6 diciembre 2021

Los límites de lo posible

Hace casi nueve años, la Municipalidad de 9 de Julio, elaboró un proyecto para la recuperación de un edificio histórico de esta ciudad: el edificio de la antigua usina eléctrica, ubicado en la esquina de Edison y Cardenal Pironio.

La gestión municipal justicialista de 2004-2005 comenzó con la restauración del edificio y, en los años sucesivos, lo prosiguió Battistella. Inclusive, hace poco menos de un lustro, el Gobierno de la Provincia envió recursos económicos para la prosecución de esta obra.
Pero, en la actualidad, no solamente no se ha avanzado con las obras, sino que el histórico edificio se encuentra abandonado y con signos de deterioro que incrementan los que ya tenía.
Se trata, en efecto, de un Monumento Histórico, declarado como tal por el Concejo Deliberante de 9 de Julio, por Ordenanza Nº 4197, sancionada el 19 de marzo de 2004 y promulgada el 25 de marzo del mismo año.

EL PROYECTO QUE AUN NO FUE
El uso funcional de ese edificio, una vez restaurado, sería albergar el recinto y las dependencias del Concejo Deliberante de 9 de Julio. Este edificio, dotado de tanta significación para el pretérito de 9 de Julio, formado de las condiciones suficientes para ser considerado un preciado bien comunitario, que alguna vez pudo significar un factor de progreso para la comunidad, debía ser el ámbito donde habrá de ponerte en evidencia el ejercicio de la democracia.
Por otro lado, se pretendía que ese espacio fuera internalizado por parte la comunidad toda; pues, ese recinto además servirá para la realización de toda clase de eventos comunitarios, aquellos que, no atenten contra la preservación del lugar. Desde conferencias, exposiciones de arte, jornadas, conciertos, hasta las más varias expresiones de la vida cultural, deportiva y social, de interés general, tendrán espacio en ese edificio.
“No debemos ignorar que, la política y los políticos, se hallan por estos tiempos un tanto desprestigiados en la ciudadanía. Con esto lograríamos reinsertar el Honorable Concejo Deliberante en la sociedad, mostrando a los legisladores locales al pueblo de 9 de Julio como lo que verdaderamente son, sus propios vecinos”, decía uno de los sustentos del proyecto original de restauración de ese inmueble.
Con el correr de los años, se pensó en darle otra utilizar a este edificio, una vez puesto en condiciones. Pero lo cierto es que, en la actualidad, se encuentra en condiciones absolutamente desfavorables, con malezas que van ganando lugar en los muros, convirtiéndolo hasta en un criadero de roedores, que se esparcen por el vecindario, según testimonio que hemos recogido de vecinos del lugar.

REVALORIZAR EL PATRIMONIO
Este año, la comunidad de 9 de Julio se apresta a celebrar el Sesquicentenario de su fundación. Sin dudas, una de las tareas más significativas que deberían acometerse es la revalorización de los bienes culturales y del patrimonio artístico y cultural de la sociedad.
En los últimos seis o siete años, 9 de Julio perdió tres monolitos recordatorios, dos de los cuales, hasta ahora no fueron reemplazados. Algunos edificios históricos se encuentran deteriorados, el caso de la Estación La Trocha puede ser citado como el más paradigmático; y a éste pueden añadirse otros: el denominado “Puente negro”, una obra de ingeniería de comienzos de siglo, clasificado y revalorizado por los lineamientos del TICCIH (The International Commi ttee For The Conservation Of The Industrial Heritage) y que actualmente está siendo víctima de la corrosión; y el peristilo del cementerio de 9 de Julio, que demandaría un tratamiento de restauración. No menos importante, por supuesto, es el traslado del Archivo y Museo Histórico “General Julio de Vedia”, corazón y alma del patrimonio histórico nuevejuliense, a un edificio más amplio.
Sir Arthur Charles Clarke, famoso escritor británico, afirmó que “la única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible”. ¿Es imposible pensar que, desde una gestión de gobierno, se pueda dar importancia al patrimonio histórico, cultural y arquitectónico?, una significación real, que no quede meramente escrita en los papeles, con palabras bellas, sino que se materialice en una acción concreta.
Cuando esas pequeñas o grandes cosas, aún pendientes, dejen de ser una “historia olvidada” y se tome verdadera conciencia acerca de la gravitación que tiene la preservación del patrimonio tangible de la comunidad, recién entonces se habrá honrado dignamente el legado recibido de las generaciones pasadas.

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