12 mayo 2021

Descifran la distribución de la selva tropical de montaña y bosque andino durante la última glaciación

Para llegar a esos resultados un equipo de investigadores argentinos realizó análisis genéticos de un pino nativo y empleó modelos de simulación.

(Agencia CyTA-Instituto Leloir)-. El bosque montano de Yungas, nombre con que se conoce a una región de selva tropical de montaña y bosque andino que se extiende desde al noroeste argentino hacia Bolivia y Perú, habría tenido en Sudamérica una distribución más amplia hacia el este de su superficie actual durante la última glaciación hace 21 mil años.

Así lo señalaron investigadores argentinos del CONICET, tras utilizar análisis genéticos y modelos de simulación de la distribución del pino del cerro (Podocarpus parlatorei), una especie nativa endémica de la región que las comunidades locales usan como fuente de leña y madera.

El grupo liderado por Paula Quiroga, del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medio Ambiente, en Bariloche, analizó 208 muestras de ramas pequeñas y hojitas verdes del pino provenientes de 21 poblaciones arbóreas en Catamarca, Tucumán, Salta, Jujuy y Bolivia. “Utilizamos algunas pocas hojas para extraer su ADN y descifrarlo”, afirmó Quiroga a la Agencia CyTA.

Con los datos genéticos, los científicos encontraron que existen variantes genéticas del pino que sólo ocurren en determinadas poblaciones (lo que sugiere que permanecieron aisladas) y otras que están presentes de manera extendida.

Además, tras desarrollar un modelo sobre sobre cómo habría sido la distribución de la especie bajo escenarios climáticos distintos a las actuales, los investigadores concluyeron que el pino del cerro se habría extendido más hacia el este, es decir hacia las zonas más bajas. Según explicó Quiroga, durante los períodos glaciarios, cuando descendió la temperatura global, especies intolerantes al frío que se encuentran en la zona pedemontana (región que rodea el nacimiento de la montaña) “probablemente migraron hacia zonas más bajas, dejando nichos vacantes que posiblemente fueron ocupados por el pino del cerro”, puntualizó Quiroga.

El trabajo, publicado en Journal of Heredity, se realizó en colaboración con Silvia Pacheco y Lucio Malizia de la Fundación Proyungas, con sede en Tucumán. Malizia es además profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Jujuy. También participó Andrea Premoli del INIBIOMA y profesora de la Universidad Nacional del Comahue en el Centro Regional Bariloche.

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