24 septiembre 2021

Su figura y realizaciones se agigantan con el paso del tiempo

blanco_p* Por Miguel Mingote.

En este sexto aniversario de la ausencia física de Jesús Abel Blanco, resulta difícil no pensar en las profundas marcas que sus administraciones municipales y gestiones legislativas dejaron en el Pueblo del Distrito de 9 de Julio. Es justo que se lo recuerda como aquellos que llegaron a dejar sus vidas, en el fuerte compromiso con sus vecinos.

Su Proyecto de Municipio como «Comunidad Organizada», que sostuvo con absoluta coherencia en contextos diversos, contó con la mayoritaria aprobación de generaciones de nuevejulienses, que lo apoyaron por décadas. El lazo democrático con el líder de justicialismo local comenzó el 18 de marzo de 1963, cuando lo eligieron mandatario comunal, cuestión que se sucedería en 1973, 1991, 1995 y 1999. Y como legislador nacional, en 1987 y 2001.
Sin dudas, la capacidad ejecutiva para gobernar mandado por el pueblo, pergeñada a partir de su activa participación en espacios colectivos, sociales y gremiales, y por no haber jugado nunca con los sueños de la gente, le permitieron a Jesús Blanco haber liderado el mayor desarrollo equilibrado y el más equitativo progreso comunal, que haya conocido la historia de nuestro terruño.
Lo concretó junto a la activa y constante participación popular, en relación al crecimiento, producción y desarrollo económico local, para que las condiciones de bienestar lleguen efectivamente a todos los vecinos, en todo asunto de relevancia humana. También se ocupó de modo personal y permanente de brindar apoyo efectivo a todas las entidades comunitarias, sin discriminar ninguna, y en cada una de las localidades del distrito.
Sus gestiones fueron imprescindibles para sostener una transformadora actividad municipal, que destacó la solidaridad y el empeño de nuestros convecinos en la región y la provincia. Hombre comprometido con 9 de Julio y su futuro, la actividad pública de Jesús Blanco terminó de desplegarse en sus últimos años como legislador, aportando a la construcción de un gran proyecto latinoamericano, nacional y popular que emergía una vez más en el continente.
Lamentables actitudes egoístas y mezquinos individualismos, que se esfuman luego de retroceder el progreso, impidieron que su Proyecto de búsqueda del bien común, con la participación de las entidades vecinales, pudiera volver a beneficiar al pueblo del distrito -en especial a los sectores más vulnerables-, sumándolo al espectacular desarrollo con inclusión que viene habiendo en nuestra PATRIA.
Su ausencia dejó a los nuevejulienses el amargo sabor de la partida de un líder único, y la certeza de saber que tantos logros eficaces y eficientes, con el paso del tiempo se agigantan. El abandono de su legado político provoca un persistente deterioro en la función transformadora del municipio, como empresa social comunitaria, que nos distinguía en materia de viviendas, tierras para extensión urbana, obras públicas de relevancia, accesos a localiades, caminos y canales, arraigo rural, producción y empleo, educación, salud, cultura …
El mejor homenaje a Jesús Blanco es seguir promoviendo los procesos de diálogo y debate de ideas, para construir un futuro compartido en la búsqueda del buen vivir colectivo, con la energía, disposición, entrega y compromiso que lo caracterizaban, para restituir desequilibrios económicos y desigualdes sociales, que afectan severamente la ansiada cohesión social, y la responsabilidad de sostenerla para continuar su legado. En cada rincón del Partido, honramos su memoria

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