11.7 C
Nueve de Julio
sábado, septiembre 26, 2026

Homenaje a Rada: la película de Montalbano en el programa de Teté Custarot

 

Foto Néstor Montalbano con Ruben Rada, Nicolás Vázquez, Ivo Cutzarida, Daniel Ferreyra y Norma Argentina, elenco de la película en el día del estreno.

A un mes de la partida de Ruben Randa, este sábado 26 de septiembre, a las 22 horas, en el programa «Argentina de Película», que conduce Teté Coustarot por América, se presentará una emisión especial dedicada a Rubén Rada fallecido el 26 de agosto de 2026. Se emitirá sin cortes la película dirigida por el nuevejuliense Néstor Montalbano «Por un puñado de pelos», en la que Rada interpreta a Machaco. Forman parte del elenco Nicolás Vázquez, el ex futbolista colombiano Carlos “El Pibe” Valderrama, Norma Argentina e Ivo Cutzarida.
Ante la consulta de EL 9 DE JULIO Néstor Montalbano comentó que luego del fallecimiento de Rubén Rada, «la producción del programa de Teté Custarot me convocó para homenajearlo a través de la película».
Como recuerdo de Rada, Néstor Montalbano expresó, «tengo los mejores recuerdos del Negro, un tipo muy bueno: lo que uno se imagina que era, lo fue».
«Tuve la suerte de compartir todo ese rodaje en un clima hostil, por la geografía, y las condiciones que filmábamos esa película, pero se las bancó todas. Tengo recuerdo de haber compartido ese momento con un tipo muy tierno, sin maldad, con mucho humor. Se tuvo que bancar actuar con un cerdo que lo seguía para todos lados», señaló Montalbano.
«Por un puñado de pelos» se filmó en La Carolina, el lugar más alto de San Luis, en 2012 y se estrenó en 2014. «Fue uno de esos gustos que uno se puede dar en vida», así resumió Montalbano la experiencia.
Montalbano adelantó que próximamente en el mismo programa se emitirá «No llores por mí, Inglaterra». Al respecto Montalbano comentó que «este año Teté me pasó tres películas, un récord».

 

 

 

“…TUMBA, RETUMBA Y TUMBA…”
A Rubén Rada, in memorian
Por Carlos Crosa
Quienes tenemos por Uruguay un amor irrestricto sembrado acaso por la trova de Zitarrosa o la pluma de Onetti— sentimos algo difícil de expresar ante la partida de quien fuera pura vereda, tambor y movimiento.
Si toda «rada» es módica bahía abierta al mar, ahí estaría la carga poética de Rubén, pues si al no vislumbrar un claro nos hundiríamos en nuestras tormentas, él nos recordó en su cantar ese umbral hacia lo inmenso de la vida, y, si de él cito ahora “Candombe para Gardel”, no es por patriotismo argento y sí más bien, destacando su virtud de trastocar mágicamente todo orden, como en el dicho “¡Qué calor hace en abril!” ante el batir de los parches, por parte de cierta dama al pasar.
En nuestra latitud, abril es antesala del invierno, pero, ante el golpe del tamboril, el almanaque se rinde, el frío deviene fuego, el deseo rompe la distancia en la encendida vereda donde ella «relojea» a la barra que ahí toca y,»¡Qué calor hace en abril!» es “piropo al revés”, la excusa de ella sin ser directa, para avenirse al “chamuyo”, y un sutil despliegue de rioplatense picardía.
El testamento de arrabal montevideano de Rubén de que, al irse, tenga él una despedida sin luto, con gente bailando al son de los tambores a modo de guardia de honor y, en el canto, la pícara sensualidad puramente “radaresca” equilibrando la melancolía del homenaje con la vibración viva de su obra, ratifica que, hasta en eso,
fue él todo un genio, al demostrar que la música tiene su propio clima y que, si el candombe tumba, retumba y tumba, no hay otoño capaz de enfriar el cuerpo.

Más noticias