadas varias Sociedades de Fomento.
Otra de las cuestiones que debió acometer en su gobierno fue la realización de obras públicas de infraestructura.
“Una de las cuestiones –señala- que encontramos al momento de asumir es la inexistencia de obras de infraestructura y planes de vivienda. La comunidad no contaba con recursos, no había tendido de redes cloacales y tampoco el servicio de gas”.
En ese sentido, a partir de un exhaustivo estudio fue elaborado el denominado “Plan Trienal de Obras Públicas”. El mismo permitió la extensiones de la pavimentación de las calles de la ciudad, la ampliación de las redes cloacales y de agua corriente y el comienzo de la obra de gas natural, entre otras.
El doctor Juan José Cavallari, diputado de la Nación, colaboró activamente en la concreción de la obra de gas natural, gracias a sus gestiones a nivel nacional.
“Gracias a ese cambio de mentalidad en la población, al espíritu de solidaridad que la gente tenía y que logramos despertarlo, se comenzó a poner en práctica el Plan Trienal y motivó la concreción de muchas obras”, comenta.
Cuando comenzó su mandato como jefe comunal, en 1983, no existían planes de vivienda en ejecución. En consecuencia, otro de los cometidos de su gestión fue la prosecución de los barrios FONAVI, cuya construcción estaba paralizada desde hacía muchos años y la construcción del Barrio “Ricardo Balbín”, también llamado “Barrio de Emergencia”, entre otras.
Le tocó, en la última parte de su gestión, hacer frente a la gran inundación de 1987. Para ello contó con la colaboración de los legisladores nuevejulienses de entonces, tanto pertenecientes a la Unión Cívica Radical como del Justicialismo. Concerniente a ello, merced a una impecable tarea, logró hacer frente a este problema, emprendido obras públicas de importancia, muchas de las cuales aún se encuentran en uso.
Al momento de concluir su mandado dejó varias obras en marcha, las cuales fueron inauguradas pocos meses después por la administración municipal que lo sucedió. Tal es el caso, por citar, de la obra de gas natural, un emprendimiento de su mandato, llevado adelante conjuntamente con la Cooperativa Eléctrica y de Servicios “Mariano Moreno”.

EL CENTRO DE ESTUDIOS MUNICIPALES Y EL ATENEO
En 1988, cuando finalizó su gestión como intendente, junto a quienes fueron sus funcionarios de gobierno, fundó el Centro de Estudios Municipales. Esta agrupación realizó una actividad formativa muy interesante en la materia de su competencia.
A partir de este Centro, hacia 1991, fue creado el Ateneo “Crisólogo Larralde” de la Unión Cívica Radical, cuya sede funcionaba en un local de la calle Cavallari casi Libertad.

EN LA LEGISLATURA PROVINCIAL
En 1995 el doctor De la Plaza fue elegido diputado provincial. En la Cámara formó parte de las Comisiones de Industria y Comercio y de Deportes. En este sentido fue co-autor de la Ley 11929, de seguridad en los espectáculos deportivos.
En ese período integró el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia.
“Recuerdo –dice- que recorrimos mucho la Provincia, visitando las diferentes secciones electorales, manteniendo contacto con las cámaras empresariales, con los diferentes sectores de la sociedad, recogiendo información para elaborar luego los diferentes proyectos”.

EL DEPORTE Y EL CLUB ATLÉTICO «9 DE JULIO»
En la vida de Abel De la Plaza el deporte ocupara un lugar gravitante. En mayor o en menor medida, así lo ha sido casi a lo largo de toda su vida.
Desde niño fue llevado por su padre del Club Atlético “9 de Julio”. Don Santos Abel De la Plaza no solamente fue un notable dirigente de esa entidad, sino que también se destacó entre los impulsores de la práctica del tenis en 9 de Julio.
Hasta 1982, cuando sus obligaciones con la gestión pública se lo impidieron, fue un activo referente del básquet en 9 de Julio. Entre las muchas entidades que integró, vinculadas con este deporte, se cuenta la Federación de Básquet de la Provincia.
Si bien tuvo que dejar la práctica deportiva, en su gestión como intendente municipal no descuidó el fomento de deporte en sus más variadas expresiones.
Al Club Atlético “9 de Julio” sigue vinculado de una manera muy activa. En la actualidad es coordinador de las quince actividades deportivas que se realizan en esta institución.
“Se está trabajando -añade- muchísimo con la juventud, con los niños, formando muy buenas escuelas deportivas en cada una de las actividades. En algunos casos, los niños comienzan a aprender el deporte desde los tres años”.
Tal como lo refiere el doctor De la Plaza, además de “formar a los deportistas del mañana, con todas estas actividades, estamos procurando sacar a los chicos de la calle e inclinándolos al deporte”.
Por otro lado, durante más de diez años, ha trabajado en la investigación y redacción de la historia del Club Atlético “9 de Julio”, con vista a la celebración de su centenario. Esa labor le ha llevado a reunir abundante material documental, rescatando del olvido anécdotas y sustanciosas referencias, que son el fruto de pacientes horas de estudio.

SU FAMILIA
Casado con Marta Elena Di Costa, es padre de tres hijos: Gustavo, técnico óptico, propietario de un importante laboratorio en Buenos Aires; María Laura, docente y comerciantes y Leandro, quien se encuentra a punto de recibirse como técnico óptico y trabaja junto a su hermano mayor. Además, tiene tres nietos.
Su esposa, quien participa activamente en muchas instituciones de bien público de la ciudad, fue una permanente colaboradora durante su gestión, tanto como intendente municipal y como legislador.

PALABRAS FINALES
“Siendo profesor, aún en la época de la dictadura militar, siempre busqué de enseñarle a los alumnos la importancia que tenía la inclinación política y la participación de toda la sociedad; pues, cuando toda la población valora lo que significa el aporte de la política y de la democracia, no pueden existir golpes de estado”, rememora Abel De la Plaza.
En efectos, estos valores cívicos y el respecto por las instituciones son claves, desde siempre, en su desempeño, en los diferentes ámbitos en los que le ha tocado desenvolverse.

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