25 noviembre 2020

La poesía como reflejo de vida

cedron22-1* Nacido en 9 de Julio, ciudad en la que vivió en la infancia y en la adolescencia, actualmente reside en Viedma, provincia de Río Negro.
* Contador Público graduado en la Universidad de La Plata, fue Profesor universitario en Neuquén y en la Universidad Nacional del Comahue, dictó Finanzas Públicas y Economía.
* Especialista en Administración Tributaria y Administración Financiera en el Proyecto 214 CICAP de OEA, se desempeñó en la administración pública de las provincias de Santa Cruz, Neuquén y Río Negro.
* Escritor y poeta, es admirador ferviente de José Hernández y Héctor Gagliardi.
* Sus libros han calado hondo en el público por el mensaje de vida que los mismos transmiten.

Hace poco menos de una semana, Roberto Julián Pérez Ce- drón, escritor nueve- juliense radicado desde hace varios años en la provincia de Rio Negro, presentó en esta ciudad su último libro. Sin duda, quienes participaron del acto en el cual se dio a conocer el libro, ignoraban que este autor nació y vivió su infancia y adolescencia en esta comunidad.
Nacido en 9 de Julio, en 1939, en el barrio de la calle Catamarca (hoy Ramón N. Poratti) y 25 de Mayo, donde su padre era propietario de una depensa. Más tarde, siendo todavía niño, su padre mudó el almacén y la vivienda a un edificio que alquilaba en la esquina de Corrientes y Primer Centenario (hoy avenida General San Martín), en cuya vereda todavía se conserva el legendario buzón de correos.
En esta ciudad transcurrieron sus primeros años y adolescencia. De su infancia recuerda de manera vívida sus juegos y algunos personajes del barrio donde vivía: por ejemplo, don Florentino Valenzuela.
«Cuando vivía -recuerda, en diálogo con Diario EL 9 DE JULIO- en la esquina de Corrientes y Primer Centenario, contiguo a mi casa vivía don Florentino Valenzuela, quien había sido intendente de esta ciudad. Su esposa, do-ña Ramona, como ellos no tenían hijos, se habían encariñado conmigo. Todas las tardes ella me llamaba a tomar la merienda».
Cuando contaba po-co más de cinco años volvió a cambiar de domicilio. Para entonces, su padre, había adquirido una casa en la calle San Luis (hoy Cavallari) entre Santiago del Estero y Río Bermejo (hoy avenida Antonio Aita)
En la Escuela Nº 1 y en la Nº 4 cursó los estudios primarios mientras que, en la entonces Escuela Nacional de Comercio y Anexos, se graduó como Perito Mercantil, obteniendo el mejor promedio de su promoción. También en la escuela primaria fue distinguido por sus excelentes clasificaciones, habiendo sido honrado como abanderado. De esa ocasión también guarda un recuerdo para evocar:
«Me tocó -narra- ser abanderado en un desfile, en el que había mucho viento y hacía frío. Como yo era muy pequeño de estatura, el viento hacía que la bandera se bamboleara un lado hacia otro. Entonces no faltó quien, desde el público, gritara:
«- ¡¿No tenían a uno más grande para poner de abanderado?! ¡No ven que se lo va a llevar el viento!.
«Entonces, mi maestra, que era la esposa del profesor Armando Palacios, se enojó y respondió:
«- Será el más chiquito del curso, pero es el mejor alumno, por eso lleva la bandera».

LOS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS. PRIMEROS TRABAJOS
Ni bien concluida la formación secundaria, Pérez Cedrón, se inscribió en la carrera de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Plata.
«Mientras estudiaba -refiere – en la escuela secundaria, también trabajaba, con la intención de ahorrar para proseguir los estudios universitarios. Como fui uno de los mejores promedios, en un concurso de becas del Centro Universitario Nuevejuliense se me asignó una. Cuando uno se esmera y trata de hacer las cosas bien, en el mundo existe un sistema que no está legislado, que se regula con premios y castigos. Cuando uno hace las cosas bien aparecen premios insólitos e inesperados, desconocidos».
Por esos años también se incorporó en la firma Valenzuela-Bibiloni donde trabajó un tiempo hasta que, merced a un concurso público el Instituto de Previsión Social de la Provincia, fue incorporado a ese organismo.
En diciembre de 1961 se graduó como contador público en la Universidad Nacional de La Plata.

EN LA PATAGONIA
En agosto de 1962 se radicó en la provincia de Rio Gallegos para desempeñarse en una función pública. Un año más tarde ingresó como inspector general de Rentas en la provincia de Rio Negro, repartición en la cual llegó a ocupar el cargo de director general. Años después renunció para trabajar en su profesión de contador.
También en la provincia del Neuquén trabajó tanto en la parte privada como la administración pública, reorganizando el sistema de recaudación de ese municipio. A la sazón se desempeñó como profesor universitario.
Incursionó, por esos años, en el rubro de la construcción. Forjó una empresa que levantó algunos barrios en Choelé Choel, Neuquén y San Martín de los Andes, entre otros puntos.

UNA VOCACION LITERARIA. SUS LIBROS PUBLICADOS
Roberto, en la segunda mitad de la década de 1990, debió hacer frente a un problema de salud. Por ese tiempo también redescubrió la fuerza de su vocación literaria. Dos de sus referentes significativos, en esta materia, son José Hernández y Héctor Gagliardi.
En el año 2008, Pérez Cedrón, editó el primer volúmen de «Payadas de vida» y, en estos días, ha presentado el segundo volumen, en el que aborda una recopilación de pensamientos y vivencias, congrega obras de inspiración escritas a lo largo de los últimos veinte años.
«Siempre -segura Pérez Cedrón- tengo un ‘apuntador’ que desde algún recóndito lugar me ha dictado estas payadas. Debiendo señalar como importantes que, después de concluir cada escrito de corrido, no podía repetirlo porque no estaba en mi memoria y debía estudiarlo y si lo quería recitar».
Las temáticas abordadas en esta obra son el reflejo de las experiencias que la mayoría de las personas atraviesan y que el autor ha querido reflejar en payadas y rimas. En el Corpus literario que conforma este volumen se advierte que se ha puesto el acento en la familia «como núcleo central del amor y célula básica de la sociedad, en la que se nutren los hijos del amor y demás valores como la solidaridad, la ética, el respeto, la generosidad, la honestidad y la decencia, que tienen que dar sentido a la vida».

PALABRAS FINALES
Roberto Pérez Cedrón es un poeta inspirado, que ha incursionado en este género de una manera exitosa. Sus versos respiran experiencia vital y llegan a los lectores cautivando y contrastando situaciones del pasado narradas con la vivencia actual de quienes las leen.
No faltan, a lo largo de la obra, la referencia hacia algunas problemáticas públicas que afectan a los ciudadanos, sin quedarse en la mera enunciación de defectos, sino dando pistas claras sobre el mejoramiento del Estado, fusiones y la conducta ciudadana que permitan alcanzar una mejor calidad de vida de todos los habitantes.

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