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Nueve de Julio
sábado, junio 15, 2024

Mons. Elizalde: «es insoportable que haya hermanos que sufran la pobreza»

obispomartin14El obispo de 9 de Julio, monseñor Martín de Elizalde, en un mensaje dirigido a los fieles de la Diócesis, convocó a contribuir con generosidad en la nueva edición de la Colecta Anual de Cáritas Argentina, que se realizará los días 8 y 9 de junio con el lema “Apuntemos alto: pobreza cero” y reiteró su propuesta de formar una “cadena de caridad, como fieles de la Iglesia que desean vivir la caridad, y lo hacen con el vínculo más precioso y fuerte, que es la oración en comunión”.

“Confiamos que, de esta manera, al renovar los fundamentos de la acción caritativa con la práctica sacramental y la oración frecuente, se hará más vivo y profundo en nuestros fieles el deseo de acercar a los hermanos las muestras del gran amor que Dios nos tiene, y que expresamos por la caridad para con los necesitados. Esperamos también que, de esta manera, serán más numerosos los que se acerquen a Cáritas poniendo a disposición su calidez y su ayuda, animados por el descubrimiento de la dimensión interior de la caridad, en la comunión con Dios y los hermanos”, aseguró.
“Puede sorprendernos el lema de la campaña de este año: Apuntemos alto: Pobreza cero. ¿No es demasiado efectista, y por eso mismo inalcanzable, irreal? ¿Es posible pensar en una supresión de la pobreza, que en muchos casos depende de factores que la voluntad humana no puede controlar o que requerirían un largo y penoso camino para ser resueltos? Si creyéramos que se trata de soluciones técnicas, de propuestas para aplicar, de proyectos sociales y productivos solamente, es evidente que ellos no bastarían”, explicó en la convocatoria.
El prelado precisó que “apuntar alto no significa solamente proponerse una meta ambiciosa; es ir hacia las alturas, hacia lo más noble e importante, que es también lo más íntimo y profundo”.
“Digamos que apuntar alto quiere ser un cambio de corazón, abrazar la causa de la justicia, considerar insoportable que haya hermanos que sufran la pobreza o el desamparo, que no puedan salir de condiciones agobiantes y peligrosas, para sus vidas, para sus niños y ancianos, para su dignidad de personas, hijos de Dios. Mirar hacia lo alto es contemplar a Dios, buscarlo con ansia, rogarle y suplicarle, y aprender a reconocer en el rostro de los hermanos necesitados la imagen de Dios, que ama a sus pequeños y a los pecadores, y a quienes envió su propio Hijo”, agregó.
El obispo exhortó a los creyentes a ser “la presencia y el gesto, la cercanía y la respuesta de un Dios que es amigo de los hombres, y ayudar a la sociedad a tomar conciencia de esto, para que no persistan las situaciones de pobreza que vemos alrededor nuestro y que lamentamos”.
“La actitud convertida, la caridad asumida cotidianamente, será una ayuda para quienes la precisan, un camino de mejoramiento y una prenda de conversión para el cristiano y para los demás un testimonio que deberá actuar como fermento en la sociedad en la que vivimos, que se debate en la disyuntiva entre el consumismo y la compasión, entre el egoísmo y el desprendimiento”, sostuvo.
Insistió en que “solamente desde esta actitud profunda de creyente y de hermano se puede abordar el tema de la pobreza cero. Sabemos que hay problemas estructurales que requieren el compromiso de las autoridades: hospitales, escuelas, obras, trabajo, capacitación, es decir políticas verdaderamente inclusivas, y no solamente ayudas ocasionales e insuficientes. El compromiso de la comunidad, traducido en solidaridad, colaboración e iniciativas, así como el reclamo a los gobernantes y políticos, será importante si se basa en una convicción que no sea de mero oportunismo y que se traduzca en un reclamo coherente y en una colaboración sincera y eficiente”.
Por último, monseñor Elizalde puntualizó que “el compromiso de los cristianos está presente desde siempre, acompañando con la caridad el mensaje evangelizador: el conocimiento de Jesucristo conlleva la preocupación por la vida y el bienestar de los hermanos; lo hacen con su gesto personal y a través de las instituciones, no solo Cáritas o instituciones similares, sino en los innumerables hogares, comedores y colegios, centros asistenciales, emprendimientos habitacionales y laborales. Tenemos que mencionar especialmente a las congregaciones religiosas, que se han ocupado siempre por su carisma propio en la atención directa de todos aquellos que sufren la necesidad”.

Fuente: Agencia Informativa Católica Argentina (A.I.C.A.)

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