22 febrero 2020

Guillermo Lavandeyra, a diez años de su partida

Se cumple hoy el décimo aniversario de la muerte de GUILLERMO LABANDEYRA, quien en su paso por la vida conquistara el mayor tesoro a que puede aspirar un hombre: el aprecio y la estimación de sus vecinos.

Es verdad, como se ha afirmado en todos los tiempos, que la muerte no es el final. La existencia no puede terminar con la muerte, ello es claro. En este sentido, se podrían ensayar muchos estudios, donde interactuarían muchas disciplinas. Algunas de las cuales, sin dudas, nos conducirían a interpretar, al menos desde la comprensión a que pueden alcanzar nuestros sentidos, el fin último del ser, la vida sobrenatural prometida por su Creador…
Pero, nos basta, tan sólo señalar un aspecto, quizá menos científico: la vida en el recuerdo.
Quien a lo largo de su transcurrir vital ha elegido ser bueno, esencialmente bueno, no sólo en potencia, sino también en acto, permanece vivo en el recuerdo. Y, Guillermo Labandeyra, fue un hombre donde la bondad se manifestó como característica plenificante en su persona.
Hoy, queremos evocarlo a través de esta sucinta semblanza, significando no solamente lo que pudo dejarnos en su transcurrir existencial, sino también lo que hoy, su recuerdo, continúa brindándonos.
Había nacido el 18 de diciembre de 1951, hijo de Hipólito M. Labandeyra, doctor en Bioquímica, y de la profesora Claribel A. Tobillas.
Sus primeros estudios los realizó en esta ciudad, así como los secundarios, que cursó en la Escuela de Comercio y Anexos, la misma casa de estudios donde sus padres ejercían la docencia.
Más tarde, prosiguió en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de La Plata donde obtuvo el título de Abogado, y ulteriormente el de Profesor en Ciencias Jurídicas y Sociales, otorgado por la Facultad de Humanidades de la misma casa de altos estudios platense.

LA MILITANCIA POLÍTICA Y SU LABOR COMO FUNCIONARIO PUBLICO
Contaba 18 años de edad cuando, seducido por los ideales del Partido Justicialista, eligió adherir al movimiento con la afiliación. Militando en el frente universitario debió soportar la persecución durante el Proceso de Reorganización Nacional, tiempo en el que fue preso político y después sobreseído por falta de mérito por la justicia.
Asimismo, fue miembro de un espacio de diálogo multipartidario para la recuperación institucional democrática, y congresal provincial del Partido Justicialista.
Junto a un grupo de militantes justicialista consolidó las bases de una corriente partidaria interna del Partido Justicialista de 9 de Julio, que recibiera la denominación de Unidad Básica “Evita”.
El Justicialismo le llevó como candidato en varias ocasiones, permitiéndole ser elegido por sus vecinos en dos períodos sucesivos (1987 – 1991 y 1991 – 1995) como edil ante el Concejo Deliberante de 9 de Julio.
El 1º de junio de 1998 el intendente municipal Jesús Abel Blanco designó a Guillermo Labandeyra, Secretario de Gestión Municipal hasta el 3 de enero de 2000. A partir de entonces, fue nombrado Secretario Legal y Técnico de la Municipalidad de 9 de Julio, cargo en cual lo sorprendió la muerte.

LA DOCENCIA
Durante muchos años ejerció la docencia, tanto en establecimientos de enseñanza media como superior. En la Escuela de Enseñanza Media n° 7 y en la Escuela Normal Superior, por citar, dictó clases en asignaturas relacionadas con su especialidad.
También en el Instituto Superior de Formación Docente n° 4, en la carrera de Administración de Empresas sus alumnos conocieron sus amplios conocimientos acerca del Derecho, y su dominio pedagógico para transmitir el saber.

LA LABOR PROFESIONAL
Además del trabajo propio de su estudio jurídico, el doctor Labandeyra se desempeñó como asesor o representante legal en instituciones vinculadas con la salud. Cabe mencionarse, entre otras, la Clínica Independencia; el Sanatorio 9 de Julio; las empresas CLYSA y MEDIN; la Federación de Clínicas, Sanatorios y otros Hospitales privados de la Provincia de Buenos Aires (FECLIBA. Distrito VII), la Asociación de Odontólogos de 9 de Julio; el Círculo Médico 9 de Julio; la Asociación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires, distrito VII; y el Círculo de Bioquímicos de 9 de Julio.
El doctor Elvio Galdeano, al despedir su restos, describió aspectos de cuanto había significado la presencia de Labandeyra como asesor del Colegio de Bioquímicos: “Nos aconsejó no sólo en lo jurídico sino también en la difícil problemática humana. Fue su palabra, sensata y cultivada, la que definió nuestras relaciones institucionales a través de la redacción precisa siempre acorde con la necesidad”.

RESERVISTA DEL EJERCITO
Durante toda su vida, Guillermo Labandeyra mantuvo un compromiso permanente con el Ejército. En sus filas había alcanzado la jerarquía de Subteniente de la Reserva, habiendo desempeñado funciones en la sede del Comando en Jefe.

EL DEPORTE
Había cosechado un numero grupo de amigos, con mucho de los cuales les vinculaba una misma pasión, su simpatía por el Club Atlético “Once Tigres”, institución de la que era socio y en la cual permanecía incorporado desde muy joven.
Poseía, asimismo, amplio conocimiento acerca del automovilismo. Mejor aún, era capaz de citar de memoria las características de tal o cual marca de automóvil o definir claramente la evolución de una determinada máquina.

EN LA JUNTA DE ESTUDIOS HISTORICOS
Guillermo Labandeyra fue uno de los más activos promotores en la fundación de la Junta de Estudios Históricos de 9 de Julio. En efecto, el sábado 9 de marzo de 2002 participó de la constitución de ésta.
Profundo entendido en los acontecimientos que formaban parte de la historia lugareña, había elegido profundizar aspectos relacionados con la inmigración y el afincamiento de los españoles en el Partido de 9 de Julio. Al mismo tiempo, su análisis se orientaba hacia el estudio de la evolución de la comunidad, como grupo social.
Su amplio interés por el conocimiento histórico le llevaban a dedicar muchas horas al análisis, junto a algunos de sus compañeros de la Junta. En un par de ocasiones hasta llegó a sorprenderle la medianoche, en compañía de otros amigos, leyendo y reflexionando en torno a documentos conservados en el archivo del Diario EL 9 DE JULIO.
Muchas veces solía detenerse frente a una fachada de algún edificio antiguo, y describirla –para asombro de su interlocutor- con total erudición y dominio de los elementos técnicos de la arquitectura.
Pocos días antes de morir, junto a otro miembro de la Junta, proyectaba la realización de una conferencia relacionada con la evolución de los inmigrantes vascos en 9 de Julio.

SU RELACION CON «EL 9 DE JULIO»
Guillermo Labandeyra fue un amigo dilecto del diario «El 9 de Julio». Visitaba frecuentemente esta casa, dialogando sobre diferentes temas relacionados con el bien de la comunidad, compartiendo anécdotas y recuerdos de otras épocas.

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